Capítulo 6. – La verdadera familia

El 28 de julio Harry despertó sobresaltado. Había soñado que Hermione llegaba montada en un thestral vestida con la blusa y la faldita de Winky...Y sus tíos la miraban sorprendidos y con asco y temor se negaban a dejar libre a Harry...

No había sido un sueño tan horrible, y a Harry no lo hubiera asustado tanto de no estar tan inseguro sobre la suerte que podía correr ese mismo día cuando Hermione y sus padres llegaran a Privet Drive.

Miró el reloj de su mesita de noche y comprobó que eran las nueve de la mañana. Parecía increíble que los Dursley no lo hubieran despertado ya, e interpretó todos los sucesos ocurridos como un mal presagio. Porque sus tíos lo habían llevado ayer a comprarse nuevas ropas, y luego los cuatro habían ido a cenar a un restaurante muy caro. Harry, por supuesto, estaba radiante de felicidad. Tenía nueva ropa (siempre llevaba las herencias de Dudley, que obviamente eran muy grandes para él y últimamente solían estar rotas y en mal estado) y los Dursley parecían caer en el plan de Hermione. Lo que a Harry lo preocupaba era que sus tíos llegaran a aceptar la beca para Dudley, porque haciendo eso desbaratarían todo el plan.

Se vistió con las ropas que le habían comprado especialmente para esa ocasión. Puso especial esmero en peinar su cabello, por lo general muy desaliñado. Se miró al espejo, y pensando que era todo lo que podía hacer, bajó a desayunar.

Al entrar en la cocina, sus tíos lo ignoraron por completo, como era costumbre. Hay cosas que no pueden evitar, pensó Harry. Se sentó en su silla de siempre, y sus tía le puso un plato en frente. Harry, resignado a comer lo que a su primo no le gustaba, acercó su plato a si mismo pero al contemplarlo bien se quedó muy impresionado. En su plato había tocino, huevos cocidos, tarta de frutilla y tostadas con mermelada. Miró a su tía, que servía el mismo contenido en los platos de su marido y su hijo. Le había puesto a Harry la misma variedad y cantidad de comida que a Dudley y tío Vernon. ¿Habían aprendido los Dursley, finalmente, que Harry era el hijo de la hermana de Petunia, y que luego de vivir como su esclavo por quince años, ya podían empezar a tratarlo como a un hijo? Petunia les entregó a Dudley y a Harry un vaso de jugo de naranja y colocó la jarra en el medio de la mesa, mientras le daba a tío Vernon su taza de café y se sentaba ella misma a beber su té con tarta de frutilla. Harry, muy sorprendido, comenzó a engullir educadamente su desayuno, observando a sus tíos y a su primo hacer lo mismo con los suyos. Tío Vernon leía el periódico muy concentrado, comiendo una tostada con mermelada.

-¿Me pasas el azúcar Harry, por favor? – le pidió amablemente su tío. Harry, que no entendía lo que sucedía, lo hizo. – Gracias. – le dijo su tío tomando la azucarera que su sobrino le alcanzaba.

Harry se bebió de un trago su jugo de naranja. Su primo, al ver que el vaso de Harry estaba vacío al igual que el suyo, se arrimó un poco más a la mesa, tomó la jarra de jugo de naranja, y comenzó a llenarle el vaso, para luego llenar el suyo mismo.

-Estaba esperando a que te acabaras el tuyo para servirnos a ambos – le explicó Dudley a Harry, al verle la cara de aturdimiento.

-Oh, gracias Dudley – le dijo Harry. En realidad él no odiaba a su primo, y en este momento en que él se comportaba tan amistosamente, era inevitable ser amable también. Dudley le daba bastante pena.

-Petunia, ¿a qué hora dijiste que se presentarían?

-A las tres en punto, Vernon. – respondió tía Petunia felizmente. – A propósito Harry, muchas gracias por peinarte esta mañana, el cabello te ha quedado muy bien – le dijo su tía a Harry, cuya sorpresa iba en aumento. Si el plan de Hermione resultaba, pasaría el mejor cumpleaños de su vida...

-Ahora que lo recuerdo, Harry, ¡este sábado es tu cumpleaños! – recordó Dudley repentinamente. - ¡Alcanzaras la mayoría de edad como yo!

-Tienes razón – dijo Harry. Había olvidado que al cumplir los dieciséis años podría hacer magia fuera del colegio, por ser mayor de edad.

-Había olvidado tu cumpleaños – admitió tío Vernon. – Bueno, tendremos que pensar en un buen regalo...

-Por supuesto. – corroboró tía Petunia. – No todos los días se cumplen dieciséis años, ¿no?

Harry miraba a su familia con la boca entreabierta.

-Cierra la boca, primo, tienes una cara de bobo tremenda con ese gesto – se rió Dudley, pero aún así el tono era simpático, y no parecía con la intención de mofarse de Harry, sino de reírse con él. Éste, pensando en esto, se rió también.

-Debemos disculparnos, Harry. Nos hemos portado horriblemente contigo. – le dijo tío Vernon. – No negaremos que aún no aceptamos tu cualidad especial...Pero si podremos reconocer que estamos muy orgullosos de ti – le dijo. – Creemos que, después de todo, siempre te has comportado con nosotros de forma correcta. Nos has obedecido siempre y, salvo algunos inconvenientes menores...-Harry supo que se refería al episodio de tía Marge – has sido un gran sobrino. – le dijo.

Harry sonrió a las tres personas que estaban con él, y estos le devolvieron la sonrisa. Por primera vez en su vida, pensó en los Dursley como su familia. Su única y feliz familia.