Todos los personajes de la serie de Kaitou Saint Tail pertenecen a la genial Megumi Tachikawa ninguno de los personajes me pertenece a mi v_v….aclarado esto aquí vamos… ¿creo?
:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:
GENIO EMBOTELLADO
Por Mimi chan
:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:
Capitulo 3: Cambios
Había pasado solo un par de días desde que Meimi tenía a su genio dentro de una botella, sus deseos desde ese deseo del beso no había ido demasiado lejos. Solo uno que otro antojo, y es que Meimi tenía una extraña fijación por la comida, habían ido desde la comida cantones de China, pasta italiana, un curry muy condimentado de India y comida mexicana que es la que mas le gusto, pues había probado un guiso que Daiki le había dicho tenía como base chocolate.
Pero ella seguía pensando en sus deseos reales, las historias de genios embotellados que ella había empezado a leer desde que este había llegado a su vida no le dejaban nada bueno, todos genios que solo buscaban un deseo que pudiera perjudicar al amo y deshacerse de él, ella sabía que Daiki simplemente nunca haría algo así, pero, si los genios eran verdaderos, que podía pensar de las historias.
Pero esa mañana estaba decidida a convertir un gran sueño en realidad.
La luz de la mañana de primavera entraba por la ventana abierta, el viento gentil sopló hacia adentro y esto la hizo repentinamente despertar, Inu estaba acostado sobre su estomago durmiendo perezosamente.
Se levantó dejando resbalar al gato sobre la sabana y lo imitó un segundo después cuando empezó a estirarse al igual que él, llenando en un profundo respiro sus pulmones con aire nuevo.
- Si, este es el día. – dijo solo para ella.
Se levantó y se apresuró a su armario, recorrió la puerta a la derecha y en la segunda repisa estaba la botella color rojo, la tomó entre sus manos y la sacó colocándola en medio de su habitación.
- Daiki… Daiki… Daiki.
El humo rojo salió de la botella arremolinándose a un lado de ella y se empezó a materializar ese chico de cabello rebelde y ojos color aceituna bostezando, tenía puesto un traje de tipo chino, color verde oscuro, con los clásicos botones de tela en el pecho y el pantalón holgado, parecía ser un pijama.
- Buenos días Daiki – lo saludó - espero no haberte despertado.
- No tenga cuidado Meimi san – dijo con una sonrisa somnolienta.
- Hoy puedes venir a desayunar conmigo si quieres hacerlo – le dijo animada - no hay nadie en casa ¿te gustaría?
- Usted lo desea – preguntó el joven delante de ella algo sorprendido.
- No, si no quieres hacerlo no tienes porque, pero no me gusta desayunar sola.
El genio la estudio un momento, no es que necesitara realmente alimentarse, era después de todo solo un espíritu, pero como un ser encarnado – encarnado de un dibujo, lo que era contradictorio, pero encarnado finalmente – le era placentero hacerlo, solo que… tenia que reconocer que desde el mago que los había inventado a él y a sus hermanos no había habido ninguna otra persona que se le ocurriera siquiera que quisiera o necesitara alimento. Todos los días desde que había llegado al lado de esta ama, ella había pedido casi siempre platos que seguramente no tenia a su alcance para probar, siempre le había ofrecido, aun así no terminaba de acostumbrarse.
- Me gustaría, Meimi san – dijo con una sonrisa.
- Bien, vamos. – dijo y camino a la puerta, él la siguió.
Ambos salieron de la habitación, Daiki parecía un niño pequeño mirando todos los detalles de la casa con suma curiosidad, era la primera vez que salía de su habitación en realidad era normal que tuviera curiosidad, pero como dejarlo salir antes sin temer ser descubierto.
La casa estaba vacía por esta razón, hacia tres días su mamá había ido a visitar a un tía, su primo pequeño tenía paperas así que se contagio y se había quedado en cuarentena con toda su familia, incluida su mama. Su padre había iniciado labores muy temprano, desde las 8 de la mañana había salido a hacer una función de payaso a un parque de diversiones, regresaría hasta entrada la tarde por quizás alguna función particular.
- Supongo que tus amos tenían casa grandes y lujosas – dijo Meimi cuando llegaron a la cocina
- No todos, algunos eran hombres sumamente humildes que encontraron la botella por suerte – respondió con naturalidad - pero muchos de ellos lo primero que hicieron fue pedirme casas como esa.
- Yo no lo necesito - dijo abriendo la nevera para ver que era lo que podían desayunar.
- Me gusta su casa Meimi san – le dijo el genio con una profunda respiración.
- ¿Por qué? – dijo viendo en las despensas si había sobres de preparado de waffle, no, no había.
- Es tan liviana y tranquila – dijo mirando las paredes y las fotos colgadas en ella, en varias figuraba la chica de cabello castaño que tenía adelante con un fresco pijama rosado de pantalón y blusa de tirantes.
- No siempre – dijo riendo sacando unas cajas con harina - ahí algunos días que todo esta tan desordenado que da miedo.
- No hablo de eso Meimi san – dijo con una sonrisa - es la esencia de su casa, usted y las personas que viven en ella la han llenado de ese espíritu calmado y liviano que esta incluso pegado a las paredes, yo puedo sentirlo.
- Bueno, supongo que tienes razón entonces… - dijo con una sonrisa propia, era un halago muy bonito después de todo y le alegraba saber que era verdad, en su casa siempre había habido alegría - mira tenemos mucha harina, ¿Qué te parece si preparamos hot cakes?
- Los desea Meimi san – dijo queriendo averiguar como conseguirlos.
- Oh si – dijo ella y se dio cuenta de que él seguro pensaba que los pedia como deseo – bueno, no de ese modo, en realidad quiero prepararlos, me he acostumbrado a que me des de comer y eso no esta bien.
- ¿Por qué? – preguntó con curiosidad el joven genio.
- Bueno, tú no estarás aquí todo el tiempo así que no me podrás alimentar siempre – ella lo dijo sin pensar, una vez dicho, sintió algo de pesar, sacudió la cabeza aventando la aire ese sentimiento – además me haré una pequeña niña mal criada e inútil y no quiero eso.
- Como usted lo desee Meimi san.
Ella saco un par de enseres de la alacena para preparar la mezcla. "él no estará aquí todo el tiempo, es mas él ni siquiera esta aquí por su libre y propia voluntad después de todo" Meimi sintió al genio detrás de ella y recordó que teniéndolo cerca él podía leer todas sus emociones y no lo quería "aprovecha lo que tienes no pienses en el mañana" volteó a ver el chico que miraba todos los enseres en la barra de la cocina con curiosidad "que importa el tiempo solo gózalo"
- ¿Quieres ayudarme a hacer jugo? – abrió de nuevo la nevera y miró, no, no había naranjas – cielos, no hay naranjas, podrías conseguirme algunas.
- ¿De donde las desea Meimi san?
- Oh, no es importante – dijo ella - solo naranjas, de donde sepas que son mas dulces.
- Bien, según se los híbridos de América son las mejores – frente a sus ojos el chico desapareció, en un solo parpadeo apareció de nuevo cargado con una canasta pequeña pero con muchas grandes y aparentemente dulces y jugosas naranjas – listo Meimi san.
- Eso si que es ser eficiente - gracias Daiki.
El chico miró a su alrededor y vio los enceres que había con curiosidad, dio con lo que buscaba. Meimi lo vio acercarse a la barra de la cocina con la canasta, imagino que las dejaría allí, fue su sorpresa al ver que presionaba el botón de encendido del extractor de jugo y empezaba a rebanarlas.
- Daiki…. – lo miró con verdadera curiosidad.
- Si Meimi san – dijo el tomando una de las mitades del aparato y poner la parte carnosa para que el aparato sacara su jugo.
- ¿Que es lo que haces? – seguía murando la naturalidad del chico en aquel trabajo
- Preparo el jugo – dijo él y se detuvo – si prefiere prepararlo usted esta bien.
- No yo solo…. – Daiki miró sobre su hombro, una estela de humo se empezó a levantar
- Meimi san, la masa se quema.
- Oh my….
La chica se apresuró y levantó el hot cake, estaba quemado por supuesto, "nee quizás inu se lo coma… hey espera un minuto Meimi, no te distraigas"
- Daiki, ¿como es que sabes hacer esto? – dijo apuntando al chico que seguía partiendo y sacando el jugo de las naranjas.
- Oh es un aparato muy simple – dijo y apago el aparato cuando tuvo suficiente jugo para una jarra - la marca no complicó mucho su mecanismo, imagino que debió ser muy económico, no es ningún problema.
- ¡Oye, que dices! insinúas que mi familia no compra cosas de calidad…. ¡Noooo, no te distraigas de nuevo! – dijo mas que para ella que para él – ¿cuando saliste por ultima vez de la botella?
- Esta mañana – dijo de lo más natural vertiendo el jugo en una jarra que había encontrado en una alacena, si, justo el necesario.
- No, no me refiero a eso – dijo un poco exaltada la chica, no terminaba de acostumbrarse a que el genio fuera tan literal - sino de la ultima vez, antes de que yo te encontrara.
- Déjeme recordar – dijo concentrándose un momento – hace 100 años creo yo, llegue a conocer a un sujeto muy peculiar antes de entrar a mi botella… como se llamaba, tenía las ideas mas graciosas acerca de lo que significan los sueños…. Oh si Sigmund Freud, me hacia reír mucho.
- ¿Conociste a Sigmund Freud? – exclamó asombrada.
- Usted también Meimi san, - dijo con sorpresa – no, no lo creo, eso fue hace mucho tiempo.
- Bueno digamos que sus ideas llegaron mas lejos de lo que creerías, porque…. ¡Hey otra vez, no! – se regañó a si misma y su pequeño nivel de atención - oye, si has estado dentro de la botella todos estos años ¿Cómo es que sabes usar un extractor de jugo? hace 100 años definitivamente no existían.
- Bueno desde la botella podía mirar todo lo que pasaba en las sociedades. – dijo y un pequeño dejo de tristeza se vio en su mirada – las guerras, y las peleas que se formaron, quizás las mas tristes de la historia, de pronto la gente se volvió un poco… malvada – luego sonrió – también vi los adelantos de la ciencia y la tecnología y los demás cambios de las sociedades, el arte, la música.
- Aha – dijo sin querer indagar más en ello.
- Con tanto tiempo libre puede estudiar la mayor parte de las ciencias – continuo él sin darle demasiada importancia - de ciencias duras y blandas, de tecnología, por eso cosas como esta me son muy familiares, en teoría, en realidad nunca las había visto trabajar. Y hubo algunas cosas de las que no estudie.
- ¿Por qué?
- Porque me gusta sorprenderme. – dijo con una amena sonrisa, el corazón de Meimi salto solo una vez.
- Entonces ¿Qué es lo que no conoces?
- Pues – le dijo - las cosas mas interesantes creo yo, nunca he visto un televisor encendido, ni se como es un cine, cosas así.
- En serio – dijo entusiasmada.
- Solo los conozco en teoría.
- ¡Que bueno! – dijo casi saltando encima de él – yo puedo enseñártelos.
- Me alegraría mucho que lo hiciera Meimi san. – dijo mirándola de una forma que el sonrojo en las mejillas de Meimi se equiparó con la mermelada en el frasco que sacaba de la alacena
- Esta bien – dijo de pie y volteó "si, debo hacer mas hot cakes"
:-:-:-:-:-:-:-:-:-:
- Papá tiene una colección, muy grande, escucha de todo, menos rock no le gusta, pero a mi si un poco, debes escuchar a Aikawa Nanase ella es genial.
Los dos chicos estaban sentados en la sala de la casa mirando los discos de su padre, cuando Daiki le había dicho que no conocía aun lo que era la música en compactos ella no pudo reprimirse a enseñarle.
- Estoy seguro que me gustara, si a usted le gusta – le dijo a la chica castaña sentada solo a unos centímetros de él, revolviendo los discos en el piso, de pronto se vio un minuto atrapado en la mirada chocolate de la chica. – la ultima música que escuche fue lo que ustedes llaman música clásica, había un compositor que tenía una canción particular con guitarras que me gusto mucho, te regalaba un sentimiento de… - había habido algo casi sexual en la motivación del autor de aquella melodía, no creía que ella lo entendiera - un buen sentimiento, que no era ni alegría ni tristeza como la mayoría de la música de esa época.
- ¿Cual era? – le preguntó - quizás lo conozco.
- Vera era una composición que no se si le dio un nombre, no supe mucho de música durante estos últimos 50 años…. Pero era un lugar en España, Aranjuez.
- Ya se cual es – dijo casi de un salto.
Revolviendo los discos en el piso, dio con uno con una portada negra y un director con una batuta relució, tomó el disco corrió a la caja negra frente a ellos y se llenó de luz. Daiki sabía que era un reproductor de discos, la tecnología láser leyendo la información en los discos llenos de muescas con información.
"Muescas de información" no, eso no era muescas de información, eso era música, la más limpia y pura música, como si hubieran encerrado a los músicos en un cuarto exclusivo para crearla dentro del aparato aquel, sin sonido de personas, ni distorsión del viento, ni nada parecido, solo las puras notas de las guitarras y un oboe flotando como humo alrededor de ellos.
Meimi vio contenta como el chico había avanzado cerca de las bocinas del reproductor como por instinto deseando escuchar mas cerca la música, empezó a subir el volumen disimuladamente y él se movió hacia atrás como si con su distancia modulara la intensidad que quería de la música, quedó sentado en cuclillas a su lado. Fue natural, su mano había quedado justo a su lado y ella se atrevió a tocarla, un primer instante de absoluta emoción la abrasó y después un sentimiento que ella no conocía del todo, un sentimiento algo…. voluptuoso… la recorrió como un escalofrió desde el centro de su pecho hacia atrás a su columna y de allí a todo su cuerpo. Lo miró, su pecho ascendía y descendía con calma inusitada y aun sonrisa surcaba su rostro, en ese momento Meimi deseo poder besarlo y….
El pensamiento quedo incompleto cuando la canción termino y empezó algún viejo alegro que ella no pudo identificar termino con la emoción de Daiki, lo soltó disimuladamente.
- Eso fue… - dijo ella frotando sus manos – emocionante, ¿verdad?.
- Si –dijo con una profunda mirada en sus ojos negros que lograba incluso intimidarla - mucho, gracias por compartirlo conmigo.
- De nada – dijo agachando su mirada y se levantó, esa mirada de plano la desconcertaba mucho – hay una cosa mas que quiero enseñarte espera aquí.
Daiki miró subir a la chica por las escaleras casi asustada, miró su mano, el calor de la palma de ella aun seguía encerrado allí, la cerró, quería conservarlo, con el otro sentimiento que él mismo había tenido.
:-:-:-:-:-:-:-:-:-:
- ¿Listo?
- Si Meimi san.
La chica encendió el televisor, luces y circuitos electrónicos como sabía Daiki, reproducción imágenes.
Las imágenes eran tan vivas, el moviendo de las personas, y la voz de una mujer al fondo alta y armónica y una persona completamente conocida.
- Soy yo – dijo sorprendido cuando el chico de ojos negros salto a la pantalla.
- Si, bueno ese es Daiki Asuka Júnior – dijo la chica mirando a la pantalla y sin poder suprimir un ligero suspiro y siguió mirando.
El chico volteó con ella, toda la secuencia de imágenes y música pareció moverse a inusitada velocidad, le costó un minuto poder adaptarse al movimiento rápido de las imágenes, tres personas eran las que persistían, él, una chica de un traje blanco y una chica más, de cabello largo y cobrizo. Miró a su ama de reojo, esa chica de cabello cobrizo le lograba arrancar una mirada anhelante, quizás solo un poco mas que la que ponía sobre él.
- Deseo ser ella. – lo volteó a ver – eso deseo – luego se agachó un poco – bueno no ser ella en si, ella no es real tampoco, pero desearía ser como ella sabes.
- ¿Por qué? – dijo como la pegunta mas inocente.
- Es que la veo y de alguna manera, deseo lo que ella tiene – un pensamiento fugaz la hizo sonreír "ella te tiene a ti" – es muy ágil, tan bonita y le pasan todo el tiempo una serie de cosas divertidas que yo solo… bueno quisiera al menos poder parecerme un poco a ella.
- Meimi san…
- ¿No puedes? – dijo con preocupación.
- Oh claro que si – le respondió el joven genio enseguida - solo quería decirle que no necesita eso, para ser una persona como ella – dijo apuntando la pantalla y la joven pelirroja - ya lo es, además de que usted es tan hermosa por si sola.
- Bueno…. – "bueno él tiene razón, la misma Meimi Haneoka no tiene un genio embotellado verdad" sonrió al pensamiento… "hermosa…" – yo… aun así lo deseo ¿Harías eso por mi?
- Todos sus deseos son mis ordenes Meimi san – dijo con aun sonrisa y de pronto levantó su mano y la enredó en su cabello, ella se puso roja al instante – aunque echare de menos esto.
Se levantó de donde habían estado sentados en el piso, miró una vez mas el aparato electrónico de imágenes, la chica de cabello rojo, con aun sonrisa tranquila y unos ojos azul turquesa luminosos, el cambio seria tan drástico, pero estaba seguro que la haría muy feliz, toda su expectación rodeaba su cuerpo, pero no podía negarlo, de alguna manera extrañaría a su ama.
- Pida su deseo Meimi san.
- Si – dijo y el genio la tomó de las manos, ella cerró sus ojos y pensó en su deseo tal y como lo había formulado solo para ella. – deseo… poder ser como Meimi Haneoka, poseer todos sus atributos físicos, y sus habilidades, pero – Daiki la observó todo el tiempo, ese pero cambio su temperatura – conservar mi propia esencia y mi personalidad, que todas las personas que me conozcan o me hallan visto me reconozcan como la misma persona con esta nueva apariencia, y que este deseo pueda ser reversible cuando yo lo desee.
- Ese es su deseo Meimi san – dijo el chico que la miraba, no podía negar fascinado, había pensado en la forma de su deseo seguro con mucha calma.
- Si Daiki, ese es mi deseo.
- Bien.
Desde sus manos empezó a producirse un brillo que fue transmitiéndolo a todo el cuerpo de Meimi, el brillo empezó a cubrirla, una energía la iluminó, su cabello castaño empezó a flotar arriba en el aire, los volados de su piyama se levantaron en medio de la energía que la cubría. Meimi pudo ver de pronto todos los recuerdos de su vida, desde ese día en retroceso hasta su infancia, hasta donde ella podía recordar, sintió como su cuerpo cambiaba, la sensación entera de que su cuerpo se había mas pequeño, y perdía algunas proporciones estaba presente.
Daiki pudo ver claramente los cambios, la chica de cabello castaño se hizo ligeramente mas pequeña y algunas curvas en su cuerpo se desdibujaron un poco, dejando marcadas algunas nuevas, el color de su piel se hizo solo un poco mas castaño y la forma de su rostro, los gruesos labios que había admirado en un momento se empezaron a perder, su cabello empezó a hacerse mas largo y de un color cobrizo fulgurante, era hermoso si debía admitirlo, una vez que él vio terminada la transformación la energía empezó a menguar, el cabello de ella empezó a descender junto con la energía cayendo en hebras algo desordenadas sobre su espalda y su pecho, la pijama le quedaba algo grande ahora.
Meimi sintió como la energía que la cubría lentamente menguaba, sintió su cabello caer sobre su espalda, pesaba un poco mas, toda ella se sentía distinta.
No abrió los ojos, empezó a asimilar los cambios sufridos, todo su cuerpo se sentía extraño, como si lo tuviera sumergido en el agua, no parecía caber en su propia piel.
- Hecho esta - el genio tomó una hebra gruesa de su cabello y lo puso enfrente - abra sus ojos Meimi san
Meimi abrió sus ojos lentamente, parpadeo un poco antes de atreverse a mirarse, subió su mano a la altura de su rostro, y miró su piel, solo un poco más morena, bajó su mirada su cuerpo, miró su pecho, era más delgado así que la pijama había alcanzado un nivel algo comprometedor, subió su camiseta con disimulo y conectó el movimiento de Daiki en su cabello, miró el grueso mechón de cobre.
- ¿Cómo me veo? – se llevó aun mano a la boca, su voz no era la misma, era la de Meimi
- Como la chica en la pantalla de luz.
- Quiero verme.
Subió corriendo las escaleras, a la mitad casi se cae, pisaba los talones del pijama. Llegó a su cuarto y cerró la puerta, tan aprisa como pudo se quitó la ropa, sabía que era una fascinación extraña, pero esa era la única manera de mirarse… desnuda.
Y se miró…
Casi se le fue la respiración al mirarse, su cuerpo entero mucho mas pequeño, piel morena clara, su cuerpo no eran tan proporcionado ya, sus senos eran un poco mas pequeños, al igual que su cadera era mas estrecha, y era mas baja de estatura, pero su cabello era hermoso, resbalaba hasta su cintura y sus ojos turquesa eran verdaderamente envidiables.
- Esta soy yo…
La resonancia de su voz, fue lo único que la hizo saber que no era ningún póster en la pared, ni nada por el estilo, esa figura que se reflejaba en el espejo era ella, se llevó una mano al rostro, se tocó, lo llevó a su cabello, era tan suave y tan fino, seguro por eso… abrió una gaveta, sacó un cepillo, una liga e hizo una elegante y larga coleta, esta quedo suspendida en su cabeza de una manera sumamente elegante, el cabello entero estaba cortado en capas, era por eso que la parte de arriba parecía mas abultada que la de abajo, como nunca se le había ocurrido eso. Movió el rostro de un lado a otro, la coleta la siguió.
- Su cabello es tan dócil con razón se acomodaba tan bien – rio divertida - oh vamos no se ve tan diferente de este modo, tonto detective, no podía ser tan difícil descubrirla.
Sonrió al reflejo en el espejo, ella sabía bien que el único motivo por el que Daiki no descubría a Meimi era por que Megumi Tachikawa no lo quería así.
Se enredó en una toalla para poder salir, fue a su armario y vio toda su ropa, eso era complicado, toda su ropa seguía siendo la misma.
- Ehmmm creo que tendré que pedirle ayuda a Daiki con esto. – miró todo su armario hasta dar una con una bolsa de vinil con la marca de una tienda en ella - pues creo que esto es lo único que me quedara por ahora.
Sacó la bolsa feliz del armario y se vistió.
:-:-:-:-:-:-:-:-:-:
Daiki se había quedado mirando el televisor todo el rato que la ama había subido por las escaleras, se había tardado un poco ya, la historia siguió corriendo hasta donde el y la chica conversaban en la torre de un reloj.
- Asuka Júnior – dijeron de pronto a su espalda.
- Meimi san…
El chico miró a la pelirroja detrás de él, vestida como la chica en la pantalla de luz, de una corta falda tableada, una blusa blanca y una chaquetilla roja, peinada en aun elegante coleta dejando desenmarcados sus ojos azules que era lo que iluminaban toda su cara, no debía siquiera sentirla, toda su felicidad se reflejaba en sus irises celestes como pocas veces lo había hecho, en ese momento no supo si realmente llegaría a extrañar sus ojos chocolate, las turquesas en su mirada competían son suficiencia máxima.
La chica no dijo nada mas, solo se acercó mas a él y lo abrazó, peleando con las lagrimas que querían salir de ella; Daiki respondió igual la felicidad de su ama era casi sólida contra él.
- ¡Oh Daiki! ¡gracias, gracias, gracias, gracias, gracias, gracias!
- No ha sido nada Meimi san – dijo abrazándola cálidamente – sus deseos siempre serán mis ordenes.
- CRACK -
- La chapa de la puerta – dijo ella en voz alta soltándolo en el acto, - ¡Oh my, mi papá!, ¡la función de la tarde!, ¡TÚ! – dijo como si todos los pensamientos estuvieran saltando en su cabeza a la vez – Daiki, Daiki, Daiki
El chico se volvió humo de nuevo, de nuevo atravesando el techo rumbo a la habitación de su ama. En ese momento la puerta se abrió por competo y entró su papá que cargaba un bolso grande de colores donde siempre tenía globos y demás cosas útiles para su funciones en una mano, y en la otra traía un pañuelo húmedo con el que se quitaba el maquillaje del rostro.
- Hola Meimi – dijo saludando a su hija sentada en la mitad de la sala con su conocido baúl rosado.
- Hola papi – respondió casi mecánicamente.
Su papá entró al cuarto de baño que había en la planta baja, como era su costumbre para quitarse todo el maquillaje. Meimi solo miró la puerta donde había desaparecido, él entro a la casa saludando a la perfecta extraña sentada en la sala y reconociéndola, después de un par de segundos, se levantó y caminó hacia el mueble en el extremo de la sala donde estaban todos los aparatos eléctricos y numerosos porta retratos, los miró todo, había algunos donde ella aun era muy pequeña y si allí estaba esa pequeña niña pelirroja que había visto solo un par de minutos antes en el espejo, en todas y cada una de las fotos.
- Tu mamá esta mucho mejor – dijo saliendo su papá del cuarto de baño con el rostro limpio ahora – solo se quedaría un par de días mas de cuarentena, la pase a ver antes de llegar a casa, deberías ver como me adora tu primo con este traje, sin el creo hasta me tiene algo de miedo.
- Que bueno papá, la extraño – atinó a responder.
- Oye, ¿Qué es lo que estoy viendo? – dijo mirándola inquisitivamente. Meimi se puso un poco nerviosa – por fin te has animado a estrenar el traje aquel que ganaste en la reunión, se te ve muy bien hija.
- Oh si – respiró de nuevo - gracias papi.
- No se porque decías que no te quedaba bien… eso me da una idea, con tu mamá enferma me he quedado sin asistente, me sería muy útil una chica tan linda como tú para hacerlo, te gustaría venir conmigo, después podríamos desviarnos a WcDonald ¿Qué dices?
- Claro.
- Bien solo me cambiare y nos vamos.
Meimi vio a su padre subir las escaleras, tomó todas las cosas que tenía tiradas en el piso y las puso en su lugar, sus discos e historietas en su baúl rosa y subió a su habitación, guardó todo de nuevo en su armario. Vio la botella roja allí escondida y la tomó llevándosela al pecho.
- Muchas gracias Daiki - puso un beso en la botella y la abrazó con cariño.
- ¿Estas lista Meimi? – dijo una voz del otro lado de la puerta.
- Si, ya voy.
Guardó de nuevo la botella y salió de su casa junto con el elegante hombre de frac negro que llevaba un maletín de mago.
Solo tres cosas pasaban por su mente, su nueva apariencia, la forma que podría recompensar a su genio por eso y...
Ah si claro y que iba a ir a comer hamburguesas a WcDonalds Jumijumi.
Fin capitulo 3
13 de febrero de 2012
12:44 am
…
Nota de autora: Como servicio a la comunidad otaku ¿Qué tiene en común, St tail, Ranma ½ e Inuyasha….? Si, todas las protagonistas han comido en WcDonald no me creen solo pongan un poco te atención jeje.
Por favor déjenme un review para saber si les ha gustado sip... gracias
Shian shen
Mimi chan
