‹‹Evadne, ¿vendrías por acá por favor? Necesito que confirmes el estacionamiento de esto hombre.››
Evadne recogía el tampón y el libro de validación e iba a la oficina del profesor Marcus. La facultad siempre tenía visitantes, así que no era inusual para su jefe preguntar por esto. Cuando entró, el profé Marcus hablaba a un hombre que dando la espalda a Evadne. Toda su ropa era negra, inusual hasta el profesor más solemne. Inexplicablemente, Evadne sentía una ola de inferioridad la pasa por alto.
‹‹Ah, Evadne. Éste es el profesor Snape. Nos visita de Inglaterra.››
Evadne miró fijamente y estaba susto. Ella justo no había oído lo que pensó que había oído, ¿sí? Pero tiene que ser él. El pelo negro, la nariz ganchuda, la ansiedad no explicada… lo era el profesor Snape.
‹‹Yo…er…hola…›› ella apenas dijo.
‹‹Aquí está mi billete para el estacionamiento›› El profesor Snape dijo, prescindiendo de las formalidades. ‹‹¿Si podrías, por favor?››
Ella timbró y firmó rápidamente y abrió el libro de validación. "Justo no lo mires," pensaba como entraba la fecha, su nombre y el número de su billete. "No mires fijamente, y por el amor de Dios, lo que haga, no rías."
Esto plan choca contra el suelo cuando de pronto se dio cuenta que tenía que preguntarle quien patrocinaba su visita.
‹‹Um…¿señor?››
‹‹Sí, ¿qué lo es?›› respondió poco después.
‹‹Necesito saber quien es su patrocinador.››
‹‹El profesor Potter.››
"Me ha estado de broma," pensó Evadne.
Como anotaba la información con cuidado, comenzaba hacer una sonrisa desdeñosa como mil bromas transcurrían en su mente. Esto deseo, sin embargo, se desvaneció rápidamente cuando ella dio el billete validado para el estacionamiento al Prof. Snape. La miraba con tan furia que se podría detenido un camión móvil. Hazlo, la mirada dijo, te atrevo a hacerlo.
La mamá de Evadne no había criado ninguna tonta. El deseo contar una broma estaba en guerra huir de la oficina tan rápido como es posible para ser humano en dos segundos. Terminó con Evadne se arrastra y se tirando bajo de su escritorio.
‹‹¡Por favor no tome cincuenta puntos de mi casa!›› Gritó ella temerosamente, se acorrucó al lado de su UCP.
‹‹¡Miserable niña!›› mustió el Prof. Snape, como dejó para conseguir su escoba del garaje.
(Facultad del trasfondo de la autora: trabajo para el Instituto de la Ciencia de Materias, y siempre se reciben profesores extranjeros para conferencias y tal. El otro día, mi jefe me preguntó validar el estacionamiento del profesor William Snape de Inglaterra. Pensaba que ero lo divertido desde Anna Kornikova, pero no terminó allí. El patrocinador del Prof. Snape fue el Prof. Donald Potter de mi facultad. Casi morí. Inoportunamente, sin embargo, no hice ninguna broma que quería porque probablemente despediría de mi trabajo para replicar a mi jefe y a su huésped. En lugar de eso, tuve que conformarme con este.)
