Cap. 4
De esa manera pasaron varios días, encerrados, prácticamente ni se dirigían la palabra, se limitaban a comer, y hacer sus deberes, pero de una manera u otra a pesar de el silencio habían aprendido a convivir, algo que nunca pensaron que pasaría.
Por otra parte la directora había informado a todos en el Gran Comedor que dichos alumnos estaban cumpliendo una penitencia, procediendo a explicarles en que consistía y cual era la única manera de salir de aquella sala.
Inmediatamente McGonogall dijo esto se empezaron a escuchar cuchicheos…
En la mesa de Gryffindor Ron estaba que chispeaba, tenía días que no veía a su hermana y le enfermaba pensar que estaba encerrada en compañía de Malfoy,
- NO, PERO ESTO ES INCREIBLE! CUANTOS DIAS MAS LA TENDRAN TRANCADA ALLI CON ESE DEMENTE…-
Dijo encolerizado, y dando un manotazo sobre la mesa.
-no te pongas así amigo, de esa manera no resolverás nada. Ya pensaremos en algo- agregó Harry en tono consolador, parándose de la mesa, para ir a clases,
-Hermione, trata de calmarlo, para que no le de un ataque y vaya a echarle maldiciones a la puerta del Salón de los Menesteres.-
Habiendo dicho esto se fue, en la puerta se encontró con Rubí Malfoy y la saludó con un beso en la boca y un abrazo, - hola amor, como estas?- dijo este agarrándole la mano.
-Bien mi cielo-, contestó ella. –como sigue Ron con el asunto de su hermana?- cuestionó la chica caminando junto a él,
-esta muy enojado, no soporta la idea de que el idiota de Malfoy este encerrado en el mismo sitio que su hermana, y la verdad es que yo tampoco tolero mucho eso , pero lamentándolo mucho por mi amiga, no podremos hacer nada….- dijo este decepcionado.
De esta manera los chicos siguieron caminando hasta que llegaron a sus respectivos cursos.
Draco se había quedado dormido con un libro de hechizos de autodefensa sobre el pecho. Su frente estaba sudorosa, y su cara se movía de un lado a otro, estaba inquieto…. Estaba teniendo otra pesadilla, la misma de todas las noches.
….su padre yacía en el piso después de recibir las maldiciones Insineratus y Crucio, era un cuerpo prácticamente sin vida, pero su último suspiro expira cuando Voldemort dice –AVEDA KEDABRA!-….
-NOOO… POR FAVOR!- Dice él gritando aun dormido, Ginny que estaba viendo todo esto, corriendo se arrodilla junto a él y con una servilleta le seca el sudor, -Draco….Draco…- dice en un susurro,- despierta, es solo un mal sueño- dice ella un poco más alto para que este pudiese escucharla, a la vez que le quita el libro del pecho y le da unas suaves palmadas en el brazo, pero era imposible, estaba muy profundamente dormido, para escucharla y sentirla…-nooo, por qué lo has hecho?..noo- una lagrima brotaba de sus ojos, y cada vez estaba más inquieto, con ese sueño que le martillaba la cabeza.
-Draco, despierta, vamos, es solo una pesadilla- dice sorprendida, al ver lo tan vulnerable, nunca le había pasado por la cabeza que precisamente él tuviese un lado humano.
Pero no sabía que hacer, él estaba encerrado en esa pesadilla infernal.
-DRACOO! DESPIERTA..- Gritó sacudiéndolo, solo así reaccionó, su cara estaba mojada por las lágrimas que había derramado en su sueño.
Ya no podía más, sentía que estaba destruyéndose por dentro, tenía que desahogarse, no había llorado la muerte de su padre, de su mejor amigo, de su confidente y tenía todo ese dolor dentro en su pecho que a gritos pedía que lo sacara.
Era una bomba de tiempo que estaba a punto de explotar.
-Qué te pasa Draco- preguntó ella, sentándose a su lado.
-No puedo más, esto es más fuerte que yo…me estoy volviendo loco Ginny- expresó con desesperación, sin pensar que le estaba mostrando lo que sentía a una de sus enemigas, cuando ni siquiera a sus dos amigos inseparables le hablaba de eso.
-pero que te pasa, estas mal, estas pálido- dice ella, dándole un vaso de agua para que se calmara, en ese momento él la mira y de un momento a otro se abalanza sobre ella y la abraza desesperado, su llanto era como una cascada, la más fuerte, es como si la rabia y el dolor que sentía dentro de él se fueran con sus saladas lagrimas…
-solo abrázame, no preguntes por favor..- dijo el chico en un hilo de voz.
McGonogall que los observaba desde su despacho por el espejo mágico, estaba sorprendida, ella sabia por lo que Malfoy estaba pasando, lo que nunca se imaginó es que se desahogaría precisamente con una enemiga. Pero a su vez sabía que no tardaría mucho en ver esa disculpa que estaba esperando hace días.
-Draco, tranquilo, yo estoy aquí, y puedes contar conmigo…- dijo ella con la cabeza de Draco sobre sus piernas, mientras este dormía tranquilamente después de que esta le preparara un té que lo tranquilizó y le dio sueño, luego de haber llorado amargamente durante horas, sin decir absolutamente nada.
Todos en el mundo mágico sabían que él había perdido a su padre, y todos imaginaban o daban por hecho que El que no debe ser nombrado lo había matado, pero no sabían a ciencia cierta lo que había pasado aquella trágica noche para Draco.
-qué será lo que te atormenta tanto Draco? Por qué no quieres hablar de ello-
Se cuestionaba la chica, mientras preparaba lago de cenar, esta vez un rico caldo de pollo y verduras, justo como lo hacia su madre, con ternura y muchas deseos, eso era lo que el necesitaba para sofocar esa pena, y lo acompañaría con unas tostadas francesas.
