La Disculpa
Pasaron alrededor de dos o tres días mas, todo estaba normal en Hogwarts excepto porque Draco y Ginny hacia poco más de una semana que no se veían caminar por los pasillos, compartir en sus salas comunes o asistir a clases, Ron estaba cada vez más enojado con la situación, no podía creer que su pequeña hermanita tenia ya una semanas y dos días encerrada con el imbécil de Malfoy, "tiene que estar pasándola mal" pensaba constantemente, lo que él no sabia era que Ginny era la única persona en el colegio en la que Draco confiaba para contarle sus cosas, la única que le hacia bien dentro del mundo de hipocresía e interés que él vivía.
Lo cierto era que el chico no deseaba regresar a la realidad, se sentía bien en aquel lugar, no tenia que mentir u ocultar lo que sentía, si bien no le había dicho Ginny lo que atormentaba su sueño de todas las noches, que lo hacia verse sombrío, triste y deprimido durante el día, por lo menos cuando se sentía así se lo hacia saber y ella de una manera u otra ella buscaba la forma de hacerlo olvidar por momentos eso que tanto lo lastimaba, y aunque se moría por saber que era, le había prometido que no preguntaría, pues él se lo contaría cuando se sintiera preparado y de seguro así seria.
Ellos nunca pensaron que podían sacar algo bueno de este castigo, estaban totalmente sorprendidos, pero no más que McGonagall, ella sabia que la disculpa se daría, pero nunca se imagino que los chicos podían llegar a llevarse tan bien, es algo que nunca estuvo en sus planes, pues lo veía prácticamente imposible.
—quien lo hubiera pensado? Esta chica está sacando del señor Malfoy una personalidad que nadie conocía, es increíble…— pensaba la mujer observando cuanto ocurría en aquel salón.
En el salón de los menesteres todo estaba muy tranquilo, ambos chicos estaban leyendo, en un momento Draco levantó su mirada y la dirigió al otro sofá, ella estaba tan concentrada en su lectura que no se dio cuenta, estaba tan agradecido con aquella chica, algo realmente irónico, pensó, pero por primera vez en su vida no se negaría lo que senita y de alguna manera etnia que demostrárselo, solo que no sabia como romper aquel silencio, por más que pensó no se le ocurrió más que lanzarle uno de los cojines que lo rodeaban…
—Auchhh!!— exclama ella mirándolo extrañamente, quitándose el cojín de la cabeza,
—es que pensé que se vería bien en tu cabeza, dijo este riéndose a carcajadas.
—Ah si, Malfoy, con que esa tenemos, ya verás!!!— dijo la chica en tono vengativo, tomando el mismo cojín y lanzándoselo de vuelta.
De esta manera armaron una pelea de cojines, corriendo uno detrás del otro, lanzándoselos. Hicieron aparecer cojines y almohadas por toda la habitación, prácticamente no podían ni caminar, estuvieron en aquel juego hasta que Ginny tropezó con una de las almohadas y cayó en lo que era una cama de almohadas cojines que había en el piso, y Draco a su vez se tiró al lado de ella.
—nunca me había divertido tanto— expresó este exhausto,
—nunca había tenido una pelea de almohadas?— cuestionó la chica sorprendida,
—no Ginny, nunca…es la primera vez que hago algo semejante y realmente me gustó— dijo el chico mirándola, guardó silencio por unos minutos, y luego se decidió a decirle lo que tenía en mente, pues no podía pasar un solo día más con eso guardado, pues ella en pocos días se lo había ganado a pulso…
—Ginny…— titubeó,
—qué quieres Dragon— respondió ella inconciente.
—Quie…quiero darte las gracias por todo lo que has hecho, nadie nunca se ha preocupado tanto por mi, ni me ha escuchado o prestado tanta atención como tú lo has hecho. Eres sensacional pequeña y te admiro por ser como eres…— al terminar la abrazo muy afectivamente.
–tú me haces ser mejor persona y eso me hace bien, no quiero que después que salgamos de este encierro eso cambie…—
Ella estaba anonadada con lo que estaba escuchando, pues ella sabia que él sentía algo de eso, pero no se imaginaba que era algo tan profundo, realmente no se esperaba que se desbocara de esa manera, lo miraba fijamente,
—WoW, Draco, no sabia que era tan importante, de veras que poder hacerte feliz me hace feliz a mi también, y claro que estaré contigo, hasta que tú lo decidas dragoncito— le dio un beso en la mejilla.
–Dragoncito??, jeje, me gusta eso…perdóname Weasley nunca he debido tratarte como lo he hecho durante todos estos años no me acercaba a ti por miedo a que me etiquetaran, realmente fui un estúpido…quiero que me perdones por los malos momentos que te he hecho pasar ..—
Draco pidiendo disculpas, algo nunca visto, pero realmente lo hacia de corazón, nunca en su vida había hablado tan en serio, y deseaba que ella lo perdonara.
—claro que si, todo esta olvidado… pero también disculpame tu a mi por los encantamientos y cualquier cosa que te haya dicho en el pasado, pero es que tu sabías hacerme enojar de una manera tenaz..—
Los chicos se miraron nuevamente y Ginny le dio un abrazo y automáticamente el hechizo que pesaba sobre la puerta se rompió y esta se abrió automáticamente.
Se miraron en complicidad y como si se hubiesen leído la mente mutuamente se pararon y sacaron su varitas,
–FERMA PORTUS!—
Gritaron ambos y la puerta nuevamente se cerró bajo el cerrojo de la magia.
–Mañana salimos— dijeron ambos al mismo tiempo.
Se volvieron a tirar sobre los cojines con una separación prudente, hablaron sobre sus vidas, y terminaron dormidos cada uno con un libro sobre el pecho.
McGonogall estaba estupefacta con lo que acababa de ver,
—no salieron…prefirieron echar un hechizo ambos y quedarse a dormir allí….esto es más de lo que puedo creer, esto tengo que seguirlo de cerca, es insólito…— dijo girando la cabeza de un lado a otro incrédula.
