Este relato esta basado en la novela de JK Rowling, Harry Potter. Desde ahí he partido para integrar a un par de personajes propios y crear esta historia con intención de alimentar mi imaginación y volverme parte (aunque fuese ambigua) de este fascinante mundo. Tengo sabido que no debo ser la primera que ya haya escrito una historia maso o menos de este contexto, así que si llega a existir alguna coincidencia pido de antemano disculpas.

Desde ya, gracias por leer ,

La Ninia Nyna

LA ALIADA

4

La sorpresa de Dumbledore

Al día siguiente, Harry se desanimo más que el día anterior al hablar con Tonks y descubrir que la carta la había dejado en la casa junto a la de Nyna (¬¬). Ya no tenía forma de comunicarse con ella... no le iba a mandar una lechuza! (vv!) Pensó en mandarle una carta, pero quien la iba a depositar en el correo? Tonks, que ya se había mandado una de sus típicas macanas? El señor Weasley, que probablemente terminaría mandándola a Timbuctú? O a Snape, que simplemente la tiraría a la basura? Definitivamente no tenía forma de comunicarse con el exterior, y no tenía idea de cómo iba a hacer. Y.Y

Sus hermosos sueños se habían convertido en las más horribles pesadillas en las que veía la silueta de Nyna atravesar aquel velo negro... perdiéndola para siempre en la oscuridad.

Las 4 semanas que faltaban para el 1º de septiembre duraron tanto que le parecieron un año. No paraba de pensar en ella... simplemente no podía sacarla de su mente. Era casi enfermizo, y como Harry no quiso contárselo a nadie más, Ron fue mortificado con sus indagaciones sobre que debía hacer, causándole un terrible dolor de cabeza. El pelirrojo no lo soportaba más.

—Pero crees que si le mando una lechuza empiece a hacer preguntas?-le preguntaba.

—Tú las harías si una lechuza viniera con una carta (cosa que nunca has visto en tu vida!) y te la entregara? O.o-le dijo fastidiosamente.

—Si... tienes razón. Y que tal si la llamo por teléfono?

—Supongamos que tenemos un teléfono... (¬¬u) Tienes su número?

—Este... no. Es que como vivía justo enfrente mío, y los Dursley no me iban a dejar llamarla de cualquier forma, nunca se lo pedí... Y qué tal si...?

—Por favor, Harry! Deja descansar a mi pobre mente...

Harry no quiso contárselo a nadie más, tal vez por vergüenza, o tal vez para que no se preocuparan aun más por él, o simplemente para que los demás no se siguieran incumbiendo en cada aspecto de su vida, ya que nadie se molestaba en preguntarle su opinión antes de hacer algo con la de él.

Las reuniones de la Orden se siguieron realizando sin Harry, lo cual era de esperarse, pero él había preferido no pensar en ello en el verano para no seguir mortificándose, pero ahora como para no hacerlo cuando en la cara lo mandaban a dormir cada vez que se realizaba una reunión. ¿Cómo no iban a dejarlo formar parte en todo eso? ¡Si justamente él era el epicentro del tema en cuestión! Pero no valió de nada sus quejas, lo seguían pensando un niño... aún peor ahora, un niño perturbado… a pesar de todo lo que había pasado, y de lo que todavía no llegaba.

Harry no pasó un muy feliz cumpleaños, aunque todos intentaron de que así fuera. Tonks, Lupin, Hermione, y todos los Weasley había limpiado y decorado toda la casa para la ocasión. La señora Weasley le había preparado un delicioso desayuno-almuerzo-merienda-cena, con todas las comidas favoritas de Harry, pero él no quiso tocar ni el suculento pastel de melaza de cumpleaños. Se sentía vacío, nada le levantaba el ánimo. Todo le traía demasiados recuerdos de Sirius... todo lo deprimía. Y tantas preocupaciones y obligaciones! ¿Cómo podía sentirse feliz? La ultima vez que lo había sido fue en los brazos de Nyna... pero ella estaba muy lejos, y Dios sabía no más si volvería a verla el año entrante.

"Unos muy infelices y mugrosos 16 años, Harry...", se dijo aquella noche mientras trataba no pensar... en nada, aunque fue completamente imposible. "Dieciséis... será este mi ultimo cumpleaños?", y unas lágrimas de miedo corrieron silenciosamente por su rostro para morir en su apelmazada almohada.

Después de varias etapas apáticas de Harry durante su estadía en Grimmauld Place, por fin llegó el día de volver a Hogwarts.

Ese día, en especial, fue uno en los que Harry más estuvo distante, cosa que a Ron mucho no le sorprendía luego de haber pasado casi toda la noche escuchando a Harry decir entre sueños: "Nyna... Nyna" como casi todas las noches. Ron ya no sabía que hacer o decir para levantar le el ánimo a su amigo, porque simplemente no lo comprendía.

Tomaron sus baúles llenos hasta el tope de libros (que la señora Weasley les había comprado previamente en el callejón Diagon) y se dirigieron a la estación King's Cross, tal como el año pasado, pero esta vez con más escoltas por la paranoia de un inminente ataque de Lord Voldemort. Harry iba pensando que en cuanto llegara a Hogwarts lograría olvidarse de todo el asunto de Nyna, o eso esperaba. Era irónico: la había conocido y se había olvidado de todas sus preocupaciones en el mundo mágico, y ahora debía volver y recobrarlas para así conseguir olvidarla.

—Qué te sucede, Harry?-le preguntó finalmente Hermione. Desde que había salido de Grimmauld Place, el chico no había emitido palabra alguna, y ahora permanecía con la mirada perdida mientras observaba los paisajes pasar por su ventanilla.

—Esta... un poco melancólico-le explicó Ron con naturalidad.

—No te sientas mal, Harry... -le dijo su amiga consoladoramente.

—No... –acotó todavía ambiguo-, estoy bien, Herm. No te preocupes.

—Si, claro-dijo irónicamente Ron.

—Vamos, Ron, no puedes entender a Harry?-le contestó la morocho mirándolo en forma de represaría.

—Ciertamente, no-contestó firme.

—Gracias, Ron. Que apoyo que representas-le dijo Harry con algo más de sentimiento en su voz.

—Ya te dije que dejes de pensar en Nyn... –y se detuvo al ver a Hermione con sus ojos fijos en él-...guna de esas cosas.

—Qué me están ocultando ustedes dos?- dijo suspicaz- Estuvieron todo el tiempo hablando de Dios sabe que y no me quieren decir!

—Es... -"Gracias, Ron", dijo por sus adentros- una chica... - confesó finalmente.

—Ya veo...

Harry le relató la historia, haciendo pausas para decir "Perdona por no habértelo contado antes" o "Tendría que haberte recurrido a ti primero" para cambiar la cara de reproche a su amiga.

Curiosamente, Hermione, que también era hija de muggles, no paró de hablar a cerca de lo perjudicial que podía ser si Harry se relacionaba con Nyna. Harry tuvo que escuchar sus sermones durante casi una hora de que podría pasar: "No te creería y quedarías como un demente" o "No la conocer y quien sabe lo que haría con tal información", o simplemente "Podrías dejar al descubierto todo nuestro mundo". Harry, apunto de coserle la boca, se levantó y la dejó hablando sola; su viejo humor había vuelto a sus andanzas, eso era tan claro como el castillo que se levantaba en la lejanía.

Al llegar por fin a Hogwarts, Harry deseaba tanto no tener que ir la ceremonia de bienvenida, ni hambre tenía, y aparte no querría soportar a todos los alumnos cuchichiando y mirándolo de reojo. Quería irse a su cuarto y descansar su agotada mente.

—Los veré arriba-les dijo a sus amigos en la entrada del Gran Salón, con una horrible congoja en su voz-, estoy muy cansado...

—A dónde piensa ir, señor Potter?-dijo una voz fría detrás de él.

—Al Gran Salón, profesor- le dijo Harry titubeando, ¿cómo hacía Snape para aparecer siempre en el peor momento?

—Más le vale. No puede andar pavoneándose por el castillo como si fuera su casa, sabe?-le dijo su profesor de Pociones con antipatía.

—Lo sé, pero de todos modos gracias por el dato, profesor-Snape contorsionó su pálido rostro, por lo cual Harry supo que más tarde se iba a arrepentir por haber dicho eso.

La ceremonia fue larga y emotiva, como la de todos los años, pero con especial énfasis con los temas relacionados con los tiempos actuales y como debían los alumnos de todas las casas estar unidos y cuidarse mutuamente. El mismísimo Sombrero Seleccionador se quedó cantando su anual canción durante casi media hora. "Bla, bla, bla... No quieren que haya rivalidad y ellos mismo alientan el Torneo de las Cuatro Casas...", pensó para su adentro Harry.

Dumbledore había anunciado a William Whitterpool como nuevo profesor de Defensa contra las Artes Oscuras, que Harry reconoció de alguna de las reuniones de la Orden (en las que obviamente no había participado) y esperaba que este año un profesor durase más de un año en el puesto, pero por lo menos se alegraba de que, una vez más, le hubieran negado ese cargo a Snape (N/A: de lo que te perdes! XD). El puesto de profesor de Cuidado de Criaturas Mágicas se lo habían dado a Charlie Weasley; Hagrid de seguro quería tiempo para educar a Grawp. "Genial", pensaba Harry, "Más vigilancia. Lo único que falta es que también pongan a Mundungus y a la señora Figg a cuidar los baños." ¬¬

Luego de que el Sombrero Seleccionador terminara de designar a todos los nuevos estudiantes, parecía que la ceremonia estaba a punto de terminar. Ya todos estaban a punto de desmayarse del hambre, cuando Dumbledore dio un ultimo anuncio sorpresa:

—Y como ultimo les tengo una sorpresa-dijo con una sonrisa cómplice-. Como sabrán todos ustedes, para ingresar a Hogwarts tiene que hacerse desde el primer año y no después, pero teniendo en cuenta las facultades extraordinarias de esta alumna, he tenido que hacer una excepción por primera vez desde que este colegio fue fundado y dejarla ingresar al colegio a partir del sexto año-Los murmullos invadieron el gran salón-. Por favor, silencio. Bueno, déjenme presentarles a su nueva compañera, que desde ya, es un honor recibirla aquí... Saluden a la señorita Nyna Garcia. Pasa por favor, Nyna.

—¡¿QUÉ!-Harry no podía creer lo que sus oídos acababan de escuchar-No puede ser... debe ser un error... -Se levantó disimuladamente y alzó la mirada hacia la puerta del gran salón, al igual que gran parte de los presentes. Justo en ese momento la silueta de una joven de cabello largo y rubio apareció en el salón. Era Nyna. Se fue acercando lentamente pero con paso firme, con cada paso más resonante que el anterior ante el silencio de la habitación.

—¿Qué pasa, Harry?-Le preguntó Ron al verle la cara pálida- ¿La conoces?

—Es... ella.

—¿Quién?-inquirió Hermione casi histérica.

—Nyna.

Pasó entre las mesas de Gryffindor y Slytherin, y no notó las eseraldas petrificados de Harry sobre ella. Caminó hasta la tarima en la que se encontraba el director y luego este prosiguió, antes de que los murmullos comenzaran de nuevo.

—Ahora el Sombrero Seleccionador se encargara de ubicarla en la casa que corresponda según sus aficiones-le explicó y procedió a posar el sombrero sobre su cabeza.

La mente de Harry estaba en blanco. La sola situación que estaba presenciando era increíble. Por fin iba a poder decirle todo lo que sentía por ella, como lo había ayudado, todas las cosas que le ocultaba, e iban a estar juntos... pero había un problema: ¿¿y si no iba a Gryffindor?

Intentaba que sus miradas se cruzaran, pero la joven se encontraba casi tan petrificada como él, con la mirada puesta en un punto muerto.

Se veía igual de hermosa y dulce, pero algo en su mirada era diferente. La simpatía y alegría parecía haberse extinto de sus ojos para dejar en su lugar una expresión de aversión; en sus labios no se dibujaba sonrisa alguna, y la palidez de su rostro era más blanquecina que nunca.

La voz del Sombrero Seleccionador terminó nuevamente con los renovados murmullos del salón declarando en voz alta su decisión:

—Muy interesante, Nyna Garcia-Nyna parecía más pálida a cada minuto-. Pero sin lugar a la duda es una Slytherin -Y la mesa de las serpientes profirió un fuerte aplauso-. Bienvenida a Hogwarts-Finalizó el sombrero.

Los aplausos se extendieron durante todo el recorrido de Nyna hasta la mesa de Slytherin, en donde todos le dieron una discreta bienvenida. Ella saludó educadamente y se sentó junto a Blaise Zabini.

—¡¿Cómo que es Nyna!-Le gritó Hermione por enésima vez. Sus amigos parecían hipnotizados en lo que sucedía, o simplemente querían ignorarla- ¿Cómo una muggle va a estar acá?

—No es una muggle-Harry no se había dado cuenta hasta ese momento. Eso era lo que Nyna ocultaba, por eso no podía ser franco con él.

—Pero esta en Slytherin, menos debes involucrarte ahora con ella...

—Cállate Hermione, no la conoces.

—Bueno, pero digo, si esta en Slytherin...

—No-la-conoces—dijo tratando de contener su voz para que el resto de la mesa no escuchase.

—Ya lo sé, pero creo que es factible que no sea lo que tu piensas que es. Y por qué te ocultaba que era una bruja? Ella de seguro sabía quien era tú...

—No... lo sé-dijo todavía observándola con ojos confusos.

—No me agrada esa chica.

—Que mala onda que eres, Hermione. Por lo menos es linda-dijo haciendo cambiar la mirada de su amigo.

—Yo la vi primero, Ron.

—Ya sé, ya sé-contestó titubeante-Te estaba felicitando nada más-Hermione levantó una ceja incrédula.

—¿Linda? ¿Esa paliducha? Por favor... –dijo mientras los cabellos se le erizaban cada vez más.

—Bueno alumnos-habló finalmente el director-, sin más preámbulos, pueden empezar a comer de este delicioso banquete que los elfos han preparado tan gentilmente-y sentenció, con cara de también estar muriéndose del hambre, y se sentó en la mesa con los demás profesores.

—Si, claro... –acotó de mala gana la morocha.

—Vamos, Herm, tranquilízate. Todavía ni empezó el año escolar que estas refunfuñando-dijo Ron cortando un gran pedazo de tarta de zapallo que había aparecido en su plato.

—Eso es lo que piensan de mi? Qué solo sirvo para rezongar?

—Mas o menos... –dijeron ambos al unísono-Estas todo el tiempo diciéndonos que debemos hacer, de que manera hacerlo y en que momento-continuó Harry, mientras contemplaba a Ron tragarse casi media tarta de cuatro mordidas.

—Eso no es cierto... –dijo indignada-Ron, no comas tan rápido.

—Vezz ado que ños feferimozz?-le dijo escupiendo trozos de tarta por todas partes.

—Me estas escupiendo!-le gritó la chica limpiándose la túnica.

—Glup! Perdón... pero no puedes estar ni un segundo sin mandarnos.

—Eso no es cierto.

—Si, si lo es-le contestó firmemente Harry.

—Y tú por que te enojaste conmigo?-le cuestionó enardecida-Por lo de tu novia? Por favor!

—Lo único que te pedimos es que dejes de atacar a todos, quieres?-le dijo Ron también harto de la actitud antisocial de su amiga.

Bufó y con la peor de las caras se levantó de su lugar para ir a sentarse junto a Ginny, que al verla ir en dirección a ella, mostró una cara de desesperación.

—¿Qué le pasa?-dijo Harry intentando ubicar a Nyna en la mesa de Slytherin, alborotada de alumnos que platicaban febrilmente.

—No sé... creo siempre ha sido así, pero últimamente está insoportable! Espero que se le pase-y volvía a engullir un pedazo de tarta.

—Si... si... -Y en ese momento alcanzó a ver a Nyna hablando con... Draco Malfoy? De repente sintió un profundo ardor en el estómago-. La voy a ir a saludar.

—Gulp... Si, para mí... ¿QUE QUÉ?-pero el morocho ya se había levantado con toda decisión.

—¿Estas loco? ¿Cómo vas a ir?

—Mírame-Y se dirigió firmemente hacia la mesa de Slytherin.

Se fue acercando a la mesa, viendo con dientes apretados como Draco y Nyna reían, sin prestar atención a nada más a su alrededor.

—Ho... la-Le dijo cen un hilo de voz, y se dio cuenta de que era el centro de las miradas de casi todo el salón.

—Y tu quién eres?-le dijo de forma despectiva Nyna.

—Te presento a Potter, Nyna... "El niño que vivió". Cuantas ya? ¿5 veces? Creo que te quedan 3 vidas nada más, gatito negro-Y con la mano le corrió el mechón de cabello que cubría su cicatriz. Harry se apartó rápidamente.

—Si me vuelves a tocar Malfoy...

—¿Qué vas a hacer? ¿A quién vas a llamar?- Y se acerco a su oreja y le susurró con una fina sonrisa en sus labios-Si no tienes ni perro que te ladre...

—¡Apártate!- exclamó Harry empujándolo levemente. Aprovechando esto, Malfoy se dejó caer sobre Nyna, cayéndose ambos al piso.

—Déjame ayudarte-dijo el morocho a Nyna.

—Déjame en paz-le contestó con una voz cruda y fría.

—Ya oíste Potter, vete de aquí-Y las demás serpientes continuaron repitiendo en coro la frase de Malfoy hasta que por fin Harry se marchó.

Durante la cena no le dirigió la palabra a nadie de la mesa, ni a Ron, aunque ya todos habían visto lo sucedido en la mesa de Slytherin y esperaba un sermón de Hermione de un momento a otro.

Harry permaneció encerrado en su interior creando conjeturas. Ella le había mentido, no le había dicho que era una bruja... pero ¿por qué? Tal vez ella tenía que vigilarlo, como había hecho la señora Figg... Tal vez ella no sentía nada por él, no más era una obligación para ella... pero ¿por qué lo había besado? ¿Qué había sucedido? ¿Por qué aparentó no conocerlo? ¿Esta era acaso la otra parte de su sorpresa? ¿Qué sentiría por él? ¿Y si ella sentía lo que él por ella, por qué ahora parecía ser una persona completamente diferente? ¿Qué le había sucedido? ¡¿Y por qué diablos estaba con Malfoy!

Tantas preguntas lo estaban volviendo loco, parecía una niñita... Necesitaba respuestas, tenía que hablar con ella. Al terminar la cena, se escabulló para cruzársela a la salida del gran salón. Se escondió en una esquina esperando a que pasar. Cuando la vio la tironeo de un brazo instintivamente y la llevó contra su pecho mientras los demás estudiantes seguía pasando por el pasillo.

—Dejhaa-y le tapó la boca con la mano.

—Vos y yo nos debemos una charla-le dijo al oído.

—¿Qué piensas que haces, Potter?- era Malfoy. Arrancó a Nyna de sus brazos y lo empujó contra la pared de piedra.

—No te metas Malfoy-le contestó enardecido.

—Yo hago lo que se me da la gana, y recuerda que sigo siendo prefecto-y con una maligna sonrisa dijo-Estas castigado.

—¿Qué sucede aquí?-la profesora McGonagall se había acercado al ver la ronda de personas que se había formado entorno a los muchachos.

—Potter estaba acosando a Garcia, profesora.

—¡Eso es mentira!

—Silencio Potter, ¿es eso cierto señorita Garcia?

—...-Nyna dudó un minuto, en el que miró a Harry.

—Vamos Nyna, dile que es mentira, dile.

—¿Señorita Garcia?-La paciencia de la profesora empezaba a agotarse. Nyna volteó la mirada a Draco para luego ver a la profesora y contestarle.

—Sí-dijo sin rodeos.

—¡ES MENTIRA! Nyna, dile la verdad.

—Venga conmigo, señor Potter-le dijo tomándolo del hombro-Acompáñeme a mi despacho.

—Pero... pero...

—Vamos-Sentenció la profesora, dándose media vuelta.

—Nos vemos, Potter-Le dijo Draco con una sonrisa de punta a punta, mientras Nyna volteaba la mirada.

Harry no podía creerlo. ¿Por qué McGonagall desconfiaba de él?

—No le va a crees a ellos, verdad?- cuestionó con exasperación una vez sentado frente al escritorio de su profesora de Trasformaciones.

—Escucha bien, Potter. Entiendo que todo esto sea algo confuso para usted...

—¿Qué...?

—...pero eso no le da derecho a agredir a una compañera.

—¡Pero yo sólo...!

—No se hable más.

—Pe...

—Silencio! O me veré obligada a bajarle puntos a Gryffindor.

"¡Mierda!"

La profesora no fue muy dura con él, solo lo castigó haciéndole dar clases de apoyo de Transformaciones a los alumnos de tercer año, aunque mucho no le gustaba la idea de poder quedar convertido en una rana. Lo único que le prohibió terminantemente fue volver a cruzarse con Nyna, ni tampoco hablar con ella bajo ningún motivo, o sino tendría que tomar medidas más extremas. Harry intentó sacarle alguna información acerca de Nyna, pero la profesora lo amenazó con dos semanas más de castigo, y cesó.

Rápidamente subió a la torre Gryffindor, en donde lo esperaban Ron y Hermione. Les contó lo del castigo, y rápidamente Hermione empezó con sus sermones, los cuales no fueron ahogados por la mente de Harry quien subió bufando a su habitación, que ahora llevaba una reluciente placa que decía "Sexto año".

El primer día de clases llegó, y sí que iba a ser un año duro! A Harry la profesora McGonagall le había dado un horario especial en el que figuraba, además de todas las acostumbradas materias, cinco horas de Oclumancia por semana! Harry no podía creer que Snape todavía quisiera seguir torturando, cuando recordó su encuentro en la puerta de Gran Salón, y las cosas le cerraron.

Ya en la primera de las clases, el profesor Binns, de Historia, les había mandado metro y medio de pergamino sobre lo que recordaban del año pasado a sobre las guerras de los gigantes. En Pociones, Snape les mandó de tarea un ensayo en el que tenían que hablar de las once pociones más nocivas que existían, explicando cada uno de los ingredientes, el procedimiento, y sus respectivos efectos. Luego en Transformaciones tenían que convertir para el día siguiente una marabunta de hormigas en porotos. La mente de Harry parecía a punto del colapso.

Pero a pesar de estar hasta las manos de deberes, no podía dejar todavía de pensar en Nyna. Se había convertido en una persona totalmente diferente; ahora se la pasaba con Malfoy de aquí para allá, burlándose de la gente, y en especial de él.

—Hey, vos!-le gritó Malfoy, "Que se hace diciendo «vos»?", pensó Harry-Gatito negro, todavía seguís yendo a clases de apoyo de pociones curativas?-y soltó una risota junto a Nyna.

Efectivamente, Harry en ese momento estaba yendo hacía la mazmorra de Snape para su, ahora diaria, clase de Oclumancia. Pero justo en ese instante apareció Snape en escena.

—No tendría que estar ya en mi despacho, Potter?-le dijo despectivamente.

—Ahí me dirigía, profesor-le contestó tirando miradas asesinas a Draco.

—Andando. Espere... señorita, como se llama?-le inquirió Snape a Nyna volteándose para verla bien de frente.

—Nyna, señor, Nyna Garcia. Usted conoce a mi madre, o me equivoco?-dijo naturalmente.

—No, en absoluto. Yo era un muy buen amigo de su madre mientras estudiábamos en Hogwarts...-"Qué diablos esta pasando?"¬¬, se preguntó Harry-Le veía un cierto parecido, pero sin duda es su hija-Nyna mostró una leve cara de timidez-Y cómo se encuentra su madre por cierto?

—Muy bien, de hecho-continuó Nyna con un tono de lo más tranquilo y familiar, mientras Draco observaba a Harry con una sonrisa- Hace poco que volvimos de Argentina, como ya debe de saber, y se esta poniendo al corriente de las cosas aquí. Imagínese, casi 16 años sin ver Inglaterra!

—Debió de haber sido muy duro para ella... Y hablando se eso... –pero se detuvo al ver a Harry firme detrás de él con cara anonadada, y lo miró con despecho- Bueno, creo que será en otro momento, tengo cosas que hacer... Hasta pronto, Nyna.

—Adiós, profesor-dijo con una sonrisita de lo más repulsiva.

—Vamos, Potter-le ordenó, y este lo siguió todavía incrédulo de lo que había presenciado. No sólo no sabía quien diablos era Nyna en realidad, tampoco sabía quiera era su madre, quien parecía tener un pasado bastante interesante.

—Señor... -se aventuró en un intento desesperado una vez ingresado ambos en la mazmorra-, sabe por qué Nyna se fue a Argentina?

—Eso no es de tu incumbencia, Potter-le dijo cortantemente-. Bueno, empecemos. Tenemos que ponerte al día.

Harry ya casi había olvidado lo doloroso que resultaba ser una clase con Snape, metiéndose este en su mente, y lo había tomado desprevenido y había visto la imagen de Nyna, bien clara en uno de sus sueños.

—Potter-se apresuró Snape antes de que se marchara, o desmayase sobre suelo, lo que pasara primero-te recomiendo que te olvides de Garcia, sinceramente no es tu tipo-dijo fríamente, sin levantar la mirada de sus pergaminos mientras el morocho cerraba la pesada puerta de metal lo más fuerte que podía.

Definitivamente había algo muy extraño, y debía averiguar que había detrás de todo ese embrollo. No comprendía como una persona podía cambiar tanto de la noche a la mañana... tenía que averiguar quien era en realidad Nyna Garcia.

Habló con Ernie Macmillan, el rey de los rumores de todo Hogwarts, que le contó mas o menos lo que ya sabía:

La madre de Nyna, Mara Garcia, era una importante dama de la alta sociedad, que había entrado a Hogwarts, más precisamente a Slytherin, y había estudiando en el mismo tiempo que Snape, haciendo muy buenas migas con él. Fue una importante y aplicada alumna, primera en las clases de Defensas contra las Artes Oscuras, Pociones y Encantamientos. Al terminar el colegio se dedicó a cuidar a su moribunda madre, pero al morir esta se mudó a Argentina con Nyna, y hacía dos meses habían vuelto a Inglaterra. Mara, supuestamente, había querido que terminara sus estudios en Hogwarts. Nadie sabía si Nyna tenía o no padre, u otro familiar; su única familia aparente parecía ser su madre y su difunta abuela. También se decía que Nyna y Draco Malfoy habían tenido algo en el pasado y que todo apuntaba a una nueva reconciliación.

A Harry esta información le cerró un par de dudas, pero la última no le agradó en lo más mínimo. Entonces en su cabeza escuchó la conversación que había tenido con Nyna su ultima noche en Privet Drive: "Habías besado a una chica antes?", "Si... pero era una loca. ... Y vos?", "Ciertamente, si, pero era... es historia", "Bueno, espero no serlo yo también algún día"...

"QUE TONTO FUISTE, HARRY!", le gritó una voz dentro de su cabeza mientras apretaba esta entre sus manos.

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:NoTe DeLLa ScRiTToRa:

Perdonen por el cambió de link, pero es que en la otra cuenta no podía actualizar! Todavía me cuesta un poco manejar pero poco a poco voy tomándole la mano...

Sigan leyendo que todavía falta mucho camino por recorrer! Yo voy a ir editándolos lo más rápido que pueda. ñ.n

Grazie per leyere! n.n