S.K no me pertenece… si así fuera no sería pobre.
Guess who's back… gracias por haber esperado, les entrego con mucho cariño un poco de maldad y violencia.
Este capitulo está dedicado a my cute friend Mayita porque cumple años el treinta… Enjoy it!
Capitulo V: Confusión.
Los que estaban dentro de la pensión no lo podían creer, sus amigos habían sido derrotados fácilmente, como si no valieran nada, como si no tuvieran nada de poder.
Manta se sentía más inútil que de costumbre, él nunca había sido de gran ayuda para sus amigos y no había nada que pudiera hacer en ese momento, desesperado miro a su alrededor y noto que no era el único que se sentía mal, Anna había dejado su habitual frialdad y tenía una cara muy preocupada, pero ella sabía mejor que nadie que no había nada que pudiera hacer, por otro lado Tamao había dejado de ver esa batalla hacía mucho y tenía la mirada clavada en el suelo, muy diferente a Pilika que había estado muy atenta a todo y ahora miraba fijamente el lugar donde estaba tendido su hermano.
Manta volvió a mirar hacía afuera, Yoh, Hao, Ryu y Len ahora se veían como animalitos enjaulados, los cuatro tipos que los atacaban habían unido sus diferentes posesiones para lanzarlas contra ellos y matarlos de un solo golpe y sus amigos no se movían, no hacían nada. De pronto vio un movimiento al otro lado de jardín, Horo que había estado inconsciente a los pies de la loca esgrimista se había levantado rápidamente y la había atacado fuertemente dejándola inconciente.
Horo sentía que ya no tenía fuerzas para nada pero se había esforzado y se había deshecho de esa loca, sin embargo tenía cuatro problemas más y sabía que ya no podría hacer mucho, pero debía esforzarse, especialmente ahora que Xi iba directamente hacía él. Trato de concentrarse en su extraño oponente pero a duras penas podía mantenerse en pie y no sabía como ni cuando lo atacaría, pero él era el único que podía luchar en ese momento, aun así no pudo defenderse cuando Xi le dio el puño más fuerte que había recibido en toda su vida.
Después del duro golpe Horo había quedado muy mal, no veía nada y no podía pararse, así que Xi aprovechó lo tomo de los hombros y le propinó una descarga eléctrica mucho más fuerte que las que le había dado a Len. Aparentemente era una técnica distinta pues Xi no solo utilizaba su energía sino que también usaba la de Horo quien sintió como una energía maligna se apoderaba de la suya y ambos poderes lo quemaban desde adentro, lo peor era que entre más intentara liberarse más fuerte era el dolor, su nariz empezó a sangrar y todas las heridas que tenía se hicieron más profundas haciendo caer por su cuerpo ríos de sangre, un grito desgarrador empezó a taladrar los oídos de todos ahí, Horo no podía más prácticamente se estaba autodestruyendo por culpa de Xi. De los dos empezó a salir una energía impresionante que inundó por completo el jardín y luego se convirtió en una gran onda que se propagó y destruyó todos los vidrios, bombillos y electrodomésticos de la pensión, provocó un apagón en toda la zona y destruyó también el campo de energía de Opacho, pero de repente Xi detuvo su ataque y miró la pensión, todo había quedado oscuro y en silencio.
Anna se alarmó al sentir la mirada de Xi quien sin soltar a Horo se dirigió a la pensión con paso firme, algo había llamado su atención, pero ¿qué? Anna sintió otra energía, una energía que cada vez se hacía más grande y no tenía vestigios de maldad, la energía inundaba toda la zona por eso no sabía de donde venía y la verdad no le importaba pues Xi estaba en el mismo cuarto que ella pero al frente de Pilika, entonces Anna entendió, la energía provenía de la pequeña ainu quien no se había inmutado al tener a Xi frente a ella y solo miraba a su inconsciente hermano. Xi al ver que Pilika no le decía nada por primera vez se decidió a hablar, su voz era aterradora y parecía más del otro mundo que de este.
"¿qué dijiste?"- Anna se sorprendió, ella no había escuchado nada, tal vez estaba muy concentrada para haber escuchado hablar a Pilika- "niña… ¿qué has dicho?"- pilika finalmente miro a Xi, no parecía la misma su mirada estaba llena de odio, su cara estaba más blanca que la nieve pero dentro de ella podía sentirse un poder muy superior al de Xi.
"dije… que… ¡DEJES EN PAZ A MI HERMANO!"- al decir esto los ojos de pilika se tornaron rojo sangre y de sus manos salieron una serie de rayos violeta que lanzó contra Xi quien no tuvo tiempo de nada y puso a Horo de escudo, pero Pilika fue más rápida y con esa energía cortó el brazo con el que Xi sostenía a Horo y con dos movimientos rápidos lanzó a Xi muy lejos, pero antes de que cayera al suelo le envió una esfera de un fuego verde que empezó a consumir por completo a Xi que ya no se movía.
Todos estaban muy sorprendidos con lo sucedido, especialmente los del Caleum pues no se esperaban eso, Len aprovechó la distracción de sus captores y aunque estaba débil tomó su espada y sin dar tiempo a nada cortó la cabeza del hombre mayor. Hao al ver esto decidió imitar a Len, pateó fuertemente el estomago de la otra chica, tomó su lanza y se la clavó en el pecho.
Yoh no podía creer lo que acababan de hacer su hermano y Len, y al darse vuelta vio al joven de anteojos que corrió hasta donde estaba la esgrimista, la tomo en sus brazos y se dirigió donde Xi que ya no tenía fuego y los tres desaparecieron.
Pilika, quien aun tenía esa energía y aparentemente no podía controlarla pues de ella salían rayos que destruían todo, fue interceptada por Hao que la tomo de los hombros y la sacudió fuertemente.
"¡oye!… ¡oye!… ¡cálmate por favor, no desperdicies tu energía así, la necesitamos para ayudar a tu hermano, sino se va a morir ya!"- esto pareció tranquilizar un poco a Pilika cuyos ojitos volvieron a ser azules y se llenaron de lagrimas, se arrodillo junto a su hermano y lo tomo en sus brazos manchando toda su ropa con la sangre de Horo.
"¿qué tengo que hacer?"- preguntó entre sollozos- "haré lo que sea… pero no lo dejes morir"
"lo único que puedes hacer por el momento es darle un poco de esa energía tan grandiosa que posees, así podremos mantenerlo con vida"
"¿y sus heridas?"- preguntó Len que acababa de llegar junto con Ryu e Yoh.
"…bueno… tal vez la doncella Jeanne pueda ayudarnos con eso".
"¿A si, y como…"
"Ustedes recuerdan que ella siempre estaba herida por estar metida en esa lata… y cuando salía sus heridas se curaban… pues ella con ese poder tal vez no solamente pueda curar a Horo sino a nosotros también, además necesitamos ir hasta donde esta ella, es mejor agruparnos de una buena vez para la batalla".
"Tienes razón una vez más Hao, pero hay que tener en cuenta que los soldados X no son precisamente nuestros mejores amigos."
"Lo sé Anna, pero si en este momento ustedes y yo hemos luchado en el mismo bando, no creo que haya problemas, además no tienen que ser amigos solo serán aliados, como nosotros."
"Bueno… me alegro mucho por ustedes pero por favor podríamos ayudar a mi hermano"
"Ah… claro…"
Hao hizo que acostaran a Horo en el suelo, primero Anna, Manta, Pilika y Tamao le pusieron vendas en todas sus heridas y después Hao le pidió a Pilika que pusiera sus manos sobre el pecho de Horo y concentrara toda la energía que pudiera en su hermano. Pilika así lo hizo y a su alrededor salió un aura grande que también envolvió a Horo. Hao dejó que estuvieran así por unos momentos hasta que le pareció que era suficiente.
Con Horo listo para el viaje Hao preparó su posesión, ante ellos apareció el espíritu de fuego, había pasado tanto tiempo que no lo veían, aun les traía recuerdos de una batalla dura y dolorosa, pero todos debían guardar sus recuerdos y subir en él, porque ahora era parte de su equipo.
Una vez arriba todos iban muy callados, Anna e Yoh estaban juntos pero sin decir nada, Ryu estaba recostado viendo la nubes, Hao iba al frente dirigiendo a su amigo de fuego junto con Opacho, atrás estaba Len que observaba fijamente a Horo recostado sobre las piernas de su hermana, que ya más animada hablaba con Tamao y Manta.
"oye Pilika… ¿no te molesta que te pregunte algo?"
"mmm… claro que no Tamao dime"
"¿de donde sacaste ese poder tan grande?"- los ojos de Pilika se agrandaron y en segundos se sonrojo y rió nerviosamente.
"jeje… pues… ¿me creerías si te dijera que no lo sé?"
Lyserg sentía como si el mundo se le fuera encima, tenía en su cabeza imágenes de los momentos más dolorosos de su vida, que a su parecer eran casi todos, sentía un extraño olor a alcohol, la cara fría y algo que lo golpeaba repetidamente, entonces decidió abrir los ojos, inmediatamente notó que se encontraba en la cocina y vio el rostro del ama de llaves que con un pañuelito golpeaba sus mejillas.
"¡Oh! Joven Lyserg que bueno que despierta, pudo haberle pasado algo malo"- la rechoncha y tierna mujer parecía en verdad preocupada, pero Lyserg aun estaba muy confundido, no sabía como había llegado a la cocina ni que le había pasado- "que bueno que la señorita Sara llegó a tiempo para ayudarlo"
"¿Sara?..."- el ojiverde miró un poco a la derecha y allí vio a Sara que estaba pálida y con los ojos llorosos- "aaaaa… Sara…"- la chica al escuchar de nuevo su nombre corrió hacía Lyserg y lo abrazó con fuerza.
"¡Querido!... estaba muy preocupada, cuando entré en el estudio y te vi tirado en el suelo pensé lo peor… pero… ya te sientes mejor ¿verdad?- Lyserg la miro fría y fijamente como tratando de examinar su rostro, pero solo podía pensar en lo bonita que era, su cabello castaño cayendo suavemente por sus hombros, su cara fina, su boca delgada, su nariz pequeña y esos ojos color miel que lo miraban con un cariño que pensó nadie nunca volvería a sentir por él, y su piel, era tan blanca y se veía tan suave que quiso comprobarlo así que alzó su mano derecha lentamente y con el dorso de esta acarició su mejilla… era tanto o más suave de lo que había imaginado, eso lo hizo sonreír
"Si preciosa ya me siento mucho mejor, gracias"- mintió, tal vez la belleza de Sara lo tenía cautivado pero eso no lo hacía sentirse mejor, se sentía muy débil y cada vez que por alguna razón cerraba los ojos veía cosas que creía haber olvidado, otra vez sentía la soledad, la tristeza… el odio, pero ¿porqué?. Miró fijamente a Sara, parecía muy sensible, incapaz de hacerle daño a nadie… tal vez había pensado mucho el asunto de Hao y eso lo tenía así, después de todo esa era su reacción siempre a causa de Hao, si, Sara parecía una buena persona y se veía que lo quería mucho y él también la quería… ¿o no, es decir ella se veía buena, no le haría daño, las personas que lucen buenas y amables no le hacen daño a nadie… -mentiroso- caviló- deja de pensar idioteces y mírate a ti… tú eres el joven amable, tierno, caballeroso… que tiene su cabeza echa un lío y es capaz de cualquier cosa por conseguir lo que quiere… eres el clásico ejemplo del hipócrita, bonito por fuera y completamente podrido por dentro… tal vez Sarita sea así… son tal para cual.- Lyserg cerró los ojos fuertemente para tratar de disipar esos pensamientos, pero cuando lo hizo vio a si mismo el día hacía ya tantos años en que no había tenido más opción que matar a uno de sus oponentes… había sido mucho después de la intervención de Yoh cuando estaba peleando contra los egipcios. Yoh pudo haber tenido las mejores intenciones pero no iba a estar "protegiéndolo" siempre, él había matado a uno de sus oponentes y no se había sentido del todo mal… y había continuado haciéndolo, cada vez que creía era necesario, cada vez que se lo pedían… además trabajar en la policía no era precisamente para un pacifista – te estas excusando…- Lyserg sintió un escalofrío, por alguna razón se le pasó por la cabeza la idea de que con esa actitud ya se empezaba a parecer a Marco… sacudió la cabeza con fuerza e ignorando el repentino mareo se levantó rápidamente y se dirigió al jardín de su casa, seguido por Sara claro está.
Afuera todo se veía distinto, la nieve que empezaba a caer, la luz tenue del sol, todo estaba tan tranquilo que parecía irreal, a Lyserg le hubiera gustado concentrarse en lo que le rodeaba, pero estaba preocupado por lo que sucedía con el Caleum y con sus amigos… él sabía que su abuelo no planeaba nada bueno, pero lo que no sabía era exactamente que estaba planeando y estaba seguro que los Soldados X tal vez si tenían idea, pero estaba muy enojado con ellos porque lo habían engañado y lo habían utilizado, no sabía que hacer. Por enésima vez cerró los ojos y poco a poco recordó lo de la mamá de Horo y la energía maligna que lo había puesto tan mal, luego estaba Sara…
"Lyserg… ya no te preocupes por tus amigos, ellos estarán bien, pronto podrás ayudarlos… y yo estaré allí contigo…" – Sara sonreía, lo había logrado, había desestabilizado por completo el sistema defensivo de Lyserg, Lytton tenía razón, la única manera de controlar a su nieto era entrando en su cabeza y Sara lo había hecho, conocía sus debilidades, sus miedos… ella sabía que en un combate cuerpo a cuerpo Lyserg la mataría fácilmente… lo mejor era un ataque psicológico, algo que lo dejara fuera de si, y así no solo le daría la ventaja al Caleum sino que sería la dueña y señora de Lyserg Diethel.
Los dos se quedaron un rato en silencio, pero fueron interrumpidos por el ama de llaves, había una llamada telefónica para Lyserg.
"Disculpe joven Lyserg… es la señorita Jeanne… dice que es urgente"- el joven se veía confundido, no quería hablar con la doncella, se sentía como un mocoso huyendo de sus responsabilidades pero se sentía desconcertado, tenía muchas cosas que pensar y lo que menos deseaba era hablar sobre Hao y todos los problemas que siempre venían con ese nombre.
"Mmm… no quiero hablar ahora con ella… no sé invéntese algo, que estoy enfermo, ocupado, dormido… lo que sea… que deje el mensaje, le devolveré la llamada después"- la mujer mayor se veía sorprendida, a su joven amo le agradaba mucho hablar con la señorita Jeanne… pensó que reaccionaba así porque no se sentía bien, así que calmadamente iba a hacer lo ordenado cuando fue detenida por Sara.
"Permítame señora Lewis, yo hablare con la señorita Jeanne"- Sara tomó el teléfono y se dirigió hacia una salita con un gran ventanal que daba al jardín y desde donde podía ver perfectamente a Lyserg- "Doncella Jeanne"- pronunció con la voz más suave e inocente que tenía.
"si… ¿con quien hablo?…" – Jeanne se escuchaba dudosa, no reconocía la voz de quien le hablaba y que ella supiera Lyserg no tenía muchas amigas.
"Vaya, vaya… la grandiosa Doncella de Hierro, lástima que no pueda verla en persona, pero su dulce voz me hace imaginar la clase de ser que es"
"oh… y tú eres…" – Jeanne, que normalmente era muy amable con quienes hablaba, se puso a la defensiva, sentía algo extraño en esa mujer y que ella hubiera contestado en vez de Lyserg le daba muy mala espina.
"Mi nombre es Sara McKim… contesté por Lyserg porque él no quiere hablar con usted…"
"… y podría saber porqué no"
"Simple… porque él ahora es nuestro…"
"… ¿qué?... tú eres del Caleum… ¡que le hicieron a Lyserg!... que trucos ruines utilizaron para engañarlo"
"Oh… doncella, no diga eso, nosotros no hicimos nada… bueno, solo digamos que le dimos un empujoncito, pero lo demás lo hicieron ustedes… ya sabe engañándolo, aliándose con Hao…"
"Mira… Sara… Lyserg vendrá hasta acá y yo haré lo que sea por liberarlo de tus garras…"
"Haga lo que quiera doncellita… porque la próxima vez que lo vea será para firmar su sentencia de muerte... Au revoir.- diciendo esto colgó y con una sonrisa triunfante se dirigió de nuevo al jardín.
Jeanne había quedado aterrada, el Caleum se estaba moviendo muy rápido, demasiado rápido y Lyserg había caído en su trampa. Por estar en estas cavilaciones la doncella no notó que Marco había entrado en el estudió hasta que estuvo parado frente a ella.
"Doncella… Yoh Asakura su hermano y los demás están aquí…"- Marco esperó que Jeanne reaccionara pero ella tenía la mirada perdida y parecía no haberlo escuchado.- "Doncella…"
"¿si?... dime…"
"Yoh Asakura y los demás están aquí… la necesitan con urgencia… fueron atacados y uno de ellos está muy grave"
"…oh Dios…las cosas están cada vez peores"- diciendo esto se levantó y fue hasta uno de los cuartos donde sentía la presencia de Yoh.
Al llegar a la mansión donde vivía Jeanne fueron recibidos por Marco, quien los estaba esperando afuera con Matty, Mary y Kanna. Yoh bajó rápidamente y sin muchos rodeos le pidió ayuda a Marco con Horo, el ojiazul sin decir nada llamó a unas personas que llevaron a Horo a un cuarto en la planta superior y lo atendieron mientras llegaba la doncella.
Yoh observaba todo con curiosidad, la mansión era muy elegante y pulcra, todo estaba perfectamente puesto y tenía una sensación de tranquilidad que le gustaba… pero debía concentrarse, uno de sus mejores amigos estaba muy grave, había luchado al lado de su hermano gemelo que lo había "matado" y al que creía muerto y estaba en una mansión habitada por unos fanáticos que por cierto también habían intentado matarlo… las cosas si que debían estar mal para que hubieran hecho eso, es decir él no era el tipo de persona resentida que rechazaba lo que no le caía bien, pero la situación se pasaba de extraña, sin embargo si podía "hacer las paces" con ellos todo sería genial, entre más amigos tuviera mejor.
El pensamiento de Len estaba muy alejado del de Yoh, él también pensaba que la situación era extraña, sin embargo bajo ninguna circunstancia pensaba confiar en Hao y menos en los Soldados X, estaba de acuerdo con Hao en eso de los aliados, pero si veía algún movimiento extraño por parte de ellos no dudaría ni un minuto en acabarlos, fuera quien fuera. Por otro lado se sentía perturbado, él había entrenado muchísimo durante estos seis años, supuestamente su fuerza había aumentado, pero habían llegado esos sujetos y con muy poco esfuerzo les habían dado una terrible paliza, y no solo se habían metido con su orgullo sino que casi habían matado a HoroHoro y ese había sido el peor de los errores del Caleum, al menos para Len Tao…
Todos estaban sumidos en sus pensamientos pero fueron interrumpidos por la entrada un tanto brusca de la doncella. Todos la observaron fijamente, seguía teniendo esa apariencia suave pero con los típicos rasgos de una mujer madura, su cabello estaba un poco más corto y resaltaba con la blusa púrpura que tenía, sin embargo se veía muy perturbada, ya no tenía la mirada triste o amable de siempre en cambio su mirada era fría y muy dura.
Jeanne sin sonreír los saludo a todos con una inclinación y fue directamente a sentarse a un lado de la cama donde yacía Horo, tomó el rostro del ainu en sus manos y lo observó como si de una obra de arte se tratara, con los dedos pulgar e índice de cada mano observó los ojos de Horo y después examinó sus heridas, al verlas frunció el ceño y suspiró.
"Necesito que me dejen sola con él… por favor"- todos con excepción de Marco se sorprendieron, no querían dejar a Horo solo, no era como si ella fuera a sacar un bisturí y cortarlo en pedazos para luego bailar con sus viseras, sin embargo no podían confiar así como así- "por favor"- repitió con un tono un poco más autoritario, Marco fue hacía la puerta y la abrió para indicarles que salieran, sin embargo los únicos que lo hicieron fueron Hao y sus amigos.
"No… espera un momento… debes estar muy loca si piensas que voy a dejar a mi hermano solo… no voy a hacerlo"
"Esta bien... tú te quedas pero los demás salen ¿de acuerdo?"- todos al ver que al menos Pilika se quedaba salieron lentamente, Marco salió tras ellos y cerró la puerta.
Cuando todos salieron Jeanne le pidió a Pilika que le quitara todas las vendas a su hermano, ella obedeció y después de hacer eso se alejó un poco de esa cama. Jeanne volvió a tomar la cabeza de Horo en sus manos y cerró los ojos, un aura blanca la rodeó y ella la transmitió hacía Horo, en ese instante todas las heridas del ainu comenzaron a desaparecer sin dejar rastro.
Una vez que había terminado esa rápida curación Horo abrió los ojos lentamente, se sentía débil y mareado y se asustó al ver a la doncella de hierro, pero se le pasó rápido cuando su hermana lo abrazó.
"Listo… necesita que le den sangre y un buen descanso, con eso recuperará sus energías y se sentirá mejor"
"… muchas gracias…"- Jeanne sonrió por primera vez en ese día y salió de la habitación.
Afuera se sorprendieron al ver salir tan rápido a la chica que se veía un poco más relajada, con esa expresión todos comprendieron que ya había terminado y entraron inmediatamente, Yoh le dirigió una sonrisa llena de agradecimiento y fue el ultimo en entrar. Afuera se quedaron Hao, Marco y Jeanne.
"Doncella…. Que sucede…. ¿No se pudo comunicar con Lyserg?"
"No Marco… pero si hable con una tal Sara McKim, un miembro del Caleum y que al parecer le ha hecho algo a Lyserg"- esta última frase captó la atención de Hao pues le pareció extraño que Lyserg hubiera caído tan fácilmente en la trampa del Caleum.
"Lo que usted dice es muy perturbador doncella… hay que hacer algo, no podemos tener a Lyserg de enemigo."
"Debemos buscar la forma de rescatarlo, no sé que le han hecho, si han sido violentos o no… no sé nada."
"Disculpa Jeanne"- intervino Hao-"…lo que dices me parece extraño, pero me gustaría pedirte un favor."
"… dime…"- preguntó extrañada, Hao ahora no era el descarado de siempre, pro ellos no se llevaban muy bien y que él le pidiera un favor la confundía un poco.
"Déjame ir por Lyserg."
Continuara…
Nota: Siiiii! Volví!... lamento muchísimo la tardanza pero mis neuronas estaban colapsando por culpa de los exámenes finales, pero por fin estoy en vacaciones ¡hermosas vacaciones, me puedo dedicar por completo a este fic y a otros que tengo planeados.
Necesito su opinión sobre algo, a veces creo que voy muy rápido con este fic, y pues me gustaría saber si sigo así o enfatizo más en los diálogos, acciones, etc. Ustedes me dirán… y otra cosa, cometí un error súper estúpido, en el primer capitulo escribí que la organización maligna se llamaba Caelum, pero no sé porque, a partir del segundo capitulo y hasta este me dio por poner Caleum, será porque me suena mejor. No sé si este error sea relevante, pero también me gustaría saber si lo vuelvo a escribir como era o dejo el Caleum.
Ojala le haya gustado este capitulo, a mi no me convenció mucho pero no podía detenerme… en fin no olviden los reviews, son muy valiosos y me gustaría leer opiniones…
Gracias por los reviews… ustedes me animan a seguir con esto:
ESTRELLA DE KALEIDO STAR: bueno, el gran malo no apareció esta vez porque me quise concentrar en la batalla… la tal Sara si es una especie de prometida para Lyserg pero obviamente no tiene muy buenas intenciones, igual hay que ver como reaccionará el ingresito, en cuanto a la madre de Horo, es una mujer malvada que hará lo que sea por hacer que ese ser maligno reine…
Lady Girl: ¡Hola, en este capitulo no volvió a salir la mamá de Horito, pero la sacare de nuevo muy pronto… supongo que no te habrá agradado mucho la terrible paliza que le dieron al ainu ¿verdad?... lo siento, pero no te preocupes, ya está mejor. Gracias por los nombres de las chicas.
SteDiethel: jeje… he leído uno que otro de quienes me recomiendas pero aun me estoy acoplando a los HaoxLyserg, es que hay unos que me saben a bilis, en serio es que a veces ni los soporto… como podrás ver Sara está haciendo de las suyas pero no se quedara tranquila, eso te lo aseguro.
Valsed: como ves la batalla estuvo corta pero un poco dura, pronto habrá más, pero tengo que organizarlos bien… aquí ya puse un poco de lo que le hizo Sara a Lyserg, y la clase de persona que es…
Lady-Amaltea: los problemas de los yoyos (adoro ese nombre) no van a acabar, ya que las cosas se van a poner peores… en cuanto a lo de Lactis, pues no lo puse por varias razones, primero porque me cae mal, segundo porque él era muy fiel a Hao pero cuando Hao era muy malo y ahora Hao es cruel pero no malo y tercero porque ese tipo supuestamente tuvo problemas con los Soldados X y no creo que haya estado muy de acuerdo en eso de volver a pelear con ellos. Y si, como puedes ver Lyserg esta siendo casi manipulado por Sara… gracias por los nombres de las tipillas…
