Este relato esta basado en la novela de JK Rowling, Harry Potter. Desde ahí he partido para integrar a un par de personajes propios y crear esta historia con intención de alimentar mi imaginación y volverme parte (aunque fuese ambigua) de este fascinante mundo. Tengo sabido que no debo ser la primera que ya haya escrito una historia maso o menos de este contexto, así que si llega a existir alguna coincidencia pido de antemano disculpas.
Desde ya, gracias por leer ,
La Ninia Nyna
LA ALIADA
3
Visitas nocturnas
Aquella sorpresa de Nyna lo tenía como loco. ¿Qué sería? No tenía ni la más mínima idea; había hablado de tantas cosas que ya ni se acordaba de exactamente que le había dicho que le llegaría a gustar, aunque él cambiaría lo que fuera que le hubiera comprado por saber más de ella. Era tan suelta y simpática, pero cuando la conversación se orientaba a su pasado se cerraba completamente. Ella sentía algo por él, era obvio, pero que le sucedía? Tenía tantas preguntas sin respuestas... solo esperaba poder responderlas antes de que llegara el 1º de septiembre...
Estaba muy cansado... había terminado con todas las cajas y su espalda parecía partirse en dos. Se tiró sobre su cama, y cerrando los ojos, se dejó volar dentro de su mente. Veía a Nyna, su piel pálida pero a la vez con un brillo dorado. Su cuerpo hermoso, su piel suave como el satén y blanca como su rostro. Sus ojos café, profundos y grandes, clavados en él... viendo su alma. Sus labios rozados, con esa forma perfecta, ni muy carnosos ni muy finos... Sintió algo golpearlo en el hombro, y al abrir los ojos apareció un contorno robusto y peludo frente a él. Era Tío Vernon.
—Salimos-Le dijo una vez que el chico salió de su trance y sus ojos volvieron en su orbita.
—Esta bien -dijo sin mucha importancia, tratando de sacar el horrendo rostro robusto de los labios de Nyna. puaj ..X
—Te advierto, no te atrevas a salir de tu cuarto.
—No lo haré-dijo con aire soñador, volviendo a perderse en las imágenes de su cabeza.
—No la voy a trabar,-dijo asustado- pero más te vale que no vea rondando por los alrededores a cierta persona, o sino te las veras conmigo-Y a continuación se marchó cerrando de un portazo.
Se volvió a recostar en su lecho, tratando de reanudar su sueño, pero le era imposible. Empezó a pensar cuanto le hubiese gustado no haber sido interrumpido por la señora García y luego por Dudley, justo cuando estaba por franquearse con Nyna... La sensación de arrepentimiento le pesaba en su estómago. Ella obviamente se había cohibido luego de dos intentos fallidos... o no sentía lo mismo que él? No... no, ella sentía algo... pero... No, no…
Estuvo así horas meditando que hacer, hasta que oyó un golpeteo en su ventana. Corrió las cortinas para ver quien era el que estaba tirando piedritas.
Abrió la ventana y vio la silueta de una joven parada bajó su ventana en el jardín. Era Nyna. O
—Harry... -le dijo con un murmullo elevado- Soy yo.
—Ho... la-dijo con voz ahogada.
—Ho... la-le dijo pícaramente, riendo- Qué hacías? No te desperté, o si?
—No, no... Estaba... pensando. Pero qué haces acá? Son... -se fijó en su reloj de mesa-las 12 de la noche.
—Es que... es que... necesitaba hablar con vos.
—De acuerdo... ahora bajo-se apresuró a ponerse un par de jeans, rotos aunque por lo menos lavados (un triste intentó de su tía, para que en el futuro tuviera presente si se decidía a inflarla) y una remera, y se dirigió al jardín. "No están", se recordó al no escuchar los sonoros ronquidos de Tío Vernon, y una sonrisa se le dibujó en los labios.
La noche estaba fresca y silenciosa. No había ni un alma en todo Privet Drive. Ni una estrella y la luna llena en lo alto le trajo a la mente a Lupin, pero muy pronto lo olvido. Enfrente de él se encontraba, como brillando en la oscuridad, su ángel. Tenía el pelo suelto y ondulado. Tenía puesto unos jeans con una remera blanca, que con el brillo de su piel le daba un tono irreal.
—Harry... -dijo lentamente acercándose a él.
—Qué sucede?-estaban frente a frente. Nyna parecía triste; sus ojos cafés bajo aquella luz nocturna parecían brillar.
—Si... es que... -y se quedó ahí petrificada, sin emitir sonido.
—Estas bien?-se apresuró a decir Harry, preocupado. Nyna se fue acercando lentamente hasta alcanzar sus labios, que besó suavemente.
La cara le ardía, pero no sentía otra parte de su cuerpo. Cuando miró a Nyna notó que esta también estaba roja como un tomate.
—Y por qué fue eso?
—Por... todo-y sus cabezas se volvieron a acercar, pero para esta vez reunirse en un dulce beso en el que ambos participaron.
Se abrazaron mientras seguían besándose cada vez más profundo, parecían estar volando centímetros sobre el suelo, hasta que Nyna se detuvo con una risita.
—Por qué te ríes?-le dijo, sonriendo él también, pero sin dejarla de abrazar.
—Perdona-le dijo con una sonrisa de punta a punta-es que... es extraño-y su mirada se congeló ante las hermosas esmeraldas que la observaban con tanto afecto.
—Lo sé... -y le dio un beso en los labios.
—Tengo frío-y la abrazó con más fuerza, mientras ella apoyaba su cabeza en su hombro. Una lágrima corrió por su mejilla en secreto.
—Esta era tu sorpresa?
—Parte de ella... -su voz sonaba un tanto apagada-. Habías besado a una chica antes?
—Si... pero era una loca.
—No dudes que yo tampoco lo esté-y rieron.
—Y vos?-Nyna no pudo evitar sonreír cuando lo oyó decir "vos".
—Ciertamente, si, pero era... es historia.
—Bueno, espero no serlo yo también algún día-y se rió.
—Ahy, por Dios-y se rió.
—Qué?-le dijo riéndose también.
—Crees que algún día podremos para de reír?
—Lo único que quiero es abrazarte para siempre...
—Creo... que mejor vamos volviendo-le dijo algo tensa-si mi madre ve que no estoy...
—De acuerdo-y justo antes de que Nyna se marchara de nuevo, Harry la tomó del brazo y se volvieron a besar.
—Buena notte, Harry-pooh-le dijo acariciando su rostro.
—Buenas noches, Nynita-y le plantó un beso en los labios.
Entró en la casa echando brincos. Se sentía lleno de energía, tan, pero tan feliz. No lo podía creer. Era... era un sueño hecho realidad, era su sueño hecho realidad... Tenía tanto miedo de acostarse en la cama y que mañana al despertar todo hubiera sido un sueño... "Mañana", pensó, "Mañana"... y su mente se nublo una vez más... Pero justo unos segundos después de que llegó a su cuarto, escuchó voces en la entrada.
No eran los Dursley, hubiera escuchado las maderas del piso crujir con semejante peso. Tomó su varita y se deslizó despacio por la escalera. La oscuridad no le dejaba reconocer las sombras que yacían en la cocina, pero reconoció una de las voces. Sintió un deijabú.
—Harry, soy yo, el Señor Weasley. Lumus-Era efectivamente él, pero no se encontraba solo. Lo acompañaban Lupin, con su acostumbrada cara demacrada, Snape, que parecía estar de sus mejores ánimos, y Tonks, con sus cabellos fucsia, su color favorito.
—Hola, pero... qué hacen aquí?
—Vinimos a llevarte a Grimmauld Place, Harry-Le dijo apartando la mirada de la batidora eléctrica-. Te dijimos que te vendríamos a recoger unos días antes de que empezaran las clases, no lo recuerdas?
—Creo que no me lo dijeron-Claro que no se lo habían dicho! ¿Y ahora que iba a hacer con Nyna?
—Era tu responsabilidad, Tonks-Le dijo el señor Weasley algo disgustado.
—Bueno... este... creo que se me olvidó...
—Bueno, no importa, nos iremos ahora-dijo Snape terminantemente.
—¡No!-Dijo Harry enfadado, y al ver la cara de Snape, volvió a su tono calmado... y de clemencia-¿No me pueden venir a buscar mañana?-La cara de los 3 magos bastó como hacerle dar cuenta de que sí no iba con ellos por las buenas, lo iba a hacer por las malas.
—Perdona, Harry-Le dijo Tonks con un tono un poco piadoso-Fue mi error... pero no podemos hacer eso.
—Pero no tengo nada preparado... ni ropa limpia... ni... -Balbuceaba, trataba de encontrar un buen justificativo -ni... me he bañado.
—Eso no importa-Le dijo Snape harto de esta conversación de chicos de nueve años-, ya te bañaras allá. ¡Vamos, recoge tus cosas, rápido!-Y empezó a subir las escaleras empujando al muchacho hasta su cuarto.
¿Cómo les iba a explicar que no se podía ir porque debía despedirse de su novia? Ven como son los hombres? Cuándo diablos formalizaron?No podía irse de un día para el otro sin explicación alguna, Nyna se iba a sentir abandonada. Qué hacer?
Mientras Tonks lo ayudaba a guardar sus cosas en su baúl, le empezó a escribir una carta a Nyna.
Nyna:
He tenido que salir a ultimo minuto para el colegio. Créeme cuando te digo que esta era la ultima forma en la que hubiera querido despedirme, pero no tenía opción. No sabes cuanto me gustaría quedarme, pero no puedo.
Voy a tratar de escribirte lo antes posible.
Te quiero mucho, besos
H.
Leyó la carta unas cinco veces antes de meterla dentro de un sobre, todavía con mano temblorosa.
—Listo-Le dijo Harry a Tonks con la carta en la mano-. Pero antes debo dejarle esto a alguien...
—De seguro que no se va a enfadar, no te preocupes-Le dijo Tonks como si supiera a quien iba destinada la carta-. Pero Snape esta de muy mal humor, no creo que te permita dejarla.
—No me importa-Le dijo con ímpetu, ya estaba harto que le mandara. Además el tampoco estaba de muy buen humor, y menos con Tonks.
—Pero además, Harry, no debes ser visto fuera de la casa a estas horas...
—No-me-importa-Dijo esta vez con más fuerza, "Si supiera que apenas hace 5 minutos lo estuve..."-. Además es tu culpa en primer lugar por no haberme dicho que venían.
—Bueno... este... déjame a mí, creo que no sospecharan nada.
—Gracias-Y le entrego la carta-. Deslízala por debajo de la puerta de la casa que se encuentra justo enfrente de esta-Y ambos bajaron disimuladamente.
—Bueno, listos, partamos-Dijo Snape.
—Esperen. Voy a ver si los muggles están llegando.-dijo Tonks, y salió sin esperar el consentimiento de nadie. Al pasar unos 3 minutos volvió, y todos partieron en sus escobas.
El viaje fue largo y muy fresco, tanto que Harry se arrepentía de haberse quedado en remera. Volaron hasta llegar a un claro, en un bosque a 5 horas de Little Whinging, en donde tomaron el reluciente y nuevo Ford Anglia del Señor Weasley, con el que gracias al manto de invisibilidad, los depositó en la entrada del numero doce de Grimmauld Place. Después de perder el primer auto, se ve que el señor Weasley quiso recuperarlo, haciendo lo mismo con otro casi igual.
—Por qué no usamos un traslador?-le preguntó el muchacho a su ex profesor, con el trasero entumecido del viaje.
—Porque, como están las cosas en la actualidad, no se puede confiar en nada, ni en nadie-Lupin parecía todavía más demacrado que hasta hacia un mes y medio. No se había detenido ni un momento a pensar que los que lo rodeaban, a pesar del constante ahogamiento que le causaban, también sufrían por todo lo que estaba sucediendo.
Dentro del pequeño y oculto departamento, que más que nunca parecía estar olvidado del mundo, Harry encontró a Ron, Hermione, Ginny y los gemelos jugando una partida de Snap Explosivo. Harry se limitó a saludar y educadamente decir lo mínimo indispensable para no quedar mal, se sentía de muy bajos ánimos. Realmente Grimmauld Place era el ultimo lugar al que quería ir, le recordaba demasiado a Sirius... Sentía como su mente se volvía a apelmazar. Subió al cuarto y se fue a la cama sin comer. No quería ser interrogado directa o indirectamente por sus amigos sobre su verano; deseaba tanto, aunque sonara totalmente irracional, estar en Privet Drive.
—Harry... qué te sucede?-Le pregunto finalmente Ron, que acababa de llegar de la cena, al ver despierto a Harry que no lograba pegar un ojo.-Es... este lugar, no?
—Si... además de muchas otras cosas, sabes?-Le contesto de mala gana.
—Si... ninguno de nosotros es el mismo desde...
—El departamento de Misterios.-La cabeza de Harry se hundía dentro de su almohada.
—Si... yo... yo lo siento mucho Harry... -La voz del pelirrojo se hacía un hilo.
—Te contaron... todo?-Era de esperarse, a estas alturas ya debían de saber.
—Sí.
—Pero no es solo eso lo que me tiene mal-Quería franquearse con alguien, quería algún consejo.
—Qué te sucede?
—Es una chica-Leve sonroje.
—Conque era eso-El pelirrojo se quitó un peso de encima al saber que no tenía que hablar de ese tema, y al saber que Harry había encontrado otra distracción para tampoco pensar en ello-¿Pero quién es?¿La conozco?
—No, es una chica que conocí en Privet Drive...ella es una muggle.
—¿¿UNA MUGGLE?-Dijo con un tono sobresaltado que despertó a los gemelos.
—Shhhhhhhh!
—Perdón... continua.
—La conocí... hace casi un mes... -continuó casi en un susurro- y creo que hay algo, mutuo, pero hay algo que ella oculta y no sé que es... y como te habrás dado cuenta yo también... Es muy complicado.
—Harry... no puedes relacionarte con una muggle, es simplemente imposible. Estarías exponiendo nuestro mundo ante ellos, todavía no conoces suficiente a...
—Nyna.
—Sí, Nyna. Creo que deberías de pensarlo dos veces antes de actuar. Además, todavía no sabes muy bien que es lo que siente ella por ti.
—Si, creo que tienes razón. No debería estar haciéndome ilusiones tan prematuramente.
—Exacto. Espera a conocerla más, y que ella te conozca más a ti. Además sí te esta ocultando algo vete a saber que puede ser...
—Vaya, gracias Ron, pero creo que la compañía de Hermione durante todo un mes ha empezado a afectarte. Te has vuelvo toda una mujercita en estos asuntos. (.)
—¡¿Qué dices!¡¿Cómo me vas a comparar con esa loca amates de los elfos!
—¡CÁLLENSE!
—Perdón... y Harry, dime... se besaron?
—Bueno... justo antes de que me viniera a buscar tu papá, me vino a ver...
—¿Y?
—Ella me besó, y nos besamos-se alegraba de que la luz estuviera apagada, tenía las mejillas rojas como un tomate.
—Vaya, vaya, Harry... Oh! perdón, Romeo.
—O más bien Harry-pooh.
—Qué que?
—Nada... mañana te explicó. Y tú como pasaste tu verano?
—Cómo esperas que lo haya pasado? ¡Estuve encerrado en la Madriguera 3 semanas, para luego venir aquí y volver al enclaustramiento!
—¡CÁLLENSE DE UNA VEZ!-Grito George, a punto de tomar su varita y coserles las bocas.
—Perdón, perdón, ya nos callamos-dijo de mala gana-. Y encima me tengo que aguantar los maltratos de todos aquí... Bienvenido al infierno-Y ambos chicos se tuvieron que dormir.
o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o
Grazie per leyere!
