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DISCLAIMER: Los personajes conocidos son de Rowling, los que no son conocidos y la trama son míos.
AVISO: slash (relaciones homosexuales). Si no puedes manejarlo, presiona atrás porque no me gusta recibir comentarios destructivos. Gracias.
NOTA 1: Es probablemente una de las parejas menos conocidas de las que he escrito, pero me llamó la atención y tenía casi toda la tarde libre. Lamento no haber continuado con las historias que tengo colgadas, pero cuando la inspiración llega para algo hay que aprovecharla.
NOTA 2: Conforme lean notarán que utilizo a fanon!Blaise y no canon!Blaise. No tengo nada contra el canon, pero he utilizado (y me he encariñado) tanto con fanon!Blaise que no podría escribir esta historia con el gemelo malvado de los libros. Lo siento.
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Título: Arlequín
Autora: GaBo0
Parejas: BillBlaise
Rating: M
Summary: Un encuentro inesperado entre dos personas inesperadas en el lugar probablemente menos indicado. Cómo las cosas se desarrollan y uno no se lo espera.
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Arlequín
Por GaBo0
El As de Tréboles
La capucha lograba cubrir su cabello rojo, algo por lo cual estaba sinceramente agradecido. Luego de la discusión que acababa de tener con su familia, no tenía muchas ganas de verlos. Era muy improbable que se encontraran en un lugar como aquel, pero prefería prever antes que encontrarse en una escena donde su madre le gritaría indignada mientras su padre le miraba con reproche.
Finalmente, había decidido que estaba indignado con ellos. Después de todo, ellos se suponía eran una familia unida y se apoyarían en las buenas y en las malas. Al parecer, el hecho de romper con su novia era peor que estar en las malas.
Bill sabía que las noticias no habían sido las mejores para su familia. Su madre esperaba con ansias el matrimonio de su hijo mayor, mientras que su padre había formado una estrecha relación amical con el padre de Fleur en uno de aquellos viajes de cortesía que se hacen antes de cualquier matrimonio. Sus hermanos estaban entusiasmados con la idea de tener una tía política tan bien parecida, y el mismo Bill ya se había acostumbrado a la idea de oír a sus hijos tropezar al hablar con aquel acento que solo en Fleur se oía tan bien.
Sin embargo, lo que había considerado enamoramiento no había probado ser otra cosa más que pura rutina y algo de admiración. Fleur le admiraba, y mucho, y él la miraba como aquella dama perfecta que sería el ama de casa perfecta en una casa perfecta donde vivirían la vida perfecta. Tal vez Bill no apuntó a una meta realista, pues cuando confesó sus planes a Fleur, estos se derrumbaron como un castillo de naipes donde el único que quedó parado fue el as de espadas.
Fleur entonces decidió cambiar de opinión acerca de su matrimonio e imponer condiciones que Bill no estaba dispuesto a aceptar. Las discusiones se siguieron una a una hasta que todo explotó en una pelea que sacudió su departamento y le envió de regreso a Londres con unas cuantas maldiciones en francés siguiéndole todo el camino. Su madre se sorprendió al verlo parado en la puerta de La Madriguera, valija en mano y paraguas cerrado.
Lamentablemente era invierno y el frío era insoportable fuera del hogar. Lamentablemente, no pensaba regresar a la casa de sus padres por ahora. El cuarto que había rentado en Hog's Head sería suficiente. Sabía que, de alojarse en las Tres Escobas en Hogsmeade o en El Caldero Chorreante en el centro de Londres, sería fácilmente encontrado por las familias que le perseguían. Sabía que su madre y su casi suegra lo cazarían hasta hacerlo entrar en razón.
Era por esto por lo que prefería quedarse en la comodidad de su cuarto la mayor parte del tiempo, pensando en todo lo hecho y planeado con Fleur como un bonito sueño que terminó más rápido de lo esperado. Y realmente era algo esperado pues Bill, en su condición de mente abierta, iba a buscar en algún momento otra cama que lo recibiera con los brazos abiertos, una cama con sábanas revueltas y olor masculino.
Su estómago rugió una vez más y se dio cuenta de que era hora de bajar al comedor y escanear el lugar. Algo de comida no le vendría nada mal y, aunque el lugar no era el más higiénico o placentero del mundo, sabía que el firewhisky era mucho mejor que el que servían en cualquier otro establecimiento.
Las escaleras eran angostas, muy angostas para su gusto, pero llegó sano y salvo al primer piso. La penumbras se habían adaptado tanto al lugar que se habían convertido en parte de la decoración. El bar parecía una postal de Halloween que había sido escenificada en medio de aquel pueblo nevado. Su fachada contrastaba severamente con la blancura de la villa, pero la estética era lo que menos le preocupaba a Bill en esos momentos.
Caminó entre las mesas, observando de reojo a los ocupantes de estas y ocultando su rostro bajo la capucha. Se sentó en la barra, acomodándose como pudo en el pequeño banco de cuero, y pidió un vaso de firewhisky en las rocas. El hombre que atendía el lugar, un joven de aspecto brusco que constantemente limpiaba los vasos con un paño que parecía necesitar una limpieza él mismo, asintió con la cabeza y desapareció en busca del licor.
Una ráfaga de viento frío sacudió su capucha. Obligado por la curiosidad, giró el rostro en dirección de la puerta y vio una figura delgada y alta ingresar al establecimiento. Llevaba una capa negra encima que Bill juraría era la que usaban los estudiantes de Hogwarts. Se sorprendió de que un estudiante estuviera permitido de vagar por esta parte de la ciudad. Por otro lado, pensó que sería un fugitivo, ya que no había visto ningún otro estudiante en todo el tiempo que había estado ahí alojado.
Por el cabello que sobresalía de la capucha, asumió que sería una chica. La muchacha se sentó en una mesa apartada, una de las más cubiertas por las sombras. Bill se sintió intrigado y le posó la mirada encima insistentemente. La vio removerse en el asiento un par de veces y un par de ojos observar todas las mesas antes de posarse sobre él. Sintió que lo miraban irritados y luego, poco a poco, fueron cambiando su semblante hasta parecer incluso divertidos. Inclusive desafiantes.
Bill terminó la copa de licor que sostenía en la mano y se puso de pie. Pidió dos copas de lo mismo una vez llegó al lado de la mesa de la muchacha y observó la expresión ligeramente desconcertada de ella y su rostro aún parcialmente cubierto por las sombras.
"¿Esperas a alguien?". Ante la negativa que recibió, estiró un brazo y arrimó la silla, posándose cómodamente en la mesa de la extraña. Esta había agachado la mirada cuando Bill se había acercado y la mantenía tercamente gacha, tal vez esperando haber sido descubierta por algún profesor que no conocía de la facultad.
"Oye¿me escuchas? Levanta la cabeza", pero aquella capucha negra continuaba ocultando el rostro de la persona al otro lado de la mesa. Bill insistió dos veces más, hasta que sintió su paciencia llegar al límite y se atrevió a tomar su mentón no muy suavemente y elevar su rostro. La luz de la vela al centro de la mesa ahora iluminaba el rostro de un muchacho desconcertado y algo sorprendido, así como los ojos incrédulos de un hombre que aún mantenía su mano sujetando fuertemente su mentón.
"Dos firewhiskies en las rocas" anunció el mesero de manera lúgubre y ambos salieron del trance en el que se encontraban. Bill decidió concentrarse en su trago, mientras que el otro solo miraba con aprensión el vaso que habían posado frente a él. Viendo su indecisión, el mayor le pasó el vaso que él mismo estaba tomando.
"Me llamo Bill Weasley" se presentó, extendiendo una mano sobre la mesa con expresión solemne. Fue en ese momento en el que el otro reaccionó completamente y todo rastro de ingenuidad o inocencia se borró de su rostro, dando paso a una expresión algo arrogante y burlona. "Blaise Zabini" se presentó el muchacho tomando la mano del otro en la suya. Bill notó cómo la apretó más de lo normal, cómo al separarse sus dedos se tardaron un poco más acariciando su piel.
"Pensé que eras una chica cuando entraste" le dijo casualmente, recostándose todo hacia atrás, haciendo crujir la silla bajo su peso. Blaise solo soltó una risa tintineante que Bill no pudo dejar de calificarla como aquellas que se sueltan por cortesía. El muchacho siguió con los labios cerrados, pero estos se curvaron hacia arriba con diversión. Tomó uno de los vasos entre los dedos y lo acarició de forma casual, pasando sus dedos sobre el borde superior, antes de llevárselo a los labios y beber de él lentamente.
Bill sabía lo que el chico estaba haciendo. Lo había visto antes, en incontables muchachos de mal vivir que solían recorrer Londres en busca de alguien con quien dormir esa noche, pues no tenían ningún lugar a donde ir. Tal vez este era un estudiante de aquellos en los que la rebeldía los lleva a irse de clases y pasar noches en lugares extraños.
Sabiendo esto, estiró una mano hacia él y esperó expectante a que el otro la tomara, sabiendo que el otro sabía qué era lo que exactamente le proponía. Al parecer este gesto tomó desprevenido al muchacho, quien dudándolo un segundo posó su mano sobre la de Bill y se dejó tirar por el brazo más fuerte del mayor.
Ambos ignoraron las miradas que no fueron del todo lanzadas en su dirección y aceleraron el paso hasta que llegaron a un cuarto de la segunda planta. Una vez en la puerta, el mayor buscó frenéticamente en sus bolsillos las llaves mientras mantenía al chico firmemente agarrado de la mano a su lado. Con el crujido de la puerta al abrirse, los nervios de Blaise se hicieron presentes por primera vez.
Esto no era como lo que había hecho antes. De hecho, nunca se había precipitado de esa manera. Era una situación incómoda y extraña. Ni siquiera había venido a este bar buscando otra cosa que no fuera un vaso de firewhisky. Después de romper su último amorío, era lo único que necesitaba. No necesitaba meterse a la cama con un Weasley, mucho menos con el que había tenido su compromiso publicado en todas las páginas sociales de los periódicos. Los Weasley no tendrían dinero, pero Delacour era un apellido influyente en los medios.
Y, no obstante, aquí se encontraba ahora, aplastado entre la pared y el cuerpo de Weasley. Trató de moverse, pero dos manos lo atraparon en el mismo lugar en el que estaba antes. Sintió sus labios siendo capturados en un beso brusco y se dejó llevar por la sensación que la adrenalina disparó en su cuerpo.
Después de eso, todo era confuso y borroso. Ambos se volvieron una masa pálida danzando sobre el colchón, un par de cuerpos enredados de tal manera que no se distinguía dónde comenzaba uno y terminaba el otro. Mientras uno era músculos y curvas, el otro era piel tersa que cubría un cuerpo lleno de ángulos. Weasley se deleitó con cada sonido que abandonó la boca del otro, adoró el sabor que probó en el cuerpo más pequeño. Y, en medio de esta adoración obscena, Weasley lo poseyó.
Y Blaise no pudo sentirse más satisfecho.
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Chapter Summary: La situación de Bill y el encuentro inesperado.
Martes, 10 de Enero del 2006
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