CAPITULO VI
1-
Raph permaneció sentado en la oscuridad de la sala, mirando las sombras de los objetos por mucho rato, no sabía cuanto, pero debía llevar horas ahí. Había dejado a Abril un poco preocupada, pero ya no quería estar allá por más tiempo: después de un rato comenzó a sentirse avergonzado de que lo viera así, ni pensar en encontrarse con Casey, no había caído tan bajo todavía como para permitir que ese gil lo viera mal.
Así que se fue al único lugar posible, ahora se alegraba de haber dejado la ventana abierta, aunque era más bien que alguien no la había cerrado cuando volvió a casa…
Se llevó la cerveza a la boca, de verdad agradeciéndole a esa mujer que siempre tuviera unas cuantas extras en el refrigerador.
.- ¿Te me vas a quedar mirando toda la noche? – dijo en voz alta.- Me estás poniendo nervioso.
Raph alcanzó a darle un sorbo más a la botella, antes de escuchar la voz, sin desviar la mirada del vacío al que miraba con insistencia desde hacía un buen rato.
.- ¿Debo encender la luz?.- dijo una voz, casi un susurro, a sus espaldas.
.- Si lo haces, te mato.- respondió sin volverse. Sabía que ella moría por verle la cara toda ojerosa que debía tener.
.- Mmm, tentador... – volvió a hablar la voz, esta vez acercándose a él.
Fénix salió de junto a la ventana en donde había estado todo ese rato, casi oculta por la cortina, casi desde que Raph había entrado por ahí...
Se inclinó a centímetros de su cara, por el otro lado del sofá. Raph sólo movió los ojos en su dirección. Aún así pudo verla bien.
.- Estaba durmiendo, me despertaste...- le susurró en la mejilla. Al instante se deslizó a su lado en el sillón.
.- Mis disculpas.- contestó Raph, apurando la última gota en la botella, evitando volver la cabeza para ver que la chica apenas andaba en una delgada y casi diminuta camiseta y las pantaletas. Se había soltado el pelo y los rulos cafés caían en desorden por todas partes hasta la cintura.
Sus ojos verdes brillaron en la oscuridad. Lo hacía a propósito, de eso estaba seguro, tenía algo planeado, algo daba vueltas en su cabecita, lo veía a la distancia…
.- ¿Quién era ella, en casa de Abril?.- preguntó.
.- Nadie. No te importa.- Se apresuró a contestarle.
.- ¿Y cual es la historia con esa nadie?
.- Aprecio tú interés, pero realmente no quiero hablar.
.- Vienes a esconderte a mi casa, supongo que puedo preguntar…
.- Puedes preguntar todo lo que quieras.
.- ¿Quién es esa mina?.- volvió a preguntar.
.- No voy a hablar de esto contigo.- dijo con fastidio y estuvo a punto de levantarse, pero la chica se lo impidió, empujándolo hacia atrás por el hombro. Raph, después de tres cervezas, no se sentía tan fuerte como para evitar caer nuevamente al sofá. Tampoco pudo evitar que sus ojos se encontraran con los de ella. Sus ojos y su sonrisa malévola. Estaba divirtiéndose con todo eso, para ella todo era un maldito juego. Fénix se acercó aún más, estirándose como un gato a lo largo del sofá, apoyando el mentón en su brazo
.- ¿Es esa mujer la que te tiene así? – Preguntó en un susurro, pero Raph no contestó, se quedó mirando al piso, tratando de esquivar los ojos de la chica.- ¿Qué pasó allá en casa de Abril? La chica se fue llorando y tú tenías esa cara…
Raph se llevó la mano a la frente y la frotó con impaciencia.
.- Realmente no sé cómo explicarte que no tengo ganas de hablar de esto... – dijo desanimado.
.- Fue tú novia o algo así… – Raph se volvió a verla ceñudo.- Los chicos me contaron.- dijo ella a modo de explicación y luego sonrió, haciendo que él relajara un poco el gesto. No sabía como lo hacía, pero lograba hacer que desapareciera su mal humor un momento antes de que lo hiciera estallar.
.- Si...- dijo él al final, rindiéndose.- Estuvimos juntos, una vez…
.- ¿La amabas?
.- No.- contestó el simplemente.- No la amaba, no entonces.
.- ¿Ahora?
Raph se volvió a verla de reojo, seguro de que estaba más interesada en satisfacer su propia curiosidad que en lo que pasaba con él.
.- No lo sé…- dijo, después de pensarlo un poco. Era verdad, no lo sabía. No sabía casi nada y entendía un poco menos.- Pero la extrañé. La extrañé mucho cuando se fue…
Fénix abrió grandes los ojos y asintió.
.- Ya veo ¿Qué vas a hacer?
Raph respiró profundo y botó el aire.
.- No sé.
Fénix reflexionó un instante.
.- Ella era el problema ¿verdad? desde que te conozco que te das vuelta por ahí, pensando en algo, preocupado por algo...
Raph la miró un segundo y luego bajó la vista, pensativo. El problema era tan extenso, Fé no tenía idea, pero tampoco quería discutir eso con ella ahora. No era sólo lo que pasaba con él y con Sora, también estaba Leo, lo que había pasado con Leo. Maldición, estaba eso también.
.- ¿Quieres volver con ella?- preguntó de nuevo Fé. Raph pensó.
.- La extraño, mucho, pero no sé si esa sea una buena idea. Nos hicimos demasiado el uno al otro. Cosas malas…
.- ¿Qué cosas?- preguntó ella, pero el simplemente negó con la cabeza.
.- Cosas. Cosas malas.
Fé lo miró, pero no insistió en la pregunta. Sintió qué había más ahí de lo que parecía y no quiso ahondar, no en ese momento.
.- ¿Le guardas resentimiento?
.- Creo que no.- dijo y estaba casi seguro, porque cuando pensaba en lo que había pasado, en lo que había visto, en Leonardo y en todo lo demás, todo lo que podía ver era a una niña asustada a la que tal vez habían abandonado demasiadas veces, a la que había tenido a su lado todo ese tiempo, pero que deliberadamente había descuidado, de la que había decidido tomar todo y no dar nada a cambio.- No es ese el problema.- siguió.- Le hice daño, Fé, y no sé si puedo reparar eso.
.- Pero ella volvió…
.- Si… ella volvió.
Ella había vuelto, estaba ahí, en algún lugar de esa misma ciudad, estaba bien y a salvo. Estaba entre las ganas de correr a buscarla, abrazarla, tenerla… y después pensaba en todo lo que había hecho mal, pensaba en que esta vez trataría, de verdad que sí, porque la necesitaba, la quería a su lado, pero no podía asegurar que iba a poder hacerlo mejor, no podía. Todo lo que quería era enmendar las cosas, demostrarle lo que significaba, que no lo había visto antes, pero que ahora era claro…Pero no sabía cómo.
Tal vez no servía para eso, tal vez no había nada que hacer, así era él, ¿Qué tal si lo que había era todo lo que era capaz de dar? no soportaba la idea de fallarle otra vez, de hacerle daño otra vez. Prefería dejarla ir antes de eso.
Tal vez fuera lo mejor.
.- Qué aburrido eres.- le dijo al fin Fé después de haber estado en silencio todo ese rato.- le das tantas vueltas a la cuestión, es una pérdida de tiempo tanto raciocinio…
Raphael la miró sorprendido.
.- Es solo que no sé que hacer…
Ella se encogió de hombros.
.- Tal vez no haya nada que debas hacer, a veces hay que dejar las cosas como están.- Raph alzó una ceja, pensando, pero no contestó.- Esto de complicarse tanto, no creo que ese sea tu estilo.- susurró Fé, incorporándose un poco.
Raph la miró de reojo, la tenía pegada a él, sus labios le rozaron el hombro... al fin terminó besándoselo. Sintió la punta de la lengua, caliente y húmeda.- Estar triste no te sienta, cariño.
Rápido, suave y en silencio, se arrodilló junto a él en el sofá, recostando una de sus piernas sobre las suyas. Con una mano movió suavemente su cara, obligándolo a mirarla...
Raph se quedó a escasos centímetros de su boca, sintiendo su piel rozando la suya... Sabía que se venía algo como eso, lo vio en sus ojos ni bien apareció. Siempre había estado tratando de evitar la situación y ella siempre había tratado de forzarla. Hasta entonces lo había logrado simplemente no intentando nada, pero resultaba muy distinto cuando era ella quien tomaba la iniciativa, entonces resultaba que no tenía tanta voluntad como creía.
Sabía que si se paraba de ahí en ese momento, se ahorraría algo que de seguro sería un error. Tal vez no lo hacía porque en el fondo también había estado esperando algo así, esperando el momento en que ella lo dejara sin alternativas. El olor de Fé lo envolvió y todo el alcohol que había tomado se le fue directo a la cabeza.
.- Fé... espera...- balbuceó, lo intentó, pero sin mucho esfuerzo, sin que su cuerpo hiciera nada para impedirle al de ella seguir adelante. Fé exhaló sobre su cara y pegó su cuerpo al suyo, comenzando a besarle el cuello, suave pero intenso…
.- Shhh... Quédate tranquilo...- susurro.
Raph se quedó con la boca abierta, incapaz de decir nada, incapaz de respirar, ella se volvió a mirarlo, desafiante. Tomó su cara entre sus manos y se dejó caer sobre sus piernas, rodeándolo con los muslos...
Raph cerró los ojos al sentir su peso sobre él, su calor alrededor. No iba a engañar a nadie diciendo que no se había imaginado eso antes, ni siquiera iba a intentarlo, las manos de Fé bajaban por su pecho, su estomago, buscando curiosa, sonreía fascinada, vagando por esa extraña anatomía, mientras seguía besando su cuello.
.- ¿Qué...- Empezó Raph, pero apenas si conseguía hablar, menos juntar la fuerza de voluntad suficiente como para pedirle que no hiciera eso que estaba haciendo que hacía tan bien con las manos.- ... haces?.
Trató de retener sus manos, pero se daba cuenta de que no estaba poniendo ningún esfuerzo en eso, que en verdad tenia ganas de ver qué iba a hacer luego, que estaba disfrutando de cómo ella aumentaba la presión, disfrutando del efecto que estaba produciendo en él esa lengua tibia y hambrienta...
Estaba a punto de olvidarse de porqué diablos no había hecho eso antes.
.- Enséñame donde...- insistió, ansiosa en su oído, sus manos presionando sus muslos.
Raph la tomó por el pelo cerca de la nuca y la apartó un instante de sí, mirándola con cuidado, ella le sonrió, respirando agitada.
Se suponía que tenía la intención de no alentarla a continuar, pero de pronto ya no estaba pensando tan claramente, cómo decirle que no si ella se lo pedía de tan buena manera, cómo decirle que no con las ganas que le tenía.
No se lo pensó dos veces antes de conducir las manos de la chica a lo que estaba buscando en su entrepierna.
.- ¿Era esto lo que buscabas?.- le preguntó en un susurro, sonriéndole.- Ahora ya sabes donde está ¿Estás feliz ahora?
.- Casi...
Fé sonrió, comenzando a acariciar su nuevo descubrimiento de inmediato, soltando cierta exclamación que Raph no pudo ni estaba interesado en entender, simplemente se reclinó hacia atrás, relajándose, dejándola hacer lo suyo, dándose unos segundos para admirarla antes de conducir sus propias manos debajo de su camiseta, subiéndola sobre sus pechos, dejándolos al descubierto para él, empujando su cuerpo contra el suyo...
Ella cerró los ojos al sentirlo, las manos de Raph bajaron por su espalda y se cerraron en su cintura...
.- Confiésalo, querías hacer esto desde la primera vez que me viste...- le susurró ella junto al oído. Raph no respondió, no estaba en condiciones...
Comenzó a besar su cuello, haciendo un extraño gruñido, parecido a un ronroneo que a Fé le pareció excitante, mientras que a él le parecía que ya no iba a poder seguir aguantándose más, que ahora era él quien quería aumentar la presión. Una mano fue hasta uno de sus pechos y se quedó ahí, acariciándolo con gusto, mientras la otra buscó su entrepierna, rozándola suave con los dedos, para devolverle el favor que ella le estaba haciendo con tanto esmero.
Fé gimió suave, arqueando la espalda, volviéndose a mirarlo asombrada. Le sorprendió comprobar que no sólo le gustaba todo eso, además sabía qué hacer y lo que quería a continuación, de una vez y sin más preámbulo.
Le sonrió, decidiendo ceder ante su impaciencia, invitándolo a seguir. La levantó por la cintura, como cuando luchaban en el dojo y la recostó sobre el sofá, dejándose caer sobre ella a continuación, quedando perfecto entre sus piernas.
Ella lo miró, sonriendo.
Raph ingenuamente pensó que se asustaría, que iba a mirarlo con desconfianza, como Sora la primera vez que lo hicieron, pero no. Fénix estaba ahí, esperando por él, como si fuera un tipo como todos.
Ella tenía razón, había querido tenerla cada vez que la veía pasearse en esa diminuta ropa interior, cada vez que lo miraba, provocándolo. Claro que había querido eso, pero no más de lo que ella lo quería también. Ella quería saber cómo era, qué se sentía, para ella era un juego; para él una forma de dejar de pensar por un segundo, era perfecto para los dos y de todas formas le estaba gustando bastante.
Fé lo presionó un poco con el pie en un costado, atrayéndolo hacia ella. La estaba besando camino a su estomago, a punto de arrancar de una vez el exceso de ropa que le entorpecía el camino, cuando tuvo que parar en seco.
Ojalá jamás hubiera pensado en Sora en ese momento.
Se quedó perfectamente inmóvil, la boca contra el estomago de Fé, después de unos segundos terminó recostando la cabeza en él. ¿En qué estaba pensando? No podía hacer eso, Sora estaba ahí, en algún lugar de la ciudad, esperando, tal vez esperando por él.
Fé casi desnuda abajo suyo le estaba haciendo difícil pensar, pero ya estaba seguro de que no iba a poder seguir con eso, de pronto había sentido que no tenía que estar ahí, que tenía que salir a buscarla. Mierda, justo en ese momento se daba cuenta de que tenía conciencia, era bastante frustrante porque realmente tenía ganas de hacer eso y ahora no le quedaría otra que quedarse con ellas. Maldición.
Fé esperó pacientemente mientras Raph se quedaba congelado. Le parecía terrorífico, pero estaba casi segura de que estaba pensando. Se incorporó sobre sus codos y lo miró.
.- ¿Raph?.- Raph lanzó un gruñido y comenzó a sentarse en el sofá..- ¿Pasa algo malo? Preguntó ella.
.- No, no, nada malo, preciosa, lo siento…
.- ¿Ella?.- preguntó otra vez Fé mientras recogía sus piernas, se bajaba la camiseta y se sentaba también junto a él. Se le quedó mirando.
.- Si. No puedo hacer esto…
.- Está bien.- dijo Fé, tranquilamente.
.- En verdad, lo siento...- insistió Raph, volviéndose hacia ella, con cara de preocupación. Fé lo miró con una sonrisa.
.- Está todo bien. En serio.- volvió a asegurarle.
.- Ok.- respondió éste, recostando la espalda en el sofá, mirando hacia el frente, comenzando a sentirse de pronto muy, pero muy incómodo.
Fé, a su lado, comenzaba a sentirse muy, pero muy incómoda también. Por un buen rato ninguno de los dos dijo nada.
.- No deberíamos contarle de esto a nadie.- dijo Raph de pronto.
.- No, probablemente no.- dijo ella asintiendo.- No es que haya gran cosa que contar de todas formas…
Raph se volvió a verla con los ojos bien abiertos.
.- Ya dije que lo siento…
.- Ok, Ok…
Pasó un buen rato en silenciosa incomodidad hasta que la chica fue la primera en moverse.
.- Así que...- comenzó, poniéndose de pie, dirigiéndose a la cocina. En el camino, sobre un sofá, encontró unos jeans que se puso rápidamente.- ¿Cerveza?.- preguntó, abriendo el refrigerador iluminándose con la luz del interior.
Raph no se atrevió a mirarla, estúpidamente avergonzado.
.- Si... eh... seguro... – le dijo.
La chica cerró la puerta del refrigerador y encendió la luz de la cocina. Un rayo de luz llegó hasta el sofá donde estaba Raph, haciéndolo entrecerrar los ojos.
.- Enciende la luz...- le dijo.-
.- En verdad, yo preferiría...
.- Enciéndela, va a ser más fácil empezar a hablar de otra cosa.
Raph obedeció. Se levantó y encendió una lámpara de pie cerca del sofá. La chica arrugó la cara al verlo ahora más claramente.
.- ¿Estuviste llorando? te ves pésimo, si te hubiera visto así hace un rato ni me hubiera acercado.- Raph soltó una risa, comenzando a relajarse.
.- Gracias.- le dijo, volviendo a sentarse.
Fénix le alargó la botella, pero esta vez se sentó frente a él, en el sofá contiguo y a Raph se le ocurrió que a lo mejor las cosas ya no serían como antes, todo por culpa de una estúpida calentura y una inoportuna retractación. No sabía bien con cual de las dos la había cagado.
Se dio cuenta de que la chica lo estaba mirando sonriente. De pronto, se acercó a él y le dio un beso rápido en la boca.
.- Te amo. Y siempre te amaré.- le dijo.- Todo está bien.- Raphael la miró boquiabierta, pero la chica ya estaba en otra cosa, había sacado de quién sabía, donde una carpeta que tenía sobre las piernas y comenzaba a hojear. Él todavía estaba aturdido y ella ya había pasado a otro tema.
.- Fé...- comenzó. Ella lo miró distraída.
.- ¿Qué? ¿Qué ocurre?
.- No sé, lo que pasó ¿no quieres hablar de eso?...- Raph parpadeaba confundido.
.- No, no particularmente.- dijo ella encogiéndose de hombros. Raph todavía la miraba ceñudo. La chica suspiró y respiró profundo y siguió mirando su carpeta.- Cariño, es obvio que esa chica te importa. Yo creo que deberías hacer algo al respecto.
Raph la miró un segundo más, con el ceño fruncido y luego su mirada vagó por el vacío. Fé hizo a un lado la carpeta y lo miró con cierta impaciencia, cruzando los dedos sobre el regazo.
.- Si. Debería hacer algo al respecto.- dijo él.
.- Estoy segura de que algo se te ocurrirá.- terminó diciéndole con una sonrisa superficial.
.- ¿Tú estás bien?- preguntó con precaución. Ella no se volvió a verlo porque francamente estaba escuchando la mitad de lo que decía, concentrada en lo que leía.
.- Si, seguro.- respondió distraída.- ¿Por qué no habría de estarlo? Descuida, cariño, no estoy segura de que me atraigas en ese sentido de todas formas.
Raph lanzó una sola risotada.
.- Si, eso fue bastante evidente hace un rato...
.- Curiosidad nada más.- respondió ella sin mirarlo, encogiéndose de hombros.
Raph abrió los ojos de par en par.
.- Te vas a quedar con las ganas, entonces...- gruñó. Ella se volvió a mirarlo con una sonrisa misteriosa.
.- Tienes tres hermanos, Raph. Y yo nunca me quedo con las ganas.- le dijo.
.- Eres una especie de retorcida mujer…
.- Por favor, me adoras.- le dijo ella risueña.
Raph le lanzó un cojín a la cabeza.
.- ¿Qué estás viendo de todas formas?.- le preguntó.
Ella volvió a doblar la carpeta y se la arrojó a las piernas.
.- Hablemos de negocios. – le dijo, poniéndose de pronto seria. Raph abrió la carpeta y encontró un montón de fotos de un tipo grande, fornido y malcarado.
.- ¿Este es tú próximo encargo?- preguntó. Fénix asintió.- ¿Y para qué me necesitas a mí? No parece gran cosa.
.- No lo parece ¿verdad? Es un delincuente menor, pero no lo sé, las apariencias engañan.
.- Realmente odio los clichés...
.- Hay algo raro con este sujeto.
.- ¿Qué te hace sospechar?- preguntó Raph. La chica se encogió de hombros.
.- Todo el mundo anda detrás de él, por algo será. – Raph se detuvo otra vez en la cara del tipo.
.- ¿Quién? ¿Por qué?
.- La policía, unos tipos a los que les debe dinero, sus ex compañeros... y mis clientes...- Raph se le quedó mirando.
.- ¿Tus clientes?
.- Mira, por la plata que ponen pueden mantener todo el anonimato que quieran.
.- ¿Qué van a hacer con él? ¿Para que lo quieren?- Fénix se terminó la cerveza y se volvió a mirarlo sin expresión.
.- Misma respuesta.- contestó.
Raph no dijo nada hasta después de un rato.
.- ¿Y bien?
.- Tengo la impresión de que si no nos movemos rápido, alguien nos lo va a ganar, necesito tu ayuda, un par de ojos extra no estaría mal.
.- ¿Cuál es el plan?.- preguntó, la chica sonrió.
.- Te va a encantar. He hecho mis investigaciones y éste tipo está preparando un trabajo para mañana a la noche. Será nuestro momento y tiene cierto encanto.- La chica le alargó unas fotografías que tenía sobre el mesón de la cocina.- Mira. Este es lugar que tiene visto para mañana a la noche...
Raph recibió las fotos y en cuanto las vio sus ojos se abrieron grandes como platos.
.- Quién lo habría pensado...- murmuró.
.- Ya ves.- le dijo ella.- el mundo es tan pequeño.
Raph estaba a punto de agregar algo más cuando de pronto se dio cuenta de algo. Miró a su alrededor, algo no estaba bien. Había estado tan distraído todo ese rato, que no lo había notado.
¿Cómo no notó algo así? Ella tampoco se había dado cuenta… Se puso de pie. Fé lo miró extrañada, pero cuando se dio cuenta que estaba escuchando a su alrededor, ella también se puso alerta.
.- Mierda.- masculló la mujer. Acababa de notarlo ella también.- Raph ¿desde hace cuánto que está esa puerta abierta?
Ambos se quedaron de pie, viendo la puerta principal del departamento entre abierta, dando hacia el pasillo.
Buscaron dentro del departamento, lo dieron vuelta rápido y sigilosamente, pero no encontraron a nadie. De pronto ella se volvió a verlo, preocupada.
.- Cálmate, no hay nadie, tal vez no fue nada.- se apresuró a decirle él. Ella se sentó en el sofá.
.- Sí es algo, esa puerta tenía tres seguros ¿cómo se abrió?
De pronto recordó aquella tarde, después de dejar la casa de Abril. Recordó cuando estaba mirando por la ventana, pegada al muro, en el departamento de la chica de Raph, a la que había seguido todo el camino hasta ahí y cuando se quedó viendo a ese tipo que le daba la espalda, al que difícilmente podía verle la cara, pero el que pudo descubrirla fácilmente.
Casi la hace perder el equilibrio y caer al vacío. ¿Cómo supo que estaba ahí? No miró una sola vez hacia la ventana ¿cómo pudo haberlo sabido? Y ahora, no podía saberlo, no tenía como estar segura, pero casi podía jurar quién había estado ahí…
.- ¿Raph? Creo que sé quien estuvo aquí...- le dijo con cara de pánico.
.- ¿Quién?- preguntó Raph, volviéndose a ella bruscamente. Fé dudó un instante.
.- Tú chica…- dijo al fin con cautela.
.- ¿Qué?- Respondió Raph incrédulo, Fé asintió sonriente.- Pero es imposible, ella ni siquiera te conoce, qué tendría que estar haciendo aquí...
.- Bueno, tanto como no conocerme….- siguió ella, comenzando a alejarse de él.- Nos vimos a la salida del departamento de Abril y luego...
Raph la miraba con los ojos desorbitados, con la cara cada vez más descompuesta.
.- ¿Y luego qué...?.- comenzó en un tono amenazador.
.- Bueno, pues...
Raph sacudió la cabeza.
.- No. Es imposible, ella no conoce este lugar, como podría...
Raph se quedó mirando a Fé en silencio, ella trataba por todos los medios de evitar su mirada, con esa extraña cara de culpabilidad.
.- Pues tal vez pudo haberlo encontrado, no sé, tal vez siguiéndome…
.- ¿Qué? ¿Cómo? ¿Pero para que querría ella...? un momento... ¡un momento! ¿Qué diablos está pasando aquí?
.- Pues, estuve haciendo algunas cosas esta tarde...
A Raph no le gustó la expresión de su cara. Ni un poquito...
.-
2-
Cuando Sora quería, podía pensar en alguien, en una persona determinada y llegar a verla, saber dónde se encontraba en ese preciso instante e ir hasta ella donde fuera que estuviera.
El problema de aparecerse sin invitación es que se puede llegar en medio de algo de lo que uno no quiere enterarse.
Esta vez le importaban un cuerno las lágrimas, se fue todo el camino llorando, sin importarle que la gente se volviera en la calle a mirarla. Casi estaba corriendo, sin fijarse hacia donde iba, ya había pasado hacia mucho su edificio, pero no podía detenerse ahora.
.- Sora...- sintió una voz de repente, a un costado de la calle. Se detuvo un segundo, pero luego siguió su camino.- Espera ¡Sora!.- Insistió nuevamente la voz.
.- Déjame en paz, Battou, déjame en paz de una maldita vez.- casi le gritó.
.- No lo hagas, sé lo que vas a hacer, pero no lo hagas, Sora.- Battou casi corría al lado suyo para mantener su paso.- Vas a lastimarlo, vas a salir lastimada tú misma…
.- No me importa, no me importa nada...
.- ¿Y qué si es verdad? ¿Qué importa si ya te olvidó?.- Sora se detuvo en el acto, dejando de respirar. Battou se detuvo tras ella.- Déjalo ir, se acabó.
Sora empezó a llorar con más fuerza.
.- No voy a permitir que esto se quede así. – Se volvió a ver a Battou, furiosa.- Tendré mi venganza por el dolor que me causó.
Battou la miró en silencio.
.- Es lo mismo otra vez.- le dijo. Sora se quedó en silencio también, mirándolo sin entender. – Estás haciendo lo mismo otra vez, no has aprendido nada.
.- ¿Qué puedes saber tú? Tú no tuviste que verlos juntos, es demasiado para soportarlo.
Battou se echó a reír y en ese mismo instante Sora se arrepintió de haber dicho semejante cosa.
.- Sé. Desgraciadamente sé exactamente de lo que estoy hablando.
.- Lo siento.- siguió ella, haciendo una mueca de dolor.- Y ojalá fuera como tú, pero no lo soy.
.- Tal vez vaya siendo tiempo. De hacerte fuerte, de ser valiente, por una vez en tu vida.
Ella no le respondió, esperó un segundo en silencio e iba a ponerse en marcha nuevamente cuando la mano de Battou sujetó con fuerza la suya.
.- No lo hagas, vas a terminar dañando a quien no tiene nada que ver en esto ¿Crees que cambiarás algo así?- Sora lo escuchaba en silencio.- Vas a ir allá y vas a terminar por destruirlo y no lo merece, él no, déjalo en paz, déjalos en paz a ambos, no vuelvas a empezar todo esto otra vez. El dolor va a seguir ahí, te lo aseguro, jamás vas a perdonarte a ti misma lo que vas a hacerle a ese pobre tipo y él tampoco va a perdonarte a ti.
Sora juntó todas las fuerzas de que fue capaz y tiró de su mano, liberándose.
.- Voy a darle exactamente lo que quiere.- sonrió, dándole la espalda, siguiendo su camino.- Al menos será feliz por un rato y Raphael sabrá el dolor que yo siento.
Ya no se iba a detener, ya sabía donde encontrarlo, sabía exactamente donde encontrarlo, no estaba en la guarida, estaba por ahí, afuera, muy cerca...
Sabía que aún debía sentir exactamente lo mismo por ella que la última vez, lo que lo haría todo perfecto, porque aún si Raph ya no la quería, eso al menos iba a lastimarle el orgullo. Al menos sería algo.
Y luego ella. Luego seguiría con esa mujer, seguro se le ocurría algo especial para ella.
Battou se quedó solo, en medio de la calle, con los brazos caídos, viéndola alejarse.
Un par de gotas le cayeron en la cara y luego ese par de gotas se transformó en un enorme aguacero que terminó empapándolo por completo, pero él seguía ahí, inmóvil bajo la lluvia.
Cerró los ojos, sin que le importara realmente.
.- Ay, querida mía ¿por qué siempre tendré que correr a salvarte? Una y otra vez, el bueno de Battou está ahí para salvarte. Nunca aprenderás nada.
Battou volvió la cara al cielo, hacia las gotas de agua, como si ahí fuera a encontrar la respuesta.
.-
TBC
Banda sonora de este capítulo:
Magik- Ryan Admas.
Invencible.- Ok Go
Street map- Athlete
Respecto a la anatomía tortuguesca, Fanfiction no me permite ser más explícita, así tendrán que usar su imaginación.
