CAPITULO XII.-

1-

.- Battou!.- Gritó Donatello al verlo afuera, acuclillado en el techo, junto a la ventana de la sala de Abril. Battou sonrió levemente. Segundos atrás había estado profundamente perdido en sus pensamientos.- Amigo ¿a qué se debe el placer de tu visita?

.- Vine a ver el futbol, que más.

.- No será que te echaron del departamento- dijo Don con una mueca.- Qué mal por ti, pero en realidad preferimos que Raph esté allá.- Terminó sonriendo.

Battou suspiró resignado. De pronto asomó la cabeza de Miguel por la ventana.

.- Eh, viejo ¿hasta cuándo te espero? Hay que hacer la masa de la pizza antes de que parta el primer tiempo.- Don lo miró curioso.- Pizza a la piedra, hermano.- le aclaró Miguel.- le estoy enseñando a este novato alguno de mis secretos.- dijo, volviendo a meterse dentro del departamento.

.- ¿Leonardo?- preguntó Battou, todavía sin decidirse a entrar. Don negó con la cabeza.- No viene. Demasiada diversión para él.

Battou asintió.

.- Denle tiempo.

.- Lo hacemos, esta no es nuestra primera crisis, viejo, sabemos cómo es.

Battou asintió y se dio la vuelta a ver la luna en el cielo a su espalda, grande, redonda y luminosa, casi sin nubes...

.- Todo estará bien.- le dijo a la nada con una sonrisa de satisfacción.

Respiró profundo y aguardó un instante más antes de meterse en el departamento.

2.-

Sora se sentó sobre la cama, mirando hacia la ventana, con las rodillas abrazadas contra su pecho, cubierta por un poco de las sábanas que había arrastrado consigo.

Raph se quedó recostado, mirándola desde ahí.

La luz de la luna a través de la ventana le daba de lleno, haciendo relucir su piel en la oscuridad... por un minuto no pareció real...

Pero lo era, lo era. Si estiraba el brazo alcanzaba a acariciarle la espalda y comprobar que de verdad estaba ahí.

Lo hizo. Ella cerró los ojos al sentir su mano.

.- No voy a dejarte nunca.- le susurró. Raph se incorporó un poco sobre los codos y Sora se volvió hacia él.- Vas a tener que encontrar la forma de deshacerte de mi, porque no voy a dejarte nunca...- sonrió, mientras caían un par de lágrimas de sus ojos.

Raph la atrajo hacia sí y la abrazó, mientras Sora escondía la cara en su cuello aferrándose a sus hombros. Él no dijo nada, sólo la abrazó con más fuerza.

No, no la dejaría irse a ninguna parte, eso era lo único que sabía seguro por el momento. Ella no se iría a ninguna parte.

3.-

Leonardo sacó una manzana del frutero sobre la mesa de la cocina y siguió la dirección de la música que venía del dojo, algo extrañado.

Cuando llegó ahí se quedó parado en el umbral.

La chica creía que debía estar sola, de lo contrario no se habría quedado. Es decir, podía usar el dojo cuando quisiera, pero lo habría dejado solo de saber que estaba ahí. Por otra parte, donde más podría estar, no salía mucho últimamente.

Leo se quedó a mirar como Fé practicaba. Era algo agradable de mirar, la forma en que los movimientos rítmicos de la capoeira realzaban la elasticidad de su cuerpo. No podía pensar en nada más perfecto para ella, más adecuado que el box, que también le había visto practicar ahí.

Pensaba en esto cuando Fé se dio cuenta de su presencia al dar un giro, casi perdiendo el equilibrio. De inmediato se detuvo, buscó el control remoto y detuvo la música.

Leo se le quedó mirando serio.

.- ¿Necesitas el espacio?.- preguntó ella, nerviosa, pero tratando de sonreír. Leo no respondió, sólo se la quedó mirando.

Fénix paseó la vista por toda la habitación, sin saber a donde mirar ni qué decir.

.- No.- dijo de pronto Leo, sonriendo, mostrando la manzana en su mano.- Me estoy tomando un descanso.

Fé sonrió también, aliviada.

.- Me voy de todas formas.- dijo, mirando a su alrededor, algo incómoda.

.- No creo que Raph vuelva hoy...- comentó Leo.

.- Yo tampoco.- dijo, secándose el sudor de la cara con una toalla.- Pero déjalo que se divierta mientras pueda.

.- No te agrada.- dijo él, en voz baja.- Sora…

.- ¡La odio!.- gritó Fé. Iba a agregar algo más, pero se arrepintió. Leo tenía esa expresión en la cara. Quizás él no se diera cuenta, pero la ponía cada vez que alguien la mencionaba.

Sacudió la cabeza y se volvió a recoger algunas de sus cosas, cuando se dio cuenta que Leonardo seguía acercándose a ella.

Se dio la vuelta a mirarlo extrañada.

.- Fé...- La llamó y ella permaneció inmóvil. No sabía porqué, pero de pronto estaba aguantando la respiración. Él se dio el tiempo de observarla con cuidado, a poca distancia, sonriendo, mientras ella le devolvía la mirada con la boca abierta.

.- Creo que comenzamos con el pie izquierdo el otro día.- dijo sonriente, extendiendo su mano derecha.

Ella se quedó absolutamente inmóvil, los ojos de par en par, por espacio de un par de segundos, hasta que consiguió que su brazo se moviera en su dirección y su mano fuera a estrechar la suya. Apenas si pudo cerrarla porque de pronto se había puesto tiesa como un trozo de madera; él, en cambio, la apretó con fuerza.

.- Ya me estoy sintiendo mejor.- dijo, todavía sonriendo.- No completamente, no para estar rodeado de gente, no por ahora, pero no quiero que salgas escapando cada vez que me ves. No me agrada.

Ella no dijo nada, demasiado perpleja para hablar, sintiendo la voz de Leonardo como si estuviera metida en un sueño. No se había dado cuenta, pero tenía una voz muy bonita…

Leo comenzó a soltarla y ella lo imitó como atontada. Por un segundo cruzaron miradas: él sonriente y sereno; ella aturdida y confusa.

.- Nos vemos más tarde.- dijo él al fin. Fé asintió con la boca abierta. Se quedó de pie, con la misma expresión, viéndolo alejarse del dojo. Recién entonces pudo reaccionar.

Sonrió y lanzó una carcajada, dando un giro sobre sí misma.

Leo alcanzó a escucharla antes de desaparecer de la vista, pero no se volvió a verla. Simplemente le dio un mordisco a su manzana.

Sonrió.

.-

Fin de la segunda parte.

Banda sonora:

Don't change.- Versión AFI