Este relato esta basado en la novela de JK Rowling, Harry Potter. Desde ahí he partido para integrar personajes propios y crear esta historia con intención de alimentar mi imaginación y volverme parte (aunque fuese ambigua) de este fascinante mundo. Cualquier coincidencia con otro fanfiction es pura casualidad puesto que ya no soy consciente de lo que mi mente delira.

No busco ningún crédito al escribir esta historia, así que si no te agrada mi forma de escribir o simplemente la trama de esta historia, que haces leyendo? Si ya decidiste cerrar la ventana puedes retirarte, aunque si quieres, te invito a seguir leyendo...

Gracias por leer,

Nyna

LA ALIADA

9

Detrás de la mascara

Los encuentros continuaron y Harry comenzó a conocer a la verdadera Nyna. Su infancia no había sido lo que se podría decir siquiera "alegre". No tenía más familia que su madre, quien no era ni lo más remotamente parecida a la señora Weasley como había pensado al principio. Ella era muy exigente y aristócrata, y no le extrañaba haberse enterado que era cercana a Lucius Malfoy. Al morir su madre, Mara había adquiridito todas sus posesiones más las de su ya difunto padre, que había muerto hacia poco, ya que ella era su única familia existente. Mara se había vuelto parte de la elite del mundo mágico desde entonces. Había tenido a Nyna como madre soltera y la había criado en Londres hasta sus siete años, cuando partieron hacia Argentina poco después de la muerte de su abuela.

—Al principio no entendía por que todos me odiaban –contaba Nyna con voz queda sobre las piernas de Harry mientras este acariciaba su cabello–, pero pronto me di cuenta de que yo era diferente: no era como todos los demás; no solo por ser bruja, sino también por no tener a alguien que en verdad me amara y sentirme una... completa intrusa en el mundo –su frente se tornó algo roja, como si fuera a llorar–. Toda mi vida me he sentido sapo de otro pozo, diferente, y todo el mundo siempre me ha hecho sentir así... excepto vos –se volteó para verle la cara–. Me miras como nunca nadie lo ha hecho.

Harry no sabía que decir, se sentía abrumado. No podía creer todo por lo que había pasado y que jamás a nadie había contado; que tuviera todos esos sentimientos en el pecho y nunca los hubiera visto.

—No eres tan diferente como crees.

—Sí lo soy, y vos también... Es por eso que a veces pienso que eres el único que me entiende, que sabe lo que es vivir en las tinieblas del dolor.

—Lo dices por Voldemort, no? —preguntó cortante.

—Yo no soy así —siseó—. No soy como los demás así que no intentes descifrarme —se levantó y se cruzó de piernas frente a la chimenea mirando hacia las flamas. La atmósfera, hasta el momento, cálida se volvió densa y fría—. Piensas que siento lastima por todo lo que te paso o alguna clase de admiración de héroe como todos hacen, cuando en realidad te comprendo. Sé... lo que es vivir a la expectativa de los demás, estar siempre presionado, subordinado, confundido, solo... —su voz se tornó quebradiza y apagada.

—Perdón —se levantó y se acercó para abrazarla por detrás—. Es que no me gusta hablar de eso.

—Si no queres esta bien, pero no me gusta que pienses que te tengo lastima.

—No, no pienso eso.

—Ni quiero que la tengas por mí.

—No, no la tengo —y ella se volteó—. Es que... odio contar esas cosas y no sé que hacer para evitar el tema a veces y reacciono mal.

—Te entiendo.

—Pero no es justo, tú me has contado cosas que a nadie le has contado y yo... quiero hacerlo.

Y así le relató sus miedos, deseos, pesares y melancolías, tal y como ella había hecho, pero no pudo contarle lo de Sirius. Algo en él le decía que sería mejor por el momento ya que no había nada que lo demostrara, aunque las imágenes de la cabeza de Snape y lo sucedido con su madre lo atormentaban cada vez que hablaban de Mara.

Pronto los pesares pasados parecieron otra vez lejanos. Se fueron de temas hablando de solo Merlín sabe que, siendo simplemente ellos mismo.

Casi todas las tardes se encontraban en la sala multipropósitos. Hermione y Ron habían respetado los sentimientos de Harry y mantenían bien guardado el secreto, pero Draco no era tan fácil de engañar. El joven no entendía que diantre hacía Nyna luego de cada merienda y varias veces estuvo a punto de descubrirlos, pero por suerte no lo logró.

La joven pareja se contaban sus días y se perdían en las conversaciones más efusivas mientras se abrazaban, miraban, y besaban. No les importaba nada de lo que sucediera fuera de las paredes de ese salón. Sus vidas comenzaban cuando por fin podían estar uno junto al otro, y se suspendía en la espera del nuevo día en el que se volverían a cruzar por un solitario pasillo. El hecho de que todo fuera un secreto le daba un aire de prohibido a estar juntos. A pesar de las apariencias, de sus casas, de sus pasados, ellos iban en contra de todo solo por el hecho de sentirse como se sentían en la compañía del otro.

—Harry? —preguntó enredada en sus brazos una vez más.

—Si?

—Te... hago feliz?

—Qué no te diste cuenta todavía? —preguntó como si fuera lo más obvio del mundo y la hizo reír.

—Es que... soy media rara, soy de preguntar ese tipo de cosas. Es que a veces necesito oírlo, sentirlo —y sus labios depositaron un suave beso en sus labios y él lo continuó con suave fervor.

Las manos de ambos pronto recorrieron cada rincón de sus cuerpos, perdiendo su timidez inmediatamente, con la necesidad de tacto. Se recostaron en el sofá. Sus besos se volvían más hambrientos y sus movimientos más erráticos.

—Quieres... seguir? —le preguntó el moreno recuperando el aliento.

Pero ella no contestó. Simplemente depositó un suave beso sobre sus labios.

—Eres tan hermosa.

—No, vos sos más —siseó riendo recordando los juegos de tórtolos en los que ya se había visto envueltos. Harry comenzó a besar su cuello, cada vez más rápido, bajando hasta su pecho mientras en la mente de Nyna todo se nublaba. Se sacó la remera rebelando su extremada palidez casi irreal.

—Eres tan frágil, como porcelana —dijo riendo, volviendo a besar sus labios.

—Pero ten cuidado, si se rompe te puede cortar —dijo enigmática. Volvió a besar su boca, haciéndolo olvidar por completo de todo lo que lo rodeaba. Metió sus manos en su camisa, sacándosela.

A pesar de que todavía hubieran secretos entre ellos, nada importaba, tal y como había pasado antes, porque ellos sentían algo mil veces más fuerte que la desconfianza, el odio, los celos, la depresión, la desolación, o el sufrimiento, y eso superaba cualquier secreto, sacrificio, o miedo.

—Te... amo —susurró el moreno a su oído. Sintió el tiempo detenerse. Sintió la pureza y verdad de esas palabras. Era amada, puramente y por primera vez, con cada fibra del ser de la persona que ella también amaba. Pero porque le costaba tanto decir aquellas palabras de las cuales estaba segura sentir?

"Traidora... Eres mía..."

—No... no —murmuro.

"Traidora..."

Esa voz... no podía ser.

—Detente, detente!-y lo apartó. Lo sabía, ya era tarde... muy tarde. Sus destinos estaban marcados.

—Qué pasa?

—No... puedo. No puedo hacerlo —respondió sin aliento.

—Esta bien. No te pongas así —-y la abrazó todavía—Esta bien.

"Me voy a romper... en mil pesazos... te vas a cortar...", era lo único en lo que pensaba Nyna mientras el miedo y el sueño se apoderaban de su ser, dejándola soñar bellos besos sobre el pecho de su amado.

Se levantó torpemente y empezó a cambiarse: la cena en el gran salón estaba a punto de comenzar. Intentó despertarla pero dormía con tanta tranquilidad que no pudo. Tomó sus cosas y la dejó dormir al calor de la chimenea.

Mientras caminaba con dirección al salón, recordó lo sucedido, y más que nunca sintió el vacío del silencio de Nyna. Él le había confesado sus sentimientos y ella no había dicho nada al respecto. Eso que la perturbaba y la estaba carcomiendo por dentro, pero que diablos era? Sintió más que nunca el dolor de Nyna en su pecho al recordar lo que también él le ocultaba.

—Tenías razón, somos muy parecidos —se dijo tristemente.

Los pasillos estaban desolados ante la ausencia de alguna transeúnte alma solitaria. La oscuridad le impedía reconocer bien los alrededores, pero la luz y el ruido del gran salón lo guiaban en perfecta dirección. El hielo del invierno casi se había derretido por completo, pero aquel frío sepulcral todavía adornaba los rincones de Hogwarts.

Se sintió observado y varias veces se volteó para encontró a nadie ahí. Pensaba que era Nyna que venía siguiendo sus pasos, pero de todos modos sacó su varita. No sería ni la primera ni la ultima oportunidad de atacarlo que podría tener Voldemort.

—Nyna, eres tú? —pero no hubo respuesta. De pronto, vio una silueta fantasmagórica dirigirse de una de las columnas cercanas hacía los terrenos junto al bosque prohibido. La siguió. No era Nyna, la sombra era más corpulenta y torpe al andar. Cuando estaba a punto de ingresar en el bosque, escuchó detrás de él a Nyna.

—Harry! Espera, detente! —gritó mientras llegaba hasta él, recuperando el aliento.

—Nyna, que pasa? —se derrumbó en su brazos, y sintió el palpitar de su corazón y el calor de su cuerpo, aún bajo la gruesa capa.

"Ya es tarde para mí, pero tal vez no para vos"

—Nyna, respóndeme —le exigió, pero su respuesta fue un sorpresivo beso frío mientras las manos de la joven lo rodeaban como queriendo que nunca la abandonara.

—Te amo —fue lo único que escapó de sus labios. Volvió a besarlo desesperadamente.

El frío los rodeo, como obligándolos a permanecer dentro de su tibio abrazo. Sus ojos cafés centellaban, no sabía si era por el frío o por las lágrimas que se había congelado en sus pupilas.

—Yo también te amo —le dijo al oído, mientras las lágrimas de los ojos de la joven le entumecían el rostro. El calor de esas palabras raspando su frío oído la habían vuelto inmensamente feliz una vez más.

"No te dejaré morir..."

—Vete, Harry. Ahora y no mires atrás —dijo sollozando pero firmemente.

—De que hablas?

—Vete! Vete ahora! —le gritó con dificultad apartándose de su pecho.

—Necesito que me digas porque!

—Y lo sabrás, Potter —contestó alguien saliendo de la oscuridad del bosque.

—Usted.

—Por fin nos conocemos cara a cara, sin más mascaras, Harry Potter —dijo la mujer apuntándole a éste.

—No dejaré que lo lastimes —objetó duramente Nyna tragando sus sollozos, interponiéndose entre Harry y la varita.

—Así me saludas, corazón?-dijo jocosa-Aunque ya no me sorprende nada de vos, traidora.

—No te metas, madre, no es asunto tuyo.

—Claro que no lo es, pero de todos modos estoy aquí para tratar de convencerte de no cometer el peor error de tu miserable vida —la cara sin sentimiento de Mara resplandecía de la sombría de Nyna.

—De todas formas mi destino esta marcado.

—Tal vez todavía puedas remediarlo —y le dirigió una sonrisa diabólica a Harry.

Se escucharon voces a lo lejos.

—Tonta! Te dije que nadie debía verte. Vamos nos, andando —y empezó a internarse en el bosque.

—Ya es tarde, pero haré todo lo posible —se volteó y miró a Harry antes de seguirla—Perdóname, Desmaius —Sintió como desvanecerse mientras unos cálidos brazos lo tomaban y lo arrastraban hacía el tenebroso bosque prohibido.

—Levántate —le ordenó una voz que ahora reconoció sin duda alguna —Levántate ahora! —volvió a ordenar pateándole el pecho.

Soltó un gemido de dolor y obedeció. Ante él se encontraba Mara Garcia apuntándolo firmemente con su varita, con sus ojos fríos e imperturbarles, y detrás de ella la silueta de Nyna.

—Ahora, si sabes lo que te conviene, termina con tu misión, Nyna —ésta se acercó poniendo en alto su varita. Su cara era fría, pero las silenciosas lágrimas la delataban —. Termina —pero Nyna siguió inmóvil—. Termina de una maldita vez! —exlamó nuevamente su madre, y de una rápido movimiento se volteó.

Expelliarmus! —y la varita de Mara cayó a unos pocos metros de los pies de Nyna. Esta se inclinó y la tomó.

—Vaya, vaya, increíble que nos hayas traicionado de esta manera. Cómo has podido deshonrar a tu sangre, Nyna? No eres digna de ser mi hija, ni de portar el apellido que tan honradamente te han dado, ni de existir siquiera!

—Cállate! —gritó apuntándole amenazadoramente.

—Creo que entiendo por donde viene la mano... Él no lo sabe —rió contemplando a Harry.

—Qué cosa? —preguntó Harry con dificultad ante el frío cortante que se colaba por sus pulmones.

—Por Merlín, hija, hazlo. Después de esto poco me importara lo que te suceda.

—Y cuándo lo has hecho? De todos modos ya sé que esperar.

—Créeme, no lo sabes —siseó para reír con malicia—Por favor... —dijo con fastidio—Hazlo!

—No... puedo hacerlo —y miró dolorosamente a Harry.

—Entonces te haré las cosas un poco más fáciles... —volteó hacía Harry y dijo en voz melosa— Acaso sabes, Harry, que es lo que te ha estado ocultando tu enamorada?

—Cállate! —exclamó.

—Sabes quien es en realidad tu inocente y torturada noviecita? —volvió a preguntar con malicia— Pues te presento a la última heredera de Salazar Slytherin! Te presento a Nyna Riddle!

Rid-dle? —repitió el morocho con dificultad.

—Así es, pero ella no es su hija, de serlo ya estaría reunida con tus odiosos padres por tal traición. Ella es su sobrina segunda.

—Entonces él es su... tío?

—Muy bien, chiquillo. Mi madre, Nyna Riddle era la mismísima hermana de Lord Voldemort, claro que él nunca supo de su existencia hasta conocerme a mí, poco antes de que ella muriera. En honor a su sacrificio, mi amo le puse a mi hija su nombre y él su apellido, que ahora, tan deshonrosamente lleva.

—Entonces... eres una mortífaga! —exclamó horrorizado.

—Un poco tarde lo descubres, Potter —dijo en una maligna sonrisa.

—Basta! Cállate! —repitió sin encontrarse con la mirada de Harry.

—Qué pasa? Temes que después de saber la verdad no te ame más? —inquirió y rió fríamente.

—Cállate! —seguía gritando impotente.

—No lo voy a ser justo cuando estoy por llegar a lo mejor. Sabes cual era su misión aquí, Harry? —volvió a mirarlo fríamente sin demostrar temor a ante la varita que la apuntaba—Sabes cual es la razón de todo este teatro? Ella vino a Hogwarts PARA ACABAR CON TU MISERABLE VIDA!

—No! —gritó.

—Ella no te ama, todo fue mentira, un teatro.

—Mentira, Harry. Yo te amo —dijo ahogadamente.

—Es eso verdad? Todo fue mentira! —preguntó furioso.

—No, yo te amo, Harry —e intentó acercársele.

—Apártate!-le gritó apartándose. Se sentía traicionado... usado, engañado.

—Por favor, déjame explicarte... -sollozaba.

—Caí en el mismo juego en el que cayó Sirius... -dijo en voz baja.

—De que hablas?

—Que ella hizo exactamente lo mismo con tu padre, y ahora tú lo hiciste conmigo!

—Mi padre? De que estas hablando? —inquirió confundida.

—Cállate, Potter, o me veré forzada a acabar contigo con mis propias manos...

—Usted lo sabe muy bien —le dijo lentamente disfrutando de la desesperación de los ojos de Mara— Sirius era el padre de Nyna.

—No sabes el error que has cometido muchacho... —le dijo con una mirada que emanaba fuego.

—Sirius Black? Mi padre? Imposible. Él está...

—Sí, esta muerto, y todo gracias a Voldemort y sus mortífagos, incluyéndote! —-le gritó, con tanta indignación, fría y crudamente.

—Mentira!

—Pregúntaselo a tu madre —Nyna se volteó rápidamente para clavar sus ojos como dagas en el cuerpo desarmado de su madre.

—Es eso cierto? —preguntó arrastrando las palabras.

—Creo que te debo esto ya que estas podrían ser tus últimas horas de vida. Sí, es cierto. Él era tu padre. Ese maldito me traicionó, me usó como a una cualquiera y luego me abandonó. No me merecía, no te merecía, ni tampoco merecía vivir!

—No... no... —repetía— No puede ser... Nunca pude... conocer a mi padre, y él estuvo vivo todos estos años... -su respiración se volvió errática y su voz se hizo bizarra —Todo esto es tu culpa! —un rayo de color plateado salió de su varita pegándole de lleno en el pecho a Mara, dejándola inconsciente sobre la tierra.

Nyna levantó el rostro enturbiado por el odio, las lágrimas y la confusión, mostrando unos oscuros ojos caoba que se clavaron en su figura, y le ordenó a Harry en voz ahogada:

—Vete, ahora.

o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o

:NoTe DeLLa ScRiTToRa:

Perdón por cortarlo justo ahí! Prometo continuar y espero reviews .

Besos a todos y gracias por su apoyo incondicional!

Ya estoy terminando el ultimo cap pero antes quiero terminar de editar los anteriores...

Agradecimientos al que sea q este leyendo! n.n y dejen reviews...

Grazie per leyere! n.n