Antes pensaba que cuando estás enamorado es cuando empiezas a tener miedo a morir. Miedo a desaparecer mañana y no poder disfrutar de lo que estás sintiendo por dentro. Quizá mi vida no tuviese nada más que esa esperanza de compartir algo con alguien, consumido en un incendio para darle sentido. Quemándome por nunca haber ardido.
Ahora el miedo ya no forma parte de mi vida. Ni el dolor. Ni las llamas. Ni Hermione ni Pansy.
Ni siquiera Draco.
