CAPITULO VII.-
Esperaba ese momento, sólo un par de horas antes pensaba en él, pero aún no tenía pensado qué iba a hacer, cómo evadirlo, cómo lograr evitarlo al máximo. Sabía que ese momento iba a llegar, sólo que no tan pronto.
No estaba preparado, no lo estaba todavía, no había pensado lo suficiente aún, no tenía nada planeado, no se sentía lo suficientemente fuerte aún, demasiado propenso a cometer un error. Probablemente lo cometería, no estaba listo. Ni en un millón de años. No tan pronto.
.- ¿Sabías que estaba aquí?- le preguntó.
Después de tanto tiempo, escuchar su voz era tan irreal, después de haber sido sólo un fantasma en su cabeza...
.- Abril me contó que habías vuelto.
Ella no dijo nada y él no se volvió a verla. Con un poco de suerte no tendría que hacerlo, no si ella no presionaba.
.- Te estaba buscando, no pensé que estarías afuera con este clima.- Volvió a hablar.
Su voz era tan suave.
La lluvia caía como una muralla de agua, gruesa, fría, de hecho, estaba por volver a casa, no era buena idea estar corriendo por los techos para que de pronto lo golpeara un rayo.
Quería preguntar cómo lo había encontrado, pero no quería alentar la conversación.
.- ¿No vas a saludarme, Leo? .- preguntó ella.
No tenía que volverse para saberlo, estaba sentada en la cornisa, tras él, mirándolo insistente. Había llegado en silencio, en silencio había subido las escaleras y había cruzado a sus espaldas por la azotea, en silencio...
No parecía real. Tal vez fuera un sueño, tal vez sólo se lo estaba imaginando.
.- ¿A qué viniste, Sora?- preguntó a su vez.
No quería alentar una conversación, quería terminar aquella lo más pronto posible, no se sentía tan fuerte como para tenerla demasiado tiempo cerca, a pesar de que probablemente era lo que había estado deseando todo ese tiempo.
¿Qué hacía ella ahí?
¿Qué quería? ¿Qué había en su voz? Ni siquiera quería imaginarlo, pero algo había ahí, ¿Por qué se lanzaba en medio de una noche como esa a buscarlo? ¿Sólo para saludar? No…
Sentía una voz en su cabeza, algo muy malo iba a pasar, una advertencia tal vez, pero no podía ordenar sus pensamientos, había algo horriblemente malo en todo eso, ella no debería estar ahí, él no debería estar a solas con ella. No era algo que debiera estar pasando, buscaba en su interior la fuerza para ponerle fin cuanto antes.
La sintió ponerse de pie, quitarse el abrigo y dejarlo caer al suelo, quitarse los zapatos, casi no hizo ruido al acercarse por su espalda.
Juró que no iba a verla más, ¿pero qué podía hacer si ella se paraba frente a él? ¿Qué podía hacer si no podía ordenarle a su cuerpo retroceder?
Dios, iba a fallar. Lo supo en cuanto la vio.
Estaba toda mojada, la cara pálida y húmeda, Abril tenía razón, se veía distinta, casi se quedó sin aire al verla. No parecía real, no parecía ser cierto que realmente hubiera venido por él. Dios ¿qué le pasaba con esa mujer? De pronto no supo cómo iba a contenerse si se acercaba un paso más, jamás había sentido lo que sentía en ese momento, esa urgencia, en parte le gustaba, en parte lo odiaba... Odiaba a la persona en la que se convertía cuando ella estaba cerca.
Podía adivinar las líneas del cuerpo bajo la tela tan delgada, veía sus ojos pidiéndole que se acercara de una vez, que dejara de reprimirse... No era justo, no era justo sentir todo eso con tanta fuerza.
Intentó desviar la vista, pero ella tomó su cara y lo obligó a mirarla...
Apenas si tuvo que esforzarse.
Sus manos otra vez, sólo era un toque, frío y sin mucho sentimiento, pero lo había deseado tanto...
.- ¿Qué viniste a buscar?- preguntó, sintiéndose demasiado débil, demasiado inútil…
Sintiéndose nada.
Ella se acercó aún más, sin dejar de mirarlo. Sonreía. Él estaba inmóvil, no podía hacer nada, no iba a hacer nada, alguien debía ayudarle, necesitaba ayuda, ayuda urgente, porque no podría hacer nada.
Sin decirle una palabra le dejó un beso suave sobre los labios y se quedó respirando sobre ellos...
.- No hagas esto...- apenas pudo susurrar, ella no se movió, puso su mano sobre su cuello, con increíble suavidad lo acercó aún más a ella.- Por favor...
.- Sé lo que sientes por mí.- respondió ella sobre sus labios, rozándolos apenas.- No hay razón para qué seguir ignorándolo...
.- No, no hagas esto...- susurró una vez más, pero a la vez ponía sus manos sobre la cintura de la chica y la atraía hacia él, ella cerró los ojos, pasó sus brazos alrededor de su cuello.
.- Sólo hazlo, haz lo que quieras conmigo...- le susurró en el oído.
Leo cerró los ojos, sintiendo que perdía el sentido. Era tan cruel de su parte, decir una cosa así.
La estrechó contra él, sintiendo su cuerpo bajo las ropas, tomó su cara entre sus manos y la miró como si la viera por primera vez; deslizó sus dedos por su rostro, bajando hacia el cuello, lo rodeó con una mano, mientras ella lo miraba paciente.
De pronto sujetó con fuerza uno de sus hombros sin soltar su cuello, la chica lo miró con los ojos de par en par, de pronto asustada. Prácticamente la levantó hasta la pared de la caseta de las escaleras. La dejó golpearse contra el muro, sin soltarla, firme, pero sin llegar a dañarla, su cuerpo contra el de ella...
El pequeño techo de la caseta impedía que se siguieran mojando.
Sentía rabia ¿por qué tenía que doler tanto eso? Cada vez que lo tocaba lo lastimaba, era insoportable, quería amarla y a la vez destruirla, que no quedara nada de ella.
Sora sólo lo miró, sin decir nada...
Leo pegó su mejilla a la de ella, sus manos acariciaban su cuello, su cara, sus hombros, como si estuviera comprobando constantemente que realmente estaba ahí, Sora trató de buscar su boca, pero él logró evitarla.
.- ¿Por qué estás haciéndome esto? - susurró en su oído.- No me hagas hacer esto, pídeme que me detenga ahora, por favor...
Sus manos habían ido a apresar su cintura, ansioso, atrayéndola hacia él. Ella no respondió, no le pidió detenerse, comenzó a besar su cuello al tiempo que comenzaba a desabotonar su propio vestido... Leo había comenzado a ayudarla con eso, pero de pronto se detuvo...
.- No, espera... - tomó sus manos y la obligó a parar. Tenía que parar eso, de alguna forma.- ¿Qué quieres de mí?.- susurró, ella aprovechó para encontrar por fin su boca.
.- ¿Por qué preguntas tanto? ¿Qué importa eso? - dijo buscando besarlo.- ¿Acaso no me quieres? ¿Acaso no quieres esto?
Leo la miró, Dios, si, lo quería tanto que dolía. Si el corazón hubiera ido más rápido, habría explotado en su pecho...
Estaba desesperado por caer en su boca, soltar sus manos, tocarla por fin. Enterró su cara en su cuello, besándola, besando su mejilla, queriendo llegar a su boca, pero luchando con todas sus fuerzas por detenerse.
No era justo. No era justo.
.- Raph...- susurró de pronto.
La chica se puso levemente tensa.
.- ¿Qué importa él? ya no estamos juntos de todas formas...
Leo se paralizó, clavando la vista en algún punto impreciso de la pared.
.- ¿No?.- balbuceó.
¿De verdad? Entonces...
Pensaba en la posibilidad de que eso fuera cierto, si fuera verdad, entonces tal vez ya no tendría que seguir conteniéndose, tal vez ella realmente estaba ahí por él, tal vez algo había cambiado en su interior, tal vez...
.- Pero tú sí quieres lo que él desperdició ¿verdad?.- volvió a hablar, buscando otra vez su boca.
Él se volvió a verla algo ceñudo ¿qué era eso en su voz? ¿Resentimiento? sonreía, pero había algo en sus ojos...
Dios, era tan estúpido, ¿Qué estaba haciendo ella ahí? Era obvio que no quería eso, era tan obvio para él que no quería nada de lo que estaba pasando ¿por qué lo hacía entonces ¿qué buscaba realmente? ¿Por qué estaba haciendo eso con él?
Sora se le quedó mirando a los ojos, con algo de molestia..
.- Deja de preocuparte por Raphael, no hacemos nada que vaya a molestarle, él debería saberlo, me despreció, no tendrá nada que reclamarte cuando sepa que estuvimos juntos, él se lo buscó, él me dejó ir...
Leo se congeló otra vez. Eso era entonces. Tenía razón. Hubiera preferido cualquier cosa a escuchar eso. Soltó las manos de Sora, ella se le quedó mirando, extrañada.
Leo se dio un segundo para tratar de entender porqué sentía todo eso, pero no. No había explicación. Había soñado tantas veces con tenerla ¿cómo podía desear tanto algo que lo dañaba así?
Tomó su cara entre sus manos, y sólo la miró, deseó quedarse así, quedarse sólo así para siempre, ella permaneció inmóvil, sólo esperando. Incluso sin verla, pudo reconocer lo que debía estar sintiendo, todo su cuerpo lo decía: estuviera tratando o no de ocultarlo, quedaba igualmente al descubierto...
Hastío.
Dios ¿por qué hacía eso con él? ¿No se daba cuenta del daño que le hacía? No debía saberlo, no debía siquiera imaginarlo, no debía siquiera importarle... Tal vez sólo trataba de olvidarse de Raph por un segundo, tal vez sólo estaba llena de despecho, tal vez sólo buscaba darle una lección.
En cualquier caso, era él quien perdía. En cualquier caso, nada de eso era verdadero.
.- Sabes lo que siento por ti.- dijo y esperó, esperó una respuesta.
.- Si...
.- No significa nada para ti ¿verdad?
Ella no contestó. Al menos no había tratado de mentir. Leo cerró los ojos. Si tan sólo hubiera dicho las palabras correctas, sería capaz de mentir, de traicionar, si tan sólo hubiera dicho las palabras correctas...
Pero jamás las diría. Jamás sería como él quería.
.- Leo...
.- No vas a vengarte de él conmigo, no puedes usarme así.
La chica lo miró furiosa.
.- ¿Qué importa eso? ¿No es esto lo que querías? puedo decirte que te amo si quieres escucharlo, no seré mala contigo, no ésta vez, yo...
.- ¿Qué? - Leo la miró con los ojos de par en par, ella le devolvió una mirada extrañada, sin entender su reacción.- ¿Ésta vez?- repitió sus palabras.
Fue sólo un segundo, sólo un segundo, una luz en la oscuridad, un olor, un recuerdo...
Una habitación, en donde la única luz llegaba por la ventana abierta.
"No seré mala esta vez..."
Ésta vez...
La soltó completamente y retrocedió, alejándose... Ella estaba desnuda sobre la cama y lo estaba esperando, enredada en las ropas de la cama...
Una habitación... él estaba en la habitación... Iba hacia ella... y después...
Se volvió a verla aterrado...
.- ¿Qué...? ¿Qué fue lo que pasó? dios ¿Qué hicimos?
Sora le devolvió una mirada compungida.
.- ¿Estás recordando? No se supone que pudieras recordar...
Leo siguió retrocediendo hasta llegar a la cornisa, se dejó caer sobre ella, mirando a la nada, con los ojos abiertos a más no poder a medida que todos los recuerdos vedados comenzaba a desfilar por su mente a toda velocidad.
.- Sabía que había olvidado, sabía que había algo ahí, sabía que algo había pasado...- comenzó a susurrar, apenas audible.
.- Leo...
.- Dios, cómo, cómo hice... ¿Raph lo sabe? - seguía hablando para sí.- Tú sabías, tú sí lo recordabas ¿verdad?.- se volvió a verla.- ¿Porqué yo no?
.- Leo...- intentó nuevamente Sora, acercándose, él estiró su brazo hacia ella, ordenándole sin palabras que no se acercara.
Ella obedeció.
.- ¿Qué estás haciendo conmigo? – Siguió, mirándola sin creerlo.- ¿La última vez no fue suficiente? No puedo creerlo, lo estás haciendo de nuevo ¿qué quieres de mí?
.- No... no entiendes, yo no voy a ...
.- ¿Qué quieres de mi ahora?...- gritó.
Sora comenzó a retroceder hacia la caseta de las escaleras.
.- Lo siento. No era esto lo que quería...- Lo miró un segundo más, antes de dar media vuelta y echar a correr.
Leo ni siquiera se volvió a verla, nunca supo cuando se fue. Se quedó mirando al piso, sacudiendo la cabeza.
.- Y nunca fui nada... ¿cómo pudiste?... ¿cómo pude?...
Leo se quedó mirando las gotas de agua cayendo sobre las pozas mientras uno a uno los blancos en la memoria se iban llenando...
Finalmente escondió la cara entre las manos.
2.-
Abrió la puerta de golpe.
La luz estaba apagada, pero sabía que estaba ahí, sentado en el sofá.
.- Battou...
Él no respondió, simplemente le dio unos golpecitos al espacio vacío del sofá, al lado suyo. Sora se quedó un segundo más parada en la entrada, mientras volvía a cerrar la puerta, mientras chorreaba agua de todas partes, descalza, tiritando de frío.
Caminó hacia él y se dejó caer de rodillas en el suelo, hundiendo la cara en el asiento del sofá, escondiéndola entre los brazos. Por muchos minutos, lo único que se escuchó fue el sonido de sus sollozos.
.- Todo ha salido tan mal...- dijo entre llantos, tratando de dejar de llorar, levantando un poco la cabeza hacia Battou...- Hubieras visto su cara, no sabía que podía estar lastimándolo así, no pude quedarme, no podía quedarme a verlo...- siguió llorando.
.- Traté de advertírtelo.- dijo éste simplemente, con la mirada fija en la nada frente a ellos.
.- Recuerda todo, se supone que no debía...
Battou se encogió de hombros.
.- Tiene una mente fuerte, terminaría haciéndolo de todas formas, me sorprende que no lo haya hecho en cuanto te vio.
.- Va a odiarme, va a odiarme por esto...
.- ¿Te importaría eso? - Preguntó, alzando una ceja. Sora lo pensó un segundo.
.- No lo sé, no quería hacerle daño, ni siquiera estaba pensando en él. Sólo quería... en lo único en lo que pensaba... estaba enojada, jamás pensé en él... Sólo que tenía rabia contra Raphael, no estaba pensando en nada más, lo tenía frente a mi y no estaba pensando en él, sólo esperaba el momento en que Raph lo supiera, que sintiera lo que yo...
.- Sé exactamente en lo que estabas pensando, pero elegiste al pobre bastardo equivocado.
Sora dejó de llorar por un momento. Recostó la cabeza en el sofá, hacia el lado de Battou... por mucho rato sólo se quedó mirando a la nada, pensando.
.- Es su culpa, no debería quererme tanto, no hay razón. Es su culpa si nunca se ha dado cuenta de que en verdad no siento nada por él, si no se ha dado cuenta que sólo estoy fingiendo. Al menos con esto dejará de pensar de una vez en mí, porque no creo que alguna vez pueda corresponderle. Eso no pasará jamás. Es un tonto, se merece todo esto...
.- ¿Crees que es un tonto por quererte?
.- Es un tonto por seguir teniendo esperanzas, ya debería haberse cansado de mi.
.- Si, es muy tonto. Increíblemente tonto. Pero a veces no es tan fácil cansarse de alguien y dejar de tener esperanzas, por tonto que parezca...- Battou se volvió a verla.- ¿verdad?...
Battou sólo la miraba con esa extraña expresión, como si hubiera algo que ella estaba pasando por alto.
.- Verdad...- dijo en voz baja.
Si Leonardo era un tonto, ella también lo era, igual que él, ella también. Entendía ahora lo que Leo debía estar sintiendo, era lo mismo. El mismo dolor.
.- ¿Seguirás adelante, entonces? ¿Seguirás adelante tratando de vengarte?- preguntó Battou después de un rato.
Sora sacudió la cabeza, saliendo de sus pensamientos. Pensó un momento en la pregunta.
.- No.- dijo al fin.- Ya no quiero seguir con esto. Ya no quiero nada de esto. Ya no sé lo quiero...- volvió a hundir la cara en el sofá.- ¿Qué hago ahora?- preguntó. Battou se encogió de hombros.
.- No tengo un saco de ideas de donde sacar. Por lo pronto, ve a ponerte ropa seca, tenemos trabajo. No se te olvide que nuestra libertad tiene un precio...
Sora lo miró un segundo más y luego se volvió a ver el respaldo del sofá frente a sus ojos. Apoyó la barbilla en sus manos cruzadas.
.- Nunca quise lastimarlo.- dijo pensativa.- Ésta vez es verdad, ésta vez no quería que sufriera. De verdad. No pensé que pudiera herirlo sin darme cuenta, nunca había pensado que podía hacerlo sin darme cuenta.
TBC
Banda sonora de este capítulo:
I know.- Placebo
Sicarios- Bonsur
Forget it- Breaking Benjamin
Brazen (weep).- Skunk Anansi
