Todos los personajes de la serie de Kaitou Saint Tail son propiedad de la maravillosa e increíble Megumi Tachikawa… la amo solo por haber creado a Asuka júnior. Aclarado el punto aquí vamos.
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Genio Embotellado
Por Mimi chan
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Capitulo 4: Vida
3:25 a.m.
- Daiki… - la chiquilla de ahora cabello rojo y ojos azules y adormilados lo llamó una vez más con tanto sueño que los ojos se le cerraban.
- Dígame Meimi san – respondió con una completa concentración en lo que hacia.
- ¿No piensas dormir?
- Quisiera poder terminar de leer Meimi san. Duerma usted por favor.
- Está bien.
La chica se quedo allí y entrecerró los ojos para poder mirar al chico sentado en el piso alumbrado por la lámpara del buró. Había estado sentado allí toda la noche, el reloj en el aparto electrónico indicaba las 3:30 am. "Mejor será dormir un poco" se repitió a si misma para ya no escucharlo de él por tercera vez, cerro los ojos tratando reconciliar el sueño de nuevo.
Cuando había regresado de comer con su papá este le dijo que aun tenía una función de adultos a la que no podía llevarla así que tuvo oportunidad de pasar un rato más a solas en su casa y claro con su genio.
- Oye - dijo mientras terminaba finalmente de actualizar su armario, de nuevo toda su ropa era de su medida - y ¿Cómo es tu botella?
- No la puede ver Meimi san - dijo de la forma mas inocente.
- No hablo de eso Daiki – dijo aclarando - es decir, adentro, ¿Cómo es por dentro? te gusta vivir allí.
- Es de la misma forma afuera y adentro de barro – dijo con una sonrisa que ya no era nada inocente.
- Te burlas de mi verdad, Daiki – dijo con una ceja levantada.
- No es eso Meimi san – dijo el chico con una amplia sonrisa, la verdad es que era una chica tan transparente que era fácil bromear - es solo que es difícil de explicar el como es, es algo… fuera de lo que parece, grande.
- Desearía poder verla – dijo ella sentándose a su lado.
- Si eso es lo que desea, puede hacerlo – dijo el joven genio.
- Llevadme – dijo tomándolo con un impulso de la mano.
- Bien Meimi san – dijo con una sonrisa por el gesto que tenia un gusto casi dulce – cierre los ojos y diga tres veces mi nombre.
- Daiki, Daiki, Daiki.
Presionó su mano y cerró los ojos emocionada, sintió una sensación cosquilleante y casi de flotar, luego de un segundo después piso tierra.
- Puede abrir los ojos Meimi san.
Abrió los ojos y miró asombrada a su alrededor, era una pieza enorme, ellos estaban de pie en lo que parecía un recibidor.
- ¡Kami!
Susurró mientras veía todo a su alrededor, todo parecía con un profundo toque chino. Los colores, dorados, verdes y marrones adornaban casi todo, en esa sala, a sus pies había una larga alfombra verde con el grabado de dos dragones blancos y dorado que peleaban entre ellos, a su derecha una sala pequeña de te, una mesa baja y sabutones color dorado sobre una alfombra mas verde de la que no distinguió mas que el grabado de un dragón; a la derecha un especie de sala donde solo había una pila enorme de cojines de varios colores, verdes, blancos, marrones y amarillos. Al fondo todo eran libros, toda la pared estaba llena de libros, y varios cómodos sillones algunos rincones con más cojines verdes. El genio la soltó y ella pudo recorrer, todo ese lugar era asombroso a primera instancia no se veía, pero cada lugar con asientos tenia una estructura especifica, en una había una columna que dividía dos secciones de la larga librería, una columna que parecía evidentemente romana, mas allá había una columna mas llena de detalles de querubines que parecía mas de una Europa mas moderna, recorrió toda la instancia, había estatuas desde los mas modernos diseños, hasta algunas estructuras que parecían incluso egipcias, cada rincón era como una muestra de una cultura especifica, todo acomodado dentro de un gran recinto chino, Europa, América, África, algunas de las mascaras de aborígenes le causaban algo de temor, alzo la vista solo para ver asombrada el techo todo el techo era como un enorme cono invertido donde había mas pinturas chinas, dragones, demonios, guerreros a todo su alrededor, y un segundo piso donde se podían ver mas libros.
- ¡Esto es enorme! – exclamó verdaderamente fascinada.
- Si lo es – dijo el tan acostumbrado al lugar que sintió deseos de tomar de nuevo la mano de su ama para compartir el sentimiento que ella tenía.
- Todos esos libros… - dijo la chica caminando y halló las escaleras – empezó a subir seguida de él, arriba como lo supuso eran mas libros y mas libros mas cojines para sentarse a leer y un barandal algunas estatuas de dragones verdes, lisos y brillantes, ella paso una mano por el llevando una capa de polvo - Son de… Jade.
- La mayoría de las piezas de arte son originales – respondió el la mayoría de las cosas las había conjurado con magia, pero algunas cosas, algunas estatuas y libros los había podido adquirir cuando sus invocadores no habían sido demasiado aprensivos y le habían dado determinada libertad.
- ¡Vaya! – hizo el mismo gesto en los libros – estos deben ser miles, quizá millones.
- Oh no solo son 1 955 747, aun no son los dos millones.
- ¿Los has leído todos? – preguntó asombrada por el solo número.
- Si Meimi san, he tenido mucho tiempo libre, los de abajo son algunos de mis favoritos.
- Vaya…
Ambos chicos siguieron recorriendo el lugar, era majestuoso arriba todo estaba dividido por ciencias de la conducta, de la naturaleza, de ciencias tecnológicas, de arte, libros y libros de poetas, dramaturgos y novelistas de todas las épocas, ella noto muchos títulos en japonés y chino y muchos otros de los que no conocía el idioma… todo eso parecía una especie de…
- ¿Te gusta este lugar Daiki? – preguntó con curiosidad
- No le parece a usted bonito – dijo al detectar algo en su tono de voz.
- Si, es muy hermoso, pero… - se detuvo.
- Lo se - dijo con una sonrisa amable - ¿A que le recuerda este lugar Meimi san?
- Pues todo es una especie de… – suspiró - templo, casi una biblioteca.
- Lo se – dijo mirando a su alrededor, los largos periodos de aburrimiento habían hecho de ese lugar un lugar para el confort mientras invertía su tiempo estudiando el mundo al que era llamado a veces, pero un lugar como donde ella vivía, el aura de las personas y las cosas vibrando de amor y de comunión… bueno - a veces me gustaría tener una casa como la suya, una casa que pareciera solo una casa, donde hubiera un espíritu calmo y tranquilo, donde hubiera la armonía de un hogar… ese sentimiento en el aire que las personas lo llenan, de alegría, de paz.
- ¿No tienes familia? – preguntó con naturalidad.
- Meimi san, recuerde que yo no soy… un ser humano – dijo con la misma calma de siempre - soy mas parecido a un espíritu, una esencia, nunca he tenido familia, he conocido a mucha gente, buena, las familias de mis amos, pero nunca he tenido una familia. No al menos de la forma en que los seres humanos la tienen, los demás genios… bien podría decirse que somos algo como… hermanos.
- Puedes… bueno – se sonrojó al decirlo, él podría mal interpretarlo pero tenía mucha curiosidad - ¿Puedes tener una pareja? ¿Casarte? ¿Te has enamorado de alguien?
- No Meimi san, no me he casado o tenido pareja – dijo sin poder despegarse un momento la emoción mas intensa que alguna vez alguien le había transmitido - pero si, puedo enamorarme, pero eso solo ha pasado una vez y…
- Y… - lo apuró ella.
- Hace muchos años me enamore de una dulce mujer y… - dijo con una sonrisa triste.
- Y…
- Fue una dulce ama que me pidió poder ser digna de un caballero del cual esta enamorada pero de la cual no era merecedora – le explico - después de un tiempo ellos lograron enamorarse.
- Oh – exclamó con tristeza Meimi, no debió ser agradable dejar que la persona a la que amaba le pidiera ser importante o rica o lo que fuera que hizo por ella para que otro se quedara con ella.
- Pero eso pasa, ella tenia una emoción de amor demasiado grande, supongo que esa emoción de amor me embargo – de alguna manera sabia que no era un amor real, era solo una transmisión de amor - y… bueno de pronto note que me había enamorado, no podía sacar a mi ama de mis pensamientos
- Daiki...
Ella lo miró tan enternecida, eso era tan triste, además de estar prisionero en su botella, si era hermosa pero no evitaba que fuera una especie prisionero y cuando había amado no había podido ser correspondido. Una "persona" tan dulce, no importaba si no lo era, ella lo veía como si así lo fuera, tanto o quizás más que la figura que ahora portaba.
- Meimi san, ¿que piensa ahora? – pregunto intrigado por la expresión en su rostro.
- Oh nada, - dijo dedicándole una sonrisa de inmediato - solo pensaba que te pareces mucho en realidad a la figura que portas, no se como pudieras hacer para parecerte mas.
- Si usted lo desea puedo intentarlo aun más.
- Oh no, - dijo enseguida - no quisiera en realidad que tú perdieras tu esencia por ello.
- Eso no pasara, solo pídalo por favor.
- ¿Por favor? – esta vez preguntó ella.
- Esta bien Meimi san – lo interpretó el - volvamos a su casa.
5: 47 pm
Meimi se levantó para ver a su genio con una de sus historietas en las manos, viendo con melancolía una última página, la misma figura por la que ella derramó mas de una lágrima al verla por primera vez, dos adultos con una dulce sonrisa sosteniendo las manos uno de otro, una anillo colocado en un dedo de ella.
- Fue un lindo final no lo crees – dijo tallándose el ojo derecho y con un bostezo.
- Si lo fue – la volteó a ver, él se había quedado sentado en ese lugar los últimos 5 minutos asombrado por la enorme cantidad de emoción que ella había dejado regada en esa pagina, alegría, tristeza, emoción, amor, tantas emociones.
- Yo puse la misma cara que tú al llegar al final – dijo solo un poco mas alerta, el sol ni siquiera había salido aun - me dio tristeza que la historia terminara, pero afortunadamente hay muchas historias de los fans.
- Por un momento pensé que el final no llegaría a ser feliz – dijo compartiendo con ella lo que había ido descubriendo de la historia, sabia que ella había sentido lo mismo, se sentía en cada pagina de los pequeños libros que podía jurar había ojeado miles de veces - cuando lo del espejo él se veía tan molesto.
- Si yo también lo pensé así, se veía molesto, y triste
- Y la villana – dijo un poco sorprendido - fue sorprendente, eso no pasa en la vida real.
- Lo se supongo que eso es lo que lo hace tan bonito – dijo sonriente.
- Gracias Meimi san – dijo cerrado la historieta por fin – lo he disfrutado mucho.
- De nada Daiki. – se sacó una de las sabanas que cubrían la cama y lo llamó – ven debes dormir un poco ya es muy tarde.
- Aquí… - dijo algo impresionado de que ella le hiciera lugar en su cama.
- Claro – dijo y palmeó en sus pies.
- Gracias Meimi san.
El chico se levantó del piso apagando la lámpara donde había estado leyendo y se acomodó a su lado en el final de la cama, no notó cuando dejó sus ojos cerrados y hecho un ovillo se quedo completamente dormido, la sensación de tranquilidad y paz en esa cama, producto de muchas noches tranquilas era una segunda sabana sobre él y durmió… y durmió.
9: 00 am
- Segura estas bien linda.
Su papá y ella estaban parados en la puesta de su casa, él se preparaba para partir al trabajo.
- Si papá
- Segura… - dijo mirando unas largas ojeras bajo los ojos azules de su hija - es que te ves algo cansada.
- Si estoy bien, solo me he deseado un poco algún gato maullaba mucho en mi ventana, quizás era Inu. – solo para si pensó "bueno si fuera Inu él no maullaría ladraría ahora".
- Que extrañó yo no lo escuche. Está bien hija, si puedes toma una siesta, no quisiera que por desvelos te empezaras enfermar, ¿Bien?
- Si, así lo haré.
- Tendré mucho trabajo hoy así que si quieres puedes ordenar algo sencillo de comer o preparar algo para ti ¿Bien?
- Si papá.
- Ok – dijo poniendo un beso en la frente de la pelirroja – cuídate, nos veremos por la tarde.
Su papá con traje de trabajo subió a su auto y partió. Meimi no necesitaba dormir, estaba llena de energía, se metió a la cocina, tomó cereal, frutas, leche, jugo y lo puso todo en una bandeja, había dejado al chico acostado en su cama durmiendo, con un poco de suerte aun lo hacia, quería poder despertarlo con un buen desayuno después de que él siempre le daba cosas ricas para comer era tiempo de recompensarlo.
"Suerte que no puse la leche en el cereal". Eran las 10 de la mañana, pero no importaba había tiempo, al subir a su habitación el chico de cabello negro aun seguía recostado en su cama, dormido pacíficamente, con lo poco que había conseguido de sueño no le era extrañó que durmiera de esa manera, durante como 20 min. Lo estuvo mirando dormir, en sus sueños mas locos había visto dormir a Daiki Asuka jr. varías veces pero esto, había algo distinto, no era como ver a Daiki, era como ver a otra persona, "bueno él no es Daiki, puede llamarse así, verse como él pero él es… es Akai" aun con todo y eso verlo dormido así no podía evitar el pensamiento que le encantaría poder rayarle la cara, no pudo evitar reprimir una risa divertida y bajamente sonora.
El genio empezó a abrir los ojos para poder ver dos cándidos y bellos ojos azules mirándolo muy de cerca.
- Ohayo
- Ohayo Meimi
"Me ha llamado solo Meimi" ella no pudo reprimir su alegría, sonriente le dijo a la cara.
- Quieres desayunar tengo cereal, leche, jugo y fruta.
- Eso se oye maravilloso – dijo mirando de cerca los cándidos ojos de su ama y diciéndose así mismo que era el quien debía ofrecerle cosas no ella a él… también pensando que esta vez lo haría con gusto
- ¿Cual es la diferencia entre un favor y un deseo Daiki? – dijo preguntando finalmente eso que le había dado vueltas en la cabeza desde conocerlo.
- Ah – dijo mientras se limpiaba con la lengua el sumo de naranja de arriba del labio.
- Ayer me hiciste pensar que pedir un deseo y pedir un favor es distinto – dijo mientras empezaba juntar todo en la bandeja y se sentaba a su lado esperando por su vaso – existe alguna diferencia en realidad.
- Bien Meimi cuando usted me pide un deseo yo estoy obligado a cumplirlo, esa es mi labor pero pedirme un favor es distinto no estoy obligado a hacerlo, yo decido si lo hago o no.
- Pero lo que hiciste fue pesado Daiki, no dormiste casi nada – dijo mirándolo cariñosamente.
- Fue un placer en realidad Meimi, yo haría lo que fuera por complacerla - dijo mientras ella tomaba de sus manos el vaso vació, esa sensación tan increíblemente cálida la recorrió de nuevo.
- ¿Puedo pedirte otro favor? – dijo sin poder soltar sus manos.
- Solo pídalo.
- No dejes de llamarme solo Meimi – dijo con ternura.
- Está bien – dijo cada vez mas cerca de la chica, hechizado por la fuerza de atracción que ella ejercía en ese instante – Meimi.
Había tanta ternura en su tacto, un sentimiento cálido y reconfortante cuando puso sus manos en su espalda y ella recargó su frente sobre sus labios. El genio deseaba tanto que su ama no sintiera tanto amor por esa figura, tenía una sensación tan clara de que lo amaba que llegaba a confundirlo, todos sus actos, el calor de su cuerpo esa energía que lo cubría le dictaba que lo amaba y al mismo tiempo sabía que no era así, era solo la figura que portaba. Cuando ella subió su rostro y pudo sentir cerca la calidez de su aliento se olvido de lo demás, el tacto fácil y cálido de los labios de la chica pelirroja, en los suyos lo hacia perderse, era tan sencillo solo no pensar.
"Sabiamente debo dejar de besarlo o yo podría…. Solo debo dejar de besarlo así". Se decía a si misma viendo al joven de cabello negro que secaba la loza a su lado mientras ella lavaba, él se veía tan humano, y su figura le era tan atractiva, era difícil pensar que no era un humano, "Por eso él no se quedara aquí siempre, solo hasta que pueda cumplir mi deseo… aun así puedo intentar…"
- Daiki – lo llamó.
- Si, dígame Meimi – dijo colocando el último vaso limpio en la bandeja de escurrir.
- Me he estado haciendo una pregunta un par de días.
- Dígame su pregunta, - dijo solicito - si conozco la respuesta se la daré.
- Me preguntaba, ¿Puedes cumplir un deseo que yo te pida, pero para otra persona?
- Si usted me lo pide por supuesto que puedo – dijo con curiosidad.
- ¿Incluso si es para ti? – preguntó ella.
Daiki la miro atentamente "¿para mi?" casi podía preguntar con la mirada.
- Has hecho muchas cosas por mí y quisiera poder agradecértelo.
- ¿Agradecérmelo? – no entendía, él era su genio embotellado, era su labor complacerla, agradecer su trabajo, no lo entendía.
- Si, bueno solo si tú quieres
El genio no supo responder "un deseo para mi" nunca nadie le había ofrecido algo así
- Me gustaría que intentaras tener una vida como yo.
- ¿Una vida como usted?
- Si – dijo por demás entusiasmada – tú sabes, tener una casa, una familia, ir a la escuela, intentar tener una vida como una persona cualquiera ¿que dices? ¿te gustaría intentarlo?
- ¿Que si me gustaría intentarlo?
Ella de verdad era autentica en su propuesta, un hogar, una familia, justo como ella, un hogar… para él.
- ¿Vas a seguir respondiendo todas mis preguntas con las mismas preguntas? – dijo lo que parecía un poco irritada
- Que si voy… - reacciono a tiempo - Oh no Meimi.
- Ven conmigo.
La chica tomó al joven genio de la mano y salió con él de la casa, en la calle solo una persona que iba de paso los observo salir de la casa, caminaron solo un par de cuadras antes de llegar a una casa que tenía al frente un letrero de "se vende" y un número telefónico abajo.
- Mira, durante todo este año el señor Yanagawa ha intentado vender esta casa, pero no ha tenido mucha suerte pues tiene un par de problemas con la tubería y el gas pero esta en muy buenas condiciones, ven.
Lo tomó de nuevo con la mano y entraron a la casa vacía, era una casa muy sencilla, un recibidor, una sala enfrente, una cocina, un comedor y un segundo piso, las paredes color perla y los suelos de madera.
- ¿Te gusta? – le preguntó emocionada.
- Mucho – dijo sintiendo la casa entera - es… una casa.
- Si es una casa, tú y una familia pueden vivir aquí todo el tiempo que tu quieras, me gustaría que lo intentaras - dijo y tomó al chico de las manos – creo que a ti te gustaría intentarlo, has hecho muchas cosas buenas por mi y me gustaría que pudieras tener algo a cambio, pero si no quieres solo dímelo, además si te aburres o no te gusta solo debemos revertirlo ¿Qué dices?, ¿Te gustaría?
De la nada la chica había sido abrazada suavemente, un sentimiento que pudo calificar solo como enternecimiento. La recorrió.
- Me gustaría mucho Meimi, muchísimo. – dijo sin poder ocultar su energía que era de inmediato copiada por ella.
- Hagámoslo – dijo la chica con alegría.
- Si hagámoslo.
La chica no tardó ni un segundo en separarse y sacarlo de una mano de la casa, se quedaron parados en el porche, lo tomó entonces de ambas manos y cerró los ojos preparándose para pedir su deseo.
- Deseo… - tomó un profundo aliento antes de seguir – que tú puedas crear una familia como tú la desees para que vivas con ella en esta casa, con la respectiva remuneración al dueño por ella, que puedas venir al colegio conmigo para intentar tener una vida común y corriente conmigo… que este deseo pueda revertirse en el momento que tú lo desees. - Finalizo el deseo e hizo un guiño.
- ¿No quieres agregar nada más?
- Es perfecto así – dijo enternecido.
- Bueno eso es lo que deseo.
Él cerro los ojos también, de nuevo ese brillo intenso los cubrió a los dos, una energía cálida y poderosa los baño, lo que pareció solo segundos, después cesó, y ambos pudieron abrir los ojos para mirarse la cara.
- Hecho esta.
En ese mismo instante la puesta de la casa se abrió para descubrir a los dos adolescentes en la puerta, Meimi miró a la persona que había abierto la puerta y quedo asombrada, la misma camisa blanca en pantalones de vestir grises, el mismo rostro de ojos negros, pelo oscuro y ligero bigote, el aroma de cigarrillo en él.
- Daiki quieres venir a ayudar, aun hay mucho que desempacar – el hombre le dijo al genio con total naturalidad, noto entonces que su hijo estaba con una persona – Oh konichiwa.
- Konichiwa – dijo suavemente, era él detective Asuka, el padre de Daiki, el mismo personaje que vivía en la historia, parado delante de ella, él había usado el mismo personaje del padre de Daiki para hacer su propio padre, "Mei reacciona" – Irasshaimase (bienvenido) – dijo haciendo una amable reverencia, Daiki observando sus gestos – mi nombre es Sakamoto Meimi, mucho gusto en conocerlo.
- Muchas gracias Sakamoto san – dijo e imitó la reverencia – yo soy el detective Asuka, confío en que mi hijo ya se habrá presentado a si mismo.
- Oh si Asuka jr. lo ha hecho ya.
- Me alegra este hijo mío a veces es un tanto descortés – dijo mientras revolvía el cabello del chico que se veía por demás confundido – gustas pasar, esta un poco desordenado pero podemos ofrecerte un taza de té.
- Oh quiero dar molestias.
- Oh es ninguna molestia – insistió - nosotros ya preparábamos un poco, será un placer invitarte.
- Gracias – dijo con una amable sonrisa, volteó a ver al chico y pensó con intensidad "sígueme" - me guías Asuka jr.
- Por supuesto Sakamoto.
Ella sonrió en complicidad pesar de parecer confundido aun él había podido seguir la guía de os recién vecinos. Entraron a la casa, las cajas de cartón apiladas, y los muebles desordenados dieron guía de la reciente mudanza, en ese momento una mujer joven de largo cabello negro y ojos verdes salió de la cocina con una bandeja y tres tazas de té, Meimi miró asombrada él había creado una mamá, era una mujer muy bella pero que definitivamente no conocía.
- Ella es mi esposa – dijo el detective Asuka presentando a la bella mujer quitándole la bandeja de las manos.
- Mucho gusto – dijo la mujer haciendo una reverencia y con melodiosa voz – mi nombre es Asuka Chihiro.
- Mucho gusto Asuka san – dijo saliendo de su asombro e hizo una reverencia mas - mi nombre es Sakamoto Meimi.
- Oh solo llámame Chihiro, así podré llamarte Meimi, esta bien Meimi chan.
- Si, Chihiro san. – dijo con una sonrisa, era una mujer tan dulce.
El detective Asuka le ofreció una taza de té a su lado.
- Tu familia es tan bella Daiki.
Había bebido te con ellos y escuchado una historia normal de una joven familia mudándose por un puesto de trabajo en la pocilicia local, Daiki había creado toda una historia que justificara la presencia de su familia y él allí, era increíble. Despues del te y ayudar a poner algunas cosas en su lugar había dejado que el joven genio la acompañara a la puerta.
- No mas que la suya Meimi – dijo con una sonrisa amable.
- A partir de mañana iras al instituto conmigo – dijo emocionada - sé que no te hace falta con la cantidad de cosas que has estudiado, pero conocerás a muchas personas y seguro será muy divertido.
- Estoy seguro de eso Meimi – dijo él.
- Mañana temprano vendré por ti, así que esta listo a tiempo – dijo bajando los escalones de la entrada de su nueva casa - ya quiero ver la cara de todos en especial de… bueno no importa, hasta mañana Daiki.
- Hasta mañana Meimi – dijo siguiéndola, ella estaba tan llena de entusiasmo que lo atraía, aun no podía terminar de entender que no volvería a la botella en algún tiempo.
Meimi se acercó a él para poder despedirse dándole un beso en la mejilla, agradecimiento la acarició como un guante.
- Gracias Meimi – dijo antes de que ella se alejara.
- No ha sido nada.
Así en medio de un sonrojo y una dulce sonrisa y caminó a su casa siendo seguida por un par de ojos negros aceitunados, una vez se perdió dentro de nuevo a su casa y con su familia… su primera casa y su primera familia.
Fin capitulo 5
14 de febrero de 2012
1:19 am
...
nota de autora: nadie puede decir que los olvido, por algún motivo que no termino de entender sigo recibiendo reviews de personas que me siguen pidiendo esta historia asi que solo tengo que decir.
Agradezcan con reviews
shian shen
Mimi chan
