Este relato esta basado en la novela de JK Rowling, Harry Potter. Desde ahí he partido para integrar personajes propios y crear esta historia con intención de alimentar mi imaginación y volverme parte (aunque fuese ambigua) de este fascinante mundo. Cualquier coincidencia con otro fanfiction es pura casualidad puesto que ya no soy consciente de lo que mi mente delira.
Quiero aclarar desde ya que no busco ningún crédito al escribir esta historia, ciertamente no más lo estoy haciendo bajo constantes insistencias de una amiga, así que si no te agrada mi forma de escribir o simplemente la trama de esta historia, que haces leyendo? Si ya decidiste cerrar la ventana, lamento que mi fic no este a tu nivel, aunque sinceramente yo me siento bastante satisfecha con él. Ya puedes retirarte, aunque si quieres, te invito a seguir leyendo...
Desde ya, gracias por leer,
Nyna
LA ALIADA
8
Una oportunidad
Si te tuviera todo sería diferente... en tus brazos hallaría calor, en tus ojos cariño, en tu alma la mía, en tu boca
un beso, en tus besos amor... en tus palabras comprensión, en tu voz dulzura, en tu sonrisa felicidad, en tu
risa dicha, en tus caricias debilidad; junto a ti hallaría la paz... Si tan solo encontraras en mi mirada la mentira,
en mi risa el dolor enterado en mi pecho, en mis brazos el frío que dejaste, en mis palabras el vacío, en mi
corazón el hueco... en mi alma la desolación, en mis lágrimas mi anhelo, en mis ojos tu reflejo, y en mi boca tu
nombre...
"Harry… Harry… ayúdame…"
Se despertó sobresaltado. Su cicatriz le dolía... mucho. Voldemort estaba enojado. Se levantó para tomar un vaso de agua. Una vez pasadas un poco las punzadas, intentó vaciar su mente y volver a dormir...
"Harry... Harry... vete, huye…"
–¡Nyna! … Nyna… no te vayas… no me dejes...
–Harry, Harry... –murmuró su amigo desde el otro lado del cuarto.
–¿Qué?-preguntó somnoliento.
–¿Estas bien? –le preguntó la voz ronca de Ron desde la penumbra del cuarto.
–Si… tenía… una pesadilla, nada más–susurró entrecortadamente, tratando de respirando hondo mientras el dolor de su frente cedía.
–No parabas de llamarla a...
–Nyna... –comenzó tratando de recordar las incoherentes imágenes en su mente– me pedía ayuda, y luego... que huyera... Todo era muy confuso y estaba oscuro...
–Que extraño... Tendrá algo que ver con lo que viste en la mente de Snape?
–Todavía no pude descifrar esas imágenes... –mintió.
–Ah... Y lo volviste a ver después de lo de las mazmorras?
–No... creo que tendrás que posponer mi funeral hasta el lunes... –bromeó en voz baja para luego darse media vuelta para taparse– Voy a intentar volver a dormir...
–Ok, yo también... –le contestó– Pero trata de no gritar esta vez... casi me matas del susto.
Aquel lunes todo parecía igual de rutinario que siempre, a excepción de un par de puntos menos de Gryffindor que fueron descontados en la clase de Pociones, pero esto no podía hacer olvidar a Harry, ni remotamente, de lo que había visto en la mente de su profesor, mientras que la joven rubia seguía viviendo solamente en sus sueños.
Eran finales de febrero y los días seguía pasando sin saber nada de ella. Ese día se encontraba con Ron y Hermione de vuelta de su clase de Cuidados de Criaturas Mágicas. Ron hablaba de algo relacionado con los intelectos de su hermano Charlie sobre dragones, pero parecía no llegar a los oídos de Harry al estar agudizándose ante los constantes cuchicheos de un grupo de Slytherin que no paraba de mirarlo de reojo, pero al no ser más anormales de los que comúnmente oía, no les prestó la demasiada atención.
Cuando estaban a punto de llegar hasta la puerta del castillo, una agitada Slytherin salió corriendo hacia el grupo que lo venía observando.
–¡Oigan! –exclamó Pansy Parkinson en la entrada del castillo— ¡Volvió! —y las serpientes la siguieron adentro, entre el cual estaba... ¡Malfoy!
–No puede ser... —se dijo, pero de todos modos salió disparado detrás de ellos, dejando a sus amigos atrás.
Sintió el palpitar de su corazón más fuerte que nunca. "¿Estoy soñando¿O estoy despierto?" Corrió hasta ponerse a la cabeza de todos, y fue el primero en asomarse por la puerta del Gran Salón.
En el extremo izquierdo de la mesa de Slytherin se encontraba una joven rubia, de tez pálida. Tenía los codos sobre la mesa y la mirada perdida en la ventana. La luz de aquel día soleado daba la impresión de que todo era un sueño.
–¡Nyna! –gritó la Slytherin, empujándolo para entrar, sacándolo del trance– ¡Que gusto verte! –fue cuestión de segundos para que el resto del grupo de serpientes llegase y rodeara a Nyna por completo. Harry no pudo acercarse más pon temor a ser visto y se quedó petrificado en la puerta.
–Hola cariño –le dijo Draco abrazándola, aunque ella no se lo devolvió.
Su mirada era distante, melancólica. Parecía no registrar lo que pasaba a su alrededor. Harry se quedó contemplándola un rato, desde las tinieblas mientras parecía no notar su mirar, cuando en el momento justo en el que estaba por darse media vuelta, lo vio. Ella sonrió, a lo cual Harry no pudo hacer más que asentir embozando una sonrisa.
Las voces de su compañeros se distorsionaban en su mente, mientras su mente se ahogaba en aquellas orbes verdes que la observan desde un rincón de la puerta... Desea correr hacia él, dejar que sus brazos la cobijasen y que sus palabras consolaran y curaran su corazón...
"Estas bien... Estas a salvo", pensó, inmóvil, sin expresión en su rostro, sin dejar de morarlo. Pensaba que nunca volvería a ver su rostro, sus ojos verdes observándola de aquella manera, ya fuera por lo que el destino les debelaba o por un rechazo de su parte. Lo había tratando como basura y se sentía horrible por eso. El fin justifica los medios, o eso dicen, aunque ya en su mente no importaba nada, nada en absoluto, sólo el poder estar junto a Harry, que seguía intentando, luchando, parado en las tinieblas. Sus rodillas flaquearon, iba a levantarse de aquella mesa y se abriría paso hasta él... Dejaría todo, ya no le importaba. Su mente se nublo. Olvidó todo, el motivo por el que estaba allí, las peleas, las mentiras, olvidó hasta lo inolvidable con una sola mirada..., pero una fría voz en lo profundo de su inconsciente la trajo de vuelta a su realidad, con unas simples palabras:
"Recuerda lo que sucederá..."
Volvió el dolor, la culpa, la agonía... y volteó la mirada.
Harry sintió un vacío en su estómago.
"Qué no tienes idea de cuanto me gustaría ir a estrecharte en mis brazos...?"
Bajó la cabeza y se dirigió afuera, en donde Ron y Hermione lo esperaban embelesados ante su repentina huída.
–Oh, no –dijo Ron amargamente al ver la cara de su amigo mientras pasaba delante de ellos sin ni siquiera mirarlos, arrastrando los pies.
–Qué pasa, Ron? –preguntó su amiga.
–Creo que volvió...
–Hablas de Nyna? –preguntó atónica la castaña– Bueno... tal vez ahora las cosas mejoraran por aquí –dijo optimista.
–No lo creo –siseó mientras el moreno se alejaba con dirección al lago.
Al llegar al lago totalmente desolado a causa del frío viento que tronaba, lo único que pudo hacer fue sentarse y perder la mirada en la turbulencia de las aguas verdosas.
A pesar de amarla... todo era tan complicado, tan confuso. Tomó una piedra entre sus manos y la apretó con fuerza. Ya no sabía en que creer, y se dio cuenta de la cruel verdad:
–En verdad estoy enfermizamente obsesionado –y arrojó la piedra hacia las profundidades lo más fuerte que pudo. Dejó caer su cabeza entre sus manos.
"Harry..." , escuchó decir con la voz de Nyna mientras seguía cubriendo su mirada.
–Ciertamente es una enfermedad, hasta escucho su voz despierto...
–Harry... por favor no me ignores... –le dijo en un hilo de voz.
–Nyna? –y casi se rompe el cuello al darse vuelta.
–Ho... la –dijo la rubia tímidamente, mientras el joven se levantaba para estar cara a cara, aunque su mirada seguía clavada en el piso.
–Ho... la –repitió, y ambos soltaron una risita.
–Cómo... estas? –preguntó casi en un susurro.
–Bien... Tú me dejaste en la enfermería? –inquirió como un autónoma.
–Sí, fui yo... Te lleve hasta allí pero luego le mentí a un elfo que andaba rondando los corredores y él fue el que te acompañó hasta adentro. De esa forma sonaba más convincente la teoría de envenenamiento... aunque en realidad fue lo primero que me ocurrió.
–Pues funcionó bastante bien, salí ileso.
–Ileso? –preguntó levantando una ceja.
–Bueno, físicamente no, pero zafé de un castigo. Pero no te preocupes, estoy muchísimo mejor a ahora...
–Sos un inconsciente, –lo reprochó– pero no sabes lo mucho que me alegra que así sea.
–Lo sé, perdón... Y gracias.
–No me lo agradezcas, no lo merezco... –bajó la mirada– "Zafé del castigo"... que buen trabajo hice, eh? –y ambos rieron tímidamente.
Cuando los ojos de joven parecía volver a brillar, su resplandor volvió a desvanecerse tan rápido como había aparecido.
–Harry... recibiste mi carta? –preguntó en un susurro.
–Si, si la tengo –y puso su mano en el bolsillo de la túnica casi sin darse cuenta, pero rápidamente la sacó. No quería parecer más patético de lo que ya parecía llevando a donde sea aquella carta.
–Que bueno..., pero de todos modos quería decírtelo de cara a cara –levantó su mirada para verlo a los ojos y empezó su largo y ensayado discurso, nerviosa y trabándose– Q-quiero pedirte perdón por haberte ignorado... y por haberte tratado como lo hice..., por lo del baño de chicas, por lo de Draco, por lo de la Torre porque... sabía que eras vos...
–L-lo sabías? –preguntó atragantándose con su propia lengua.
–C-claro que lo sabía... te conozco..., pero déjame terminar por favor... También por haber jugado con vos, por... técnicamente por t-todo lo que he hecho. Y-yo... lo siento mucho, yo q-quiero... –y sintió unos cálidos labios acallar los suyos.
Se le estremeció la piel ante el repentino beso. Sintió sus narices rozar, mientras aquellas tiernas manos se posaban lentamente en su cadera. Vio sus esmeraldas entrecerradas observarla con anhelo, con... amor. A él no le importaba nada más que tenerla junto a él, al igual que ella. Entreabrió sus labios para que aquel beso la tomase, ese beso con el que tantas noches había soñado.
Besó sus labios pausadamente, pero pronto sintiendo aquel deseo enterrado en su corazón, empezó a hacerlo con desenfreno. Sintió un paz y tranquilidad en su pecho que hacía tiempo no sentía. Las frías manos treparon hasta su nuca para acariciar sus cortos mechones mientras seguía besándolo, volviendo todo a su alrededor difuso.
Estando cerca de ti mi piel se eriza, mis músculos tiemblan, mi mente se nubla... Mi boca se afloja, las palabras
no salen, mi mirada se pierde dentro de tus ojos... y no lo puedo evitar.
–Ya casi había olvidado el sabor de tus labios –le dijo la chica algo sonrojada, alejándose levemente de sus labios para rozarlos, queriendo aspirar su respiración, sin dejar de abrazarla.
–Yo no... saben a frutilla.
–Frutilla?
–Si, de esos chicles que comes. Sos adicta a ellos.
–Te acordas de eso? –preguntó con sonriente.
Él contestó acariciando su rostro con una de sus manos. Los ojos cafés de la rubia se tornaron turbios.
–Harry... gracias por todo, gracias por... –unas lágrimas se colaron en sus ojos–... quererme.
–No llores –y limpió su cara con el dorso de su mano. La chica se apoyó en su pecho dejando que su túnica atrapara las lágrimas.
–Es que... no entiendo... como puedes seguir... teniendo algún aprecio por esta... inútil y estúpida imbécil –pronunció entre sollozos ahogados sobre el pecho de Harry.
–No lo puedo explicar, pero de alguna forma todo lo malo parece una pequeñez cuando estoy contigo, cuando te beso –y son sus labios rozó su frente para sentir su calor.
–Al final no me dijiste... –dijo apartándose–. Me... perdonas?
Acarició su rostro mientras la miraba con entero cariño, atrapando las nuevas lágrimas en sus mejillas y dijo:
–Tu que crees?
Nyna rió pero todavía sin que la tristeza saliese de su rostro.
–Es que... necesito oírlo.
–Te perdono —contestó simple y sinceramente directamente a sus orbes cafés.
–Gracias... –sonrió y apoyó su cabeza sobre su hombro mientras seguían abrazados–. Podemos quedarnos un rato así?
–Si, por supuesto –dijo coincidiendo con aquel anhelo de sentirla junto a él.
Los minutos pasaron; el viento parecía haber desaparecido aunque todavía hacía algo de frío. El cielo empezaba a tornarse rozado violáceo, como recordaba en sus tardes en Privet Drive, pero las cosas ahora se sentían diferentes... Pero por qué?
–Nyna... En dónde estuviste todo este tiempo?
–Mi madre... vendió la casa de Privet Drive –comenzó a relatar en voz queda–. Era de mi abuela, le traía demasiados recuerdos.
–Pero... fueron casi dos meses.
–Me tomé un tiempo para ordenar mis ideas –contestó esquivamente.
–Y lo de tu carta... es todo cierto?
–Si... –contestó en un hilo de voz.
–Entonces por qué estas aquí?
–Esta es... mi despedida –y sintió como si lo hubieran arrojado a lo más profundo del lago.
–Despedida? –preguntó apartándola de su pecho para verla a la cara–. No podes estar hablando en serio...
–Lo estoy... –contestó mirando al suelo.
–¡Mírame cuando te hablo! –le gritó exasperado— Y no me vas a decir ni siquiera por qué?
–Si lo voy a hacer –contestó clavando sus oscuros ojos en él–. Por tu propio bien.
–Muy explicativo... en verdad–dijo acaloradamente– No le tengo miedo a Draco si a eso te refieres...
–No tiene nada que ver con él, es... otra cosa.
–Cosa que no me puedes decir –terminó Harry con desdén.
–Si… –su mirada se volvió a clavar en el suelo, esas esmeraldas la hacían sentir terrible. No podía decirle la verdad, todo se vendría abajo...
Soltó un suspiro de fastidio y de apartó de ella completamente.
–Sabes que lo duro a sido esto para mí? –preguntó con ojos turbios.
–Lo sé, para mí también lo ha sido, pero no podemos...
–¿Y por qué!
–Porque...
Y si se lo decía de una maldita vez? Y si por una vez dejaba de ser un fraude? Él la quería igual, no la juzgaría, la entendería... Podrían huir de todo y de todos... Nadie se enteraría... no tenían porque. Nadie sabía.
–Porque... porque yo...
Las palabras murieron en su boca. Sintió una fuerza invisible estrujarle el pecho. Cayó de rodillas al suelo, tratando de respirar. Un hilo de sangre corrió por la comisura de su boca.
–Nyna! Estas bien? –le inquirió arrodillado junto a ella.
–Debo... irme –gimoteó poniéndose de pie lo más rápido que pudo, tambaleándose.
–Escupiste sangre... –dijo al ver el río rojo que corría en su mentón; la sostuvo con fuerza–. Te llevaré a la enfermería.
–No, déjame... ir –suplicó forcejeando.
Nyna se soltó.
–Pero...
–Volveré... –le dijo con ojos sombríos y lo besó, haciéndolo sentir el sabor a sangre. Se volteó y su ángel partió nuevamente entre las tinieblas de la nueva noche, pero esta vez hacia las altas puertas del castillo.
Esa noche Nyna no apareció a la hora de la cena, y la congoja volvió a llenar su estómago. Esquivó nuevamente las indirectas de sus amigos por sacarle que le sucedía y se dirigió a su cuarto, pero no pudo conciliar el sueño. Fue inútil intentar dormir: su cicatriz le dolía horrores. Sentía la cabeza peor que bajo los efectos colaterales de la poción multijugos inconclusa. Voldemort. Estaba más que furioso, estaba enardecido. Alguien había hecho algo mal... muy mal. Al darse cuenta de que aquellos pensamientos llegaban hasta su mente se estremeció. Intentó vaciar su mente para poder descansar algo pero las constantes punzadas no le permitieron tener paz en toda la noche.
Al día siguiente durante el desayuno por fin la pudo ver, sentada en la mesa de Slytherin todavía llevando aquella distante mirada, comprobando así que no había sido una alucinación. Ante esto sus amigos ya no pudieron contenerse más y mucho menos al ver las notorias ojeras, más que las de siempre, alrededor de sus ojos. Finalmente Harry les contó lo que había pasado junto al lago.
–Entonces si volvió? –le preguntó la castaña incrédula.
–Sí... pero está más rara que nunca... –contestó pensativo el moreno.
–Pero... esta todo bien entre ustedes o qué? —preguntó Ron.
–No lo sé... y más con todo eso de la "despedida"... Dijo que volveríamos a hablar, pero dudó que me diga lo que quiero saber. Sea lo que sea le tiene mucho miedo porque cada vez que esta a punto de decírmelo... huye.
–Esto no me gusta nada...
–Y claro que lo hay! –saltó la muchacha– Sea lo que sea es algo muy grave y te incluye, Harry. Puede ser algo relacionado con lo-que-tú-sabes... –susurró mirando hacia los costados.
–La profecía? –preguntó Ron en un murmullo.
–Y qué más iba a ser? –le preguntó Hermione evidentemente.
–No lo sé, Herm... Lo único que quiero saber que es lo que la aleja.
–No tengo idea, y tú menos lo vas a saber.
–Entonces... no me importa –farfulló.
–Claro que te importa –siseó la castaña.
–Pero quiero estar con ella de todos modos... quiero demostrarle que... –su rostro se frunció tratando de contener los sentimientos que amenazaban con salir– pueda confiar en mí y que sepa que no la voy a obligar a decirme nada...
–Y cómo planeas estar con ella si sigue insistiendo que no lo estén? –preguntó el pelirrojo.
–Se lo diré. Le diré que prefiero estar con ella –contestó decidido.
–Y si... lo que oculta es tan terrible como ella dice? –inquirió finalmente Hermione, pero Harry no contestó y vio una vez más las imágenes de la mente de Snape revoloteando en su mente.
"Espero que no sea...", pensó. No les había contado que pensaba que tal vez Mara era una mortífaga por no preocuparlos. Un error.
Al pasar el día, Nyna volvió a iluminar sus clases. Trató de no volver a sus viejos hábitos de observarla constantemente, pero a veces le era inevitable. Su mirada abatida lo preocupaba, lo atormentaba... eso era en realidad lo que más le molestaba, no saber que era lo que la hacía sentirse tan mal, verla sufrir y no poder contenerla.
Ya casi no se la veía sonreír y mucho menos hablar. Estaba como encerrada en su interior; estaba distante con Draco y con los demás de su grupo de Slytherin. En una ocasión en la que Draco intentó insultar a Harry en su presencia, ella simplemente tomó sus libros y se fue. Ante sus ojos estaba contemplando una nueva faceta de Nyna.
Luego de una semana de miradas furtivas durante las clases y comidas, por fin recibió una nota para que se encontrara con ella en la Sala Multipropósitos a la media noche. Prefirió no enterarse de cómo Nyna conocía la existencia de ese lugar.
No pudo comer nada a causa de los nervios. Estaba listo, se lo iba decir, le iba a decir que haría lo que fuera por estar con ella, pasase lo que pasase porque realmente... la quería...
Se escabulló por los tenebrosos pasillos de altas cúpulas, deseando encontrar a Nyna... cuando aquella puerta de madera desteñida apareció ante él. Se quedó un momento contemplándola, con una revolución dentro de su estómago, para luego acercar su mano para abrirla.
Desvanecida por la luz tenue de la chimenea del salón pudo ver una silueta femenina sentada en un sillón. El ambiente de la estancia era frío y lúgubre. Alzó la vista y lo observó detrás de una mata de cabellos rubios.
–Viniste –dijo en voz onírica, ocultando una sonrisa detrás de sus cabellos dorados.
–Y tu volviste –pronunció el muchacho cerrando la puerta.
–No pensé que vendrías... –contestó en voz ahogada.
–Ni yo –empezó a acercarse hasta el sillón.
Se sentó junta a su lado, pero ella seguía observando las tinieblas, sin atreverse a mirarlo o siquiera a hablar. Meditó un rato antes de acercarse para tomar su fría mano, haciéndola voltear.
–Quiero decirte que... no quiero perder esto, –corrió con su mano unos mechones que le cubrían el rostro– no quiero perderte. Quiero intentarlo, si tu quieres.
–Harry... Me encantaría hacerlo pero...
–Shhh –dijo apoyando un dedo sobre sus labios– Sé que no me vas a decir exactamente cual es el motivo que te aleja de mí, pero no me importa. Quiero estar contigo.
–Yo también pero... –contestó algo angustiada.
–Sea lo que sea... –empezó a acercarse a sus labios– pase lo que pase...
Su cordura se desvaneció, y simplemente se dejó llevar cuando sus labios se fusionaron. Aquel tierno beso la liberó de todos sus miedos. Ya no importaba que le pasara a ella, simplemente quería estar con él... daría lo que fuera por él.
–Harry... Quiero que me conozcas –le dijo sin titubeos tomándolo por el rostro.
–Si ya te conozco... –siseó confundido.
–No a la verdadera Nyna, tu conociste a la Nyna muggle –explicó con angustia.
–Cómo? –inquirió el joven levantando una ceja. Ella soltó su mano y entrelazó sus dedos nerviosamente.
–Mi... abuela había quedado huérfana luego de la muerte de su madre ya que su padre no quiso encargarse de ella. Fue abandonada en un orfanato muggle –liberó un suspiro melancólico y continuó–. Ella creció creyendo que era una simple muggle, y a pesar de sus poderes se auto convenció de ello. Luego se casó y tuvo a mi madre, pero cuando cumplió once y llegó la carta de Hogwarts... no pudo desmentir más la verdad. Su marido no pudo concebir tener a una aberración como hija y las abandonó, dejándolas a ambas en la calle, pero un par de meses después falleció y pudieron dejar de vivir en asilos para desafortunados mientras mi madre estudiaba. Durante todo esto mi abuela había perdido prácticamente la cordura y caído en una terrible depresión. Mi madre la cuidó lo más que pudo mientras continuaba sus estudios, pero ella empeoraba cada mes más. Pronto tuvo que internarla en San Mungo, en donde la íbamos a visitar hasta que... murió –tragó en seco del nudo que tenía en la garganta que había empezado a apagarle la voz. Se detuvo para intercambiar una mirada con el muchacho cabellos azabache
–Y-yo... no tenía idea...
–No, claro que no–dijo fingiendo a duras penas una risa–. Casi nadie lo sabe, solo Draco y las respectivas autoridades, claro esta –Harry intentó no molestarse por el hecho de que hubiera nombrado a Malfoy–.
–Por eso me dijiste que odiabas a los muggles? –se aventuró a preguntar.
–Ya sé que no todos los muggles son iguales de viles pero a veces no puedo evitar el sentir ese odio por ellos... –dijo entornando los ojos– Después de todo mi madre me inculcó esa mentalidad desde siempre...
–Y... tu padre?
–Eso si lo sabes... –dijo luctuosamente– Mi madre nunca me habla de él, ni su nombre sé..., pero lo único que sí me dice es que fue un hipócrita que solo pensaba en sí mismo y que no merecía tener a una hija como yo. Él supuestamente murió un año después de que nos abandonó –a Harry parecía habérsele hecho un nudo muy grueso en la garganta también. Acercó su mano nuevamente y cruzó sus dedos con los de ella.
Por su cabeza de repente, como un flash, la imagen de Mara y Sirius que había visto en el pensadero de Dumbledore... Y si le decía? Y si en verdad su padrino podía llegar a ser su padre?
–Nyna... –pero algo en su interior lo detuvo. Si llegaba a tener razón en todo caso eso significaría que su padre estaba... muerto. Qué bien podía traerle eso?
–Sí? –preguntó en un hilo de voz.
–Gracias... por contarme todo esto... –y ella sonrió dejándose caer en su pecho.
–Espero que vos también confíes es mí... –le acarició el rostro y lo besó en los labios. Él devolvió el beso mientras la tomaba entre sus brazos. Como le gustaba besarla...
–Alguna pregunta más, Harry-pooh? –bromeó tontamente entre sus brazos que le daban calor, aunque la habitación ahora se había vuelto cálida y de una luz dorada.
–Pues... tú y Malfoy son...? –se atrevió, a pesar de temer arruinar el momento.
–Éramos, mejor dicho–corrigió algo tosca–. Pero eso hace ya mucho tiempo, antes de irme a Argentina.
–Pero... yo los vi besándose –dijo levantando una ceja.
–Me estas espiando? –preguntó entonando los ojos.
–No... bueh, si –admitió tratando de no mirarla a os ojos.
–Es que traté de volver con él pero me di cuenta de que los años cambiaron varias actitudes frívolas que tenía, en cambió en él... Pero en realidad lo hice en mayor parte para olvidarme de una persona... –sus ojos cafés se clavaron en sus esmeraldas.
–O para darme celos... –meditó ahora él entornando los ojos.
–Estabas celoso? –inquirió sorprendida.
–De Malfoy? Ni loco... –mintió con la frente en alto, esquivando su mirada una vez más.
–Completamente loco... –se burló sonriente la rubia. Hacía mucho que Harry no veía esa sonrisa.
–Auch, eso dolió.
–¡Así que esa noche fue cuando nos viste! –exclamó.
–Eh... no, nada que ver.
–No te creo –siseó.
–Bueno, tal vez escuché una conversación a lo lejos..., pero nada más.
–Si, claro –soltó sarcástica, haciéndolo reír.
–Extrañaba mucho esto... –dijo suavemente.
–Mi sarcasmo? –preguntó extrañada.
–No, tu sonrisa... y estas tontas discusiones –admitió sonriente.
–Yo también –coincidió ella volviendo a apoyarse sobre su hombro para susurrarle–. Te quiero.
–Yo más.
o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o
:NoTe DeLLa ScRiTToRa:
Hola al que sea q este leyendo! Este cap pareció ser el más largo de mi vida Oo, No terminaba más! Medio denso, demasiado meloso... pero bueh ... Lo escribí uno de esos días en los en verdad necesitaba un abrazo y un te quiero v.v... Espero que les haya gustado de todos modos. Vendrán un par más de caps medios así, pero tengo que compensar los golpes bajos que vendrán después...
Ya estoy terminando el ultimo cap pero antes quiero terminar de editar los anteriores...
Agradecimientos al que sea q este leyendo! n.n y dejen reviews...
Grazie per leyere! n.n
