Capítulo 7: "Vive para mí"

Entró nuevamente a la cabaña buscando a alguien, pero al parecer, todos se habían ido.

Tal vez fueron a buscar alimentos, pensó Inuyasha mientras que se acercaba a la joven que estaba en la cama.

La observó fijamente y no pudo evitar que sus ojos se humedecieran. Ya hacía tres días que ella estaba así. ¡Maldito Naraku! Todo esto era su culpa. Ella estaba muy bien antes de que él apareciera, había superado un poco la extraña muerte de su padre, ¡pero él se lo dijo!. ¿Qué pasaría ahora? ¿Ella despertaría?.

De pronto sintió una mano agarrar la suya. El agarre no era muy fuerte, más bien era débil y la mano estaba un tanto fría.

- ¿Kagome?- Preguntó despacio.

- Inu... Yasha- Respondió la chica casi en un susurro doloroso.

- Hola... ¿cómo estás?... - Dijo dulcemente mientras que le sobaba el rostro.

- Bien... -

Él la miró con detenimiento y luego peinó sus cabellos, apartándolos de su rostro.

Kagome esbozó una media sonrisa tratando de transmitirle confianza.

Abrió sus ojos lentamente y los enfocó con dificultad en los ojos dorados del hanyou.

- Tranquila, descansa aún estás débil, necesitas recuperar tus fuerzas... - Kagome asintió suavemente y tomó las manos de Inuyasha para colocarlas arriba de su estómago. Él sonrió ante esa muestra de cariño y se acercó a su oído- te amo... - susurró.

- Yo también- Contestó la chica mientras que se acercaba al pecho del joven y se acomodaba en él.

- No te preocupes... no permitiré que nada malo vuelva a pasarte... no volveré a alejarme de ti... siempre estaré a tu lado... - Sentenció besándole suavemente los labios.

- Gracias... por... estar conmigo... - Pronunció con dificultad tomándole más fuerte las manos.

- Eso ya me lo dijiste antes ¿recuerdas?- Preguntó con una sonrisa en su rostro.

- Mmm... puede ser- Murmuró Kagome con un tono más claro.

- Resiste... debes vivir... para mí... - Susurró Inuyasha mientras que ella sonreía y se quedaba dormida una vez más.

Inuyasha miró la perla preocupado y la vio nuevamente brillar con mucha pureza y sonrió tranquilo, de que al menos la había escuchado hablar... ella le dijo que lo amaba! La acercó mucho más a él y la abrazó con fuerza como si sintiera que en algún momento ella podría escaparse de sus brazos. Qué tonto que fue Naraku al pensar que Kagome podría morir de una manera tan vulgar pensó mientras que volvía a observarla. Al cabo de unos instantes el sueño también lo venció.

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Sango, Miroku y Shippo llegaron después de un rato a la cabaña. Entraron despacio por la puerta y vieron como Inuyasha mantenía consigo a Kagome.

- ¿Ustedes creen que Kagome despertó en algún momento?- Preguntó el pequeño kitsune observando a sus dos amigos.

- Es lo más probable- Contestó la joven exterminadora.

- Si, ojalá sea así Shippo, si la srta. Kagome despierta, todos estaremos más aliviados, especialmente Inuyasha- Acotó Miroku apartándolos de la entrada y sentándose debajo de un árbol.

- Sango... ¿Kagome va a recuperarse?- Dijo Shippo siguiendo a la chica que también se acomodaba debajo del árbol.

- Si Shippo, hay que tener fé en ella, todo saldrá bien- Respondió observando las flores que caían del árbol- al menos... en eso queremos creer... - pensó.

Continuará...