S.K no me pertenece… si así fuera no sería pobre.
Soy un desastre, tuve muchos problemas con este fic, pero ya los solucione, aquí está el segundo capitulo, sin respuestas pero si con muchas intrigas… ¡Enjoy it!
Capitulo II: Inmóvil.
En la casa de los Asakura todo era alegría y buenos recuerdos, todos habían decidido reunirse para pasar un buen rato juntos, en la sala se encontraban Yoh, Manta, Ryu, Len, Anna y Tamao, mejor dicho casi todos con excepción de Lyserg Y Chocolove que no podían viajar desde el extranjero solo por eso y los hermanos de Hokkaido que aun no llegaban, pero en general todo estaba bien…
"Oigan muchachos deberíamos hacer algo esta noche"- comentó Ryu muy entusiasmado- "conozco un club excelente que acaban de inaugurar y donde todos nos vamos a divertir mucho"
"Eso sería interesante"- respondió un muy sonriente Manta- "pero tenemos que esperar a que lleguen HoroHoro y Pilika pues sería terrible tener que dejarlos".
"Pues problema de ellos nadie los ha mandado a retrasarse tanto, debieron llegar esta mañana, pero no lo hicieron y nos han hecho perder casi todo el día y no pienso dejar que nos arruinen una noche de diversión"
"Jijiji… puede que tengas razón Len, pero se supone que somos todos los que vamos a salir y Manta tiene razón, además no te preocupes estoy seguro que no tardaran en llegar."
Y como si Yoh hubiera sido un profeta el timbre sonó y Tamao fue a abrir para encontrarse con una muy feliz Pilika y… un demacrado Horo. En completo contraste con su hermana Horo más que feliz parecía enfermo, estaba de un color verduzco, sus ojos eran adornados por unas ojeras muy marcadas y su mirada estaba perdida…
"¡Hola Tamao! Tanto tiempo sin verte amiga ¿cómo haz estado?..."
"Eeee… Hola Pilika me alegra mucho verte"- y viendo disimuladamente a Horo lo saludó- "Hola joven HoroHoro…"
"………"
"… por favor sigan los hemos estado esperando…"
Cuando entraron a la salita todos quedaron algo extrañados al ver al ainu.
"¡Vaya HotoHoto! Parece que no haz estado muy bien últimamente, mejor ni hubieras venido…"
"Jaja… tus chistes están tan buenos como los de Chocolove chino idiota, y no estoy mal, solo no pude dormir muy bien"- respondió Horo mirando a Len cual pulga y sobandose infantilmente un ojito.
Ya instalados los hermanitos todos se reunieron de nuevo y empezaron a hablar de sus vidas, les comentaron el plan de ir al club y ellos aceptaron después de todo tenían derecho a divertirse y Horo necesitaba relajarse, después del extraño sueño o lo que fuera y de escuchar la maldita cascada y otros ruidos extraños toda la noche necesitaba con urgencia hacer algo que le recordara el tipo alegre que era.
El club no fue muy relevante para él, hablo con sus amigos, discutieron un poco, no bebió mucho pues ese no era su estilo y prefirió no intervenir mucho en la conversación pues se estaba sintiendo perturbado otra vez. Yoh y Len fueron por algunas cervezas, pero a Len le parecía muy extraña la actitud del ainu, después de todo apenas y había reaccionado a lo que él le había dicho para molestarlo y eso ya era algo extraño en Horo.
"Oye Yoh, no crees que HoroHoro esta actuando muy raro, digo no esta haciendo escándalo ni burlándose o molestando a otros, esta más vale como frío…"
"¡Claro que esta frío! Después de todo la región de donde viene es muy fría…"
"¿Estas borracho verdad idiota, que no entiendes que esto es serio ¡hay que hacer algo!"
"Claro Len…" - y en un susurro malicioso y casi inaudible le dijo- "hazle algo que no olvide jamás, tal vez así si se despierte…"
"¡qu...qu…queeeeeeeee, olvídalo tú nunca vas a tomarte nada en serio"- y un muy sonrojado Len tomó las cervezas y las llevó a la mesa donde solo estaba Horo.
Al sentarse observó al shaman del norte, su mirada estaba perdida y no parecía estar conciente de que Len estaba al frente. El chino suspiró, no iba a coger a golpes al otro solo para despertarlo, algo le decía que lo que le pasaba a su amigo no era nada bueno y estaba seguro de que no se estaba preocupando de más solo por sus sentimientos hacía él, porque esa era su estúpida realidad, le gustaba su amigo y se había dado cuenta que le gustaba mucho y algo le decía que era correspondido pero que dolorosamente y por encima de todo su orgullo, que no era poco, él tendría que dar el primer paso y días antes había decidido que le diría algo cuando lo viera es decir ahora, pero no contaba con que Horo iba a estar tan mal y le daba miedo que al expresarle esos sentimientos que él calificaba de extraños lo dejara peor… en cuestión de segundos Len cambió sus planes y decidió ayudar a Horo cualquiera que fuera su problema, eso era mejor, después de todo primero debía ganarse una confianza mayor de la que ya tenía por ser viejos amigos, tal vez así se podría dar cuenta de los verdaderos sentimientos del ainu hacia él y ya daría el siguiente paso sin apresurarse y asustarlo.
Manta se acercó hacía ellos con mirada preocupada…
"oigan chicos mejor nos vamos, Ryu e Yoh están muy mal y Anna está furiosa…"
"Si… vámonos de aquí, la verdad no me siento bien- respondió Horo en un tono robótico."
Camino a casa no sucedió nada interesante aparte de una larga cantaleta de Anna sobre la responsabilidad y el respeto, etc. Horo llego directo a su cuarto y se tumbo en la cama, se sentía muy mareado y sabía que no eran las bebidas pues él no había tomado mucho, se estaba desesperando pues escuchaba de nuevo la cascada y fuertes murmullos, como si hubiera muchísima gente en ese cuarto tratando de decirle, no, de gritarle cosas, pero estaba tan asustado que no quiso decirle nada a nadie y así paso la noche. En el desayuno no hablo ni hizo gran cosa, trato de ignorar a su hermana para no explicar nada, pero no pudo evitar la mirada escrutadora de Len, aunque no abrió la boca. Cada uno se fue a hacer lo suyo y cuando menos pensó Horo estaba completamente solo, y sin razón alguna empezó a tener miedo, un miedo tan grande que no podía ni moverse y lo único que atino a hacer fue cerrar los ojos, un grave error se dijo a si mismo cuando al abrirlos se encontró con un bosque ya bien conocido para él.
"Oh no, otra vez no por favor"- dijo algo desesperado cerrando fuertemente los ojos, pero cuando los volvió a abrir seguía allí. Con una calma aparente caminó hasta donde veía una luz, cuando llegó notó que era la salida y que unos metros más adelante habían varias casas, cautelosamente observo por las ventanas de varias de ellas pero vio que estaban desiertas, no había nadie, una de esas casas le llamo la atención, estaba alejada de las otras, pero era mucho más grande y se sintió como atraído por una extraña fuerza que lo impulsó a entrar. Inmediatamente cruzó la puerta escuchó los murmullos que no le dejaban dormir y corrió para ver de quien se trataba, al entrar a un gran salón de donde venían los ruidos se quedó paralizado al ver un comedor muy grande con muchísimas personas vestidas de negro y cuyos rostros no podía ver, sólo había dos excepciones en el centro de todos, una era un hombre de apariencia madura que miraba un gran libro y ni siquiera se inmutó por su presencia, y la otra era una mujer, bastante hermosa con ojos azules y largo cabello negro que lo observaba con una sonrisa que lo hizo temblar, pero había algo en ella que le llamaba la atención, esa mujer le parecía tan familiar, estaba seguro que la había visto en algún lado, pero no recordaba donde, de pronto la sonrisa de la mujer se borró dijo algo que HoroHoro no escucho y cuando menos pensó todas las personas vestidas de negro se lanzaron sobre él, el ainu corrió lo que más pudo y trataba de esconderse, pero eran demasiados. Al final quedo solo en una extraña habitación y escuchaba como los tipos esos trataban de tirar la puerta, cerró los ojos y no sabia que hacer, los volvió a abrir y vio una sombra frente a él, trató de huir pero no tenía a donde, entonces se armó de valor y golpeó a la sombra, al hacer eso una luz lo cegó y escuchó otro murmullo que no se parecía en nada a los de la gente extraña, al abrir los ojos estaba en un pasillo de la casa Asakura y frente a él se hallaba tirado Len Tao con un hilillo de sangre cayéndole por la boca y con una mirada asesina.
"¡Len, lo siento mucho ¿te golpee?"
"Nooooo… solo me tire al suelo por pura alegría¡¡que demonios te pasa HoroHoro, primero gritas, luego corres como loco por toda la casa destrozándolo todo y por ultimo me golpeas cuando te pregunto que te pasa, si no me lo quieres decir no lo hagas pero no me estés golpeando así…"
"Lo siento… es que…"
"Que…"
"Vamos a la sala y te lo cuento todo."
Una vez en la sala Horo le contó todo a Len quien escuchaba atentamente cayendo en la cuenta de que lo que le pasaba al ainu no era un simple problema de sonambulismo…
"…y bueno esa es la razón por la que te golpee, ahora no sé que hacer Len¿qué crees que pueda hacer?..."
"bueno Horo pues…"- Len se detuvo y asustó mucho a Horo pues lo estaba mirando con los ojos desmesuradamente abiertos.
"Oye Len que pasa…"
Len Tao simplemente no podía hablar, HoroHoro estaba cubierto de un aura negra y maligna que hacía que Len sintiera un terror inimaginable, pero eso no era lo peor, lo más grave era el poder que lo hacía erizar, pues era más grande y maligno que el de cualquiera que hubiera conocido…
Se estaba congelando en una sala con poca luz rodeado de fotos que le hubieran causado nauseas a cualquiera pero que necesitaba para trabajar, pero no importaba, ignoraba el frío y no podía concentrarse en su trabajo, Lyserg sabía que tenia que ser responsable y seguir con lo que estaba haciendo, pero después de que La doncella Jeanne y Marco le dieran la desagradable noticia sobre Hao simplemente estaba cumpliendo con su palabra, lo estaba pensando, porque él si era bueno pensando en cosas desastrosas como Hao, después de todo había pasado gran parte de su vida matando sus neuronas por culpa de ese individuo… con gran disgusto recordó el torneo de shamanes, había tenido sus cosas buenas como conocer a sus amigos y la supuesta muerte de Hao pero lo que más odió en ese entonces fue la sensación que tuvo cuando todo había acabado, recordó el instante en que Yoh "acabó" con Hao y como después todos habían salido de ese extraño lugar y se habían sentido aliviados y él pensó que también se sentiría bien, después de todo ya había conseguido lo que quería, pero no, en vez de sentirse bien se sintió fuera de lugar, se había preguntado "¿y ahora qué?", no se sentía feliz, él deseaba morir, eso era lo él quería, morir en la batalla contra Hao y ver de nuevo a sus queridos padres, pero Lyserg no contaba con que viviría, él no había planeado nada para después del torneo, no tenía a donde ir, no sabía que hacer, si regresaba a Inglaterra tendría que volver con una familia sustituta que le buscara el egoísta de su abuelo, tendría que volver a un odioso colegio de estúpidos niños creídos que lo miraran como un insecto, tendría que… y allí fue, con horror reconoció que todo lo que había hecho, lo que había entrenado y sacrificado, lo había hecho por Hao Asakura, ese desgraciado había sido su principal motivación y ahora que ya no estaba, Lyserg no tenía a que aferrarse… se sintió el ser más estúpido del mundo pero prefirió callar y no arruinarle la alegría a sus amigos… Lyserg había dicho que al menos tenía un lugar al cual volver, pero en el fondo nunca quiso regresar a ese país gris poblado de gente fría.
Salió deprisa de esa sala, pensar en esas cosas en un lugar así no le hacía nada bien y debía concentrarse en el presente, la cosa se veía grave y la verdad ya se estaba preocupando, caminaba rápidamente por la oficina cuando fue detenido por la secretaria.
"Detective Diethel…"
"Si?..."- respondió algo distraído pensando en lo extraño que sonaba el "detective", aún le costaba acostumbrarse a ser llamado así pues para él el Detective Diethel era su padre y sentía que lo estaba usurpando.
"Lo llamó su abuelo, dijo que era urgente…"
"¿Me llamó¿aquí?... y que dijo…"
"Que está en Londres y que necesita hablarle, que almuerce con él cuando salga, es decir ahora…"
"Ah… bien, gracias…"- contestó desanimado, almorzar con el abuelo no era precisamente el mejor plan del mundo y menos cuando había decidido empezar a investigar algo sobre "el Caleum", pero que le iba a hacer tal vez sería bueno verlo.
Camino a la casa de su abuelo pensó en lo extraño de su llamada, ya que ese hombre siempre había sido bastante frió hasta el punto de alejar a su nieto de él y tratarlo en varias ocasiones como un imbécil, la verdad es que Lyserg no quería a su abuelo y tenía motivos pero no lo dejaba del todo solo porque era la única familia que le quedaba.
Llego a la suntuosa casa donde fue llevado directamente al comedor, allí estaba Lytton Diethel con su rostro inexpresivo y unos ojos verdes que solo podían transmitir frialdad…
"Hola abu…"
"Llegas tarde."- lo interrumpió el anciano.
"Es que estaba trabajando"- respondió Lyserg fríamente, trataba de ser lo más cortés que podía pero su abuelo a duras penas lo dejaba hablar- "me dijeron que me necesitabas."
"Si, siéntate por favor, cuéntame sobre ti mientras nos sirven."
Lyserg se sorprendió ¿su abuelo interesado en su vida?
"Que sucede muchacho porque me miras así"- habló severamente.
"Es que es muy extraño que de pronto quieras saber sobre mí, creí que no te agradaba para nada mi forma de ser y menos a lo que me dedico."
"Puede que tengas razón, pero ¿qué acaso un abuelo no puede preocuparse por la seguridad de su único nieto?"
"Un abuelo normal si"- Lyserg empezó a sospechar de la extraña actitud de su abuelo.- "pero tú no, disculpa si te ofende pero nunca has sido el ejemplo de abuelito cariñoso ni me has dado ningún motivo para confiarte mis cosas."
"No me ofende Lyserg, tienes razón… entonces ya que no vamos a fingir se una familia feliz y unida hablaré rápidamente. Como sabes nuestra relación nunca fue la mejor y se deterioró mucho cuando te fuiste al torneo de shamanes sin mi consentimiento… y las cosas fueron peores al enterarme que pertenecías a ese grupo de los Soldados X"- al decir esto Lyserg pudo observar algo que rara vez se daba, su abuelo había dejado ese rostro inexpresivo para poner una cara de ira mal contenida, él sabía que a su abuelo no le agradaban los Soldados X pero no había notado cuanto los odiaba.- "Lyserg escúchame bien, algo grande se avecina… y tiene que ver con shamanes y supongo que ya lo sabias pero igual quiero que me escuches… nosotros nunca vamos a ser unidos pero aunque no lo creas eres mi nieto y me preocupa tu bienestar, así que te pido por favor que pase lo que pase no te involucres en esa batalla… o si lo vas a hacer que creo es lo más probable, no lo hagas junto a los Soldados X, ni junto a tus otros amigos…
"…te preocupa mi bienestar pero cuando llegue la gran batalla quieres que pelee completamente solo… que tierno de tu parte, pero no gracias, cuando eso suceda yo escogeré y tú no eres nadie para impedirme ayudar a mi amigos."
"Lo sé Lyserg, pero luchar junto a ellos sería peligroso…"
"¡porqué!"- Lyserg empezó a preocuparse por sus amigos.
"Porque van a perder… y no quiero que perezcas con ellos… tampoco que luches solo… lo que quiero es que hagas lo que estas destinado a hacer…"
"Y que se supone que es eso…"- por alguna razón extraña para el ingles empezó a tener miedo un miedo tan grande que no podía ni moverse.
"Tu destino ha sido siempre luchar con nosotros…"
"… ustedes… y quien se supone… que son ustedes…"- ya no podía hablar.
"El Caleum… tu verdadera familia."
Continuará…
Nota: al parecer estos muchachos me quedaron muy cobardes, pero es comprensible, uno le teme a lo que no conoce… pronto tratare de solucionar algunas cosas para que no se me complique y se vuelva aburrido…
Gracias por los reviews! Ustedes me animan a seguir con esto:
ESTRELLA DE KALEIDO STAR: Gracias, es comprensible que opines eso de los soldados x, después de todo si fueron crueles pero igual los necesito para que el fic funcione… en cuanto al HaoxLyserg, lamento mucho decepcionarte pero para mí es casi imposible hacer algo de esa pareja, respeto a los autores que les gusta como tú pero la verdad no es mucho de mi agrado… pero tal vez haya alguna sorpresilla…
Lady girl: como ves igual te deje en suspenso, y bueno Horo tiene muchísimos problemas y las cosas no van a cambiar en un buen tiempo, pero esta Len quien hará el papel de superhéroe pues esta decidido a ayudarlo…
Valsed: lo que le paso a Horo no fue una pesadilla sino algo mucho más real y pronto sabrás que, en cuanto a Lyserg voy a ponerlo a achicharrarse el cerebro pues ahora tiene otro problema y el culpable es su abuelo…
