CAPITULO V
1.-
Sora bajó las escaleras a la velocidad de la luz, haciendo a un lado un par de lágrimas que le estaban llenando los ojos. Se obligó a no llorar, era difícil, pero se obligó a no hacerlo. Después de un rato no fue tan complicado, la rabia fue más fuerte que la pena.
Caminó rápido por la calle, agarrándose la solapa del abrigo para evitar que el viento lo abriera, sus pasos apurados hacían eco en la acera. Pensaba ir por el metro, pero después lo pensó mejor y decidió que caminar iba a ayudar a calmarla...
Pero era toda su culpa ¿No? ¿Qué más podía esperar? ¿Qué corriera a abrazarla? Probablemente esperaba no tener que verla nunca más y de pronto se aparece así...
Debió haberlo sabido. Lo mejor sería desaparecer.
Subió los escalones hasta su departamento de dos en dos, todavía estrangulando la solapa de su abrigo ¿Pero quién diablos era esa mujer que estaba en el departamento de Abril? Tuvo un presentimiento horrible en cuanto la vio ¿Qué tenía que ver con Raphael?
Tal vez... Es decir, había pasado el tiempo ¿qué le hacía pensar que todavía pensaba en ella? no lo hacía antes, por qué las cosas habrían de ser distintas ahora. Tal vez esa mujer y él…
Dios, no... ¿Sería eso? ¿Habría dado ya vuelta la página? No veía que pudiera ser en verdad tan difícil, siempre estuvo sola en esa relación. Bastante sola.
.- Llegas temprano...- escuchó una voz ni bien hubo cerrado la puerta. Abrió la puerta del clóset y arrojó dentro el abrigo.- Supongo que...- siguió la voz, pero casi al instante se calló.
Sora se dirigió hacía la cocina y encontró a Battou en mangas de camisa, con un delantal que decía "besa al cocinero". Tenía un par de huevos que estaba a punto de estrellar y arrojar dentro de la licuadora abierta frente a él.
.- Supongo que las cosas no salieron tan bien.- terminó al fin su oración, distrayendo su atención sólo un segundo de lo que hacía en la licuadora.- No esperaba que volvieras esta noche.
Sora se rió sarcástica, terminando de secarse unas lágrimas, luego fue a sentarse sobre el respaldo del sofá, quedando frente a la cocina y a Battou. Éste le puso la tapa al frasco del aparato.
.- No fue el recibimiento que esperaba...- susurró al fin.
.- ¿Qué fue lo que dijo?
.- Nada. Sólo se me quedó mirando…
Battou lanzó una carcajada divertida.
.- Bueno...- siguió y al instante apretó el botón de mezclar y se volvió a mirarla. Sora arrugó la frente. Battou le hablaba pero el ruido de la máquina no le dejaba escuchar nada.
.- ¿Qué?.- preguntó ella una vez que la licuadora dejó de funcionar.- Battou la miró extrañado.
.- Dije que era de esperarse. Ha pasado más de un año, pero fueron muchas cosas…
Sora se le quedó mirando en silencio.
.- Un año, cuatro meses, tres días y...- Sora miró su muñeca izquierda sin encontrar nada ahí.- Perdí mi reloj.- dijo apesadumbrada. Justo en ese instante Battou se metía la mano al bolsillo de su delantal y sacaba un reloj de pulsera que exhibió y luego dejó sobre el mesón de la cocina. Sora alargó el brazo hasta tomarlo y ponérselo en la muñeca.- Pensé que tal vez fuera verdad, lo que trató de decirme la última vez, que era verdad que quería que me quedara. En el fondo supe que no podía ser verdad. Jamás ha sentido nada por mí, debí dejarlo en paz desde un principio... tal vez no debí volver aquí. No tiene sentido.
.- Ese muchacho ya tenía todo revuelto antes de que pasara nada, no puedes pedirle que sepa qué hacer al instante...- Battou sacó dos vasos de una de las puertas del mueble de cocina tras él y las dejó sobre la mesa a lo que le quitaba la tapa a la licuadora.
Sora se le quedó mirando un segundo.
.- Entonces, crees que tal vez...- Comenzó.
Battou se encogió de hombros mientras servía los vasos.
.- Lo único que digo es que no saques ninguna conclusión aún, deja que se recupere de la impresión y luego veremos.- acabó, alcanzándole a Sora uno de los vasos. Ésta lo miró un segundo más antes y luego sonrió.
.- Te gusta todo esto ¿no? Te entretiene.- le dijo, mirándolo intrigada. Battou la miró de reojo, pensando si responderle algo o no.
.- Vamos, prueba.- le dijo al fin, llevándose su propio vaso a los labios, pero sin beber, atento a la reacción de la chica.
Sora bebió un buen sorbo y luego se inclinó hacia delante casi escupiendo el contenido nuevamente dentro del vaso. Miró a Battou con cara de asco, él aún no bebía nada de su vaso.
.- ¿Qué demonios preparaste?.- preguntó. Battou alzó una ceja y miró el contenido de su vaso con interés.
.- Es la primera receta de mi libro...- dijo levantando un libro que tenía abierto sobre el mesón.- ¿No sabe bien? Me preguntó en que habré fallado...- dijo pensativo, mientras le daba la espalda para lavarse las manos en el lavaplatos. Se volvió nuevamente a ella, secándose con una toalla.- Aunque, tengo una pregunta mucho más interesante...-le dijo a Sora. Ésta lo miró divertida.
.- ¿Qué?.
Battou hizo una bola con la toalla de papel y la tiró a la basura, alzando sólo una vez la vista hacia ella en el proceso. Al final apoyó los codos en el mesón, descansando el peso de su cuerpo en él. La miró ladeando la cabeza a un costado.
.- ¿Quién es la mujer que nos está mirando por la ventana?
La sonrisa de Sora se borró al instante. Corrió a la ventana y la abrió de golpe, sacando casi medio cuerpo hacia fuera. Miró hacía arriba, a los lados, hacia abajo, pero no vio nada.
Volvió a meter el cuerpo al interior.
.- ¿Estás...?.- había comenzado a preguntar.
.- Completamente.- respondió enseguida Battou. Sora volvió a sacar la cabeza por la ventana. Entrecerró los ojos.
Tocó con los dedos el borde de la ventana, la pared alrededor. Si. Sabía quien podía haber sido, sabía que esa chica no la había mirado así porque sí. Tenía una buena idea de quien había estado espiándolos.
.- Sé quien eres...- le dijo a la nada.- Sé quien eres y sabía que me ibas a dar problemas.
Pero ese juego se puede jugar de a dos, pensó, y sabría cómo encontrarla. Esa mujer no tenía idea de lo que era capaz de hacer.
Battou había comenzado a calentar una sartén en la cocina cuando sintió la puerta del departamento cerrarse a sus espaldas.
2.-
Lo había llamado de inmediato, en cuanto Raph la dejó, sólo para que estuviera al tanto y supiera a qué atenerse, sólo por precaución. Raphael andaba… especial… y pensó que era mejor que alguien más lo supiera también.
.- Volvió.- dijo él, pensativo.
.- Si. Y no está tratando de pasar desapercibida.
Abril dejó la taza de té en la mesa, frente a Leo, pero éste apenas si la miró, estaba demasiado metido en sus pensamientos. Ella se sentó en la silla de enfrente y le dio una larga mirada.
.- Llamó de pronto...- dijo al fin.- me pidió que la ayudara a encontrarlo, pensó que si venía aquí sería más fácil, no sé, me dio la impresión de estar asustada... ¿qué pasó Leo? ¿Qué pasó la última vez? ¿Qué es eso de que Raph creía que estaba muerta?
Leo negó con la cabeza, con la vista fija en alguna parte de la mesa.
.- No sé. Nunca supe...
No le dijo que él también había estado tratando de averiguarlo, que todavía trataba de hacer memoria al respecto, después de ese extraño y poco convincente accidente que supuestamente había tenido del que tampoco tenía memoria alguna. Sabía que la noche en que ella se fue, había pasado mucho, mucho de lo que debería saber, pero por alguna maldita razón, no podía. Raph sabía, le estaba ocultando cosas deliberadamente, era algo grande, algo importante, lo sentía, pero él no hablaría y los blancos en su memoria no se estaban llenando solos.
Le enfurecía, había pensado en sacarle la verdad a golpes si era necesario. De verdad, pero por el momento, trataba de hacer a un lado la frustración. Sacudió la cabeza.
.- ¿Cómo lo tomó Raph?.- preguntó, volviéndose al fin a mirarla.
Abril se encogió de hombros.
.- Está confundido, esa chica es más para él de lo que pensaba… se desarmó cuando la vio.
Se volvió a mirar a Leo, esperando algún comentario, pero Leonardo no respondió, la miró un segundo más y luego sus ojos volvieron a clavarse en la mesa.
Leo había pensado que tal vez... Tenía la idea de que, es decir, con la chica nueva, con la que pasaba tanto tiempo y todo, pensaba que Raph iba camino a olvidarse de...
De...
Sonrió.
Ni siquiera se atrevía a pensar en su nombre.
Le había molestado un poco la idea al principio, que Raphael pudiera olvidarse de ella tan rápido, tan fácil, cuando él todavía estaba luchando por sacársela de la cabeza. No era justo, pensó, que pudiera hacer a un lado así y él no, pero ahora parecía que tampoco era tan fácil para Raph como había creído.
.- Sólo quise que estuvieras al tanto.- dijo Abril después de un rato.- En verdad espero que todo se arregle, que todo termine bien.
Leo no respondió y eso hizo que Abril se volviera a verlo preocupada, seguía con la vista pegada en la mesa. No esperaba esa reacción, ¿pasaba algo malo? Qué podía haber en todo eso que lo preocupara tanto, eventualmente todo se resolvería, de la forma que fuese, pero estaba segura de que todo estaría bien.
Leonardo pensaba en la posibilidad de que volvieran a estar juntos, Raph y Sora, de que ella hubiera vuelto por Raph y sólo por él, de que él realmente quisiera retenerla a su lado…
Y le resultaba insoportable.
Se daba cuenta de que lo que estaba sintiendo en ese momento era bajo, mezquino y ruin y se sentía culpable, claro, pero no había mucho más que hacer, no lo podía evitar. Agradecía que la chica no se hubiera aparecido por la guarida, era lo mejor, ahora no tendría que verla. No estaba seguro de qué habría hecho si la hubiera tenido frente a él otra vez, así, de improviso.
.- ¿Cómo se veía?.- preguntó de pronto. Cómo iba a reprimirse de preguntarlo.
La pregunta tomó a Abril por sorpresa.
.- ¿Sora? Bien...- contestó dudosa.- Algo distinta a lo que recordaba...
Abril recordaba a la chica siempre extraña, oscura y enojada. Ahora, no, ahora la sentía más tranquila, menos perturbadora.
.- Pero bien...- quiso asegurarse Leo. Abril se volvió a verlo, pero él evitó su mirada.
.- Mucho mejor que antes.- dijo sencillamente, pero extrañada.
Leo sonrió al escucharla y se puso de pie.
.- Me alegro.- dijo, dándose vuelta hacia la ventana.- Ya me voy...
.- Eso veo...- dijo ella, siguiéndolo con la mirada.
A último momento se volvió hacia ella, pareció que iba a decir algo más, pero luego se lo pensó mejor y volvió a su camino hacia la ventana.
.- Gracias, Abril. Nos vemos después...
.- Si sé algo más...- comenzó ella.
.- No.- le interrumpió él de inmediato.- En verdad, no es necesario. A menos que alguien esté en peligro de muerte, realmente no quiero saberlo...- terminó, sin volverse a mirarla.
Abril arrugó la frente. Dios, por qué estaba tan nervioso, qué pasaba con él, quería preguntar, pero Leo ya estaba parado en el marco de la ventana. Se despidió una vez más sin volverse y desapareció al instante.
Abril se quedó frente a la ventana abierta, mirando a la ciudad.
No lo habría visto venir, pero de pronto se dio cuenta; su reacción al escuchar hablar de ella, la forma en que sonrió cuando le dijo que estaba bien... El no querer saber nada de ella con Raph...
¿Desde cuando, Leo? ¿Por qué? ¿Alguien más se habría dado cuenta?
Se recostó contra el marco de la ventana, sintiendo el aire frío en la cara. Leo trató de ocultarlo, que no se notara, pero al final lo dominó y ella pudo verlo con claridad. Tal vez estuviera haciendo un esfuerzo, pero no estaba segura de que pudiera controlarlo, se escapaba de él, era superior a sus fuerzas, se notaba, lo estaba quebrando.
Suspiró.
¿Por qué? De todas las cosas, por qué debía sufrir por algo como eso, y por qué no recurría a ella, ella podría entenderlo, podría escucharlo, no tendría que pasar por eso solo.
Pero él nunca compartía con nadie, lo guardaba todo para sí, así era como sufría, así era como sanaba, solo, siempre solo.
Miró hacia la ciudad, afuera, el cielo se preparaba para una tormenta.
.-
3 .-
Se dejó caer sobre el piso de la azotea y por instinto, arrastró su cuerpo al rincón más oscuro. No podía seguir, no por esa noche. Se quedaba ahí, porque su cuerpo simplemente se rehusaba a seguir avanzando.
Tenía el cuerpo cansado y la mente pesada, llena de cosas que no quería conservar, quería deshacerse de todo eso, cada pensamiento era una ofensa, una vergüenza, un coletazo de culpa que lo arrojaba al piso.
¿Y cómo lo hacía, dios, cómo se hacía para dejar de pensar, de sentir? Estaba siempre a la espera de algo que jamás llegaría, sentía la misma expectación, la misma emoción que si fuera real, pero no lo era. Era algo que lastimaba bastante. Se inclinó hacia atrás, apoyando el cuello en la cornisa. Se sentía dejado, abandonado, como si hubiese algo que hubiera perdido y esperaba volverlo a recuperar.
Quería unos ojos y unos brazos que no le correspondían, sus manos sobre un cuerpo que no era para él, que nunca lo fue, pero que de pronto se había ofrecido tan generosamente... Podría haber sobrevivido de sueños y fantasías por siempre, pero ella le había ofrecido la posibilidad de hacerlas realidad y entonces todo se había ido a la mierda y ya no sabía como controlarlo.
¿Por qué había hecho eso con él? Aquélla vez en la cocina, le hubiera bastado con ver sus ojos, ver como dejaba de respirar, para saber lo que sentía, la forma en que había permitido que su espíritu se quebrara frente a ella, ofreciéndose a sí mismo, dejándola al tanto de cuan disponible estaba, de que bastaba una llamada suya para estar al instante a su lado sin que lo demás importara un cuerno, sin que la posibilidad de traicionar importara nada.
Estuvo a punto de hacerlo, no podía contenerse, sólo dios sabía qué había pasado al final porque no lograba recordar nada más...
Pero la peor parte no era que no pudiera controlarlo, la peor parte era que sabía que no quería hacerlo. No quería luchar contra eso, quería dejarse llevar y sentirlo en toda su intensidad, aunque de la misma la forma en que lo llenaba, lo destruía: así como ella había visto cuan débil era en sus manos, él había visto cómo ella no sentía nada por él.
Estaba seguro ahora, después de todo, la chica no había vuelto por él.
Las veces en que se encontraron más de lo debido, aquella noche en esa azotea, aquella vez en la cocina, incluso esa llamada de teléfono. No lo entendía, lo confundía. Si no sentía lo mismo por él ¿porque a veces parecía que lo buscaba? Lo había tocado esa vez, en esa absurda escena en la cocina, podía haberlo rozado con los labios, pero su toque era frío y lo que había ahí era sólo el entusiasmo de descubrir que lo tenía cuando quisiera... Debía parecerle muy entretenido, jugar con él, y aún así, tal vez lo tomaría de todas formas, porque era mejor que nada.
Se cubrió la cara con las manos. Estaba cansado, cansado de todo eso, quería eliminarla de su cabeza y que todo dejara de ser tan confuso, de no tener tantos vacíos en su memoria, tal vez podría pensar con más claridad, si pudiera recordar mejor la última vez que se vieron, aunque la idea le asustaba, le daba miedo lo que pudiera descubrir.
Hasta ese momento, había agradecido que se hubiera ido, pensaba que ya sólo sería cuestión de tiempo hasta olvidarlo todo, pero había vuelto y de a poco las ganas de tenerla cerca también, a pesar del tiempo que había pasado.
Dios… ¿y la culpa? La culpa lo estaba destruyendo también. Esa noche sentía que apenas estaba resistiendo.
.-
TBC
Banda sonora de este capítulo:
Within me.- Lacuna Coil
Sacrifice.- Tatu
Solitude.- Evanescence
