Sadako: bueno, este es el final, dedicado a todos los que lo leyeron y dejaron comentaros .

Espero que les guste XD

Reencuentro

Pasaron varios días, Kurama asistía a la escuela con regularidad, sonriente como siempre, pero solo Ayame sabia que estas sonrisas eran falsas, el seguía muy triste por lo ocurrido con el koorime, ambos hablaban de temas sin importancia, evitando por todos los medios mencionar algo que se relacionara con Hiei.

El fin de semana llegó, Kurama se marchó a casa muy preocupado, no tenia nada que hacer, nada que le sirviera para distraer su mente y olvidar a Hiei.

Llegó a su casa, estaba mas sola que nunca pues cuando no estaba su familia, el koorime solía entrar por su ventana para hacerle compañía, pero ahora, de seguro ya se había marchado al Makai, para no volver jamás… sintió un nudo en su garganta al cerrar esa ventana, pero no quiso dejar que las lagrimas salieran, no de nuevo.

Dejó sus cosas en cualquier parte y subió a su habitación, al llegar comenzó a desvestirse, quería tomar un ducha, estaba seguro de que el agua caliente aliviaría un poco sus preocupaciones.

Llegó al baño y se metió en la ducha, sintió el agua correr por su espalda, relajándolo… se quedó mucho tiempo allí, vaciando su mente de todo pensamiento triste, le hubiera encantado quedarse todo el día... Luego se vistió y bajó a prepararse un té aunque ya no tenía animo de hacer nada.

Al volver a su habitación miró hacia su ventana y se quedó helado, Hiei estaba allí, observándolo con el rostro inexpresivo.

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Hiei había estado muchos días pensando, realmente quería confiar en Kurama, después de todo, lo amaba y no soportaba estar mucho tiempo lejos, de echo estos días que habían pasado sin verse habían sido una tortura para él. Aun tenia miedo de que el zorro lo lastimara, de que terminara de romper su corazón, muy frágil, al contrario de lo que todos pudieran pensar, pero decidió que se arriesgaría, debía hacerlo, debía darle el beneficio de la duda, después de todo el también tenia su reputación, una no muy buena en realidad, y nadie se atrevía a acercarse a el, pero aun así Kurama le había brindado su amistad, había sido la única persona que lo había ayudado, el único que realmente siempre estuvo a su lado…

Corrió hasta la casa del kitsune, intentó entrar por la ventana, pero esta estaba cerrada, sintió una punzada de tristeza en el corazón, la ventana de la habitación de Kurama siempre se hallaba abierta para él… hasta ahora y eso no podía significar nada bueno… forzó la ventana, intentando no quebrar el vidrio en el proceso.

Entró a la habitación, se hallaba muy oscura pues eran altas horas de la noche. No había nadie¿donde estaría el kitsune, tenia que estar allí, pues era demasiado tarde para que aun estuviera en su escuela. No se atrevió a llamarlo por miedo a que la familia de Kurama estuviera abajo. A pesar de que lo único que quería era correr por toda la casa gritando su nombre hasta encontrarlo, abalanzarse sobre él y tenerlo nuevamente entre sus brazos, esta vez… para siempre.

De pronto escucho unos pasos acercarse, iba a saltar por la ventana para irse, pero luego los reconoció.

Kurama entró lentamente en la habitación, el koorime sintió una gran alegría al verlo de nuevo, luego de tanto tiempo… estuvo a punto de sonreír y correr hacia él… pero logro controlarse a tiempo y mantener su rostro inexpresivo.

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Kurama no supo como actuar, caminó hasta su cama fingiendo indiferencia y se sentó, sin apartar los ojos de la oscura figura.

-¿a que has venido?- preguntó bruscamente

Hiei pudo notar su fría exprecion, sus hermosos ojos verdes ya no brillaban con calidez como antes, realmente lo habia lastimado, y ahora tenia que disculparse y suplicarle que lo perdonara… verdaderamente había sido un tonto…

-yo… venia a …disculparme- dijo, a pesar de que no fue su intención su voz sonó sarcástica .

Kurama lo miró mas fríamente.

-claro…a disculparte -dijo también con sarcasmo, era fácil notar que estaba realmente molesto -no bromees Hiei, se que tu no te disculpas con nadie, te dije que te conocía… o eso creí…

-¿Dices que me conoces mejor que nadie? -dijo el koorime entonces te mostrare un lado mío que nadie conoce se sienta a su lado y lo besa con fiereza, pero Kurama lo empuja, apartándolo.

-¿que demonios haces!- dijo -Has venido aquí solo a buscar placer¿o a decirme cosas que no sientes para luego herirme¿vienes a burlarte de mi Hiei, es que no te basta con todo lo que ha pasado?...

El koorime lo observó con tristeza mientras sentía su corazón romperse en mil pedazos, esa era la prueba. El kitsune realmente lo quería… y él lo había arruinado todo, lo había herido demasiado … ahora Kurama lo odiaba… lo que mas lo entristeció fue el tono de su voz, hubiera preferido que le hubiera gritado, o golpeado, el dolor físico era mucho mejor que sentir toda la culpa y la tristeza que sus palabras traían a su alma, ese tono lleno de dolor parecía decirle que jamás seria perdonado…

-lo siento… perdóname -repitió mientras sus ojos se llenaban de lagrimas- no era mi intención herirte Yo… solo… tenia miedo de amarte. Es que no lo entiendes!-gritó -no tengo nada que ofrecerte y pensé que, solo querias usarme… y luego me abandonarías, y… no creí poder soportarlo!- dijo mientras dos lagrimas caían de sus ojos y se convertían en negras gemas antes de tocar el piso.

Kurama no podía creer lo que oía.

Hiei se sintió aun mas triste al no recibir respuesta, tal ves no había sido buena idea ir a disculparse, solo había conseguido que ambos se hirieran aun mas, apretó sus puños y fijó su vista en el piso.

-Comprendo si ahora me odias dijo intentando contener nuevas lagrimas, -nunca le gustó mostrar debilidad, pero en esa situación le resultaba imposible guardar sus sentimientos -me iré, no te preocupes, solo quería decirte que… te mentí… no creo que lo que sucedió fuera un error… y… si te amo, desde hace mucho…

Caminó hacia la ventana, dispuesto a salir nuevamente por ella e irse al Makai, donde intentaría olvidarlo todo, olvidar lo feliz que fue a su lado, olvidar su rostro, su cabello, olvidar que por un momento, tuvo la oportunidad de ser feliz, que tuvo el regalo del amor de un ser tan perfecto y hermoso, y la había dejado pasar por su desconfianza…

Iba a saltar hacia fuera cuando sintió una mano tocar su hombro, deteniéndolo…

-Por favor no te vayas -dijo la triste voz del kitsune …

Kurama se sentía muy herido, pero sabía que no soportaría que Hiei se alejara, y si se iba al Makai le seria imposible volver a verlo…

-Yo… también te amo- dice abrazándolo- nunca te dejaría, como pudiste pensarlo siquiera? -se separó de él y comenzó a secar algunas de las lagrimas que aun no se convertían en gemas.

-ya te lo dije- balbucea Hiei -no tengo nada que ofrecerte, por que alguien como tu me amaría? No tengo nada que pueda hacerte feliz…

Kurama solo lo observa y le sonríe con ternura, esa dulce sonrisa, que ahora Hiei sabía solo estaba dedicada a el.

-el solo estar a tu lado me hace feliz Hiei -dice tomando su barbilla para que lo mirara a los ojos -te amo… y nada cambiara eso…

Lo besó tiernamente. Ambos se sentían muy felices. Luego de tanto tiempo, al fin podrían estar juntos, se recostaron en la cama, sus labios aun unidos en un beso hasta separarse en busca de aire. Hiei apoyó su cabeza sobre el pecho del kitsune y lo abrazó con fuerza, sintió los calidos brazos de kurama rodearlo, mientras besaba su frente. Se quedaron allí abrazados, disfrutando de la compañía del otro, en silencio, pues no necesitaban más palabras que las ya pronunciadas.

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Hiei comenzó a despertar, tuvo miedo de abrir los ojos, aun pensando que todo lo ocurrido era un hermosos sueño, pero notó los brazos de Kurama a su alrededor y entonces ya no temió, abrió los ojos, el kitsune estaba profundamente dormido a su lado, se inclinó sobre el y lo besó, Kurama despertó.

-Hiei- susurró con ternura mientras acariciaba sus cabellos

El Koorime se sonrojó, no estaba acostumbrado a las demostraciones de afecto, pero aun así sonrió, y besó a Kurama apasionadamente, luego comenzó a desabrochar su camisa y a besar su cuello, su pecho, repitiendo los paso del kitsune la noche que lo había hecho suyo, dejando un brillante rastro de saliva sobre la tersa piel. Terminó de desvestirlo y continuó besando su cuello, de pronto Kurama se incorporó y mostrándole una traviesa sonrisa se abalanzó sobre él, quitando su ropa y comenzando a besarlo también, descendiendo por su pecho, Hiei cerraba sus ojos con fuerza mientras sentía que el calor se extendía por todo su cuerpo, el kitsune lamió su miembro y luego su entrada en una húmeda caricia, haciendo el cuerpo del koorime estremecer. Llevó las piernas de Hiei hacia su pecho para luego entrar en el muy despacio, la boca del youkai de fuego se abrió en un mudo grito de placer mientras sentía al kitsune penetrarlo tan lentamente, tan deliciosamente. Tomó un mechón del cabello de Kurama y tiró de el para acercarlo, lo besó con fiereza, el kitsune le sonrió lascivamente y comenzó a moverse, haciendo que Hiei mordiera sus labios para contener los gemidos.

La velocidad comenzó a aumentar, el koorime rodeó a Kurama con sus brazos, arañando su espalda en su desvarío, el cabello del kitsune caía sobre él, moviéndose junto a ellos como una cortina rojiza, embriagándolo con su delicioso aroma …

En la habitación solo se oía el roce de los cuerpos, gemidos y suspiros de placer que salían de ambas bocas, mientras la pasión aumentaba… hasta que llegaron al clímax.

Kurama salio de él para tenderse a su lado, lo abrazó, sonriendo …

-Ai shiteru Hiei -dijo con ternura mientras comenzaba a besar su cuello nuevamente -y te prometo que a partir de ahora estaremos juntos…

-…Eien ni... -susurro Hiei cerrando los ojos y rindiéndose al placer…

Fin!

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Al fin se terminó, bieeeen! XD

Ahora si, por favor opinen, que les gusto, que no les gusto, dejen sus criticas y ayúdenme a escribir mejores historias. Nos vemos pronto… salu2! D