Disclaimer: Nada de esto me pertenece… lo mismo de siempre. Si ven algún personaje que no conozcan, ya saben, es de mi propia creación. De lo contrario… son todos de la fantástica J.K. Rowling.
Gracias a Estefanía, cissy, remi, Noir, Luna Riddle, moony96, Ashley, Anyue, afuchar3, NelaBlack, Drika por sus comentarios. Y a todos los que leen esta historia.
000000000000000000000000000000
Way Towards the Past
Capítulo 6
Aquella mañana el callejón Diagon estaba repleto de estudiantes alborotados yendo de un lado a otro, riendo, charlando, corriendo… acompañados por sus padres los más pequeños, y por sus amigos los mayores.
Faltaban ya menos de una semana para el comienzo de las clases en Hogwarts, y aparentemente la mayor parte del alumnado no había adquirido sus útiles escolares para aquel año todavía.
Harry caminaba entre toda aquella marea de gente, tratando de no perderse ningún detalle de aquel lugar, tan igual pero a la vez tan diferente al de su época.
Salazar Slytherin iba a su lado, con una pose orgullosa y seriedad en su rostro. El callejón estaba lleno de estudiantes con sus padres, tenía que dar una buena impresión.
Se dirigían hacia Gringotts, donde una vez recogido el dinero, emprenderían las compras del material que Harry necesitaría aquel año y de los ingredientes que Salazar aún no había repuesto para ese curso escolar. Podría haberlos buscado en el bosque prohibido como había hecho aquella vez cuando encontró a Harry, pero aprovechando esta ocasión, decidió él mismo acompañar al joven, así podía realizar sus compras necesarias. O al menos eso era lo que les había dicho a sus tres amigos. Sin embargo, la realidad era otra. Bueno… en verdad les había dicho una mentira a medias. Iba a buscar sus ingredientes, sí, pero además quería ser él quien acompañase a Harry al callejón.
Luego de haber atravesado algunas tiendas, droguerías, un pequeño local donde vendían animales, llegaron a un gran edificio blanco y reluciente de mármol. En las puertas de bronce se encontraba apostado un gnomo, como Harry se imaginaba.
-Gringotts. –Susurró Harry.
Salazar asintió. -¿De dónde tú vienes también…? –preguntó el hombre en el mismo tono de voz.
-Sí, -respondió el joven sonriendo con melancolía.- Y por lo que veo, sigue igual que siempre. –agregó una vez que ingresaron al edificio, y una familiar escritura se encontraba grabada sobre las puertas dobles de plata.
Entra, desconocido, pero ten cuidado
Con lo que le espera al pecado de la codicia,
Porque aquellos que cogen, pero no se lo han ganado,
Deberán pagar en cambio mucho más,
Así que si buscas por debajo de nuestro suelo
Un tesoro que nunca fue tuyo,
Ladrón, te hemos advertido, ten cuidado
De encontrar aquí algo más que un tesoro.
Salazar y Harry entraron por aquellas puertas y se hallaron en el amplio vestíbulo de mármol donde varios gnomos se encontraban trabajando. Ambos se encaminaron hacia el mostrador, pero en el camino el joven se detuvo de repente.
-¿Qué sucede? –cuestionó Slytherin al percatarse que su acompañante se había detenido.
-Yo no tengo dinero, -murmuró, tratando de no parecer tan avergonzado.- Y si lo tuviese, no creo que los Potter (o como se apelliden en esta época) me permitan retirar algo de su cuenta.
Salazar sonrió suavemente.
-No te preocupes por eso, Harry… -dijo mientras le colocaba una mano en su hombro y lo empujaba con delicadeza hacia el mostrador.- Mi familia ha poseído demasiado dinero a través de muchas generaciones, y no me importaría compartirlo contigo.
El joven abrió su boca para protestar, pero un gnomo se acercó hacia ellos.
-Venimos a retirar dinero de la bóveda número 3.
-Sí, señor. –Respondió el gnomo inclinándose ante Slytherin.- Síganme, por favor.
Ambos siguieron a la criatura por un pasillo a la izquierda. Harry se preguntó por qué no utilizaban los carros para llegar a la bóveda de Slytherin, pero pronto comprendió que aquel medio se usaba únicamente cuando el lugar de destino quedaba lejos. Por lo visto, a donde se dirigían estaba cerca.
Y así fue. Al doblar hacia la derecha, una gran puerta con dos imponentes serpientes plateadas estaba frente suyo. Harry jadeó cuando Salazar abrió la puerta de acceso. Dentro de la cámara había miles y miles de montañas (muchísimas más de las que podrían tener en su tiempo) de monedas de oro, plata y bronce, de joyas, libros, espadas, arcos, flechas, escudos, vestimentas diarias y de gala, y varios elementos que Harry desconocía por completo.
-Todo mío, -dijo el hombre al ver la expresión del chico.- Jamás podría gastármelo todo aunque quisiera.
Harry asintió anonadado. Sabía que los fundadores habían sido junto a Merlín, las familias más ricas del mundo mágico, pero nunca pensó que podrían tener aquellas cantidades de… riquezas.
-Tenemos que irnos, Harry –dijo a su lado Slytherin.
-Sí, -respondió de inmediato al darse cuenta que se había perdido en sus pensamientos mientras que el hombre juntaba algo de dinero.
OoOoO
Harry siempre había odiado aquella tienda. Desde la primera vez que había entrado con Hagrid para hacer las compras de su primer año. La droguería tenía un insoportable hedor, como a huevos y repollo podridos. Harry hizo un sonido extraño, y Salazar lo miró de forma reprovatoria haciendo que el joven se sonrojase, dándole una sonrisa de disculpa.
Cuando se retiraron de aquel lugar (Harry no podía estar más agradecido), se toparon con una hermosa joven de la misma edad que Harry, y sus ojos brillaron de una manera extraña.
-¡Oh, señor Slytherin! –exclamó la chica tratando de aparentar sorpresa. Se acomodó el cabello hacia atrás con un movimiento suave, y sonrió de forma sensual.
Harry sintió como si una garra helada le apretase con fuerza el estómago, y no lo dejara respirar. ¿Cómo se atrevía esa… esa… joven a sonreírle de aquella manera a Salazar?
"¿Estás celoso, Harry?" Una voz divertida dijo en su cabeza.
"¡De ninguna manera! ¿Celoso yo?" Pero antes de que pudiera seguir hablando consigo mismo, la voz de Slytherin lo interrumpió.
-Señorita Allison.
La expresión del hombre era neutra, sin dejar a la vista ninguna clase de sentimiento. Sin embargo, su voz dejaba apreciar el fastidio que le provocaba el encuentro con la chica.
-Nos veremos en Hogwarts este año –Volvió a decir mientras pasaba a su lado sin dirigirle ni una sola vez la mirada.
Un gesto de furia y decepción cruzó el rostro de la joven, al no lograr llamarle la atención al apuesto fundador.
Harry, sin poder contenerse por más tiempo, le dirigió a la muchacha una mirada de odio y desprecio, iguales a las que Snape le dirigía en sus clases de pociones, y corrió para alcanzar a Salazar que ya iba unos metros más adelante.
OoOoO
Harry no mencionó más el encuentro con aquella chica tan extraña, ni Salazar volvió a nombrarlo.
-Es mejor así, -se decía Harry mientras acomodaba sus nuevos útiles y pertenencias en la habitación aquella noche después de cenar.
Cuando recién terminaba de guardar sus túnicas, escuchó un suave golpeteo en la puerta. Con un suspiro se dio la vuelta, invitando a entrar a quien sea que estuviese del otro lado.
Un alegre y sonriente Godric ingresó a su cuarto.
-Buenas, Harry… ¿Cómo te encuentras? –dijo mientras se sentaba despreocupadamente sobre una silla.
-Muy bien, ¿y tú?
-Bien, -respondió cambiando de posición en su asiento.- ¿Estás seguro de que te encuentras bien? Te he notado bastante extraño durante la cena.
El chico suspiró. Comenzaban a hacerle mucha falta sus amigos. "Podrías tomártelo como unas vacaciones," le había dicho Salazar el día anterior, "necesitas relajarte un tiempo, por lo que nos dijiste estos últimos años has estado pendiente de tu vida siempre.".
Salazar tenía razón, necesitaba despejarse por algún tiempo de todos sus problemas. Pero era difícil. Extrañaba a sus amigos, a sus compañeros, e incluso extrañaba las peleas diarias con Malfoy.
-Nada, Godric… es sólo que… extraño un poco a mis amigos, nada más. -Murmuró Harry suavemente.
Godric se levantó de la silla y caminó con lentitud hacia Harry.
-Sabes que estamos buscando la manera de devolverte lo antes posible a tu tiempo, -le dijo con delicadeza una vez que estuvo a su lado, colocándole una mano sobre su hombro- pero no resulta ser fácil. Nunca se había dado algo como esto. –Terminó con una leve expresión de tristeza.
-Lo sé. –Respondió mientras le sonreía con agradecimiento.
Godric le devolvió el gesto. Estaban muy cerca, y Harry lo notó. Mientras el fundador sonreía, un extraño brillo apareció en sus ojos. Harry dio un paso hacia atrás, deshaciéndose de la mano de Godric.
-Cre-creo que iré a dormir, -consiguió decir- me encuentro muy cansado.
El brillo en los ojos de Godric se atenuó, pero no desapareció del todo.
-Bueno entonces, nos veremos mañana, Harry –se despidió el fundador saliendo de la habitación.
Harry dejó escapar el aire que no sabía que estaba conteniendo, una vez que el hombre se había marchado. ¿Qué es lo que había ocurrido minutos antes?
OoOoO
El día amaneció soleado y cálido, y los tibios rayos de sol caían con suavidad dentro del majestuoso castillo, otorgando aquella calidez a sus habitantes.
Harry caminaba por los amplios y desiertos pasillos de Hogwarts, rumbo al gran comedor para poder desayunar con los cuatro fundadores. Al doblar una esquina, y dado que su mente se encontraba bastante lejos de allí y no veía por donde iba, chocó fuertemente contra alguien, perdiendo inevitablemente el equilibrio. Pero unas manos suaves y fuertes impidieron su caída.
Harry levantó la mirada y se encontró observando a unos similares ojos verdes. Un rubor se extendió por las mejillas del joven, debido a la posición en que se encontraba. Salazar sonrió y, vigilando a su alrededor por si había alguien, depositó un suave beso sobre los labios del menor.
-Buenos días, Harry… -dijo mientras ayudaba al chico a ponerse correctamente de pie.
-Buenos días Salazar –respondió mientras agradecía la ayuda.
-¿Vamos al comedor? –preguntó el hombre mientras pasaba su brazo sobre los hombros del chico.
-Eh bueno. –Respondió Harry mientras comenzaban a caminar.
-¿Harry? –Llamó Salazar.- ¿Me acompañarías hoy al callejón? –preguntó de forma algo rápida.
Harry sonrió algo extrañado. ¿Qué no habían ido al callejón Diagon ayer? –Sí, por supuesto. ¿Al callejón Diagon? –preguntó.
-No. -Contestó el hombre.- Al callejón Knockturn. Ayer me he olvidado de comprar… de comprar algo –terminó de sopetón y en un murmullo.- Iremos luego del desayuno… -finalizó mientras entraban en el gran comedor. Salazar se dirigió a su asiento a un lado de Rowena, y Harry contuvo la respiración. El único asiento libre estaba a la derecha de Godric. "Aunque sea, Salazar está contigo, a tu derecha" le dijo una voz tranquilizadora. "No va a suceder nada."
Harry se sentó entre ambos fundadores y murmuró un 'buenos días' en general, que fue respondido por los tres fundadores.
-¿Cómo has dormido, Harry? –preguntó Helga con una amable sonrisa.
-Muy bien, -le contestó Harry del mismo modo.
El resto del desayuno transcurrió sin ningún inconveniente, salvo por las ocasionales miradas de Godric hacia Harry, de las cuales éste aparentaba no darse cuenta. Agradecía la presencia de Slytherin junto a él, aunque eso no significara que estuviese cómodo al lado de Griffindor.
Una vez finalizado el desayuno, Salazar y Harry se dirigieron a las puertas de salida del colegio, pero un grito a sus espaldas los hizo detenerse.
-¡Salazar, Harry!
-¿Qué quieres, Godric? –preguntó de forma algo brusca Slytherin una vez que Godric los había alcanzado.
-¿Adónde van? –cuestionó sin hacer caso a la pregunta de Salazar.
-Al callejón Knockturn, -respondió esta vez de manera más suave su compañero.- Ayer me he olvidado de comprar un ingrediente de mis reservas. –Godric y Salazar compartieron una mirada de entendimiento, y Godric asintió.
-¿Harry irá contigo? –preguntó el fundador pelirrojo.
-Sí, -contestó impaciente Salazar- y ahora si nos disculpas, tenemos que irnos.
Slytherin tomó con fuerza los hombros de Harry, y con un "pop" desaparecieron del lugar, dejando a un muy enojado Godric Griffindor observando a donde anteriormente se encontraba su compañero.
Reaparecieron en un oscuro y estrecho callejón, donde los pocos magos que se encontraban allí, hicieron una inclinación respetuosa al ver a Salazar.
-Ven, Harry –dijo el hombre mientras guiaba al joven a través de las tiendas. –sólo tenemos que buscarlo y nos iremos.
El chico siguió al hombre hasta una tienda alejada de las demás, un poco más a oscuras. Era una droguería, (si es que se la podía considerar como tal) llena de unos extraños recipientes que contenían diversos líquidos de diferentes aspectos.
-¿Lo de siempre? –preguntó el dueño del local una vez que ingresaron, y Salazar asintió con un gesto ausente.
El señor le entregó entonces uno de los recipientes más grandes, lleno de lo que Harry pudo ver, un líquido rojo y algo espeso. Parecía… sangre.
"No seas estúpido" Se dijo a sí mismo "¿Para qué querría Salazar esa sangre?"
"Para las pociones" respondió de inmediato otra voz.
"Ayer hemos comprado todos los ingredientes, te lo dijo él." Volvió a objetar la primera voz. "Tendrías que preguntarle…"
"Él dijo que había olvidado comprar un ingrediente" finalizó para sí mismo Harry, tratando de convencerse.
Salazar notó la mirada del joven, y con una voz esperanzada preguntó:
-¿Sucede algo?
-No, es sólo que… -empezó el chico.- "¡vamos, pregúntale de una vez!" ¿Qué es eso? –dijo señalando el recipiente que Slytherin sostenía en sus manos.
-¿Esto? Sangre. –Respondió sencillamente Salazar.- La necesito.
-Ah. –Fue lo único que logró decir.
-Ya podemos irnos –Dijo de repente el hombre con algo parecido a la desilusión en su voz.
Mientras ambos caminaban por el callejón en silencio, un extraño sonido interrumpió aquella tranquilidad.
¡Salazar Slytherin!
Harry y Salazar giraron rápidamente la cabeza hacia donde provenía la voz. De pronto, Harry se encontró contemplando fijamente a los ojos de una inmensa y verde serpiente. Aquel animal medía aproximadamente un metro y medio, y se encontraba observándolos a través del vidrio de una de las tiendas del callejón, especializada en toda clase de animales.
¡Salazar Slytherin! Volvió a repetir.
Harry jadeó cuando el reptil trató de desenrollarse. Por favor, amo, sáqueme de aquí. La serpiente parecía ansiosa, desesperada.
No puedo, preciosa. Respondió Slytherin en un susurro casi inexistente que, si no fuese porque Harry era un hablante de pársel, seguramente no lo habría escuchado.
El joven se giró hacia el hombre, encontrándose con unos ojos verdes posados sobre él.
¿Por qué no puedes? Cuestionó Harry sin darse cuenta que él también estaba hablando en pársel.
Los ojos de Salazar se abrieron con sorpresa e incredulidad. ¿Puedes entenderme, Harry? Preguntó, a lo que Harry asintió.
-Increíble –Susurró el hombre sin despegar su vista de la del menor, volviendo a hablar en anglosajón.- ¿Cómo es que…?
Harry se señaló su cicatriz, y no dijo nada más. Se dio la vuelta, y clavó su mirada en la perpleja serpiente. Sabía que luego vendría una larga y tensa conversación con el fundador.
¡Puede hablar nuestra lengua! Siseó el reptil sacando su lengua y probando el aire a su alrededor. Por favor, señor, sáqueme de aquí.
El animal volvió sus ojos hacia Salazar. El humano de este lugar no nos necesita, dijo tristemente. Nos mantiene sin alimento durante meses enteros y se olvida de nosotros. Por favor, amo. Sólo sáquenos de aquí.
Con un suspiro, Salazar se encaminó hacia la puerta del local seguido muy de cerca por Harry. Podría haber liberado a la serpiente con un simple hechizo, pero más valía hacer las cosas de manera correcta.
El dueño, apenas vio entrar a Slytherin, supo lo que deseaba.
-Necesito esa, -dijo mientras señalaba al animal.- ¿Cuánto cuesta?
-N-n-no, señor, para usted… nada. –logró balbucir el hombre.
-Bueno pues, entonces me la llevo. –contestó con rapidez Salazar, mientras tomaba al reptil con suavidad.
OoOoO
Una vez en las puertas de Hogwarts, Salazar suspiró.
-¿Qué haré ahora con dos serpientes? –Preguntó a nadie en concreto y se sobresaltó cuando Harry carraspeó con algo de vergüenza.- ¿Harry?
-Yo… ¿podría quedármela? –preguntó desviando sus ojos de los de Salazar.
Una cálida mano tomó su rostro, haciendo que ambas miradas se encontrasen de nuevo.
-¿En verdad la quieres? –cuestionó acercándose más al joven.
Harry asintió.
-Entonces, puedes quedártela. –Terminó el hombre mientras tomaba los labios del chico con los propios.
Harry gimió dentro del beso, abriendo así su boca y dando paso a la lengua de Salazar, que comenzó la búsqueda de su compañera de juegos. No tuvo que esperar demasiado, pues la lengua de Harry se unió con velocidad a la de Slytherin. Luego de una larga lucha para ver quien lograba dominar a la otra, fue la de Salazar quien ganó.
Harry aprovechó el momento para rodear la cintura del mayor con sus brazos, y profundizar de aquella manera más el beso.
Se hubieran quedado así toda una eternidad, pero la falta de aire y un incómodo siseo los interrumpió. Se separaron, Harry con un leve rubor en sus mejillas, y se miraron con afecto.
Lo siento, amo. Se disculpó la serpiente, quien había emitido el siseo.
No importa, preciosa. Dijo Salazar mientras se la extendía a Harry. Cuídala bien, Harry. Es una Cobra Real
Lo haré. Gracias, Sal. Respondió Harry.
Salazar se encogió de hombros, sin darle importancia, y encaminándose hacia el castillo, dijo:
-De nada Harry. Pero tú y yo debemos hablar… de algo que no nos habías dicho.
000000000000000000000000000000
N/A: Dos escenas importantes para el transcurso de la historia en este capítulo. ¿Me merezco algún review?
Agos Malfoy
Miembro de Muchísimas Ordenes.
