Mordidas VI
Había que admitir una cosa: Ninguna de esas mujeres era Rinalí. Pero todas o al menos, la mayoría, seguían algún que otro punto del esquema de belleza que caracterizaba a la jovencita oriental. Por ejemplo, todas tenían el mismo porte: Un rostro lánguido, de ojos profundos, como pozos de agua cálida, marcados con negro y resaltados por su desfasada enormidad. Variaba el color del cabello y la tez, al igual que las poses y la lencería, pero todas las muchachas poseían esa curiosa belleza. Lástima , se sorprendió pensando Allen, que fuera tan ficticia, como preparada para ese momento, ínfimamente para satisfacer la tarea de sacar las fotografías. Y que siempre hubiera un gólem enganchado en uno de los senos descubiertos. O penetrando entre las piernas largas. Walker intentó acostumbrarse a esa visión, pero le era muy difícil. Sus ojos ardían, como si hubieran sido sumergidos en ácido sulfúrico.
Por otro lado (y por suerte), se insistía a sí mismo Allen, la joven Lee tenía un cuerpo de singular apariencia, que no aparecía totalmente, al menos a su criterio, siquiera esbozado en ninguna de esas páginas. Eso era en cierta forma un alivio, pero también le preocupaba. Aún no se imaginaba exactamente cómo diablos podría ella tener algo con Timcampy. Y lo que era aún peor, la revista lo obligaba a imaginar esa espantosa situación. Se durmió intentando ignorar los fuertes latidos de su corazón, abatido por la angustia y exaltado por los celos.
Ahora, pensemos en que Rinalí sigue envuelta en sus cobijas con un gólem de compañero. Con el rostro hacia el cielo raso y los labios pequeños, carnosos y pincelados de rosado, semi abiertos en una sutil sonrisa inocente. Digamos también que la pequeña Lee deja escapar bajos gemidos entre sus sueños. Y que un bulto de considerable tamaño se mueve a la altura de su pecho.
-Oh, Tim, Tim, Tim…-Murmura la jovencita, con una sonrisa levemente libidinosa en la boca entreabierta por el placer. El rubor sube a sus mejillas y...
Al día siguiente, Rabi le comentaría a Allen, que, por si no lo ha notado, tiene ojeras.
-¿No pudiste dormir bien?
Walker estaría demasiado traumatizado como para articular una sola palabra en respuesta, siquiera.
-Porque te ves un poco cansado.¿Seguro que no quieres algo de leche con tu cereal?
Allen, el pobre Allen, se había servido tan sólo un puñado de copos de maíz azucarados. Y los veía como si fueran los restos de su casa recién quemada por los vikingos. Se los llevaba a la boca y los masticaba muy lentamente, mientras intentaba no recordar la voz plácida de Rinalí por la madrugada, gimiente, en tanto su gólem (con el cual hubiera compartido la parte más importante y difícil de su vida) hacía sólo Dios sabe qué con ella. Sólo Dios y las malditas revistas del Hombre Libro.
-Porque saben mejor así,¿ O no?
Una lágrima se deslizó por la mejilla del pequeño Walker. El adolescente rompió a llorar de bruces, sobre su desayuno en el vagón comedor, ante la mirada expectante de una mujer que le servía café a Rabi. El mismo se encogió de hombros, le sonrió a ella y le dio una palmada a Allen en su brazo sin Inocencia.
Comentarios de Masky (mis disculpas)
Lo siento por haber escrito ésto...XD Ya veremos qué pasa. ;) El feedback es magnífico. Lamento el exceso de información a veces. u.uU
