CAPITULO IV

1-

Se congeló en la puerta.

Ella no se volvió a verlo, supo que estaba ahí, sólo que no fue capaz de moverse. Él tampoco se movió. No dijo nada. Ni siquiera respiró.

Se quedó parado en el umbral con hasta el último músculo del cuerpo paralizado, con el corazón saliéndosele del pecho, agolpándosele en los oídos. Llevaba el pelo mucho más largo que la última vez, un abrigo color té, un simple vestido blanco, nada de ropas negras, diferente, pero la misma al fin y al cabo, el mismo cuerpo flaco y menudo, las mismas manos huesudas, queriendo apretar el cristal de la ventana mientras miraba con los ojos de par en par a la nada, esperando...

Esperando a que él dijera algo cuando aún no lograba volver a respirar. ¿Era ella en verdad? Estaba viva y frente a él... ¿De verdad? Por un instante sintió que perdía contacto con la realidad.

.- Dios mío...- se le escapó en un susurro, dejándose caer contra el marco de la puerta.

Ella se volvió hacía él al fin, los ojos abiertos, expectante.

Y asustada...

Raphael logró respirar otra vez, pero a mil por hora. Dio un paso hacia ella, nervioso, sintiendo como las piernas congeladas se resistían. Ella bajó la mirada. No era precisamente esa la reacción que esperaba, se veía tan impresionado... No la esperaba de vuelta, seguro que no, pensó que tal vez se alegraría, pero era obvio que esa parte había sido sólo fantasía suya.

.- Raphael...- comenzó, en voz apenas audible, sus ojos habían comenzado a humedecerse, se le quedó mirando, los mismos ojos grandes y grises. Raph abrió la boca, pero no dijo nada, tenía la boca abierta, pero no salía nada de ella...

.- ¿Sora? C-como...- logró articular al fin, torpemente. - Pensé que estabas muerta…

¿Era ella? ¿Realmente ella? ¿Estaba ahí en verdad? Sora dio un paso más hacia él, suplicante.

.- Lo estaba… es una larga historia.- Dijo ella, tratando de ordenar sus pensamientos, confundida entre la ansiedad de ver a Raph y el miedo a su reacción.- Pero regresé. Tenia que verte, tenía que decirte que lo siento, que siento todo lo que pasó ¿Crees que puedas perdonarme? Haré cualquier cosa...- Sora se calló en mitad de la frase, respiraba tan agitado que apenas si podía hablar, pero él seguía mirándola ceñudo, sin reacción más que la de una profunda sorpresa.

.- Raphael...- Habló con los dientes apretados, a punto de ponerse a llorar.- Di algo… Por favor...

Raph reaccionó, parpadeando un par de veces, movió la boca pero tardó varios segundos en decidirse a hablar.

Dios mío... Sora... Era ella, viva, pero ¿cómo? cómo podía ser, él la vio desaparecer, vio cómo no quedaba nada de ella...

.-Estás... ¿estás bien?...- pudo decir por fin, casi mecánicamente. Quiso moverse, pero estaba frío, clavado para siempre en ese punto del piso. Vio el cuerpo de Sora ponerse tenso, sus puños apretarse, un par de lágrimas finalmente cayeron.

Oh, dios, iba a ponerse a llorar. Algo debía decir ¿pero qué cosa? Estaba tan confundido, no sabía lo que sentía, apenas podía creer lo que veía.

Sora entonces pensó que era una estúpida, ¿Por qué creyó que tal vez había una oportunidad? Volvió a alzar la vista, limpiándose las mejillas.

.- Si. Estoy bien.- dijo ella al fin.- Quise que lo supieras, eso es todo. Ya me voy.

Sora miró la puerta tras la espalda de Raph, lo miró a él por última vez y comenzó a caminar en dirección a la salida.

Raphael vio cómo el lugar en donde ella había estado parada se quedaba vacío, sólo cuando pasó junto a él fue capaz de reaccionar, estaba por volverse cuando la escuchó hablar de nuevo y esas palabras fueron las que finalmente lo despertaron.

.- Nunca vas a poder perdonarme ¿verdad?... – dijo en un susurro apenas.

.- No, espera...- comenzó, haciendo esfuerzos en su cabeza por ordenar sus pensamientos.- Es que no, es sólo que no...

Se dio la vuelta, pero ya no tenía sentido, ya no había nadie ahí. Se quedó un rato mirando el marco vacío, relajando por fin los hombros.

.- Es sólo que no es tan fácil...- le dijo a la nada delante de sí. Se había ido.- Mierda...- gruñó.

2.-

Abril, con Fénix pegada a la espalda, esperaba en la escalera que llevaba a la tienda, afuera del departamento, cuando Sora salió hecha una furia y con los ojos llorosos. Abril ahogó un gritito, esperando lo peor a continuación, los había visto pelear antes, pero nada ocurrió, Raphael no salió tras ella ni tampoco sintió el ruido de cosas quebrándose. Entonces pensó que la cosa podía haber terminado incluso peor. Esperó aún unos minutos más y luego corrió hacía la puerta, ni bien Sora desapareció escaleras abajo.

Fénix miró atentamente a la mujer que salió del departamento. ¿Quién era ésta chica en la vida de Raph? ¿Cómo es que nunca había escuchado de ella? No le quitó la vista de encima en cuanto la vio salir, menuda, frágil, el pelo marrón, la piel tostada, los ojos grises, bonita, sí, algo bonita… La siguió con la mirada con tanto descaro, que Sora necesariamente tuvo que darse cuenta.

En mitad de la escalera se dio la vuelta y fijó la vista en Fé, dejándola sin aliento.

Fé retrocedió un poco, instintivamente, sintiéndose examinada de pies a cabeza, pero sin poder sacarle los ojos de encima en todo ese rato, boquiabierta, hasta que Sora por fin se dio la vuelta y siguió su camino escaleras abajo. Pensó que la de la chica era una mirada rarísima, su cara y todo ese halo de misterio que había envuelto ese pequeño instante, la habían dejado intrigada de inmediato.

Se imponía un pequeño trabajo de investigación para más tarde. Por el momento, se dirigió a la puerta del departamento y se quedó ahí, sin avanzar más.

.- Oh...- exclamó, para después quedarse muda.

Abril estaba ahí también, a sólo centímetros de ella, todavía sin decidirse a entrar. Fénix miró a Raph un rato y después miró las escaleras. Pensó. Volvió a mirar a Raph y tomó una decisión. Se acercó sigilosamente a Abril.

.- Abril, cariño, algo me dice que eres la más indicada para hacerse cargo de esta situación... – Abril volvió parcialmente la cabeza hacía ella, abriendo la boca.

.- P-pero yo...

.- Abril.- Fénix se volvió a verla con seriedad.- ¿Para qué están los amigos sino para estas ocasiones?

.- ¿Y entonces porqué no me acompañas?.- preguntó Abril, frunciendo el ceño.

Fé se encogió de hombros sonriendo.

.- Tengo cosas que hacer.- Se volvió a ver las escaleras nuevamente.- El tiempo es tirano, mi amiga, debo correr, pero llámame si esto se te sale de las manos, cómo si le entraran ganas de lanzarse de algún balcón o algo...- terminó, alargándole una tarjeta.

Abril se la recibió como hipnotizada.

.- Está bien...- fue lo único que atinó a decir antes de que Fénix se perdiera por el pasillo en dirección al primer piso.

Raph estaba sentado a la mesa del comedor con la cara enterrada entre los brazos.

.- Dios...- murmuró para sí, antes de entrar y dirigirse a él.

Odiaba tener que ver a Raph así, lo había visto mal antes, claro, habían tenido tiempos malos, y siempre era difícil sacarlo de su pozo profundo.

Se acercó despacio y apartó una silla junto a él. Raph no hizo el menor movimiento. En silencio, Abril lo rodeó con un brazo y descansó la mejilla en su cabeza.

.- ¿Qué pasó?.- le preguntó en un susurro.- ¿Qué fue esta vez?

Raph pensó.

.- Creo que la cagué.- le dijo en voz baja, con la barbilla apoyada en los brazos y cara de desánimo.

.- ¿Mucho?.- preguntó ella con tranquilidad, él asintió.

.- Un poco.

.- ¿Se puede arreglar?

Raph no respondió de inmediato, se quedó pensando un rato.

.- No sé… o sea, pensé que había muerto.- siguió al fin, con la misma voz grave, monótona y rasposa.- Pensé que estaba muerta y ya. Nada que hacer, eventualmente la olvidaría, la gente se muere y la vida sigue, tal vez la recordara de vez en cuando, pero sólo eso. Estaba seguro de que así iba a ser, un mal rato ahora, pero eventualmente pasaría.- Raph resopló.- Pero no pasó.

.- ¿No?- preguntó ella, instándolo a que continuara.

.- No.- repitió él, levantando la cabeza de los brazos y alzando un poco la voz.- Pensé que estaba aceptándolo, haciéndome a la idea, eso pensé, pero no paro de pensar en todo eso...- Raph se revolvió inquieto en su asiento, molesto por no poder explicar mejor lo que pasaba en su cabeza.- Pienso en la forma en que se fue, en cómo no estuve ahí, en como nunca estuve ahí, en que tal vez pude hacer las cosas diferentes, en que ahora haría las cosas diferentes, no sé como, pero serían diferentes, lo intentaría al menos. Después pensaba qué caso tiene, ella ya no está, ya la cagué, ya no voy a verla más, nunca más, y pensar eso…dolió.

.- Raph…- Abril lo miró con tristeza.

.- Lo peor de todo, lo que me mata, es que no se lo merece.- Raph se hizo hacia atrás en la silla y soltó un gruñido. – Pero, mierda, la extrañaba y pensaba en lo que daría por devolver un poco el tiempo, por cambiar algunas cosas, por empezar otra vez. Pensaba en eso a cada rato y de pronto, está ahí, parada delante de mí y no fui capaz de decir una puta cosa.- Raph volvió a dejar caer la barbilla en sus brazos cruzados sobre la mesa.- Eso fue tonto. Realmente tonto…

.- Si.- dijo Abril después de pensar un rato.- Realmente, eso fue bastante estúpido, pudiste haber dicho algo…

.- ¡Lo sé!

.- ¿Y qué diablos te pasó?

.- No sé, me congelé. Es decir, pensé que estaba muerta y viene y se aparece así como así y espera que a uno no le de un infarto…

.- Si, es verdad…- dijo Abril, pensativa.- ¿Y que vas a hacer ahora?- le preguntó al final.

Raph arrugó la cara.

.- No tengo la más puta idea…

TBC

Banda sonora de este capítulo:

Chances- Athletes

Words that we couldn't say.- Steve Conte.