Rukia se acomodó mientras escuchaba la historia de Ichigo, el muchacho no se dejó ningún detalle a la imaginación. La shinigami escuchaba atentamente, ya que realmente estaba ante el primer caso, que ella conociese, de un shinigami casado humano. Y de ahí había salido el pelirrojo.
-Nunca imaginé a tu padre tan romántico, la verdad.
-Yo tampoco, pero se que quería mucho a mi madre.
-No hay duda, ¿pero por qué me lo has contado? –Puso cara de entender poco a Ichigo. Sobre todo, partiendo del hecho, que ella pensaba que esa misma noche había empezado a salir con Orihime. Aún así no esperó contestación, ya que, después de tanto tiempo, no esperaba que toda esa historia tuviera que ver con ella.- ¿Qué tal con Inoue?
-Bien, como siempre. ¿Por qué preguntas? –El pelirrojo se estaba enfadando, ya que Rukia había cambiado de conversación y el no quería.
-Cuando volví de matar al Hollow, os ví hablando. –Fingió una sonrisa, y le salió muy bien.- Y creo saber de qué estabais hablando.
-¿Qué? –Ichigo frunció el ceño.- ¿Nos has estado espiando?
-¿Yo? –Se enfadó.- ¿Piensas que me interesa lo que puedas estar hablando con Inoue? ¿Me estas llamando cotilla?
-¡¡Claro!! ¿Cómo sino iba a saber de que hablábamos? –Se puso a gritar.
-¡¡Porqué ella me lo ha dicho!! ¡¡Imbécil!!
Ambos se quedaron mirando, estaban realmente ridículos, peleándose por nada. Como siempre. Rukia se había levantado, al igual que Ichigo y ambos mantenían las manos apretadas mientras se gritaban, pero ahora, mirándose mejor se relajaron y comenzaron a reírse. Mientras, se volvieron a sentar en el sofá.
-Siempre igual ¿eh? –Preguntó Ichigo mientras Rukia se reía y asentía con la cabeza.
-Bueno, -sonrió- espero que seas feliz con Inoue. –Se levantó y se estiró.- Yo me voy a la cama, que mañana habrán mas hollows y tengo que descansar.
-Siéntate. –Ordenó Ichigo, estaba algo cansado de jugar al perro y al gato con Rukia.- No voy a ser más feliz con Inoue, de lo que ya lo he sido hasta ahora.
-¿Qué? –Se sentó sin rechistar.
-Bueno, como ya lo sabes, no creo que a Inoue le importe que te lo cuente. –Suspiró, ¿por qué era tan difícil todo?- Para resumir, –tampoco quería contar cosas que pudieran molestar a su amiga- seguimos siendo amigos, quizás más si cabe ahora.
-¿Entonces no…?
-No, no quiero salir con ella. –Puso más énfasis negando con la cabeza.
-Ahh… -Hizo un pequeño ruidito. En ese momento desearía hablar con su amiga, pero era algo tarde, se prometió que al día siguiente la llamaría, no le diría nada, sólo quería hablar con ella.
-¿No vas a decir nada más que eso?
-¿Qué quieres que diga?
-¿Qué te pareció la historia de mi padre? –Ichigo volvió a la carga.
-¿Otra vez? –Entornó los ojos y pensó durante unos instantes una buena contestación para que el chico dejara de preguntar de una vez.- Pues, a parte de sorprenderme la vena romántica de tu padre. –Se rió.- Qué es la primera noticia que tengo de una relación entre un shinigami y un humano, pero claro, es normal, porqué la Sociedad de Almas no lo llegó a aceptar ¿no?
-No, mi padre tuvo que fugarse, y se convirtió en humano, para estar con ella. –Se quedó pensando.- Yo creo, que hasta hace poco, ni lo sabían.
-Fue un gran gesto por parte de tu padre.
-Si. –Otra vez se habían vuelto a atascar. Ichigo ya no podía más, ¿y ahora qué? Si Rukia sutilmente no lo podía adivinar, se lo diría sin más, él no era un hombre delicado.- ¿Tú lo harías por mi?
-¿¿Qué?? –Rukia se quedó muda. Reaccionó enseguida.- ¿Por qué iba yo a hacer eso por ti?
-Vamos Rukia, no soy idiota. –Se sentó de una manera que la podía ver mejor.- Y tú tampoco. Sabes que lo se, no te hagas la tonta.
-¿Te estás riendo de mi? –En ese momento se levantó enfadada, pero Ichigo era más rápido y la cogió del brazo.- ¿Qué haces?
-Siéntate Rukia. –Se tomó su tiempo.- Te quiero, pero necesito saber si tu a mi también.
-Sí… -Titubeó, y acto seguido se volvió a sentar. Ichigo entornó los ojos, y le hizo un gesto de no haberlo escuchado bien, mientras se acercaba peligrosamente a la morena.- Que sí.
-¿Qué sí qué? –Preguntó en tono burlón.
-¡Que sí que yo también! –Gritó, con los ojos cerrados.
-Rukia. –Le cogió la cara y ella abrió un ojo, dejando el otro cerrado.- ¿Tú también qué?
-¡Serás imbécil! –Rukia se enfadó e Ichigo se comenzó a reír.
-¿Ves? ¿ves? –Comenzó a decir pausadamente.- No lo puedes ocultar.
Acto seguido, comenzó a besarla pausadamente, y lo que comenzó de manera tranquila continúo de forma más… salvaje. Ichigo estaba encima de Rukia, de tal manera que la pequeña shinigami estaba casi totalmente tapada por él, sólo se le podían ver las manos que jugaban por el pelo y la espalda del pelirrojo. Se pararon un segundo para que la chica le quitara la camiseta y continuar con lo que estaban haciendo sin mediar palabra.
En ese momento, un movimiento de llaves se escuchó en la cerradura de la puerta, y otro pelirrojo, muy diferente, entraba en el salón viendo a su compañera de piso algo ocupada.
-¿¿Pero que haces desgraciado?? –Gritó Abarai.
-¡Joder Renji! ¿Qué coño haces aquí?
-¡Vivo aquí, idiota!. ¿Qué coño haces con Rukia?
-¡Lo que me da la gana!. –Ichigo se levantó para gritarle mejor.
La pelea continúo mientras Rukia los miraba aburrida, ¿qué les pasaba a estos dos? Se cansó de ambos, cogió a Ichigo de la mano, y comenzó a arrastrarlo hacía su cuarto. Mientras, el chico seguía gritándole al Teniente, hasta que se dio cuenta que de la morena lo estaba metiendo en su cuarto y sonriendo le dijo adiós con la mano a Renji, quien se quedó solo con la palabra en la boca y con un portazo como contestación.
