Todos los personajes de la serie Kaitou Saint Tail pertenecen a la gran Megumi Tachikawa. En serio la adoro solo por haber hecho esta serie, hago esto solo por diversión sin fin de lucro por ello no incurro en ningún delito, aclarado el punto aquí vamos
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GENIO EMBOTELLADO
Por Mimi chan
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Capitulo 6:
Casería
La flor era bellísima, los pétalos apenas abriéndose y el aroma era fresco, como recién cortada, la sostuvo en su mano y la examinó atentamente, sus ojos azules se llenaron de rojo, el aroma delicado de la rosa roja en sus manos subió por sus fosas nasales y de sus labios nació.
- Y… ¿Qué demonios es esto? – dijo verdaderamente confundida.
- Una rosa, Meimi san.
Meimi casi miró con enojo al chico a su lado que cargaba su saco sobre su hombro, su gesto tan parecido al chico de los mangas la hizo temblar ligeramente.
- Ya que se es una rosa Daiki – dijo la chica de largo cabello rojo - lo que me pregunto es, ¿Qué hace aquí?
- No Meimi san – dijo llevándole la contraria, en realidad solo por divertirse - usted pregunto ¿Qué era?, no ¿Qué hace aquí?
- Todo te lo tomas de forma tan literal Daiki – le reclamo la joven con un poco de impaciencia.
Meimi y Daiki empezaban a enfrascarse en una pequeña discusión sobre la retórica de su oración, cuando Kikyou apareció en la puerta, entró si prestar mucha atención y después de haber dejado sus cosas en su lugar se acercó.
- Ohayou – saludó cerca de ellos y solo entonces la notaron – Daiki y Meimi.
- Oh Ohayou Kikyou - respondieron los dos chicos.
- ¡Que ternura! – dijo Kikyou arrebatando la flor de las manos de la chica de ojos azules – Oh Daiki es una flor tan bella, ¿Dónde la conseguiste?
- No he sido yo – respondió con sencillez el joven genio.
- Oh… eto… yo no lo sabía – dijo esperando no entrar en la discusión de un mal entendido - y entonces ¿De dónde salió?
- Es lo mismo que yo me preguntaba – respondió Meimi.
- No Meimi, - dijo el joven a su lado - tú preguntabas ¿Qué diablos era?
- Oh ya olvida eso Daiki – dijo por fin dándose por vencida - y no dije "diablos" dije "demonios".
Un chico de ojos negros miraba con discreción desde la puerta para no ser descubierto, a los chicos que seguían discutiendo adentro, y a Kikyou casi hacia el "me quiere no te quiere" con su rosa. No notó una figura estilizada que se paró a su espalda hasta que se recargó en la pared y se asomó dentro para ver que veía el chico. El chico volteó a ver quien era y se tomó con dos intenso ojos verdes y una cabellera corta y rubia.
- Buen movimiento Tenshi – dijo y lo saludó con un beso en la mejilla –una flor cursi, para una niña cursi.
- Gracias, supongo – dijo con una media sonrisa – olvidaba lo bien que luces de rubio Nahomi
- Yo también – dijo cepillando con sus dedos el cabello sobre sus hombros.
- Pero ¿Qué hay si a tu pez le gusta más el señuelo color de rojo?
- Te aseguro querido – dijo y pasó una mano por su barbilla y le guiñó un ojo – que este señuelo será mucho más apetitoso que cualquiera.
La campana sonó pronto y todos empezaron a entrar a clase, Daiki había sido llamado a la dirección para su examen de validación, y en eso paso la mayor parte de la mañana, tocaron para el descanso y él no apareció, Meimi quiso esperarlo pero se vio jalada por Kikyou que quería enseñarle la ultima pócima de amor que había comprado esa mañana, y ella a regañadientes la siguió, después de todo él tardaría aun mucho, un examen como ese no debía ser fácil.
Lo que olvido Meimi es que el genio había pasado virtualmente estudiando los últimos 100 años dentro de su botella, así que un examen de secundaria era prácticamente pan comido.
Casi enseguida de que el timbre del descanso sonó, el chico de ojos negro aceituna salió del despacho del director, rodó su cuello de un lado a otro, hacia mucho que no ponía a prueba sus conocimientos, se sorprendió un poco que en las ciencias más duras los adelantos no habían sido muchos, pero los idiomas se habían transformado, el ingles moderno le causo un par de problemas, pero sabía que en lo demás había estado bien, lo había hecho todo a mano, si hubiera usado algún poder para poder redactar o responder seguro su examinador se hubiera asustado, además imagino que Meimi no estaría muy complacida lo que ella quería era regalarle una experiencia humana completa. Una sonrisa le adornó el rostro cuando se dio cuenta que pensaba en su ama solo como Meimi.
- Hola…
Una voz se escuchó a unos cuantos pasos de él y volteó a ver a la figura parada recargada en la pared, vio a una chica de corto cabello rubio y ojos verdes rodeada de una brillante aura rosada y roja. "Seducción" le sorprendió ver un aura así en una chica tan joven.
- Hola – respondió Daiki cortésmente.
- Veo que eres muy rápido – dijo con una amable sonrisa - no pensé que terminaras tan aprisa un examen así de largo. ¿No fue muy difícil?
- No, había estudiado mucho – dijo la verdad.
- Yo soy Nahomi Tomo – dijo extendiendo su mano mientras se acercaba a él – nadie nos ha presentado formalmente.
- Mucho gusto Tomo san – dijo tomando su mano con gentileza, un chispazo de energía caliente lo molesto un poco.
- Oh no seas tan formal – dijo estrechando su mano y casi jalándola – solo llámame Nahomi.
- Bien, Nahomi san.
- Tenía mucha curiosidad de conocerte – dijo viendo que él no se movía se acercó ella – por tu nombre ¡que dulce! tienes el mismo nombre del chico del maga eso… ahmm…
- Kaitou Saint Tail – completo el viendo que ella lo desconocía.
- Oh si, ese – dijo con una sonrisa luminosa, pero evidentemente falsa - es que es un manga tan viejo ¿Conoces mucho de mangas?
- No – le respondió - solo he leído ese hace unos cuantos días.
- ¡Solo en un par de días ¡Vaya! – dijo sonando impresionada – debe gustarte mucho leer ¿Cuál es tu libro favorito?
- "La divina Comedia" de Dante Allhigueri – dijo sin pensarlo mucho.
- Wow suena como un libro fantástico – dijo guiñándole un ojo – ¿Me lo prestaras algún día?
- Claro Nahomi san – dijo él amablemente será un placer.
- Eres tan amable – dijo arreglando distraídamente su solapa – ¿Cómo podría agradecerte?
- No tiene porqué hacerlo – dijo realmente incomodo, no le gustaba realmente ni un poquito lo que sentía cerca de esa chica.
- En verdad – dijo y se acercó más cerca de él – me gustaría agradecértelo.
- Creo que primero debo hacerte un favor ¿verdad?
Daiki sintió un aura muy fría a su alrededor, la sintió por su columna, y la vio reflejada en su mirada, casi se asombró cuando vio los ojos azules de Meimi y su aura se volvió muy gris, duro apenas un segundo, pero después de haber pasado semanas a su lado nunca había visto de ese modo, pronto se empezó a calmar.
- Buen día, Tomo – dijo avanzando en medio de ellos – no eres tan amable conmigo como con él.
- Buen día, Sakamoto – dijo con un fingido tono de amabilidad – es solo que hay personas que te inspiran a ser amable.
- ¿Cómo con Tenshi? – dijo con cierta ira.
- Y como tu amigo Daiki – dijo ignorándola deliberadamente, miró al chico que se había quedado mirándolas – hasta luego Daiki, después me prestaras el libro, ¿cierto?
- Claro, Nahomi san.
- Hasta luego. – dijo guiñándole un ojo.
"Borrate Nahomi" casi dijo Meimi cuando la chica se fue moviendo la cadera suavemente delante de ellos y luego al genio que miraba todo con atención sin entender la mitad, ella no odiaba a Nahomi, pero había un sensación muy fría a su alrededor cuando estaba ella.
- No quiero que estés con ella – dijo con fuerza cuando estuvieron solos sorprendiendo por completo a Daiki.
- Meim…
- Es una niña tan… - tuvo que cerrar la boca con fuerza para no decir algo realmente ofensivo - no la quiero cerca de ti, me entiendes, no quiero que le hagas favores, y no quiero que te relaciones con ella me entiendes – estaba casi gritando, pero no era enojo lo que sentía Daiki a su alrededor era algo mucha más parecido a la desesperación – no quiero, no quiero.
- No lo haré – la detuvo y la sostuvo de los brazos se sintió tan fría, - si no lo desea no lo haré.
- No te lo estoy pidiendo – dijo ella rápidamente, quien era ella para decirle quien podía o no hablar - bueno si, pero no de esa forma, por favor, no lo hagas.
- No lo haré – las lagrimas que se empezaron a pintar en la ojiazul lo llenaron de pena – no lo haré Meimi san.
Meimi lo abrazó y sin más se echó a llorar, había tanta tristeza en ella que se desparramó sobre sus manos como hiel, y no supo que hacer, justo en ese momento tenia incluso deseos de llorar con ella, de llorar por ella.
- No entiendo porque Daiki – dijo ella escondida en su pecho – pero Nahomi me odia, no se por qué, yo nunca le he hecho nada, pero siempre ha sido así, no quiero que ella te tenga, no quiero.
El solo respondió y la abrazó fuerte, ella empezó a calmarse rápidamente, su temperatura empezó lentamente volver a la normalidad.
- Siempre ha sido así – dijo cuando las lagrimas bailaban en sus ojos – nos conocemos desde que éramos niñas y siempre ha sido de esa forma y ahora va tras de ti, como fue detrás de Tenshi como va detrás de todas las personas que me quieren.
- Meimi… - deseaba tanto hacerla feliz, tanto.
Suspiró tan hondo como pudo y sintió como una sensación cálida la envolvió, cuando él agachó un poco su rostro y posó sus labios sobre los suyos, sus labios siempre era tan cálidos, se tranquilizó y se relajó al máximo cuando el la jaló contra su pecho y ahondó solo un poco el beso, sintió como si flotara en ese momento, sabía que en cualquier momento alguien podía salir de la oficina del director y caminar por ese pasillo pero no le importó, solo pudo hundirse en ese beso que sabía a vainilla y sal que con otro suspiro se acabó.
- Daiki… - susurró suavemente.
- Meimi… - un susurro ahogado salió de sus labios, "esta emoción… esta emoción no nació de ella, entonces…"
RINGGGGGGGGG RINGGGGGGGGGGG
- Creo… creo que debemos volver – dijo cuando escuchó la campana en medio de una nube aun y sumamente sonrojada.
- Si, vamos – dijo un poco confuso aun y algo sonrojado.
Los dos chicos salieron del pasillo y se dirigieron al salón, no notaron como un par de ojos verdes los había estado observando desde un salón vació, después de que ellos se fueron la chica se hecho a andar también. "Ja, que no lo sabe, en fin no es que me importe". La chica hecho a andar a su salón por el mismo camino de los otros chicos.
En realidad Nahomi no odiaba a Meimi, no era odio, era envidia. Nahomi toda su vida había estado compitiendo en secreto con Meimi, había ido al mismo colegio desde que eran niñas, en una comunidad pequeña eso era común. Desde pequeña Nahomi había destacado en el canto y cuando entró al primer coro de su escuela había estado feliz por un tiempo, era una de las voces principales, pero solo meses después Meimi había entrado al mismo colegio y había entrado al coro destacando aun más con su voz y con la modulación de la misma, y le había dado el solo en el coro dejándola a ella atrás y así había sido siempre, Meimi sacaba mejores calificaciones que ella, había sido mejor en deportes, en representaciones de teatro, en lo único que no había competido era con chicos, ella era más tímida en ese aspecto. De pronto se extrañó del hecho de que la belleza de Meimi nunca hubiera destacado, es decir no había muchas chicas de cabello pelirrojo y ojos azules, bueno eso no importa. Así que ella había empezado a competir con ella, no siempre con buenos resultados, hasta ahora su mejor logro había sido quedarse con Tenshi, y ahora que había visto la relación que tenia con ese chico de hermosos ojos azules supo que lograría esto, no importaba como. Llegó al salón para ver a la pareja entrar al salón antes que ella, y después entró, la profesora aun no llegaba del almuerzo así que fue donde estaba sentado Tenshi y se sentó en la paleta de su butaca.
- Muérete rápido pescador – dijo seriamente a pesar de que quería parecer indiferente – que tu pez ha picado otro anzuelo y si lo sacan del agua estará perdido.
- No te preocupes, esta caza yo la ganare.
- Lo que digas, yo me moveré también.
Diciendo esto bajo de la butaca y fue a su lugar, la profesora entro enseguida.
La clase empezó, la profesora explicaba un tema de biología que Meimi no alcanzaba a entender, la verdad es que estaba completamente perdida en sus pensamientos.
"Debería evitar que me siga besando así, cielos cada vez que lo hace, cada vez que me besa así yo…" lo volteó a ver y lo vio mirar la pizarra con atención, esto ya iba mucho más allá de su apariencia, era su forma de ser que la estaba haciendo sentir cosas, la forma en que la complacía, la forma en la que parecía tan maduro y al mismo tiempo tan fresco, la forma en que la consolaba. "Pero… no, no debería sentir estas cosas, después de todo, solo es cuestión de tiempo para que él se vaya, él no hace esas cosas por gusto, él solo esta aquí hasta que logre cumplir mi deseo."
Meimi solo bajó de la nube por un codazo de Kikyou que le paso un papel y apuntó al joven de ojos verde y negro que le sonreía. Tomó el papel y lo abrió viendo una nota adentro.
"Podríamos ir a un lugar cuando salgamos de aquí, me gustaría poder mostrarle algo" Ella lo volteó a ver y por respuesta le dio una sonrisa que él respondió con una más amplia, después los dos volvieron a la pizarra.
Después de un rato las clases terminaron y todos empezaron a salir del salón, él esperó que ella recogiera sus cosas y salieron juntos del salón.
- Me esperas en la entrada Daiki, solo quiero pasar al servicio primero.
- Claro Meimi.
El chico tomó la mochila de la joven y colgándosela en el brazo salió con los demás alumnos en lo que ella iba al baño. Cuando Meimi salió del baño vio a un chico parado a la mitad del pasillo y tuvo que enfrentarlo.
- Sakamoto… - saludo con una sonrisa luminosa, que parecía ensayar un par de horas al día.
- Nakashima, - Meimi miró a los ojos a ese chico de color negro, tenia esa mirada que antes le había parecido tan seductora y ahora le causaba casi gracia, como había alguna vez llegado a comparar la mirada de Daiki con esta. - ¿Qué se te ofrece?
- Solo quería preguntarte – dijo acercándose y ella no retrocedió, solo para retarlo tomó uno de los mechones de su cabello entre sus manos y empezó a jugar con él casi ignorándolo – ¿Si te había gustado la rosa?
- Ah, fuiste tú – dijo con una sonrisa fría – gracias, ahora ya sé que hacer con ella, es una lastima.
- ¿Por qué una lastima? – preguntó el joven delante de ella.
- Que tenga que ir a parar al cesto de basura.
- ¿Tanto te disgusta que tenga un detalle contigo? – dijo queriendo sonar decepcionado – ¿Tan más concepto tienes de mi?
- Solo el que tú te has formado Nakashima – dijo conservando la mente fría, oh, tenia tantas ganas de decirle el concepto que en realidad tenia de él.
- Aun no es tarde para repararlo – dijo con una sonrisa que lucia inocente, pero no ella no se lo tragaría de nuevo – al menos podríamos volver a ser amigos, ¿Qué dices? te invito un helado, de chocolate como siempre.
- Gracias Nakashima pero no puedo – dijo satisfecha – hoy, tengo una cita.
- Con el chico de tus sueños – dijo un poco molesto, definitivamente no era el tipo de chicos que les gustaba que los despreciaran.
- Pues si – dijo todavía mas satisfecha al ver la expresión de Tenshi, no sabia si eso era venganza, pero se sentía bien - ya lo vez, ese dibujo del que siempre te sentiste celoso, de pronto es real por arte de magia, será… quizás, en otra ocasión.
- Esta bien, hasta luego Meimi.
- Hasta luego Nakashima.
La chica se alejó del chico de ojos negros hasta que lo perdió de vista, lista para encontrar al joven que la esperaba en la puerta así que se apresuró para verlo, allí estaba con unos documentos en las manos cuando estuvo suficientemente cerca de él la volteó a ver con una sonrisa.
- Mira – dijo y ella tomó los documentos, eran sus calificaciones – me fue bien creo.
- Si, - dijo asombrada - te fue casi perfecto, Wow, 9.9.
- Si, solo falle en un par de respuestas de ingles básico, no tenia idea de que hubiera cambiado tanto desde la ultima vez que lo practique.
- ¿Cuando fue la última vez?
- Hace como 200 años estuve una ocasión en Europa, mal lugar, todo los franceses huelen un poco extraño – la chica río por su comentario – pero supongo que es suficiente para la escuela.
- Seguro que es suficiente – dijo una vez que se le pasó la risa – oye solo debemos ir a casa para pedir permiso no puedo irme así como así ¿Está bien?
- Claro que si Meimi – le respondió - vallamos a casa supongo que en mi nueva condición yo tampoco puedo desaparecer solo así.
El chico la tomó de la mano y sintió toda la calidez de su toque y así se dirigieron a casa.
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- Tadaima – llegó la chica a la puerta y saludó adentro, dejando la mochila en la puerta.
- Okaeri – salio su papá con una sartén me mano y friendo vegetales – hola hija ¿Cómo te fue?
- Muy bien papi ¿y mamá? Pensé que regresaba hoy.
- Oh si así era, pero ya cuando se recuperó de la viruela y estaba a punto de regresar le ha dado salmonelosis, tu tío a mandado un medico que las dejo en cama dos días más.
- Oh no lo puedo creer.
- En lo tanto nos tendremos que defender y… - en medio de toda esa platica vio el chico a espaldas de su hija – Oh disculpa nuestra grosería, tú debes ser Asuka jr, de la familia que compró la casa de el señor Yanagawa, lamento no haber ido a conocerlos como es debido, pero mi esposa ha estado enferma y entre la casa y el trabajo y este pequeño diablito rojo – dijo mientras acariciaba la cabeza de su hija – no he tenido tiempo.
- Papá… - dijo la chica sonrojada, si había caído finalmente a la edad en que una muestra de cariño de papá y mamá era bochornosa.
- No se preocupe Sakamoto sama – dijo el joven con tranquilidad.
- Papá, venia a pedir un permiso – dijo con cautela - Asuka Jr, es nuevo en la cuidad y me gustaría poder enseñarle lo que conozco, ¿Puedo ?
- Claro que si hija, eres muy amable – dijo su padre - vayan pero no tardes mucho, debes estar aquí para la cena, esta bien (que si, es una muletilla del papa de Meimi, esta bien jeje)}.
- Si aquí estaré, gracias papá – dijo dándole un beso en la mejilla y saliendo por la puerta.
- Diviértanse, fue un gusto Asuka kun.
- Igualmente Sakamoto san – dijo haciendo una reverencia.
Después de esto los dos chicos salieron andando de la casa, él la tomó de nuevo de la mano y solo lo siguió, no le había dicho que era lo que quería enseñarle.
Estuvieron andando hasta que llegaron a un parque, y entraron dentro de él, el parecía buscar un lugar, y encontró una sección de árboles altos y solitarios y ando hasta allí, ella lo siguió y de pronto se encontraron frente a un árbol frondoso fuera del camino.
- Hemmm…. ¿Esto es lo que querías mostrarme? – dijo la chica sin entender que hacían frente al árbol.
- Casi – dijo con una sonrisa que la hizo sonrojar – cierre sus ojos.
La chica cerró los ojos y sintió como él la sostuvo de una mano y caminaron en dirección donde debía estar el árbol pero nada paso, sintió solo una ráfaga de viento que levantó su falda escolar y abrió los ojos, estaban en la punta de un alto risco, una cima desde donde se veía un cañón enorme lleno de árboles y una cascada que lo bañaba todo. Ella miró todo esto completamente absorta, desde ese lugar era como estar en una cima del mundo.
- Pero…
- La forma correcta de preguntar es ¿Dónde? – dijo antes de que ella pudiera armar una oración - estamos Meimi san.
- ¿Donde estamos? – dijo como un reflejo.
- Estamos en un cañón que se hizo en la unión de dos islas hace muchos años – dijo sin darle mas pistas, si supiera que habían atravesado la mitad del mundo, quizá se sorprendería demasiado - viví aquí hace mucho tiempo.
- Nunca había visto un lugar así – dijo sin poder dejar de mirar.
- Bueno no me extraña, no estamos muy cerca de Japón.
- ¿Y como llegamos aquí?
- Meimi – le explicó - yo tengo la habilidad de poder cruzar grandes distancias, incluso dimensiones mediante portales que puedo crear usando la energía de un ser vivo, en este caso fue el árbol en el parque.
- Increíble.
La chica siguió observando absorta desde la altura, tenía un hábito con los acantilados que muchos dirán que no es sano pero que a ella le encantaban, siempre se había preguntado como sería saltar de un lugar tanto alto y sentir el aire contra ti, sabía que era descabellado pero eso es lo que deseaba más que nada.
- ¿Esto es lo que querías mostrarme? – dijo volteándolo a ver finalmente, fascinada con el aire frio que la envolvía.
- No – dijo con una sonrisa cálida y autentica, quizá la primera sonrisa verdadera que había visto ese día - en realidad quería saber si le gustaría repetir el mejor deseo que he cumplido en todos estos años.
- ¿Cual es? – preguntó con curiosidad.
- Es una sorpresa, le aseguro que le gustara, ¿Qué dice?
- ¿No será peligroso?
- No, sí confía en mi – dijo mirándola dulcemente con sus ojos negros – ¿Confía en mi?
Meimi miró dentro de sus ojos y sostuvo una de sus manos, toda la afirmación que el genio requería estuvo en ese contacto lleno de tranquilidad, y de expectación al mismo tiempo.
- Confió en ti – dijo justamente lleno de confianza.
- Bien – dijo el genio y la puso en el filo del acantilado – cierre sus ojos.
- Si – ella hizo lo que le pidió, un aire frio lleno de roció acarició la piel expuesta.
- Dígame, lo deseo – le pidió él.
- Lo deseo – dijo con los ojos cerrados.
- Que así sea.
El genio la empujo al vació y de momento la sensación de caer del aire cargado de agua la llenó por completo, no hubo momento para el miedo, en medio de la caída Meimi tuvo una sensación muy extraña, algo que recorrió su columna por completo un vibrar en su espalda y la caricia de algo muy muy suave y en ese momento ya no caía más si no más bien estaba elevándose, sin detenerse a analizarlo sintió como subía alto y más alto, sintió el gas de las nubes a su alrededor y solo abrió los ojos cuando atravesó eso, y miró a su alrededor estaba más arriba de las nubes y unas alas grandes y albas estaba tras su espalda sosteniéndola, ALAS, como las alas de un ángel que la tenían suspendida en el aire. Dejó que las blancas alas la guiaran a su antojo y sobrevoló sobre las nubes y después más abajo, vio al chico sentado con las piernas cruzadas solo admirándola desde lo lejos y no pudo resistirse a ir a él.
- ¡Daiki esto es tan hermoso!
- Lo se – dijo mirándola a lo alto - siempre he pensado que es el mejor deseo que me han pedido.
- ¿Por qué no subes? – dijo llena de alegría, era la mejor sensación del mundo.
- Yo no tengo alas Meimi san.
- Deseo que las tengas también.
- Sus deseos, son ordenes Meimi.
El chico se llenó de un brillo mágico y despuntaron de su espalda unas alas igual de grandes pero con un tono marcado de gris y subió con ella.
Hubieran podido quedarse así eternamente, la sensación era realmente magnifica estando en el cielo y realmente no quería abandonarla, pero la tarde empezó a avanzar y con ella el sol a irse, cuando finalmente bajaron a tierra.
- Esto a sido magnifico Daiki – dijo aun sin poderse creer lo que había sentido - ha sido increíble, desearía poder quedarme en el cielo por siempre.
- Desea conservarlas Meimi, solo usted podrá verlas nadie más y usarlas solo cuando desee.
- ¡En serio!
- Claro que si Meimi.
- ¡Si!, ¡si quiero!
Dijo la chica lanzándose contra él en un efusivo abrazo y poniendo un beso apretado y dulce sobre sus labios que rompió rápido, algo sonrojada.
- ¡Gracias Daiki!
- Yo… - "gracias" también quiso decir – no ha sido nada Meimi, creo que es hora de volver.
- Si, vamos.
Así el genio se dirigió de nuevo a un árbol cercano y posó su mano sobre él, un círculo brillante se abrió y después se hizo como una puerta, Meimi pudo ver el parque del otro lado y caminó hacia ella quedando después los dos del otro lado, habían regresado a casa.
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Meimi estaba recostada en su cama boca abajo, escondiendo una sonrisa casi afectada en la almohada, sus alas albas la cubrían por completo, un toque de rosado se distinguía ahora en la semi oscuridad de su habitación. Cerró los ojos y pudo verse a ella misma de nuevo besando al chico de ojos negro aceitunados.
Los abrió de nuevo y escondió su rostro de nuevo en la almohada.
"Y yo dije que ya no lo dejaría besarme así y ahora he sido yo quien lo ha besado, debo estar loca"
Pero allí estaba esa sensación tan pacifica y tan cálida que se anidaba dentro de ella solo de pensarlo. No podía luchar contra ella, por que después de todo, esa era una sensación de ella, él solo respondía a lo que ella sentía.
"Sé que se ira, lo sé muy bien, pero mientras este conmigo voy a procurar ser feliz, no importa cuanto tiempo sea, solo voy a ser tan feliz como pueda y no dejare que nadie lo arruine"
Después de este último pensamiento se arremolinó en medio de las plumas suaves y dejó que Morfeo la atrapara, no sabía cuanto duraría pero así solo fuera un día más, lo viviría a plenitud, lo que pasara mañana, solo pasaría.
Fin capitulo 6
24 de febrero de 2012
4:24 pm
