Bueno, acá está el segundo capítulo de esta historia. El anterior estuvo completamente dedicado a las chicas, Cleo y Lynn, pero este es más largo porque comienzan a aparecer los otros personajes de la historia. Obviamente que todos pertenecen a mi amiga J.K. menos mis adoradas niñas, unas divas totales (¿?), Cleo y Lynn. Saludos para Loony nuevamente (Cleo jeje) porque en este capítulo aparece por fin su amado Ced. Y bueno, con respecto a Lynn, ya van a ver... Los dejo con el fic ...

LadyLu-Malfoy

-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

PRESENTACIONES:

-¡Harry¡Harry Potter! – gritaba una chica de cabello castaño con la voz bastante chillona. No era del todo fea, pero le faltaba algo de arreglo, sobre todo en su cabello. Se le notaba la postura encorvada, las chicas supusieron que debía de ser por la carga de gran cantidad de libros. Sus ojos marrones eran especialmente dulces y demostraban inocencia, su cuerpo era fino y delgado.

A su lado, totalmente en silencio pero mirando a la chica con una cara de burla, había un joven pelirrojo. Extremadamente alto, le debería llevar a Lynn algo de una cabeza. Tenía brillantes ojos verdes, en comparación con la menor de las chicas que los tenía tirando a más oscuros. Su espalda y sus brazos, aunque no podían apreciarse bien porque el joven estaba cubierto por un pulóver algo amplio para él, eran algo admirable. Las chicas nunca habían visto un pelirrojo tan apuesto, hasta que de una tienda salieron dos chicos exactamente iguales. Del mismo color de cabello que el muchacho que se encontraba al lado de la joven. También de la misma altura, pero había algo de picardía y astucia en la mirada de estos dos, que era completamente diferente a la ingenuidad que mostraban los ojos del primer chico de cabello rojo.

- ¡Harry¿Qué estás haciendo que tardás tanto? – esta vez fue el chico quien llamo.

De un local, y seguido por una niña de cabello color fuego como el resto de los que estaban ahí, exceptuando la muchacha castaña, salió un hermoso joven. Su cabello negro azabache estaba revuelto dándole un irresistible estilo informal. Tenía plasmada en su cara una sonrisa que podía hacer derretir a cualquiera, pero lo que más paralizó a las amigas, fueron aquellos ojos verdes. Esa mirada podía matar a una mujer de un ataque. No había nada que comentar del físico del chico, más que se notaba la influencia de algún deporte, las chicas adivinaron que era Quidditch ya que el muchacho acababa de salir de una tienda de artículos para aquella actividad. La espalda y brazos era anchos, pero sin exageración. Cualquier adolescente en sus cabales (y aunque no estuviera en sus cabales también) hubiera muerto por perderse en estos. La joven que lo seguía, lo miraba con admiración, aunque él parecía no percatarse de eso.

-¿Viste ese chico? Es una estatua, es perfecto, es… ya no tengo palabras – dijo Cleo.

- Es lindo.

-¿Cómo lindo? Es precioso. Si se despista, pobre de él. Lo secuestro, me lo llevo, lo encierro y lo dejo solo para mí.

- Bueno, lo admito, es precioso. – exclamó Lynn sonriendo y mirando al joven como embobada.

- Me parece a mí, o a alguien que yo conozco se le paró el corazón.

- No estás en posición de molestarme¿Quién era la que decía que lo iba a encerrar y todo eso?

-¡Te quedaste con eso! Eso es un comentario del momento, no quiere decir que no quiera hacerlo, pero de ahí a declararle amor eterno, hay varios pasos.

-¡No le declaré amor eterno¡Basta!

-¡Shh! Dejáme mirar que estoy entretenida.

-Sos desagradable. Esos chicos deben ser como mínimo dos años más chicos que vos. – dijo Lynn con desprecio

-¡Para el amor no hay edad! Aparte esos gemelos se ven más grandes. Con esos me conformo, pero los quiero a los dos al mismo tiempo. – dijo Cleo sonriendo tan abiertamente que Lynn pensó que su amiga se estaba imaginando la situación.

-¡Ni siquiera sabemos quiénes son!

-Pero vamos a saberlo… - dijo Cleo arrastrando a su amiga hacia el lugar donde el grupo de jóvenes se reunía.

Cuando las chicas llegaron, varios ojos las miraron con curiosidad. Lynn nunca se había sentido tan incómoda, pero sin embargo, trataba de demostrar firmeza y lo lograba bastante bien. Cleo fue la primera que habló.

-¡Hola! Venimos de la escuela Piagalle de Argentina, no sé si la conocen. Somos nuevas. Mucho gusto, Cleo. – dijo la chica. El pelirrojo más pequeño le tendió la mano diciendo:

-Ron Weasley, un gusto.

-Así no saludamos en Argentina – dijo la mayor plantándole al chico un ruidoso beso en la mejilla que lo hizo sonrojar. La mirada de la muchacha de pelo castaño alborotado se oscureció. Lynn no podía contener la risa.

-Marilynn Grey – dijo Lynn dándole un beso en la mejilla al joven de ojos verdes que también se ruborizó.

-Harry Potter – dijo él tímidamente. Al oír ese nombre, Lynn quedó pasmada y Cleo, como era de esperarse, habló.

-¿Harry Potter? El Harry Potter de la cicatriz

-El mismo – dijo él levantando un poco su revuelto flequillo y enseñándoles a las chicas una cicatriz en forma de rayo, único recuerdo de su amargo pasado.

-¡Ginny Weasley! – dijo la chica pelirroja en un tono de voz algo fuerte.

-Mucho gusto – dijo Lynn que había notado la indirecta.

-Perdón, no sabíamos que eras su novia – comentó Cleo con una amplia sonrisa que hizo que Harry se sonrojara algo, pero Ginny se puso del color de un tomate.

-No… no lo soy – dijo completamente ruborizada bajando la cabeza.

-Bueno… yo soy Hermione Granger – dijo la muchacha de pelo alborotado tratando de desviar el tema.

-Fred y George Weasley a su servicio – exclamaron los gemelos pelirrojos.

-Esa frase me puede ser de mucha utilidad – dijo Cleo con una sonrisa astuta que hizo que su amiga le pegara un pequeño codazo.

-¡AUCH¿Qué dije ahora Lynn?

-Nada… no importa. ¿Están en Hogwarts chicos?

-Si, Hermione Ron y yo vamos a empezar cuarto año. – dijo Harry

-También yo – respondió Lynn sonriéndole al chico. ¡Por dios¿Estaba coqueteando con aquel morocho? Parecía una completa estúpida. Encima de todo, el muchacho se había sonrojado.

-Yo estoy por empezar tercer año, soy hermana de Ron – dijo Ginny interrumpiendo el incómodo silencio.

-Nosotros también somos Weasley, próximos alumnos del 6to año de Hogwarts, Gryffindors a muerte. – exclamaron los gemelos.

-¡Leí algo de ese sistema de las casas! Me pareció muy interesante – dijo Lynn

-¿Enserio¿Dónde lo leíste? – preguntó Hermione.

-En Historia de Colegios Famosos, la parte que habla de Hogwarts es sumamente extensa.

-¡Yo también leí ese libro! – exclamó ella.

-¡Qué bien! – dijo Lynn aunque sonó algo falsa. Esa chica no le caía muy bien. Se notaba que era muy inteligente pero también se la imaginaba bastante melodramática, y no solía llevarse bien con esa clase de personas.

-Entonces sabés de la existencia de las cuatro casas – dijo Ron interesado.

-¡No hables de eso! Apenas se enteró me hizo leer toda esa página para preguntarme a qué casa me hubiera gustado pertenecer – dijo Cleo.

-Es una pregunta interesante – comentó Lynn en su defensa.

-Y… ¿Cuál es la respuesta? – preguntó uno de los gemelos.

-La verdad, me atrajo mucho Hufflepuff – dijo Cleo pero al ver la mirada de los jóvenes preguntó:

-¿Tiene algo de malo?

-No, no es nada. Lo que pasa es que todos somos de Gryffindor, y el orgullo nos puede. – dijo Ron.

-¿Y a vos? – preguntó Harry mirado a Lynn.

-Bueno, dentro de mis características creo que me considero una Slytherin, aparte decía que es la casa donde los de sangre pura pueden ir. ¿Por qué me miran así? – concluyó ella al ver que a Harry la mirada se le ensombrecía y que los demás abrían los ojos como platos.

-Se nota que no tiene ni idea. – Exclamó la chica pelirroja haciendo que Lynn la fulminara con la mirada. Otra que no le caía para nada bien.

-Ginny, ella no va a Hogwarts, no conoce todo lo que pasa – dijo Hermione.

-¿Por qué? Dije algo malo… - preguntó la menor cada vez más intrigada.

-Marilynn… - comenzó Harry

-Llamáme Lynn – corrigió ella

-¡Sabía que te iba a gustar mi apodo inglés! – exclamó Cleo aunque nadie le prestó mucha atención.

-Bueno, Lynn – al decir esto se sonrojó un poco pero enseguida siguió – Slytherin es la casa donde van todos los magos tenebrosos, incluso el innombrable fue ahí. No es recomendable para una chica agradable como vos. No te haría bien.

-Gracias por lo de agradable. – dijo ella sonriendo.

-Aparte los Gryffindors odiamos a los Slytherins, desde siempre – continuó el joven.

-Entonces supongo que no tendría que ir a Hogwarts.

-No creo que el sombrero te seleccione para Slytherin, parecés demasiado buena- dijo Ron.

-¡Eso es porque todavía no la conocen! – exclamó Cleo.

-¿Qué les parece si nos acompañan en el paseo? – Propuso Hermione

-Nos encantaría. – dijo Cleo

Comenzaron a caminar. Las chicas iban algo atrás que los demás.

-Ese Potter está completamente loco por vos. – dijo Cleo susurrando.

-¡No digas idioteces! Parece un buen chico, pero nada más.

-¡Claro! Demasiado bueno para una Slytherin, qué suerte que no les contaste que te encantó la idea de quedar en esa casa.

-¡No iba a confesarles eso después de todo lo que dijeron! – exclamó Lynn.

-¿Te imaginás estando en la casa del señor oscuro? Qué gracioso.

-Bueno, tampoco derrocharon maravillas sobre Hufflepuff.

-Bueno, ya es suficiente, alcancémoslos.

Caminaron algo más rápido hasta quedar a la altura del resto del grupo. Conversaban alegremente, Cleo con los gemelos que eran graciosísimos, Hermione peleaba con Ron por algo que habían visto en una vidriera, Ginny trataba de entablar una charla con Harry quien miraba a Lynn que caminaba sola con gesto pensativo.

-¡Cuidado Lynn! – gritó Cleo

De nada sirvió la advertencia. La menor había chocado con un joven unos treinta centímetros más alto que ella. Al levantar la mirada, se encontró con dos pares de ojos grises que la cautivaron. Era inexplicable lo que le provocó esa visión, eran fríos; como el hielo o la plata; pero a la vez expresaban pasión y, en ese momento, algo de desprecio que se fue quitando a medida que los segundos que duró el cruce de miradas pasaban. El chico fue el que rompió el silencio en el ambiente.

-¿Pero sos ciega, o simplemente estúpida¡Podrías fijarte por donde vas!

-Malfoy¿Por qué no te vas a hacerle capricho a tus papis? – dijo Harry tomando del brazo a Lynn y alejándola.

-¿Nueva novia Potter¿Te cansaste de la mugrosa de Weasley? – dijo el chico.

Mientras Harry lanzaba insultos sin parar, y su antagonista le respondía con ironías y sarcasmos, Lynn lo examinaba cuidadosamente. Era alto, con un cuerpo igualmente perfecto como el de Harry. Traía una remera que lo hacía ver demasiado seductor para resistirse. Su cabello era rubio platinado, al sol parecía casi blanco, y sus ojos grises eran una perdición. Marilynn quería ahogarse en esa mirada gélida. El chico le causaba repulsión, sobre todo ahora que estaba escuchando lo que decía, pero a su vez le resultaba interesante. Aunque no iba a perdonarle tan fácilmente haberla agredido, ni a ella ni a sus amigos. Hubiera sido más fácil dejar pasar la vanidad del chico, si esta no hubiera dañado la suya propia (N/A: Esta frase la saqué del libro "Pride and Prjudice" ("Orgullo y prejuicio") de Jane Austen y la dice Lizzie, el personaje principal. Tenía que estar porque amo ese libro. Igualmente tiene modificaciones por lo que no se considera plagio).

-Y estas… ¿Quiénes son? – preguntó el rubio mirando a las chicas con una mueca de asco.

-Cleo, mucho gusto – dijo la mayor a quien se le notaba en la mirada, lo que estaba imaginando al ver aquel joven de piel tersa y manos frías. Él sonrió sarcásticamente, cosa que hizo que los pensamientos de la chica, se acentuaran aún más.

-Malfoy, Draco Malfoy – dijo con autosuficiencia.

-Marilynn Grey – exclamó Lynn sonando lo más engreída que podía. El joven pareció notarlo porque le tendió la mano. Sin embargo, cuando estaba por estrechársela, Lynn cambió la posición de su muñeca de tal manera que le quedó la palma para abajo, obligando al chico a darle un beso, como se estilaba en épocas antiguas.

-Tu apellido me es conocido – dijo el rubio pensativamente después del episodio. A pesar de querer disimularlo, estaba algo sonrojado.

-Puede ser… - dijo Lynn. Odiaba que la reconocieran por su padre.

-¿Alguien de tu familia trabaja en el ministerio? Porque mi padres tiene un puesto muy importante ahí.

Otra cosa que detestaba era que las personas presumieran de esa manera. Le cerraría la boca a ese engreído.

-De hecho, Cleo y yo venimos de Argentina. Y a mi padre le ofrecieron puestos en los ministerios de varios países, incluido Inglaterra, pero él es el dueño del banco de magos de mi país.

La expresión del muchacho cambió radicalmente. El resto de los chicos que había estado escuchando la conversación, sacaron provecho de este cambio.

-Al parecer ya no sirve alardear del trabajo de tu papi Malfoy – se burló Harry

-¡Silencio Potter! Como si a mi me importara una chiquilina fracasada de un país sudamericano. ¡No me hagas reír! Tengo que irme.

Dicho esto, Malfoy pasó de largo, no sin antes darse vuelta y sonreír disimuladamente, algo que sólo Lynn pudo captar ¿Había sido para ella ese gesto?

-Ese es un Slytherin. A qué ahora no estás tan convencida de estar ahí ¿O si? – dijo Ron.

-Realmente es un chico desagradable. – respondió Lynn, aunque la aparición de este joven no aplacaba sus ganas de ser Slytherin, todo lo contrario.

-Lo que escuchaste es poco. A veces las cosas llegan a ponerse feas. – dijo Hermione

-¡Sobre todo cuando te insultan a vos Herm! – rió Ginny

-Algo me dice que Ron debe molestarse mucho – exclamó Cleo.

-¡Basta a todas! – gritó Hermione que no podía disimular el rojo en su cara.

-Sólo era una suposición, por lo que observé. – le dijo la mayor.

Luego, siguieron caminando y las chicas se retrasaron un poco nuevamente.

-¿Por qué dijiste eso de Ron y Hermione? – preguntó Lynn.

-Porque es obvio que se gustan. ¿No observaste la forma en que siempre pelean? Son muy tiernos. Estoy segura de que van a terminar juntos.

-¿Por qué tenés esa capacidad de ver las cosas donde nadie las ve? – se rió Lynn

-Porque soy admirable. Cambiando de tema. Decir que es bastante presumido, sino ese rubio, es un monumento a la belleza masculina.

-Sí, era lindo, pero demasiado creído y al parecer, malcriado.

-Bueno, pero eso es lo de menos. No estoy hablando de una relación formal. Es para pasar el rato. Te apuesto a que besa como los dioses.

-¡Cleo! Si es que besa tan bien, dudo que alguna de nosotras dos lo descubra.

-Mmm… no podría asegurarte nada. – dijo la mayor arqueando una ceja.

-¡Basta! Hiciste este tipo de comentarios desde que llegamos al aeropuerto, no puede ser que te le quieras abalanzar a todo ser masculino que se mueva.

-¡Está hablando la inocencia personificada! – exclamó Cleo sarcásticamente.

-¡Ay! Pero lo mío es diferente, no me fijo de esa manera en cualquier chico que veo.

-Pero vos porque sos una aburrida. Seguís con esa ilusión del Príncipe Azul. Yo también, pero mientras lo espero…

-¡A claro y la espera es eterna para vos¡Cuánto más puedas "divertirte", mejor!

-Voy a esperar lo que… - Cleo cerró la boca súbitamente.

Cruzando una calle y saludando a Harry, se acercaba un joven precioso. Alto, delgado pero con un escultural cuerpo, con unos dulces ojos grises azulados que no dejaban de producir ternura. Su cabello era de un castaño casi imperceptible que rozaba el rubio y sus mejillas rosadas completaban esa uniforme perfección. Traía puesta una camisa azul de mangas cortas y un jean. Cleo dio gracias al cielo por el hecho de que el chico hubiera elegido ese guardarropa. Los primeros botones, desabrochados, dejaban ver un prominente torso seguramente producto del quidditch. Luego, estaban los brazos. La chica se imaginó envuelta en ellos y se sintió segura. El pensamiento de aquella situación, hizo que sus ojos se iluminaran y que se mordiera el labio. Lo que la fulminó, fue cuando el joven se acercó y sonrió, pero con qué sonrisa. Expresaba ternura, pero a la vez picardía. Uno de esos gestos, bien usados, y en una cara y un cuerpo como esos, podían movilizar muchas cosas en una chica. Este fue el caso de Cleo.

-¡Hola! Soy Cedric Diggory. Debés ser Harry Potter. Mi padre me habló mucho de vos. – dijo el chico tendiéndole la mano al muchacho de ojos verdes.

-Un placer. – respondió Harry.

-La inocencia se fue súbitamente de vacaciones. – le dijo Lynn a su amiga en voz baja.

-¡Callate¿No te das cuenta lo que es este chico? Es… es perfecto – dijo Cleo como hipnotizada.

-Bueno, tanto como perfecto no sé. El Slytherin me pareció más sensual.

-¡Tenés los gustos mal programados amiga! – exclamó Cleo que seguía mirando a Cedric como embobada.

-Soy Hermione Granger, y ella es Ginny Weasley. – le dijo la chica de pelo castaño alborotado al joven quien las saludaba.

-Yo soy Ron Weasley, mucho gusto.

-¡Si! Nuestros padres son compañeros de trabajo en el ministerio – comentó el muchacho con una voz alegre pero viril.

-Nosotros somos Fred y George. ¿Estás por empezar sexto o séptimo Cedric?

-No, séptimo. Me queda un año nada más.

-¡Como vos Cleo! – exclamó Lynn de repente y su amiga la fulminó con la mirada.

-¡Perdón! Creo que no nos presentaron – dijo Cedric sonriendo nuevamente.

-Me llamo Cleo, soy de Argentina – le dijo con un tono algo inexpresivo.

-Yo soy Marilynn Grey, amiga de Cleo, estoy por empezar cuarto año, llamáme Lynn.

-Un placer conocerlas a las dos. Por suerte están muy bien acompañadas, un par de chicas tan lindas solas, no es recomendable ni en el callejón Diagon.

Al oír este comentario, Cleo se sonrojó demasiado. No tenía idea de lo que le estaba pasando. Nunca le había dado vergüenza hablarle a un chico ni recibir cumplidos ¿Por qué era diferente con este? Tal vez porque era demasiado hermoso. Esos ojos, esa sonrisa, esos brazos, todo de él le gustaba

- Vos también podrías acompañarnos – dijo de repente ¡Qué idiota que era! Odiaba que las palabras se escaparan de su boca. Seguramente, ahora había quedado pésimo.

-Me encantaría. – respondió él con una de sus sonrisas que hacían pensar en un conejito blanco o en un dulce helado. (N/A: Elijan el gusto que prefieran. Imagínense a Cedric comiéndolo. Descansen en paz jaja)

-¡Cedric! – exclamó de pronto Lynn a quien se le había ocurrido una genial pregunta.

-¿Si?

-¿A qué casa pertenecés?

-Yo, eh, a Hufflepuff.

Los ojos de Cleo se iluminaron. Tendría que acordarse de felicitar a su amiga por haber usado su increíble ingenio para algo más que para ganar sus discusiones.

Siguieron el resto del camino con los demás. Ahora, los participantes de las conversaciones habían cambiado un poco. Ron hablaba con sus hermanos de los nuevos chascos que habían inventado. Hermione con Ginny de un nuevo libro. Cleo con Cedric de la final del mundial de quidditch que se aproximaba. Mientras tanto, Lynn charlaba con Harry. De pronto, una voz insoportablemente chillona gritó desde la otra calle.

-¡Ced¡Ced!

Todo el grupo de jóvenes volteó para ver a una alta joven de rasgos orientales. No era tan fea, pero le faltaba algo de ejercicio y estaba demasiado maquillada. Las chicas lograron reconocer a esa chica como la que se habían encontrado en Madame Malkins.

-¡Otra vez nos venimos a encontrar con esta! – susurró Lynn con una mueca de asco.

Sólo consiguió como respuesta una mirada de desprecio de su amiga, y un resoplido.

-Cho, no esperaba encontrarte acá. – dijo el chico a quien se le notaba algo nervioso.

-¡Ay Ced¿Por qué no me llamaste en tanto tiempo?

-Es que… estuve algo ocupado. Quería adelantar tareas lo más rápido posible para tener tiempo libre.

-¿Para mí? – sonrió ella.

-Ehm… si, en parte para vos.

Al escuchar eso la mirada de Cleo se ensombreció.

-¿Puedo caminar con ustedes? – preguntó la chica.

"Que alguien diga que no", "Que alguien diga que no", pensaron las chicas y se miraron. Otra gran habilidad que habían desarrollado tras años de amistad, era la de poder entenderse perfectamente mediante miradas o gestos.

-Cho, yo ya voy. Esperame en la heladería.

-Está bien Ced, confío en vos.

Dicho esto. La muchacha oriental se fue.

-¿Ella era tu novia? – preguntó Cleo.

-Ehm… No, es una chica que me sigue, cree que es mi novia. – contestó Cedric evidentemente nervioso.

-Ah, ya me estaba preguntando cómo podía ser que un chico tan hermoso perdiera el tiempo con alguien así – dijo Cleo. Esa chica siempre sabía hacer comentarios de ese estilo en el momento justo.

-Y… ¿Con qué clase de chica tendría que andar alguien como yo? – preguntó él haciéndose el interesante.

-Mmm… en mi opinión, con alguien espontáneo, alegre, ocurrente y que te deje respirar.

-Que me deje respirar en algunas ocasiones… - dijo él con una sonrisa que ya no era tierna sino más bien insinuante.

-Por supuesto, sólo en pocas ocasiones – respondió ella acercándose un poco más pero apartándose enseguida, sin antes devolverle la sugerente sonrisa.

-Bueno chicos… ya es suficiente. – rió Lynn que se había quedado contemplando la escena al igual que el resto del grupo.

El día había pasado. Las chicas tenían que ir a comprar cosas para la cena, pero se habían olvidado por completo. Por suerte los hermanos Weasley invitaron a ellas y a Cedric a la madriguera; aparentemente así se llamaba su casa; a cenar. Después de alguna que otra resistencia por parte de Lynn, que decía que no quería molestar y un reto de Cleo, terminaron por aceptar.