Capítulo 5. – El plan de Hermione

Querido Harry:

Ya he hablado con mis padres al respecto, y están de acuerdo. El plan funcionara, ellos también son muggles y te aseguro que tus tíos no notaran nada.

La carta que envié por correo muggle dice que estaremos allí el 28 de julio a las 4 en punto. Te aseguro que seremos puntuales.

No olvides que supuestamente tu no me conoces, así que no hagas comentarios ni aparentes por ningún motivo el hecho de que nos hemos visto.

El plan saldrá a la perfección, y si todo marcha como lo planeado, tu cumpleaños en la Madriguera será el mejor de tu vida.

Mucha suerte, y hasta entonces.

Un beso de

Hermione

Hermione había enviado esa carta hacía tres días. Harry estaba al tanto de que ella tenía un plan para evitar que Harry pasara otro verano completo en Privet Drive, donde seguramente su cumpleaños sería olvidado como la existencia de sus padres; pero era una noticia que los padres de su amiga estuvieran involucrados. De hecho, Hermione hablaba como si Harry supiera de que se trataba el plan, pero la verdad era que jamás había recibido ninguna carta que lo explicara. Aunque esto le parecía extraño, Harry le envió de vuelta a Hedwig con una breve contestación.

Por supuesto que no diré nada. El plan marchará bien. ¿Podríamos repasarlo una vez más? Espero no te importe repetirlo, para no olvidar nada importante.

Nos veremos el 28 de julio. Hasta entonces,

Cariños de

Harry

No quería demostrarle abiertamente que no sabía el plan, porque sabía que su amiga iba a exasperarse por ser Harry tan desatento, o preocuparse por una posible intercepción de la carta que había enviado con el desarrollo de su plan.

Así, la respuesta de Hermione llegó dos días después. Aclaró todas las dudas de Harry al leerla, y a la vez le trajo una alegría saber que no era un completo idiota: era imposible que no recordara el plan si Hermione se lo hubiera dicho.

¡Oh Harry lo siento! Olvidé decirte el plan...¡Es que estoy tan ocupada con las tareas escolares y con las lechuzas de Ron que no he recordado ese detalle! Soy una completa estúpida...

Harry se detuvo en la frase "las lechuzas de Ron". De manera que Ron enviaba cartas a Hermione...Por supuesto, también se las mandaba a él, pero lo inquietaba un poco que su amigo escribiera tanto a Hermione. En su interior, Harry siempre había pensado que Hermione y Ron terminarían juntos...

De acuerdo, he pensado mucho en esto y he notado que, según tú, lo único que hace felices a tus tíos es verte infeliz a ti. De modo que he pensado en que mi familia y yo nos hiciéramos pasar por una familia muggle de Escocia y que queremos enviarte a un internado allí. En realidad se la ofreceremos a Dudley primero, como hablando del varón más grande de la familia. Créeme que tus tíos no aceptarán la beca para Dudley, pero la aceptarán para ti, ya que te la ofreceremos como segundo varón de la familia. (ya verás como marcha todo bien).

Mis padres y yo iremos en coche, vestidos como perfectos muggles, y te aseguro que tus tíos no reconocerán ningún indicio de magia entre nosotros.

Como ya te he dicho, tu debes aparentar no conocerme ni nada por el estilo, tu y yo no nos conocemos.

¡Nos veremos en tres días!

Tus tíos se enterarán de nuestra visita cuando el cartero muggle les entregue, el 25 de julio, una perfecta carta muggle que he falsificado como si fuera tanto de la familia como del supuesto internado escocés al que te convocaremos. (La convocatoria será a través de una beca, se que tus tíos no pagarían un centavo por ti)

Hasta entonces, sé cuidadoso, y ten tus cosas medianamente ordenadas. Me temo que mis padres y yo no seremos muy agradables contigo para agradar a tus tíos, por lo que no tendrás mucho tiempo de acomodar tu baúl para irte. Actúa como lo harías con muggles importantes y a quienes no conoces. Yo sé lo que te digo.

Cariños de

Hermione

Ahora Harry entendía todo. Ese mismo día, según la carta de Hermione, llegaría la carta muggle para los Dursley. Harry decidió hacer buena letra. Con mucha suerte y discreción por su parte, tal vez pasaría su cumpleaños fuera de Privet Drive y de la mirada de cerdito de su primo.

Bajó a desayunar alegremente por todos los sucesos que se avecinaban, y al llegar a la cocina se sentó en su silla habitual. Su tía estaba friendo unos huevos y el tocino de la mañana (Dudley había abandonado su dieta hacía un tiempo, aunque su barriga no lo abandonaba por ningún motivo), su primo miraba televisión con cara de bobo, y su tío...

-¡Escucha esto Petunia! – exclamó sorprendido - ¡Hemos recibido una carta del Instituto escocés del que hemos oído en el noticioso, el Internado de Edimburgo! – leía emocionado la carta, y sus pequeños y mezquinos ojos pasaban emocionados de línea en línea a una velocidad increíble – Y dice que...¡dice que hemos obtenido una beca en la familia!

Eso fue más de que lo que tía Petunia podía escuchar. Se largó a llorar emocionadamente, dejando quemar el tocino, y se abalanzó sobre Dudley dándole desesperados besos de felicitación.

-¡Mi hijo, mi Dudley con una beca! – exclamaba, radiante de felicidad. – ¡Esto merece un premio! Hoy iremos a cenar afuera, ¿cierto, Vernon?

-Por supuesto que lo haremos, claro que sí, ¡esto hay que celebrarlo!

-¿Y qué haremos con el chico? – preguntó Petunia, sin preocuparse demasiado. Harry no le importaba en lo más mínimo.

-Pues podemos dejarlo aquí, aunque...No, mejor lo llevaremos. Una vez en la vida no le harña mal salir de estas cuatro paredes. – contestó tío Vernon, pensativo, pero al fin y al cabo decidido.

Petunia y Dudley lo miraron con ojos desorbitados.

-¿Te sientes bien, papá? ¿Qué Harry vendrá a cenar con nosotros? Yo no quiero que él vaya a...

Miró a Harry en ese momento, quién, hábilmente, le dijo solo moviendo los labios: O voy a cenar con ustedes, o tus padres sabrán lo que has hecho y los dos nos quedamos sin cena. Esto convenció a Dudley, que se calló al instante.

-¿Qué decías, caramelito? – preguntó Petunia, que estaba deseosa de escuchar a alguien que prohibiera a Harry aquella maravillosa salida familiar.

-Que yo no...- miró a Harry, quién le devolvió la mirada de forma significativa – yo no quiero que él se quede aquí, pero tal vez deberíamos considerar la forma en que él se viste. No podemos llevarlo así vestido...

-Claro que no, eso es obvio. ¿Qué les parece si vamos a hacer unas compras? Tal vez podamos comprar ropas nuevas para los cuatro, y así estar presentables tanto para la cena como para el encuentro del día 28.

Dudley y Petunia volvieron a mirar a Vernon, pero no podían rechazar la oferta de las compras y la cena.

-De acuerdo – dijo Vernon, tomando el silencio y las miradas de asombro de su familia como signo de asentimiento – Busquen sus cosas y en cinco minutos partimos.