Disclaimer: Ninguno de estos personajes me pertenecen, excepto alguno que no conozcan. Son todos propiedad de J.K. Rowling.
Gracias a: Ashley, Noir, Anyue, remi, Iserith, ANNA, valethsnape, afuchar3, por sus comentarios. ¡gracias!
000000000000000000000000000000
Unos toques suaves sonaron en la puerta, interrumpiendo al hombre que se encontraba escribiendo sobre unos pergaminos.
-Adelante. –Dijo suspirando y colocando la pluma sobre su escritorio y cerrando el tintero.
Un joven de cabello negro azabache entró en el despacho, dándole una mirada de reojo a los papeles sobre el escritorio.
-Bien, Harry, eres puntual. –Comentó Salazar de repente.- Comencemos con nuestra clase... ¡LEGEREMENS!
´´´´´´´´´´´´´´´´´´
Capítulo 5
Sin aviso, una ya familiar presencia invadió la mente de Harry. Sabía ahora, (gracias a la explicación que Slytherin le había dado en su primer clase), cómo combatir la hoclumancia. Todavía no era bueno en lo correspondiente al arte de la mente, pero sabía defenderse, o al menos, lo intentaba.
Pero la intrusión fue muy rápida. Demasiado para el no acostumbrado Harry. Es cierto que hace algunas semanas había comenzado sus entrenamientos en aquella especialidad, pero nada podía hacer contra el experimentado fundador.
Sintió cómo sus pensamientos eran penetrados con rapidez y crueldad, o al menos eso era lo que en aquellos momentos le parecía.
No supo reaccionar ante el violento avance, ni tampoco pudo hacerlo. Las imágenes pasaban frente a sus ojos a gran velocidad. Imágenes que Harry había tratado de esconder en lo más profundo de su mente, las cuales no quería ni debía recordar en esos instantes.
Le hacían daño. Recordarlas lo lastimaba. No físicamente, sino en el alma, en su corazón.
Y el fundador a pocos metros de él no parecía querer detenerse.
-Debes aprender a expulsarme de tu mente por ti mismo. -Le había dicho en su primer encuentro, cuando Harry no había sabido qué hacer ante la legeremancia de Slytherin.
-Como si fuera tan fácil. -Había murmurado él, ganándose una profunda mirada de Salazar.
Harry suspiró con dificultad. Quería que el dolor acabase, que terminase de una vez por todas. No iba a poder soportarlo más, y el fundador no debía ver todo... no todavía.
El aire estaba empezando a escasear, y las lágrimas junto con la rabia se agolpaban en su rostro.
Un cementerio... Cedric sobre la hierba húmeda... Voldemort resurgiendo con un cuerpo nuevamente...
Otro suspiro.
"Debes controlarte, Harry... debes eliminar a Slytherin de tu mente, no tienes que dejarte llevar por tus recuerdos ni por el pasado." Trataba de convencerse a sí mismo, pero estaba resultando imposible.
Sus padres saliendo de la varita de Voldemort... los dementores en Privet Drive...
Las cosas estaban saliéndose de control, pero Harry no parecía darse cuenta. Se esforzaba con ímpetud en no ver los siguientes recuerdos, en no volver a vivir aquello...
...él y sus amigos rodeados de mortífagos en el departamento de misterios... Sirius cayendo detrás de ese velo negro... Sirius desapareciendo...
Sirius.
Sirius.
Sirius está muerto. Por mi culpa.
Sirius. Sirius...
Salazar terminó bruscamente el hechizo.
Harry estaba en medio de su despacho, respirando agitadamente y con gran dificultad, y las cosas a su alrededor comenzaban a elevarse a centímentros del suelo.
¿Cuánto poder oculto tendría aquel joven?
-Harry... –llamó suavemente Salazar.
El chico pareció ignorarle, sumergido aún en los últimos recuerdos.
El fundador suspiró audiblemente. Tenía que tranquilizarlo lo antes posible, o sino las consecuencias serían desastrosas.
-Harry, debes oírme. –Habló esta vez más alto.- Debes concentrarte sólo en mi voz, sólo en mí...
El tono de Slytherin era firme, pero con una calidez y una suave profundidad que transmitía una extraña paz para quien la escuchase.
El joven pareció salir un poco de aquel estado, y trató de hacer lo que aquella voz le decía.
-Eso es, concéntrate en mí...
Pero eso no era suficiente, y el hombre lo sabía.
Sólo existía otro método que no afectase la magia del chico. Si le lanzaba algún hechizo de relajación o lo desmayaba, al despertar su núcleo mágico podía verse seriamente afectado.
Con decisión se acercó al tembloroso joven y, tomándolo de la barbilla acercó su rostro al del menor.
Cuando ambas bocas se juntaron, Slytherin obligó a los labios de su compañero a que se abriesen. Aquel no era ningún beso inocente.
Las dos lenguas se encontraron, y sin saber cómo ni por qué, comenzaron un suave y excitante juego, acariciándose mutuamente y explorando aquella boca que jamás habían imaginado probar.
Salazar mordió con delicadeza el labio inferior de Harry, provocando que éste emitiera un débil gemido de satisfacción.
Los brazos del menor rodearon el cuello del fundador, mientras que Salazar apretaba contra sí la cintura del joven, profundizando así más el beso.
Mientras esto ocurría, los ojos de ambos se encontraron, y Slytherin aprovechó la ocasión.
Un lebe mareo comenzó a hacerse presente en Harry, acompañado por una somnolencia con la cual no pudo luchar demasiado tiempo, cayendo en pocos minutos en un penetrante sopor.
Lo último que escuchó, fue la suave voz que murmuraba sobre sus labios.
-Duerme, Harry... yo estaré aquí cuando despiertes.
´´´´´´´´´´´´´´´´´´
Harry abrió lentamente sus ojos. Se encontraba tan cansado que sus párpados pesaban más de lo acostumbrado y sus músculos se quejaron por el movimiento. No quería despertar, quería quedarse allí, durmiendo en su confortable y amplia cama en el dormitorio que Griffindor le había asignado el día que inesperadamente llegó a la época de los fundadores. Pero, ¿desde cuándo su cama era de esa suavidad y tan mullida? No que en donde dormía la cama no era como esta, pero había una notable diferencia.
Definitivamente se dio cuenta que no estaba en su cuarto cuando, al enfocar correctamente su vista en lo que lo rodeaba, notó que el lugar le resultaba enteramente desconocido.
Antes de que pudiera entrar en pánico, la puerta a su izquierda se abrió, y por ella ingresó Salazar Slytherin con una humeante poción en sus manos. Al ver al fundador, los recuerdos llegaron con asombrosa rapidez a la mente del aún aturdido Harry, sonrojándolo furiosamente. No entendía lo que había sucedido... bueno sí, lo entendía, pero lo que no alcanzaba a comprender era el por qué había respondido aquel beso... y de esa forma.
-Debes tomártela ahora antes de que se enfríe, pues no tendrá el mismo efecto.
La voz de Salazar lo sacó de sus pensamientos, y asintió.
Harry tomó la poción que le tendía Slytherin, y sin pensarlo la bebió a gran velocidad. Lamentó haberlo hecho, ¡estaba hirviendo!
Una suave risa hizo que se girase a su izquierda, encontrándose con la expresión burlona del fundador.
-No necesitabas tomártela tan rápido. –Dijo el hombre divertido- Estaba demasiado caliente...
Un gruñido fue lo único que tuvo como respuesta del joven.
Dirigiéndose con paso tranquilo y seguro, Salazar Slytherin se acomodó en el asiento que estaba junto a la cama de Harry, cambiando su risueño rostro por uno mucho más severo, dándo a entender así, que la conversación que estaba por venir ahora era de suma importancia.
El mayor suspiró con fuerza.
-Hay algo muy importante que debo decirte, Harry –comenzó con delicadeza el fundador- algo que quizá, ya sepas, pero necesitas aprender a manejar tu poder.
Harry se sorprendió. ¿A qué poder se refería Slytherin? Él no tenía ningún poder especial... ¿o sí?
-Ayer –continuó el hombre al ver la confusión en el rostro del chico- has estado a punto de destruir todo lo que estaba a tu alrededor si no te hubiese controlado a tiempo.
Una expresión avergonzada se instaló en la mirada de Harry, pero Salazar sonrió levemente.
-No tienes por qué sentirte avergonzado, no eres ni el primero ni el último que ha estado a pocos segundos de destruir mi despacho –aclaró mientras recordaba aquellos tiempos donde, él y sus tres amigos todavía no habían logrado investigar en su totalidad los poderes mágicos de su amiga Helga.
-Tienes unos poderes creo que algo extraños, Harry… pero nada imposible de manejar. Tendré que pedirle a Rowena, Helga y Godric que me ayuden contigo…
Harry había dejado de escuchar el incesante parloteo de Slytherin, que parecía querer esquivar el tema del beso de ayer por la noche, no que a él le molestase. Pero necesitaba saber qué había sucedido concretamente.
-Salazar –le interrumpió Harry tomando de ese valor Griffindor- yo… yo… quería saber… qué… qué… qué es lo que sucedió anoche… por qué tú me…
-¿Por qué te besé? –terminó el fundador la frase por él con un suspiro.
Harry asintió ruborizado.
-Verás –dijo Slytherin- cuando una persona con un inmenso poder mágico se descontrola o entra en un estado entre la realidad y lo imaginario, o lo que sería en un transe difícil de soportar solo, su nivel mágico aumenta brusca y desconsiderablemente, pudiendo así lastimar la magia y el cuerpo de la persona afectada. Son muy pocas (para no decir casi nadie) que puede dominarlas cuando entran en esa situación.
-Mi familia, por suerte, ha obtenido esa habilidad desde hace ya muchos años atrás. Una habilidad que va hederándose, va pasando de generación en generación. En algunos miembros esta especialidad puede representarse de distintas maneras, dependiendo de la persona que la posee y a la persona que debe auxiliar.
-En mí, esta habilidad se expresa a través de la hipnosis. Soy capaz de hipnotizar a una persona con diferentes métodos, pero el de ayer es el más fácil, el que no necesito concentrarme demasiado, ya que hace mucho que puedo manejarlo.
-Necesitaba algo para distraerte, algo para que te dieras cuenta de donde estabas, y para eso utilicé el beso de anoche... siento haberte molestado, Harry. Fue...
Pero Salazar no tenía argumentos para continuar hablando. Es cierto que necesitaba de un factor de distracción hacia el joven, pero lo que tendría que haber hecho era darle un beso, nada más. Sin embargo... se había dejado llevar, no se había dado cuenta hasta que punto había llegado hasta cuadno se separó del chico por falta de aire.
Harry negó suavemente con la cabeza. Se sentía algo extraño después de esa declaración. Un sentimiento de tristeza y desilusión, de desesperanza...
No podía seguir negándoselo a sí mismo, luego de esto no podría hacerlo… se había enamorado, enamorado de Salazar Slytherin.
-No tienes de qué disculparte, Salazar –dijo al fin- yo sólo necesitaba saber...
Salazar asintió ausentemente.
-Sí...
Con un nuevo suspiro (últimamente vivía suspirando) se levantó de su asiento y se dirigió con paso cansado hasta la puerta del cuarto.
-Descansa hasta que te sientas mejor –dijo girándose hacia el joven- no es fácil salir de un estado como el que tuviste anoche.
Y diciendo esto, cerró con suavidad la puerta detrás de él.
´´´´´´´´´´´´´´´´´´
Los pasillos estaban desiertos aquella hora de la mañana. Godric Griffindor se había levantado especialmente feliz aquel día, sin razón aparente. Había veces que su humor era inaguantable hasta para él, pero hoy era totalmente lo contrario.
Silvando una canción algo extraña para los que la escuchasen, se dirigió hacia el gran comedor con una sonrisa.
-Buenos días, Helga, Rowena... –dijo alegremente al entrar al lugar.
-Buenos días, Godric –contestaron ambas mujeres ya sentadas a la mesa.
-¿Algo importante hoy? –preguntó Rowena riendo junto a su amiga mientras miraba a su compañero.
-En absoluto, Rowena –contestó sonriendo más ampliamente si eso era posible- sólo me he levantado de un muy buen humor hoy...
¿y Harry y Salazar? –cuestionó luego de no haber hallado a ninguno de los dos en la mesa.
-Aún no han llegado –respondió Helga- ya deben estar por venir... o al menos eso creo. –acabó con una mirada misteriosa que sus dos colegas no supieron interpretar.
-Bueno –dijo Godric- los esperamos diez minutos y si no vienen... –terminó mientras observaba fijamente el centro de la mesa donde sabía aparecerían los alimentos del desayuno de aquel día.
Las dos mujeres negaron con resignación.
-Nunca cambiará... –le dijo Helga a su compañera a lo cual Rowena le dio la razón.
-No esperaría que lo haga. –Comentó en respuesta.
´´´´´´´´´´´´´´´´´´
Tres días habían transcurrido ya desde aquella noche. La relación entre Harry y Salazar parecía haberse hecho más estrecha durante aquel pequeño tiempo, y los tres restantes fundadores se habían dado cuenta que algo había ocurrido entre ellos dos.
Aquel sábado había amanecido nublado y frío, anunciando la llegada de una fuerte tormenta que no tardaría mucho tiempo en llegar.
Harry se encontraba sumergido en un libro sobre las artes oscuras, en un rincón alejado de la biblioteca. Ignorando por completo lo que sucedía a su alrededor.
Tan concentrado estaba en su lectura, que no notó la imponente figura que se alzaba ante él, con una expresión tranquila y dulce en su rostro.
-¿Puedo sentarme aquí?
Harry se sobresaltó.
-s… sí... –dijo tratando de recuperarse del susto.
-Lo siento –dijo el hombre frente a él- no quería asustarte.
-no, no es nada… es que estaba concentrado leyendo el libro
y no te he escuchado venir. –dijo en respuesta.
-¿Qué lees? –preguntó el recién llegado con curiosidad.
Harry le mostró la portada.
-¿La Magia Oscura: Mitos y Realidades? –leyó levantando una ceja.
Harry asintió.
-Vaya… es un libro muy interesante.
-Sí –afirmó- me ha llamado mucho la atención el título, y decidí ver de qué se trataba… -terminó mientras esvozaba una pequeña sonrisa.
-Claro. –Respondió el fundador mientras observaba fijamente al joven.
Harry se sentía incómodo con aquella observación, tanto que era incapaz de concentrarse en lo que leía, por lo que llevaba minutos con la misma frase. Levantó al fin la mirada, y se topó con otros ojos verdes que no se perdían detalle de sus movimientos.
Tragó saliva. No podía ni quería desviar la vista de aquellos ojos...
Sin darse cuenta de lo que hacía, Harry se inclinó hacia el hombre, hasta que ambas bocas se encontraron. Harry sintió un cosquilleo en su estómago al percibir otra vez aquella anhelada lengua jugar con la suya con ansias, con desesperación...
Los brazos de Salazar atrajeron con fuerza el delgado cuerpo de Harry hacia sí, mientras el incitante juego de lenguas continuaba lentamente, como si quisieran retener y memorizar el savor del otro en sus bocas.
Harry se aferró aún más al cuerpo del mayor, cuando una mano de Slytherin comenzó a acariciar suavemente su espalda.
Pero como lo bueno nunca dura para siempre, tuvieron que separarse renuentes cuando empezó a faltarles el oxígeno.
Las mejillas de Harry estaban fuertemente ruborizadas, mientras los ojos de Salazar mostraban un sentimiento que el chico pensó nunca ver en Slytherin, especialmente dirigido hacia él. Nunca sospechó que su amor iba a ser correspondido por aquel hombre.
-Salazar –comenzó Harry, pero el fundador le colocó un dedo delicadamente sobre sus labios.
-No digas nada... –le dijo, y volvió a besarlo.
000000000000000000000000000000
N/A: ups... lamento la demora... espero que este capítulo, si no es por la longitud, sino por el contenido, compense aunque sea un poco la demora. Debía apurar un poco las cosas con Harry y Salazar... por eso el cap se centró en ellos dos. Para todas las que lo estaban esperando, ¡el besoooo! Al fin!
Espero la semana que viene poder subir el siguiente cap.
Saludos,
Agos Malfoy
Miembro de muchisisisisisisimas órdenes.
