Capítulo 6: "Esperando volver a verte"

La noche era estrellada y la luna brillaba en lo más alto del cielo nocturno.

Todo se veía muy tranquilo y no había señales de peligro por ningún lado, por lo que Miroku, Inuyasha y Shippo se encontraban afuera de la cabaña.

Inuyasha se encontraba muy inquieto dado que adentro estaba Sango tratando de hacer reaccionar a Kagome. Se paró y comenzó a caminar de un lado a otro tratando de mantenerse paciente.

Miroku y Shippo lo seguían con la mirada y pronto la inquietud se les pasó a ellos.

- Inuyasha... ¿puedes quedarte tranquilo por favor? Nos pones nerviosos- Reprochó el monje tratando de tranquilizar al hanyou.

- Es verdad, ya cálmate Inuyasha- Dijo Shippo con una mirada suplicante.

- ¡Ash! Voy a calmarme cuando sepa que a Kagome no le ha pasado nada ¿entendieron?- Gruñó furioso.

- Pues si tanto te preocupa, ve a ver como está- Comentó Shippo observando a Miroku.

Inuyasha los miró por unos segundos y luego se dirigió a la cabaña. Entró bruscamente lo que sobresaltó a Sango. Esta lo observó un poco confundida y luego se paró.

- Descuida, me haré cargo, descansa- Sentenció Inuyasha mientras que se sentaba al lado de la chica.

Sango asintió levemente y salió del lugar dejando solos a la pareja. Se acercó hacia Miroku y Shippo que la miraron intrigados.

- ¿Y? ¿Cómo está la srta. Kagome?- Preguntó Miroku ansioso.

- Bueno pues... sigue igual, no le dije nada a Inuyasha, lo deprimiría, pero es como si ella estuviera en otro lugar totalmente distinto al nuestro- Comentó sentándose al lado de su mascota.

- Espero que todo salga bien- Susurró Shippo.

- Descuida, con Inuyasha a su lado, estoy seguro que la srta. Kagome no tardará en reaccionar- Acotó Miroku tratando de calmar a sus amigos. Aunque dudaba que todo fuera así de fácil, cuando Naraku estaba involucrado.

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Inuyasha la observaba fijamente tratando de buscar en su rostro alguna señal de que ella estaba bien. Sus mejillas estaban un tanto pálidas y sus ojos fuertemente cerrados le daban a entender que no despertaría esa noche. Ya pasaban dos días desde aquel incidente y Kagome aún no reaccionaba. ¿Por qué estas cosas le pasaban a ella?.

Colocó sus manos sobre las de la chica y la acercó a él. Tal vez así, pudiera transmitirle lo tanto que deseaba que ella estuviera bien.

- Kagome... por favor... - Musitó el joven mientras que la observaba detenidamente.

La noche cada vez se hacía más fría y Kagome aún no recobraba el conocimiento. Desató su haori y lo colocó sobre la chica para que no tuviera frío. Después de varias horas el sueño venció a Inuyasha quedándose dormido al lado de Kagome.

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Los primeros rayos de sol comenzaron a colarse por entre las ventanas de la cabaña haciendo que Inuyasha abriera sus ojos. Dirigió su vista hacia Kagome, pero ella estaba igual que la noche anterior. Ya pasaban tres días, y no reaccionaba. Comenzó a pensar que tal vez, lo mejor sería llevarla a su época, pero... ¿qué le diría a su familia?.

Se levantó despacio y acomodó nuevamente el haori en el cuerpo de la chica para luego salir al exterior. Estiró sus brazos y buscó a sus amigos con la mirada. Ellos aún estaban durmiendo. Observó el cielo y comenzó a caminar, esperando así despejar un poco su mente.

- Inuyasha... no imaginé que te encontraría por aquí-

La voz femenina lo hizo salir de sus pensamientos y comenzó a mirar alrededor de los árboles hasta que la descubrió. Ella estaba ahí, con su largo cabello azabache al viento.

- Ki... Kikyo- Musitó mientras que retrocedía un paso.

- ¿Qué pasa? ¿Acaso no tenías deseos de verme?... - Preguntó con una sonrisa cínica en sus labios.

- Yo... -

- Claro, supongo que debes estar muy preocupado por el estado de ella... ¿verdad?- Inuyasha abrió los ojos y la miró directamente a la cara- por lo que veo, pasaste toda la noche cuidándola, no tienes puesto tu haori... vaya, que yo recuerde, jamás me cuidaste cuando enfermaba-

- Tampoco tú me cuidabas cuando salía herido de alguna batalla... estamos a mano ¿no lo crees?- Desafió.

- ¡Ja! Por favor Inuyasha... ¿acaso ella te cuida?... -

- Siempre, en cada batalla Kikyo- Contestó mientras que le devolvía una mirada fría. Kikyo lo observó con rencor y trató de acercarse a él pero Inuyasha retrocedió un poco más alejándose de ella- lo siento, pero debo irme... -

- Claro, supongo que una muerta en vida te está esperando... - Rió.

- ¡¡Silencio!! ¡No vuelvas a decir eso! ¡¡Kagome no está muerta!! No voy a permitirlo... ¿qué acaso no te da deseos de ayudarla? ella te salvó la vida en dos ocasiones... -

- Si... es verdad, pero bueno... yo jamás se lo pedí... lo hizo por su propia cuenta... no me importa lo que le pase a ella... mientras yo esté viva, no me importa nada más... -

Las serpientes de Kikyo la elevaron en el aire y ella desapareció en el cielo no dejando rastros. Inuyasha la observó irse con tristeza. Definitivamente ella no era la misma Kikyo que alguna vez había amado. Ahora, tan solo deseaba que ella encontrara el descanso eterno. Lo único que le quedaba en este mundo, era Kagome.

Comenzó a caminar volviendo nuevamente al campamento... ¿muerta en vida?... ¡no! Kagome aún no había muerto... eso no lo iba a permitir.

Continuará...