S.K no me pertenece… si así fuera no sería pobre.

Este capitulo me quedó algo extraño, espero que a los que aun están siguiendo este fic les guste mucho…

Ahora si… Enjoy it!


Capitulo XI: Nuestra verdadera forma.

Lyserg observó cuidadosamente los movimientos de Len, el chino siempre había sido muy receptivo…. Se alejó de la ventana y se sentó en un cómodo sillón al lado de una chimenea apagada, no importaba cuanto frió hiciera, él nunca se calentaba con el fuego… trato de relajarse, pero le fue imposible, sus amigos acababan de luchar ferozmente contra un grupo de demonios y a él no le había importado, eso en parte era preocupante, pero no era lo único que martillaba su cabeza, estaba también el hecho de que a pesar de sus heridas no sentía dolor y había algo en su cabeza que no lo dejaba tranquilo, no estaba seguro de que se trataba pero sentía que se iba a volver loco. Cubrió su rostro con sus manos y apoyó los codos sobre sus piernas quedando algo encorvado, tenía cierto sentimiento de culpa por no haber apoyado a sus amigos, pero ese sentimiento desaparecía al recordar toda la sangre que se había derramado en esa pequeña pero encarnizada batalla, estaba confundido…

- Es comprensible que te sientas así – la voz venía de algún lugar en el cuarto de Lyserg, este se paro del sillón inmediatamente y buscó, pero no vio nada- no te alteres, estoy aquí para solucionar tus problemas- de una esquina oscura de la habitación salió un joven de ojos violetas y cabello castaño, vestía un traje muy elegante y sonreía de forma amable…

- ¿Quién eres¿Qué quieres?- Lyserg trató de ponerse alerta ante aquel extraño pero no podía, no se sentía amenazado, mas bien se sentía a gusto con su compañía…

- ¿Qué quien soy?- el joven sonrió más ampliamente y se acercó a Lyserg poniendo una mano en su hombro izquierdo- soy tu familia…


Horo estaba en shock, todos estaban heridos y necesitaban ser atendidos pero él estaba perfecto, bueno, casi, exceptuando la cortadita en su mano todo estaba bien.

- Oye Horo ¿estas bien?- la voz preocupada de Manta lo sacó de sus cavilaciones

- Eeehh si Manta, no te preocupes, a mi no me pasó nada- diciendo esto el ainu trataba de alejar a Manta, pero el pequeñín se fijo en la mano de su amigo y se preocupó.

- Y que te paso aquí- dijo tomando la mano de Horo, este no hizo nada pero se sorprendió al ver la herida.

La que antes era una cortadita de no más de un centímetro, nada grave y que a duras penas se podía ver, ahora se había engrosado un poco y estaba más ¿profunda, además la rodeaba una delgada línea morada que se había empezado a extender y ya estaba llegando a la muñeca. HoroHoro abrió los ojos como platos, podía estar algo distante y distraído, pero estaba seguro de que esa herida no estaba tan mal. Manta también estaba muy sorprendido y asustado.

- Por Dios HoroHoro esta herida se ve terrible, puede estar infectada porque no vamos a que te la revisen- Horo arrebató su mano de la de su amigo y se paró de donde estaba, cerró su mano con fuerza y empezó a alejarse.

- No te preocupes Manta, no es para tanto yo puedo encargarme de esto- y diciendo eso se fue.

Horo se encerró en el primer baño que encontró, primero se recostó en la puerta, por una razón que no entendía estaba asustado como un animalito, todo lo veía extraño, estaba muy mareado y le empezaba a doler la cabeza, su corazón empezó a acelerarse y su herida le empezó a arder, como si le estuvieran enterrando hierro candente, se dirigió rápidamente al lavamanos y abrió la llave para tratar de calmar el dolor de su mano, mientras que con la otra buscaba algo que para la "infección" pero por algún motivo sabía que hiciera lo que hiciera, no serviría de nada.


Lyserg había visto todo lo respectivo al Caleum y sabía que el hombre que le hablaba era Daniel, con el simple hecho de que este le hubiera puesto la mano en el hombro, Lyserg se alejó de él y sintió un odio terrible pero no pudo atacar, ni siquiera pudo aumentar un poco su poder espiritual.

- No intentes ser malo conmigo querido sobrino, tú eres uno de nosotros y aunque no quieras vas a estar de nuestra parte, vine aquí porque tenía muchas ganas de conocerte, después de todo eres famoso entre los nuestros…

- ¿A sí? Y como porque…

- Simple, por el hecho de pertenecer a la familia Diethel tu alma esta condenada y tu esencia siempre será la maldad, aun así el cariño que sentías por tus padres fue más fuerte hasta el punto de llegar a odiar a alguien que estaba de tu parte…

- ¿Quien¿Hao? Ese imbécil no esta de parte de nadie…

- Hay tantas cosas que no sabes, pero ya tendremos tiempo de hablar de eso, déjame contarte todo desde el principio…. Estaba diciendo que eras famoso, y ¿sabes también porque, por pertenecer a los soldados X, ellos han sido nuestros enemigos por siglos y tú eres uno de los más fieles, eso es increíble, pero claro, tiene una explicación lógica y es que tu verdadero poder, el que han cultivado muchas generaciones de nuestra familia, ha estado dormido, pero eso ya no será un problema…

Lyserg estaba a punto de responder pero alguien toco la puerta y Daniel desapareció, por un momento el inglés se preguntó si todo había sido una alucinación, pero era tan real… volvieron a tocar la puerta y él fue a abrir. Lo hizo cautelosamente, como esperando que quien estuviera afuera le saltara encima o algo así, pero nada malo pasó, afuera estaba Katrina, tenía el cabello cogido con una media cola, una especie de curita en su frente y parte del antebrazo derecho vendado, estaba más pálida que de costumbre y sus hermosos ojos azules miraban a Lyserg como si fuera un fantasma o algo peor.

- ¡Katrina! Hola, deberías estar descansando…por lo que sucedió…

- Vaya… estaba a punto de decirte lo mismo, no creí que estuvieras levantado, después de todo lo que te paso…

- Entra por favor…- Lyserg quiso evitar el tema de lo que le había sucedido.

Katrina entro en el cuarto y sintió un frío terrible, ella sabía que a Lyserg no le gustaba usar la chimenea pero eso era exagerado, así que decidió prender el calentador.

- Fuiste gravemente herido, este frío no te hará bien, especialmente si te levantas antes de tiempo y no te cubres.- el ojiverde no respondió, se sentía extraño después de todo lo que había sucedido, estaba tranquilo por la presencia de Katrina pues sabía que no tendría que volver a experimentar el tener que hablar con ese tal Daniel, sin embargo había momentos, segundos, en los que dentro de él se despertaba una ira y un odio incontenible contra Katrina y todos los que habitaban en esa casa pero se controlaba, siempre lo había hecho y esta no iba a ser la excepción.

- No deberías molestarte, en realidad no me siento tan mal.

- Mentiroso… tú no estas bien- la chica trataba de ocultar con una tenue sonrisa la tristeza de su voz – siempre haz sido igual, ocultas todo lo que sientes detrás ese rostro inexpresivo y esperas que creamos que nada ha pasado, pero yo sé que no es así, he aprendido a conocerte… - Katrina se levantó y miró fijamente a Lyserg- tal vez los demás no se den cuenta, o no quieran hacerlo pero sé, siento, que algo muy malo te esta acechando… no puedes sucumbir a eso o esperar que no me preocupe, pase lo que pase no voy a permitir que te hagan más daño y no me importa si soy yo sola contra todos… ahora lo que importa es si estas dispuesto a aceptar mi ayuda.- el joven desvió la mirada, se sentía mal por odiarla, pero al mismo tiempo algo de paz asomó en su alma… era verdad que él no estaba bien, y también era verdad que se sentía muy solo, tener el apoyo de Katrina era ya una gran ayuda para su ser, se relajó un poco así que la joven supo que él estaba aceptando su ayuda, y lo abrazó con fuerza.

Por un momento no se dijeron nada, solo se mantuvieron abrazados, después la chica soltó a Lyserg y se dirigió a la puerta.

- Ya sabes que cualquier cosa que necesites puedes pedírmela…- sonrió ampliamente- ahora descansa.- Katrina salió de la habitación con una expresión triunfante, lo que Lyserg, ni ninguno de los habitantes de la casa sabían era que la joven estaba saliendo al mismo tiempo de dos habitaciones distintas…


Manta había quedado muy preocupado por Horo así que empezó a buscarlo casi desesperadamente, el ainu era muy alto así que no tendría problema en encontrarlo o, como en este caso, de notar fácilmente que no estaba en ningún lado. Por estar pensando en eso, no vio a donde iba y terminó chocándose con Len.

- Lo siento mucho Len estaba distraído…

- Si, ya lo note- el chino estaba todo vendado y se veía algo adolorido, al parecer por el golpe con Manta- y a todas estas porque estas como tan alterado.

- Oh! Verdad¿haz visto a Horo?

- ¿A Horo? No¿por qué?- el ojidorado empezó a preocuparse, aunque ya no le sorprendía que alguien estuviera preocupado por Horo.

- Veras, tenía una pequeña herida en su mano…

- ¿Algo grave?

- No, bueno, no tanto, pero lo que me pareció extraño fue su reacción cuando le pregunté, se fue casi corriendo y pues ya no sé donde esta.

- Mmm… ya veo, pues busquémoslo, no debe estar lejos, esta mansión es grande pero no creo que sea suficiente como para que alguien se pierda. ¡Basón!

- Si señorito?

- Busca a Kororo, es seguro que esta con Horo, Manta y yo buscaremos en otro lado.- El espíritu obedeció mientras los dos jóvenes se dirigían a algún lugar.

Len era bueno ocultando las cosas por lo tanto Manta no se dio cuenta de que se había preocupado, y bastante. Por su cabeza pasaron mil cosas que le podían haber pasado al ainu pero no pudo dar mucha rienda suelta a su imaginación pues Basón había regresado y los guió al baño en donde estaba HoroHoro, la puerta estaba cerrada así que Len la tuvo que empujar…

Definitivamente nada, ni las batallas, ni lo que había estado imaginando segundos atrás habría preparado a Len Tao para el choque que sintió cuando vio a Horo tirado en el suelo del baño. La llave del lavamanos estaba abierta, había todo tipo de cosas regadas, desde jabón hasta alcohol, la herida de Horo ahora era un hueco negro en su mano y la línea morada se había extendido por su brazo y se perdía bajo su camisa.

Aterrados Manta y Len entraron, había también sangre en el piso, no mucha, venía del otro brazo de Horo, al parecer con este había roto la puerta de cristal que cubría la ducha, tenía los labios secos y casi azules, Len se arrodillo a si lado siendo incapaz de tocarlo, los ojos de Horo estaban abiertos de par en par y miraban fijamente a la puerta que había roto, el joven chino puso su mano sobre la frente del ainu y tuvo mucho miedo… no sentía su alma, no había poder espiritual alguno ahí adentro. Manta percibió el miedo de Len y decidió tomar el pulso de Horo… se estaba yendo.

Sin decir nada Len tomó a Horo y poniendo uno de los brazos del ainu alrededor de sus hombros lo llevó rápidamente a una salita cercana, mientras, Manta fue corriendo a buscar a sus amigos, pero extrañamente la mansión se le hacía más grande de lo que recordaba…


Len miraba fijamente a Horo, no podía creerlo, estaba muriendo… pero si lo había visto bien, él estaba bien… claro, estaba, ahora simplemente moría, y él, el gran Len Tao, solo podía observar… aunque en el fondo tenía una leve esperanza, después de todo Horo aun respiraba…

El chino se agachó al lado de su amigo y tomó de nuevo su pulso, estaba cada vez más débil, Len apoyó su cabeza en el hombro de Horo y cerró los ojos. No sabía cuanto tiempo había pasado pero se dio cuenta de algo, Horo ya no tenía pulso, se levantó completamente espantado justo al mismo tiempo en que entraba Manta con Yoh y un doctor que trabajaba para los soldados X.

- ¡Esta muerto!- Yoh se acercó a Len y este lo tomo con desesperación de los hombros- Esta muerto Yoh!... muerto…


Mientras en la mansión de los soldados X había una gran conmoción, en Londres las cosas estaban más tranquilas, Daniel acababa de llegar de hacerle la pequeña visita a Lyserg y se dirigió a la habitación de Meiko, al entrar la encontró sentada en un gran sillón, u aura entre negra y violeta, cuando la mujer sintió la presencia del joven abrió sus ojos ahora rojos y sonrió.

- Que elegancia…

- Oh, si, es que mi padre me obligo a vestirme decentemente, a ser más educado…

- Bueno, así es él y la verdad es que tú estas como para una foto- él joven sonrió.

- Veo que haz estado trabajando

- Solo un poco, en realidad estaba arreglando algunas cosas para mejorar nuestro personal… y tú, como te fue con el nieto de Lytton…

- Mejor de lo que todos se imaginan… en realidad nadie en esa casa sabe lo que le espera… estamos ganando y la verdadera batalla ni siquiera ha empezado.

- En eso te equivocas, la batalla la hemos estado librando por siglos, solo que ahora ya no tenemos que escondernos más.- una vez más el joven sonrió.

- ¿Y puedo saber que estabas haciendo?

- Solo concretaba a alguien que me ayudará mucho en ese lugar, de hecho ya hizo algo muy bueno…

- Pero ¿no corre a caso el riesgo de que le descubran?

- Para nada, ellos están más ciegos de lo que imaginan y su habilidad es tan buena que le recibirán como si fuera uno de ellos… por ahora nosotros debemos preocuparnos por lo que viene… tendremos dos nuevos aliados y sinceramente no tengo ganas de dejar a alguno de esos inútiles con vida, tú que dices querido, estas de acuerdo conmigo o acaso quieres jugar con alguien en especial…

- Mmm tengo a alguien en mente pero será después de que tengamos a nuestros dos aliados, ahora sería muy arriesgado.

- Al parecer lo tienes todo fríamente calculado, por ahora creo que me encargaré de terminar lo que tú empezaste…

Meiko estiró las manos hacia una mesita que tenía en frente, en ella había un jarrón lleno de agua que empezó a hervir a penas se acercaron sus manos, estaba haciendo un conjuro, estaba llamando a alguien…

- Levántate poder oscuro y trae a tus siervos pronto hacia nosotros, despiértalos de una vez y aniquila todo lo bueno que queda en ellos…


Lyserg, que se había quedado sentado en el sillón abrió sus ojos, se levantó y se colocó parte del uniforme negro de los soldados X, solo le faltaba la chaqueta, pero no la necesitaba, ese ser llamado Lyserg Diethel ya no era un soldado X, ni siquiera estaba seguro de ser un humano. Por un momento recordó las palabras de Katrina, ella le había ofrecido ayuda, no hacerlo una persona buena y sus palabras lo habían adormecido hasta el punto de que cuando abrió los ojos era otro, su esencia, lo que él y los demás conocían de si mismo, había desaparecido…

Salió de la habitación, sabía perfectamente a donde debía ir y que tenía que hacer… lo sabía todo…

Morphin estaba a su lado preocupada y fiel como siempre, no entendía que le pasaba a su amo pero no pensaba dejarlo solo… y como si Lyserg hubiera leído su mente, la miró y le dijo:

- Morphin, querida, sé que estas algo incomoda con la situación, pero necesito que prometas algo - la pequeña hada lo miro expectante- quiero que pase lo que pase, sin importar que haga, si es bueno o malo, me prometas que no me vas a dejar jamás, porque ahora voy a necesitar de ti más que nunca…- el espíritu asintió con muy poca seguridad de lo que hacía pero la sonrisa linda y sincera de su amo le hizo tranquilizarse, aunque sospechaba con algo de temor lo que iba a suceder.

Lyserg caminó muy decidido hacía una salita en donde encontró a Len, Yoh y Manta esperando escuchar algo bueno por parte del doctor respecto a Horo, entró sin que los otros lo notaran hasta que estuvo al lado del doctor, todos se sorprendieron pero no dijeron nada.

- Doctor, no es necesario que se esfuerce más por engañarlos, usted y yo sabemos que no hay nada que hacer… puede retirarse, avísele a la Doncella y a Marco que tenemos la primera baja. – el Doctor se levanto como si nada y salió de la salita, todos miraron aterrados a Lyserg, había hablado tan fríamente que no parecía que se estuviera refiriendo a uno de sus amigos, ni siquiera a un ser humano.

- Pero Lyserg¿cómo puedes decir que no hay nada que hacer?- Manta se acerco al cuerpo de Horo rápidamente.

- Míralo bien Manta… hace mucho que esta así y hasta donde yo sé aquí nadie puede resucitar muertos ¿o si?

- HoroHoro no puede estar muerto- Len rompió el silencio que se había instalado en la habitación.

- Pero Len¡¡porque simplemente no lo aceptas y ya!- Lyserg sonaba enojado pero al mismo tiempo algo divertido-…mmm ya sé… querías pasar más tiempo con él ¿verdad?- Len se enojó muchísimo y quiso atacar a Lyserg pero Yoh se lo impidió.

- Lyserg no digas eso, yo sé que esto se puede arreglar, pero por favor no seas tan cruel, estamos hablando de Horo…

- Yoh no digas tonterías, ya es hora de que madures y te des cuenta de que tu estúpida filosofía de "todo estará bien" no es más que un escudo que tú inventaste para huir de la realidad… aquí todos nosotros somos unos hipócritas, tratando de ver las cosas de la mejor manera cuando sabemos que no hay nada que hacer- al decir esto el inglés se dirigió a la salida- enviaré a alguien para que recoja el cuerpo…

- ¿Quién eres!- la pregunta un poco desconcertada y con algo de dolor la había formulado Len quien se sentía débil e inútil y no podía dejar de observar el cuerpo de Horo rehusándose a creer que había muerto tan fácilmente.

Lyserg que ya estaba afuera de la salita se detuvo en seco sonriendo con algo de malicia y sin voltear a verlos dijo:

- La pregunta correcta no es quien soy, sino que son ustedes ante mí…

Continuara…


Nota: sé que una vez más me he tardado más de la cuenta y no es justo con ustedes, ojalá les haya gustado este capitulo ya que me costó mucho trabajo recuperar la inspiración, trataré de ser más cumplida.

Gracias por sus reviews… ustedes me ayudan a seguir con esto:

Godfather's sweetheart: Hola otra vez, Horo aun no se encuentra con su madre, pero ten paciencia, gracias por tu review y la recomendación con tu prima, espero verte otra vez por aquí.

ESTRELLA DE KALEIDO STAR: no te preocupes tanto por Lyserg, él simplemente está descubriendo cosas nuevas.

Kioki Deathwish: Hola! Bienvenida, que bueno que te gusto la historia y pues si esta la mamá de Horo es porque siempre me ha parecido importante saber de las familias de los personajes, aun los Usui no se encuentran con su madre pero no te preocupes, ya lo harán.

Valsed: bueno, ya te diste cuenta en parte cual era el objetivo del ataque, pero aun faltan muchas cosas, te espero otra vez por acá.

LaBett: ya ves que tenías algo de razón, me encanto tu review, se ve que ves un poco más allá de lo obvio, gracias.