Hiei despertó, aun estaba muy cansado y un poco confundido, noto que estaba tendido en el suelo, su cabeza apoyada en el regazo del kitsune, Kurama tenia su pecho desnudo pues su camisa se hallaba cubriéndolo a él …

que sucedió! se incorporó asustado lo mas lejos que pudo y lo observó, a pesar de su confusión y nerviosismo no pudo dejar de notar que era muy bello, nunca lo había visto sin camisa, y ahora estaba allí frente a él… sintió el impulso de acariciarlo, de tocar esa tersa piel que parecía tan suave, se acercó poco a poco, de pronto Kurama abrió los ojos mostrándole esas hermosas esmeraldas.

Veo que ya has despertado dijo sonriéndole ¿estas bien? preguntó al ver que Hiei enrojecía ligeramente.

Hn fue lo único que acertó a responder el koorime ¿Qué sucedió? preguntó fingiendo indiferencia mientras le devolvía la camisa que aun tenia en las manos.

yo soy el que debería preguntar eso responde Kurama tomándola y dejándola a un lado, lo miró con seriedad ¿Por qué atacaste a Ayame?

Hiei lo observa fríamente ¿por que ella te importa tanto?

El kitsune muestra una expresión confusa no es ella por la que me preocupo Hiei, que te sucedió, se muy bien que tu no atacas gente inocente…

como estas tan seguro? lo interrumpió el koorime antes de que pudiera terminar

por que eres mi amigo y estoy seguro de que te conozco, quizá no completamente, pero si lo suficiente como para saberlo.

Hiei se siente avergonzado por un momento

yo… solo… balbucea pensé que te haría daño… estaba preo… cupado.

Kurama se acerca a él de verdad te preocupas por mi? pregunta recordando las palabras de Ayame,

Hiei desvía la vista.

hn responde ella te gusta? pregunta luego de un incomodo silencio, fingiendo indiferencia, aunque no puede evitar sonrojarse.

si es muy agradable responde Kurama distraídamente. De pronto le parece ver una sombra de tristeza en los ojos de Hiei, ¿seria su imaginación, tal ves Ayame estaba en lo cierto, tal ves Hiei lo veía como algo mas que un amigo… como comprobarlo?

Pero…dice Kurama ella no es la persona que amo… lo mira a los ojos, esperando que viera en ellos lo que no se atrevía a decirle con palabras.

Kurama acercó lentamente sus labios hasta que estuvieron a milímetros de los de Hiei, lo besó.

Hiei estaba paralizado, no esperaba eso por parte del kitsune, pero luego comenzó a corresponder al beso, el que se volvía cada vez mas apasionado. Kurama no cabía en si de felicidad, su lengua explorando en la boca de Hiei, sus brazos rodeandolo...

El koorime había intentado resistirse, no quería dejarse llevar estaba seguro de que el zorro lo utilizaría y luego lo arrojaría a un lado, como basura, sin siquiera importarle que rompería su frágil corazón, después de todo, ya había roto tantos en el pasado, y él no quería ser otro mas en la lista de youko Kurama, pero no podía alejarse, los labios del kitsune eran tan dulces, y se sentía completamente embriagado por el delicioso aroma a rosas que Kurama despedía, se aferró a su cuello profundizando el beso aun mas, luego se separaron, en busca de aire…

Kurama susurro Hiei intentando alejarse, pero este ya había comenzado a besar su cuello, borrando así las ultimas gotas de autocontrol de la mente del koorime, Kurama lo besó nuevamente de forma apasionada, inclinándose sobre el y tendiéndolo en el suelo, siguió descendiendo, lamiendo y mordisqueando sus tetillas, enviando olas de placer al indefenso cuerpo de Hiei, el koorime estaba fuera de si, ya no podía controlarse, se había perdido en el mar de sensaciones al que esas expertas manos lo había llevado desde los primeros toques, gemía levemente cada ves que sentía esos suaves labios posarse sobre su piel.

Kurama desabrochó su cinturón y quitó sus pantalones dejando desnudo el delicioso cuerpo, comenzó a lamer lentamente su miembro, haciéndolo gemir aun más fuerte, sonrió:

Te haré perder completamente el control susurro sensualmente al oído de Hiei, quien se estremeció, tomó el miembro del koorime en su boca, dedicado a darle todo el placer que pudiera, los gemidos que Hiei intentaba reprimir hacían que el kitsune aumentara aun más su propia excitación, Hiei ya no podía soportarlo, sentía que iba a explotar, y lo hizo, en la boca de Kurama, con un fuerte gemido, el kitsune lo besó haciéndolo probarse a si mismo, se miraron a los ojos, un brillo de lujuria adornaba las irises esmeralda, nuevamente Kurama besó el cuello de Hiei, luego hizo brotar una enredaderas que sujetaron los brazos del koorime, inmovilizándolo, este abrió los ojos, un poco asustado y vio que Kurama terminaba de desvestirse, Hiei sintió aun mas calor en todo su cuerpo al ver completamente desnudo el hermoso y bien formado cuerpo del kitsune.

Kurama comenzó a chupar sus dedos incitándolo, el zorro acercó su mano a la entrada de Hiei, quien se estremeció al sentir el contacto, Kurama introdujo uno de sus largos dedos en el koorime, este mordió sus labios con fuerza para ahogar el grito que luchaba por salir de su garganta, la sonrisa del kitsune aumentaba al ver el bello rostro contraído con placer, introdujo un segundo dedo y Hiei mordió sus labios con tanta fuerza que un hilo de sangre se deslizó por ellos.

ku…rama… susurró

El kitsune introdujo un tercer dedo, Hiei gemía cada vez mas fuerte, los dedos se movían dentro de su cuerpo, tocándolo a veces en ese lugar que lo hacia enloquecer

Kurama… por favor suplico, no aguantaba más, movía sus manos y apretaba los puños intentando aferrarse a algo, pero estos estaban firmemente sujetos por las enredaderas del kitsune.

Kurama sacó sus dedos y se acomodo entre las piernas del koorime, quien se aferró con fuerza a su cintura, el kitsune entró en Hiei de una sola ves, la espalda del koorime se arqueó mientras un fuerte gemido de placer abandonaba sus labios, Kurama comenzó a moverse, primero lentamente, luego, su velocidad fue aumentando por cada estocada, gemía al igual que Hiei, penetrándolo cada vez mas rápido, cada vez mas hondo, el koorime ya no podía controlar los sonidos que salían de su garganta cada vez que el kitsune entraba en él, dándole siempre a ese punto que lo hacia ver estrellas, Hiei, susurraba el nombre de su amante entre gemidos, entre suspiros, mientras las manos de Kurama acariciaban su pecho y estimulaban diestramente su miembro.

ai… ai shiteru dijo en su desvarío, haciendo que Kurama se sintiera el ser mas feliz del mundo, se movían cada ves mas rápido, de pronto Hiei sintió que su interior era llenado con la semilla del kitsune, mientras que la suya estallaba entre sus vientres, las enredaderas soltaron al koorime, compartieron un beso y Kurama salió de él para recostarse a su lado, apoyando la cabeza del koorime en su pecho, mientras lo abrazaba, Hiei comenzaba a dormirse, su cuerpo aletargado en la secuela del clímax

ai shiteru Hiei susurró Kurama mientras veía los ojos rubí cerrarse y los suyos los imitaban un segundo después.

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Kurama abrió los ojos, estaba amaneciendo, los rayos del sol hacían que todo el bosque se viera irreal. Hiei seguía dormido sobre su pecho, acarició sus cabellos mientras sonreía con ternura, ¿cuanto tiempo deseó tenerlo entre sus brazos? y al fin su sueño se hacia realidad. De pronto notó que Hiei se movía un poco así que posó sus labios sobre los suyos, en un calido beso.

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Hiei despertó al sentir un tibio y dulce contacto sobre sus labios, al abrir los ojos lo primero que vio fueron las hermosas esmeraldas del kitsune observarlo, vio además su hermosa sonrisa, aun estaba un poco adormilado, no comprendía que estaba sucediendo, hasta que recuerdos del día anterior llegaron a su mente.

Se aparto de Kurama bruscamente y comenzó a vestirse, avergonzado y molesto con lo que había pasado. Demonios! ...se había prometido no dejarse llevar, alejarse del zorro para no permitirle aprovecharse de su amor, pero no lo había logrado, aun así había caído en sus redes.

Hiei… ¿que sucede? pregunto Kurama un poco asustado al verlo apartarse tan molesto

Este le dirigió una fría mirada.

Si le cuentas a alguien lo sucedido, te mataré con mis propias manos una voz cargada de frialdad que el zorro había escuchado muchas veces, pero que nunca antes se había dirigido a él.

Los ojos de Kurama se abrieron por la sorpresa y lentamente se llenaron de lagrimas, dirigió a Hiei una dolida mirada, preguntando el por qué de esas frías palabras, pero este no respondió solo volteó y se fue saltando sobre las ramas de los árboles.

Kurama se vistió y caminó hasta su casa, agradeció que no hubiera nadie así no tendría que preocuparse por responder preguntas, subió directamente a su habitación y se sentó en el borde de su cama, sin poder aguantar por mas tiempo las lagrimas…

Continuará….

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Sadako: OO que mala soy! …, pobre Kurama…… XD que pasara ahora?... Si a alguien le interesa saberlo no se pierda el próximo capitulo titulado: ¿como te hago comprender?...

Salu2, no se olviden de dejar comentarios . nn.