Mordidas V
-Todo es posible, Allen. Si quieres pruebas, puedo dártelas.-Sonrió el joven de cabello rojo, en la oscuridad, como el gato de Cheshire.
El Exorcista de quince años tragó en seco y asintió varias veces.
-Por favor, Rabi.-Le rogó con los dedos entrelazados en rezo.
El mencionado sofocó su risa y sacó de entre las mantas, una linterna de mano y una revista con una monja de enormes senos en la tapa, titulada: Anticristo. Se llevó la linterna a la boca sonriente y comenzó a pasar las hojas, ni muy rápido, ni muy lento; tomándose un segundo para sonrojarse con cada fotografía. Al final, se llevó el ejemplar al pecho, a la altura del corazón y le dijo a Allen:
-Mira, yo puedo mostrarte exactamente cómo sucede, si prometes no contarle a nadie que lo hice. Son secretos del HombreLibro y tendría serios problemas.-Le guiñó un ojo y le entregó el suplemento y la linterna, finalmente. –Sólo te pido que no las manches¿Vale? O que en todo caso, luego las limpies.-Le dio una palmada en la espalda al quinceañero de cabello blanco.-Es hora de mi sueño de belleza, no hagas ruido.-Se llevó los dedos a la boca todavía más abierta en sonrisa y se arrojó de nuevo a su almohada. Por otro lado, una vez que Allen hubo vuelto a su propio lecho y problemas, sacó una nueva revista y a la luz de la luna, sosteniéndola sobre su cabeza, en tanto sus manos se perdían bajo las sábanas, buscó de placer en vez de un casto sueño reparador.
-¡Oh, sí, su virginidad, señorita Buscadora!-Murmuraba con emoción, por entre sus labios apretados, en tanto el movimiento a la altura de su cadera, se intensificaba.
Allen no escuchó esto, puesto que sus sentidos se vieron imposibilitados en cuanto contempló las páginas marcadas por su amigo mayor de edad. Era pornografía, por si a algunos lectores no les queda muy en claro aún. ¿Qué clase de pornografía podría resolver las dudas del hijo adoptivo de Maná Walker con respecto a la relación Mujer-Humana/Gólem? Era un especial de Exorcistas. Más precisamente, mujeres Exorcistas, aunque más adelante había una sección doblemente especial, donde sólo aparecían hombres.
Ante un par de ojos turquesas, abiertos y horrorizados, aparecían las imágenes más impensadas. La primera fotografía mostraba a una joven rubia, abierta de piernas, con algo pequeñito y color verde esperanza, introduciéndose lentamente en… Cuando Allen Walker, entendió que eso que sobresalía de la carne rosada, era un ala y lo que estaba dentro de esa mujer, un gólem, algo dentro suyo, como un animal espantado, había muerto finalmente de un síncope.
Entendamos que lo más cercano a un cuerpo femenino , sin ropa, que nuestro amigo el Exorcista de quince años, hubiera contemplado hasta el momento, era una muñequita de porcelana a la cual había despojado de su vestido, para remendarlo, hacía menos de una década atrás.
