Capítulo 3
Yuu viene de Visita
La Navidad se acercaba a pasos agigantados y los padres de Miki y Yuu con los niños estaban casi locos por las fiestas. Era extraño que en Japón celebraran Navidad, pero en realidad habían estado tantas veces en Norteamérica que se les pegaba, casi era una tradición familiar.
Es por esa razón que Yuu llamó para avisar una de sus visitas anuales. Sin embargo, Miki no se alegró esta vez. Más bien, se sintió indiferente. "Será que ya no siento nada por él".
- Miki, cariño- dijo su madre- ¿Yuu llega hoy en la noche, no te pone contenta?
Miki la miró sin ninguna expresión en el rostro, se veía más bien confundida.
- Miki, qué pasa?
- Nada. El problema es que no sé si quiero ver a Yuu
- Por qué, te hizo algo
- No el problema es que desde que se fue a Norteamérica, el cambió conmigo, no sé si le importo más- respondió la muchacha- Además he estado leyendo en la universidad muchos libros y me he dado cuenta que él me trata como si me tuviera fácil… Yo lo quiero mucho, mamá, pero no quiero más sentirme como su perrito faldero.
- Ah, pero eso es fácil de resolver hija. Mira, simplemente debes ser indiferente con él.
- Eso es lo que estoy haciendo, mamá- dijo Miki con cara de pocos amigos.
- Ah, jajajaja, entonces no hay problema hija, verás como cae rendido a sus pies.
Ese el problema de Miki era ese no estaba segura si quería a Yuu bajo a sus pies o delante de ella… lo que añoraba era un compañero, como lo que Meiko había encontrado en Satoshi después de enviudar.
Ese era un problema, no sabía si Yuu deseaba ser su compañero en la vida.
En ese momento sonó el timbre. Miki abrió la puerta de su pieza, nadie parecía querer ir a ver la puerta. "Lo están haciendo a propósito, mamá ya le debe haber contado a todos lo que me pasa con Yuu", pensó la chica.
Salió a abrir la puerta y ahí estaba. La miró sin expresar nada, como ya era una costumbre y aunque el corazón de ella se aceleró un poco, logró mantenerle la mirada igual, impávida, casi fría. Esto sobresaltó al joven, nunca había visto a Miki tan distante.
- Pasa algo Miki
- No, Yuu, te vas a quedar en la puerta o vas a entrar, deben estar esperándote tus padres- respondió con naturalidad.
Yuu estaba desconcertado. Miki siempre había corrido a su encuentro, abrazos, besos, a eso estaba acostumbrado. Ahora estaba frente a una mujer que casi lo desconocía, de pronto se sintió vacío. "Tal vez he sido muy frío con ella, pensó sin cambiar la expresión de su rostro… tal vez aburrí a Miki"…
- Hooolaaaaa- dijeron todos de pronto, hasta los niños que aún aprendían a hablar.
- Hola- respondió Yuu tratando de no parecer distraído.
- ¿Cómo estuvo el vuelo, amor?
- Como siempre, mamá… agotador.
- Pero pasa, hijo, pasa- dijo de pronto el padre de Miki- ¿Quieres tomar ponche con nosotros? Chiyako aprendió a hacer un excelente ponche de huevo.
- Bueno, gracias- el muchacho se sentó en el living y miró a Miki. Ahí estaba, hermosa como siempre, pero no lo miraba, de hecho estaba absorta en una lectura.
- ¿Qué lees Miki?- le preguntó de pronto Yuu, quería escuchar su voz, aunque fuera algo trivial.
- A Simone de Beauvoir- dijo ella sin levantar la vista del libro- ¿Has leído de ella?
- No, pero Ginny me ha hablado de ella, desde que dirige un grupo de chicas en la Universidad la vemos siempre con ese libro.
- ¿Cuál?
- No sé, uno de ella…
- Así es que Ginny tiene un grupo de chicas. Después me das su mail, yo tengo un grupo también, sería muy entretenido intercambiar ideas, más cuando es alguien conocido.
No volvió a hablar con Yuu esa noche.
A la mañana siguiente, Yuu se levantó temprano, apenas había podido dormir, pensando en Mikki y su extraño cambio. "Es mi culpa, no la llamaba, nunca le escribí y cuando venía apenas la tomaba en cuenta, no la culpo, fui un imbécil".
No pudo terminar sus pensamientos porque la llegar a la cocina, vio a Miki con su libro tomando desayuno, se notaba que lo había preparado ella, porque no había nadie más.
- Buenos días, Yuu- le dijo ella sin mirarlo- ¿Quieres tomar algo? En la cafetera hay café recién hecho.
- Buenos días, gracias… - dijo él- Miki, yo… Hay algo que quiero preguntarte.
- Dime
- ¿Estás molesta conmigo?
- No Yuu- dijo esta vez mirando al joven- La verdad no tengo motivos para estar molesta contigo.
- Entonces por qué no me tratas como tu pareja ya.
- Porque en tu última visita me quedó claro que ya no estábamos juntos, recuerdas? Tampoco voy a andar persiguiéndote o arrastrándome para que volvamos a estar juntos, Yuu, además las actividades del partido me tienen demasiado absorta para perder mucho tiempo en nimiedades.
Lo último le dolió a Yuu como una puñalada… Pero Miki tenía razón, todas las señales que él mandó no se podían leer de otra manera. Se había dejado estar pensando en lo incondicional del amor de Miki… "Pero así no funcionan las cosas, yo también debía cuidar la relación".
- Miki…
- Dime?
- No, nada, perdona por todo.
- No hay nada que perdonar, Yuu, me has hecho un favor, encontré mi meta en este mundo, una carrera y además soy dirigente de un partido en la universidad. No lo habría hecho sin ti, al dejarme me replanteé toda mi vida y me di cuenta que me habías hecho un favor. ¿Tienes algo que hacer ahora?
- No- dijo con la esperanza de que lo invitara a salir, al parque.
- Perfecto, necesito que mires a los niños, mira que debo ir a comprar regalos y un traje para mi próxima conferencia. Nos vemos a la hora de almuerzo. Si te da hambre hay comida en el refrigerador, sólo falta calentarla. Chao!
Miki dejó la estancia, con Yuu atónito y triste… Pero se lo tenía merecido. Probablemente será una Navidad muy triste.
Nota de la Autora
Holaaaa, gracias por los review. me alegro que les gustara la historia. en este capítulo Miki estará un poco dura, pero la verdad Yuu se lo merece por tonto. Dejen reviews y sigan leyendo que aún viene más.
Cariños
Kitsune
