S.K no me pertenece… si así fuera no sería pobre.

Me tarde más de lo esperado pero aquí estoy, hay bastante conversación… Enjoy it!


Capitulo VI: Desiciones…

Los profundos pozos rojos que eran los ojos de la doncella se clavaron como agujas en Hao, lo miraba con una mezcla de sorpresa, confusión y algo de desaprobación.

Hao se mantuvo firme, sabía que lo que pedía era más que extraño, pero creía que era lo mejor. Al liberarse de la maldad que lo aprisionaba por culpa del Caleum lo primero que había sentido era un terrible remordimiento por todo lo malo que había hecho, por aquellos a quienes había matado sin motivo, por aquellos a quienes había destruido. Y bueno, no iba a desperdiciar la oportunidad de redimirse con alguno, especialmente si se trataba de alguien que lo había odiado tanto como Lyserg.

Claro que también tenía curiosidad por saber que tramaba el Caleum, antes estaba enterado de todo pero ahora era tan ignorante como los demás y otra razón era una pequeña venganza después de todo lo habían utilizado y eso lo iban a pagar.

"Debes estar bromeando"- Marco miraba a Hao como si este hubiera perdido la razón- "tú eres una de las razones por las que Lyserg esta así, además ambos sabemos que él puede ser muy temperamental y te atacaría sin darte tiempo a nada… y a estas alturas podrá hacerte algo más que un simple rasguño…"

"…Marco tiene razón Hao… además ninguno sabe que nos pueda estar esperando en Londres, podría ser una trampa y no podemos arriesgarnos a perder gente"- Hao la miraba extrañado, él esperaba que la doncella aceptara lo de rescatar a Lyserg no que dudara.- "créeme yo más que nadie deseo rescatar a Lyserg, no tengo idea de lo que suceda y me mata el solo pensar en lo que le pueden hacer, pero no puedo permitir que vayas…"

"…bueno Jeanne… sinceramente no me importa lo que pienses, de todos modos no necesito tu permiso, yo no estoy bajo tus ordenes y puedo hacer lo que mejor me parezca y estoy seguro que Yoh y sus amigos querrán venir también"- al ver Jeanne que Hao estaba decidido y que lo más seguro era que convenciera a su hermano de acompañarlo, decidió no arriesgarse demasiado y arreglar las cosas para ir por Lyserg.

"Está bien Hao, iras a Londres, pero no será solo y tampoco te los llevaras a todos"

"Qué quieres decir"

"Que será una comisión pequeña de investigación y tal vez, solo si se puede, de rescate, e iras con algunos de los amigos de tu hermano y unos pocos soldados."- Hao sonrió algo cínico y miró fijamente a la doncella.

"No confías en mí ¿verdad Jeanne, crees que me uniré al Caleum o peor aun, que le haré algo malo a Lyserg"

"Claro que no confío en ti, pero estas muy lejos de imaginar que es lo que pienso"- y diciendo esto entró de nuevo a la habitación donde estaba Horo.

Adentro todos conversaban, no animadamente, pero sí como si todo estuviera normal, claro que en el fondo todos sabían que las cosas no eran tan sencillas, sin embargo contagiados por el estilo de Yoh se lo estaban tomando con mucha calma.

Cuando entró la doncella todo quedo en silencio, ella los observó cuidadosamente, habían crecido, vaya que habían crecido, ya se veían mucho más maduros, pero definitivamente seguían comportándose como unos niños, eran alegres y muy agradables, ahora entendía porque Lyserg los quería tanto.

"Disculpen la interrupción… pero hay algo de lo que debemos hablar, es sobre Lyserg… aparentemente el Caleum lo ha atrapado, no sabemos exactamente que le han hecho como esta o si es una trampa, pero con esto acabamos de confirmar que se están moviendo demasiado rápido y que debemos hacer algo pronto o sino, de nosotros y todo lo bueno que conocemos no quedará nada. Vamos a formar una comisión, por así decirlo, necesitamos que algunos de ustedes vayan, lo que harán será averiguar lo que puedan del Caleum y si se puede rescatar a Lyserg…"

"¿Cómo que si se puede¿acaso le paso algo malo a Lyserg?" – Ryu no solo sonaba muy preocupado sino que se le veía incomodo y desconfiado.

"… lo único que sé es que una mujer del Caleum estaba en su casa y dijo que él ahora era de ellos…"- la Doncella sonaba entre triste y arrepentida, pero inmediatamente cambio a un tono autoritario- "… y bien ¿Quién va?"

Todos se miraron, Horo estaba descartado, aun no se había recuperado y podría tener una recaída. Yoh miró fijamente a Jeanne y le pidió que los dejara solos, ella así lo hizo y empezaron a hablar.

"Bueno… supongo que no soy el único que tiene curiosidad por saber más del Caleum… así que yo voy"

"Olvídalo Yoh¿qué ya se te olvido lo que les paso hace apenas unas horas?… la sede del Caleum está allá, si cinco sujetos les hicieron tanto daño imagínate lo que les harían todos"

"Lo sé Annita… pero allá también está Lyserg que es uno de mis mejores amigos y está en problemas. Y para ser sincero creo que el Caleum puede esperar, mi prioridad es Lyserg"

"Haaaay, si claro Yoh, mínimo nos sale como la vez que supuestamente lo fuimos a "rescatar" de los soldados X…"

"Si no quieres ir nadie te forzará Len, además esto es diferente, Lyserg hasta donde sabemos no esta colaborando con el Caleum, así que yo voy a ir con don Yoh"

En ese momento Yoh salió y llamó a la doncella, le dijo que él y Ryu irían a Londres. Jeanne les dijo que irían con Hao, Marion Phaunao y dos soldados X.

"Disculpen… a mí me gustaría ir con ustedes"- Yoh se sorprendió, no se esperaba esa petición por parte de Pilika y no supo que contestar.

"Lo siento Pilika, no puedes ir"- respondió Jeanne.

"Pero ¿porque! tal vez pueda ayudarlos… ahora que sé que puedo hacer algo."

"Precisamente necesito que te quedes para ayudarte a controlar ese magnifico poder que tienes… ¿estas de acuerdo?"

"Pues… si"


Meiko observaba cuidadosamente a su "nuevo hijo" desde el balcón de la mansión de Lytton, el joven estaba parado en la mitad del jardín y observaba todo con mucho cuidado, estaba conociendo el mundo que tenía planeado conquistar pronto. Meiko cerró los ojos y sonrió pensando lo irónica que era la vida. Ella nunca había sido una buena madre, ni siquiera había deseado serlo y por eso había abandonado a su esposo e hijos y había decidido ser libre. Esa libertad consistió en practicar todo tipo de hechizos y rituales no solo de la magia negra sino también de otros tipos de magia que solo podían ser conocidos por aquellos a quienes ya no les importaba entregar su corazón, alma y cuerpo a la oscuridad. Esa libertad le había permitido ser muy feliz, sin embargo por todo lo que había hecho y tenía planeado hacer se vio en la necesidad de contactar a sus hijos de nuevo y peor aun de "tener" otro…

Por el despertar de su señor había descuidado un poco el plan que tenía con Horokeu, pero como ya todo estaba casi listo para empezar a conquistar el mundo, volvería a trabajar en la mente de su primogénito. Estaba a punto de empezar con el ritual, pero se encontró de frente con su "hijo", este la miraba sonriente con un gesto infantil que la sorprendió pues pocas horas antes su mirada estaba llena de maldad.

"Hola madre"

"Hola… ¿hijo?"

"Aun no te acostumbras ¿verdad?..."

"En realidad no… pero dime en que te puedo ayudar"

"… pues veras, estaba observando todo y cuando pasaba alguien a mi lado me sonreía nerviosamente y me decían "como está Señor?", y la verdad no me gusta eso… no me gusta que la gente se sienta intimidada conmigo, yo quiero ser parte de ellos, no sentirme tan superior ¿me entiendes?"

"Pues si… pero que sugieres para acercarte más a ellos"

"Primero he pensado en un nombre"- Meiko lo miro con desaprobación- "si, yo sé que ponerme un nombre no es tan fácil pero es la mejor forma para no sentirme diferente, además que todo el tiempo lo llamen a uno señor no me parece agradable"

"Pero… no me vas a poner a mí a escogerte un nombre porque no estoy interesada"

"Ja ja ja… no te preocupes yo ya lo escogí… me llamaré Daniel Diethel…"

"……… Jajajajajajajaja… ¿Daniel? Jajajaja… no pudiste haber escogido un nombre más ridículo, estas peor que mi ex esposo- en ese momento dejó de reírse y lo miro severamente- un ser tan poderoso como tú no puede tener un nombre tan débil y común como ese, además creo que es horrible".

"Pero ahí esta su magia mamá… si tengo un nombre común y débil me será mucho más fácil acercarme a los humanos, ellos confiarían en mí, me creerán igual a ellos y así podré tenerlos de mi parte para cuando lo necesite… ¿no crees que soy un genio madre?

"…. No te voy a negar que es una buena idea"- el tono de la mujer era seco y algo desconfiado- "Y ahora que sigue"

"Pues tengo que hacer unas pequeñas cosas para recuperar todo mi poder y después tú me dirás si voy a conocer a mis hermanos o a mi sobrino"

"Pues por ahora no te puedo confirmar nada ya que perdí contacto con los cinco guerreros que envié para que trajeran a Horokeu y respecto al nieto de Lytton debemos esperar a que Sara nos llame y avise como están las cosas".

"aaaaaa… estoy ansioso por conocerlos, deben ser personas muy interesantes… pero esperaré, no te vayas a olvidar avisarme cuando pueda verlos. Adiós madre"- el recién "bautizado" Daniel se fue tarareando una canción en un tono bastante infantil.

Meiko lo observó cuidadosamente, físicamente se veía bastante indefenso, era alto y aunque su cuerpo estaba bien tonificado no se le notaba pues usaba ropa bastante ancha que lo hacía lucir más flaquito, su piel era muy pálida, casi enfermiza y contrastaba con su cabello castaño sin peinar y sus ojos violetas que no reflejaban nada de maldad pero sí una curiosidad digna solamente de un niño. Y aun así con esa apariencia Meiko no podía evitar sentir un extraño temor y hasta respeto cada vez que hablaba con él, todavía no sabía de lo que su nuevo hijo era capaz y no quería ni imaginarlo.

.- "Ay… en que lío me metí"- diciendo esto decidió comenzar un hechizo nuevo para ver donde estaba HoroHoro y qué podía hacer con él.


Horo se había quedado acostado en la amplia cama donde lo habían dejado para que descansara, aun estaba muy débil y sentía nauseas, veía imágenes borrosas de la batalla y no estaba seguro de lo que había pasado. Se sentía muy nervioso y no precisamente por la batalla sino por las cosas extrañas que había visto antes de esta.

Pero la curiosidad empezó a asomarse en el espíritu del ainu que aunque estaba bastante débil quería conocer el lugar donde se encontraba. Miró a ambos lados de la cama y se dio cuenta que no había nadie, no tenía impedimento para levantarse y salir de allí, así que lentamente dejo a un lado las cobijas, se puso sus zapatos y sin hacer ruido se dirigió a la puerta…

"A donde crees que vas!"

"Aaaaahhhh!" - a Horo casi se le sale el alma al escuchar la voz de Len quien lo miraba con su típica cara de pocos amigos desde el otro lado de la habitación. Por estar pensando en como salir de allí y otras cosas no había sentido la presencia del chino.- "Len, casi me matas del susto, no sabía que estabas aquí"

"Y como porque te asuste, ni que fueras a hacer algo malo"

"No hombre como crees, solo quería conocer el lugar, no estoy seguro de donde estoy, no me acuerdo de casi nada y… aunque me creas loco cuando desperté me dio la impresión de ver a la Doncella de Hierro"

"No estas loco, la viste… de hecho estamos en su "humilde" casa porque ella era la única que te podía ayudar y Hao nos trajo"

"¡Qué!… eso no es lógico"- Horo miro a su alrededor y después le clavó la mirada a Len- "¿me desperté en otra dimensión?"

"Deja de decir idioteces por una vez en tu vida, las cosas están así porque la situación no es buena- Len esperó a que HoroHoro entendiera todo, una vez que el ainu lo asimiló Len salió de la habitación.

"Oye ¿a donde vas?"

"Yo también quiero ver este lugar¿no era eso lo que querías?

"mmm… si"

Ambos jóvenes salieron lentamente de allí, observaban todo como si les fuera a caer un hacha de la nada. La habitación estaba en un gran pasillo donde había más cuartos pero todos tenían la puerta cerrada, al lado de cada puerta había algún objeto decorativo como una mesita con un florero, o un espejo, o una repisa, eso si todo era muy simétrico y todo era de muy buen gusto.

"Vaya! Yo esperaba que todo fuera blanco y puro… como ellos, jajaja"

"No, en realidad todo parece muy clásico, de hecho esta lejos de parecer la casa de unos aficionados".

Las "criticas constructivas" de Horo y Len se vieron interrumpidas por el ruido de una puerta abriéndose. Ambos jóvenes voltearon muy atentos, no sabían que esperar, estaban posiblemente rodeados de Soldados X y estos eran impredecibles. De la puerta salió un joven de unos veintidós años aproximadamente, su cabello era un poco más corto que el de Yoh y del mismo color que sus ojos que eran negros como el centro de un ébano, en contraste total con su piel blanca como la nieve. Estaba vestido de negro con unas botas militares que atrapaban un pantalón bastante ancho, tenía un suéter de cuello alto y unos guantes, también tenía una chaqueta que en la parte superior de la manga izquierda tenía el emblema de los Soldados X. Y sí, en su cintura había un estuche, que contenía un arma. No había duda alguna, era uno de ellos. El joven los miro un poco extrañado, era de esperarse pues esos dos eran muy raros.

Len que aunque se veía normal con su abrigo negro, su bufanda amarilla y sus pantalones café claro (.), lo miraba como un vil insecto. Horo tampoco se veía muy normal con solo unos pantalones azules, sin camisa mirándolo como un fenómeno en exposición y sin que le importara el hecho de que estaban en invierno y el frío era espantoso.

"eeee… Buenas tardes"- los jóvenes se miraron entre ellos, pero no le respondieron- "ustedes deben ser los invitados de la Doncella… yo soy Liev Vasílievich"- le ofreció la mano a Len quien no la tomo, pero Horo si lo hizo.

"Jeje… yo soy Horokeu Usui, él es Len Tao y estábamos conociendo la casa"

"Oh!... no es gran cosa pero les ayudará a distraerse, me encantaría quedarme y darles un pequeño tour pero me acaban de asignar una misión, creo que es con algunos de sus amigos… no estoy muy seguro… vamos para Inglaterra"

"Ah si, lo de investigar sobre el Caleum"

"¿Qué? De que hablan"- Horo estaba completamente perdido.

"Estabas inconciente, después te explico"

"¿Ustedes van a ir?- cuestionó Liev mientras caminaba rápidamente hacía una habitación cercana a unas escaleras seguido de los otros dos.

"No, irán otros"

Los tres muchachos se detuvieron frente a otra puerta, todas eran muy parecidas y Horo se estaba sintiendo mal de nuevo, sin embargo prefirió quedarse ahí. Liev toco la puerta un poco apurado.

"Katrina! Apresúrate, si no bajamos rápido Marco se enojará con nosotros… otra vez". – esto ultimo lo dijo con un tono de amargura.

La puerta se abrió y por ella salió una joven mucho más bajita que los tres que la esperaban, usaba el mismo uniforme de Liev pero obviamente más femenino, tenía los ojos azules y el cabello violeta recogido. Miro a su amigo y después a Horo y a Len, no dijo nada.

"Mira, ello son invitados de la Doncella"- y señalándolos dijo sus nombres. Ella los miró muy seriamente.

"Katrina Gierek"- y sin decir más se dirigió a las escaleras y bajó.

"No crean que es antipática, es que ella no habla mucho"

Los tres jóvenes también bajaron y se encontraron con un grupo reunido, solo faltaban ellos.

"Hola HoroHoro ¿cómo sigues?

"Mejor, gracias Manta"

"Y cual es el plan"- preguntó Liev.

Marco explicó lo que iban a hacer. Los dos Soldados X no disimularon la obvia incomodidad que les producía el hecho de ir junto a Hao y el disgusto de tener que dejar a Lyserg como segunda opción.

"Señor Marco… ¿no cree que sería más fácil que ellos fueran a investigar lo que sea necesario y Vasílievich y yo fuéramos por Diethel?"

"Eso sería muy peligroso Katrina, no sabemos que ha hecho el Caleum con Lyserg ni como pueda reaccionar él… y tú sabes como es él"

Sin decir más los seis designados salieron de la casa para dirigirse a Londres.


Sara por fin había convencido a Lyserg para que entrara de nuevo a la casa, este no se sentía muy bien pues su mente parecía a punto de colapsar y lo que menos quería Sara era que a Lyserg le pasara algo sin que antes ella le sacara un buen provecho.

El joven ingles se encontraba en su habitación recostado sobre su cama. Todas las cortinas estaban cerradas, lo que hacía que la habitación estuviera más oscura de lo normal, la luz no era muy buena en invierno, sin embargo le molestaba como si estuviera en un desierto. Sus ojos estaban fijos en el techo, no quería cerrarlos porque si lo hacía vería cosas que no deseaba ver, todo estaba en silencio y sin embargo él escuchaba algo, aunque al principio pensó que era su imaginación y que se le pasaría ese ruido seguía allí. Trató de concentrarse para reconocer el ruido… era variable, lo conocía… pero ¿de donde? De pronto se hizo más fuerte y lo supo… era fuego… era el sonido del fuego contra la madera… era el sonido del fuego contra la carne…

"Lyserg!"- el sonido acabó cuando Sara entró a su cuarto con una bandeja en la mano- "¿cómo sigues mi amor?"

"Mmm… vivo…"- sonaba desanimado, pero la voz de Sara lo había calmado bastante, era una buena compañía.

"Mira te traje un poco de té…"- la sonrisa de la chica se amplió.

"Aah… este… gracias Sara, pero por ahora no me apetece nada"- se sentía agradecido con la chica, aunque en el fondo sospechara que sus intenciones no eran del todo sinceras.

"Pero Lyserg…"- dijo con un tono infantil- "es una receta muy especial mía, lo preparé con mucho cariño y estoy segura que te hará mucho bien"- mientras decía esto se había sentado en la cama junto a Lyserg y le tendió la taza- "hazlo por mí… te prometo que te animará"- Lyserg la miró un poco desconfiado, el té parecía normal pero no le gustaba la insistencia de la chica- "tómalo por sorbitos… te sentirás como nuevo "

"No me dejas más opción"- Lyserg tomó la taza y miró a Sara quien le dio un fugaz beso y se recostó en sus piernas.

Continuara…


Nota: Aaaaahhh… por fin terminé este capitulo, se me hizo eterno. Hay dos personajes nuevos, son un poco extraños pero los necesito. Sé que el nombre del tipo no es gran cosa, pero lo que él dice es cierto, necesito que parezca normal. No es más por ahora, no olviden los reviews…

Gracias por los reviews… ustedes me animan a seguir con esto:

ESTRELLA DE KALEIDO STAR: Si, Sara le hizo algo a Lyserg por eso actúa tan extraño… y bueno ahí va tu héroe hay que ver que hace.

Lady-Amaltea: En realidad Sara no solo le mentirá a Lyserg sino que aprovechará sus traumas. Ahí tienes a la mamá de Horo y al malo, dime que opinas sobre el nombre…

Lady Girl: ya noté que te gusta torturar a Horo, aquí decidí ponerlo un poquito más normal… estuve leyendo un fic tuyo esta muy bueno, no lo olvides.

SteDiethel: si he leído a Ookani… y yo creo que nunca me podré acoplar al HaoxLyserg pero hay cosas de ellos que están bien escritas así que lo soporto.

Valsed: Horo ya está mejor, pero en cambio Lyserg esta peor y tienes esos ataques son los peores.