Disclaimer: Nada de lo que aquí aparece me pertenece. Es todo propiedad de J. K. Rowling. Hago esto sin fines de lucro, sólo por diversión.
Advertencias: SLASH, MPREG. Si algo no te gusta, por favor no lo leas. Ya estás advertido/a.
Parejas: Harry/Salazar, Godric/?, Helga/?, Rowena/?, y algunas más que irán surgiendo en el transcurso de la historia.
Nota: Siento muchísimo la demora, he tenido algunos inconvenientes las últimas semanas… mi PC ha tenido un problema; he tenido que rescribir todas mis historias. Pero no se preocupen, los siguientes 2 capítulos ya están listos, sólo me faltan unos pequeños arreglos.
Nota 2: Quiero agradecer enormemente a Vampira Horchatera, Anyue, valethsnape, remi, gabyKinomoto, luzy snape, Ashley, por sus comentarios, y a todos los que leen esta historia. Si me olvidé a alguien, por favor háganmelo saber. Lo siento.
000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000
Astucia y Valor
o
Way Towards the Past
Por: Agos Malfoy
Capítulo 8
La noche ya se hallaba sobre la ciudad, con la brillante luna redonda alumbrando las vacías calles en aquellas horas. Una suave brisa cálida acariciaba las hojas y las ramas de los árboles, produciendo un leve sonido al chocar las unas con las otras.
Una agradable paz podía sentirse en el ambiente, una tranquilidad que hacía tiempo que los habitantes de aquel pequeño pueblo pintoresco en las afueras de Londres no tenía.
Deneb Dhrewev caminaba junto con su pequeña hermana de seis años por la placita del pueblo, rumbo a su hogar luego de regresar de un largo y tedioso día de trabajo en la iglesia.
A Deneb le gustaba aquel pueblo. A pesar de los inusuales sucesos que ocurrieron el último año (y a los que aún seguían sin encontrarles alguna explicación lógica) los habitantes de aquel lugar eran personas muy amables y divertidas, y era allí donde había encontrado a su verdadero grupo de amigos.
-Mira, Deb –dijo la niña desviando la atención de su hermano, y dibujando una suave sonrisa en sus labios.- Ese perrito está solo. ¿Podríamos llevarlo a casa?
El chico suspiró. La pequeña, si por ella fuera, tendría a todos los animales que se encontrase en la calle en su casa.
-No, Thalitt, no podemos llevárnoslo. No es nuestro, y papá va a enojarse con nosotros. –le dijo su hermano mayor mientras cruzaban por un oscuro callejón. La niña se aferró con más fuerza a su hermano. Aquel callejón nunca le había gustado; siempre pensaba que algo o alguien iba a salir de repente de aquel lugar y le haría daño.
-Tranquila –dijo Deneb en una voz que esperaba, fuese reconfortante para su hermana. Él también se estremecía cada vez que pasaba por allí. Sentía como si alguien los vigilara desde aquella penetrante oscuridad. Apresuró un poco más el paso sin girarse ni una sola vez. No quería asustar aún más a Thalitt, que estaba a punto de echarse a correr a su lado.
Un poco más… y ya habrían salido de aquel horroroso y escalofriante lugar. Deneb había bromeado sobre aquel callejón junto con sus tres mejores amigos, pero los cuatro sabían el extraño y aterrador efecto que provocaba en la mayoría de las personas, y hasta en ellos mismos.
-Es como una prueba –decían cada vez que pasaban por allí, dándose ánimos de forma grupal.
Los hermanos dieron un largo suspiro de alivio al dejar atrás al oscuro callejón.
-Siempre he tenido miedo a ese lugar –comentó la niña rompiendo el incómodo silencio que se había formado.- A veces me imagino que una bruja o un mago sale de ahí y empieza a perseguirme. Y yo… yo… yo no puedo correr, y entonces me atrapa. –Termina susurrando, y bajando la mirada para no ver la expresión de su hermano mayor.
Deneb se tensó en la mención de "bruja" y "mago", pero intentó que Thalitt no lo notase. No iba a decirle que, hace una semana, en aquel mismo callejón, se habían encontrado objetos bastantes sospechosos y de procedencia dudosa. Probablemente eran de aquella clase de gente, pero su hermana no tendría por qué saberlo…
Sonrió suavemente tratando de tranquilizar a la pequeña, y lo consiguió.
-Son sólo imaginaciones, Thalitt… -dijo el joven mientras, a lo lejos, podía observarse la fachada de su vivienda.- Sabes, que ellos no pueden hacerte daño. Nosotros nos estamos encargando de que no puedan lastimar a nadie.
La niña sonrió.
-Lo sé.
OoOoO
-¡Vamos! ¡Arriba todo el mundo, que se está haciendo tarde! –los cuatro ocupantes de la habitación del sexto año de Griffindor se despertaron sobresaltados, al oír como golpeaban su puerta y gritaban a todo pulmón.
-¡Ya vamos, estúpido prefecto! –dijo West, levantándose con una expresión peligrosa en su rostro, sosteniendo entre sus manos uno de sus zapatos, dispuesto a lanzárselo a quien había osado despertarlos con tanta rudeza.
Los dos gemelos rubios lanzaron una carcajada divertida.
-Tranquilo, West amigo… -comenzó a burlarse Mark.
-No queremos que te dé algo… -lo secundó su hermano.
-Dado que…
-Recién acaba…
-De comenzar el día. –Finalizaron al unísono mientras el susodicho y Harry los miraban con una expresión incrédula.
-Siempre me he preguntado… -comenzó diciendo Harry, pero Michael lo interrumpió sonriendo.
-Sí, yo también… y aún no lo sé.
Harry le dirigió una mirada confusa, pero el gemelo ya se estaba vistiendo, y no podía verlo.
"Las personas de esta época son muy extrañas." Pensó, cerrando los ojos por unos instantes.
Decidió dejar de lado aquellos pensamientos y comenzar a vestirse, dado que no deseaba llegar tarde al desayuno ni al comienzo de las clases. Se preguntó, por milésima vez desde que había llegado a aquella época, qué cosas le ocurrirían en ese año…
OoOoO
Harry se dirigió a su lugar entre Michael y West en su primera clase de aquel año, sin hacer caso de las miradas curiosas que recibía a su paso. Se había sorprendido cuando, al entrar en el salón, se había encontrado no sólo con la casa Griffindor, sino también con los sextos cursos de las demás casas. Lo atribuyó al pequeño número de estudiantes que asistían al colegio en esos tiempos.
-Harry, amigo… -lo llamó Mark, quien se ubicaba detrás de ellos junto a un joven y una chica de Ravenclaw.
Harry se giró con lentitud, y al hacerlo deseó con todas sus fuerzas que la imagen ante él no fuese real. Ahí, a la derecha del gemelo, se encontraba aquella joven con la que se había cruzado hace algunos días en el callejón Diagon, mientras Salazar lo acompañaba a adquirir sus útiles para la escuela.
Harry apretó con fuerza sus puños, lastimándose la suave piel con sus uñas. No recordaba que aquella chica iría a Hogwarts también, tan furioso había estado la vez pasada. Y, al parecer, ahora no resultaba ser diferente.
La joven pareció haberlo reconocido también, porque sonrió con suficiencia, y murmuró con odio:
-Yo te conozco. ¿Me recuerdas, Harry Potter?
Harry apretó aún más sus manos. Aquella chica… aquella joven era igual a Draco Malfoy, pero en versión femenina. ¿Sería pariente de los Malfoy? Tendría que serlo... aquel pelo rubio platino era inconfundible. Además, ese aire de suficiencia y arrogancia de todas las familias sangre pura estaba muy presente en ella.
-Déjalo, Allison. –escupió West dirigiéndole una mirada helada, que no intimidó a la chica.- No sé cómo has ido a parar a Ravenclaw. Tendrías que ir a Slytherin. Eres igual de arrogante que ellos… si no peor.
-¡Oh, sí! –exclamó la joven con una voz demasiado chillona para el gusto de Harry.- ¡Ya me gustaría a mí! Estar con Salazar… -acabó con expresión soñadora.
-Está enamorada de Salazar Slytherin –le susurró Michael al oído de Harry.- Desde que entró al colegio que no pierde la oportunidad de llamarle la atención.
Pero eso no hizo más que acrecentar su odio hacia aquella joven. ¿Quién se creía que era esa niña? Sin embargo, la gota que colmó el baso fueron las palabras que West le murmuró a continuación.
-Sus padres quieren que su hija logre casarse con él y entregarle a ambas familias de sangre pura un heredero…
En esos momentos Harry contuvo la respiración. Parecía ser que, otra vez, le impedían ser feliz…como le había sucedido siempre.
-¿Harry? –la voz de Mark lo sacó de sus lamentaciones.- ¿Te encuentras bien?
El joven dirigió su verde mirada hacia su compañero. –Sí, no es nada. Es sólo que… -Harry carraspeó, incómodo. No podía decirles la verdadera razón de su pronto malestar.- Es sólo que… -(forzó una sonrisa)- me ha sorprendido la noticia. –Finalizó, respirando profundamente y acomodándose mejor en su asiento.
-Oh, sí… -dijo el chico desconocido (y del cual con todos los sobresaltos que Harry había tenido en menos de diez minutos había olvidado por completo), a la izquierda de Mark.- A mí también me sorprendió cuando me lo dijeron.
-Estuvimos dos días tratando de que nos crea –sonrió Michael.
-Por cierto, -volvió a decir el Ravenclaw.- mi nombre es Philip Sands.
-Harry Potter –respondió mientras le estrechaba la mano.
En aquellos instantes, la puerta del aula se abrió, y por ella ingresó Godric Griffindor, con paso rápido hasta el frente del salón. Los alumnos se pusieron velozmente de pie, y esperaron a que su maestro los saludase. Aquella muestra de respeto se había perdido un poco en la época de Harry. Tendría que acostumbrarse a aquellas costumbres. Recordaba que algo parecido a esto debían hacer en su quinto año con la profesora Humbridge.
-Muy buenos días, alumnos –saludó enérgicamente Godric a la clase.
-Buenos días profesor –saludó de igual modo el grupo.
-Ya pueden tomar asiento –les informó luego de unos minutos Godric, mientras recorría al alumnado con sus centelleantes ojos azules.
-Bienvenidos a la primera clase de Defensa Contra las Artes Oscuras de este año –comenzó el fundador mientras con un movimiento de su mano, hacía aparecer ante él varios pergaminos escritos.- Para empezar, haremos un pequeño repaso de lo dado hasta este curso para ver en que situación se encuentran.
Los alumnos sin excepción gimieron en protesta al oír a su profesor. ¡Buena manera de comenzar el año!
OoOoO
Los alumnos iban abandonando el aula a medida que finalizaban sus exámenes sorpresa. Agotados pero felices de poder salir de la clase, se reunían con sus demás compañeros, comentando acerca de aquellas preguntas tan largas y confusas.
-¡No lo puedo creer! –exclamó Mark, dejándose caer a un lado de Harry, mientras esperaban a West y Michael a que salieran del aula.- ¡Esa chica me ha copiado la mitad de mis respuestas por lo menos! Se refería, por supuesto, a la "Malfoy femenina" según Harry.
Antes de que Harry pudiese decir algo, la puerta de la clase se abrió, y por ella salió Philip, con expresión lúgubre.
-¿Todo bien, chicos? –murmuró, suspirando y acercándose a ellos.
-No –respondió Mark de inmediato.
Philip levantó una ceja.
-Allison –respondió con sencillez.
-Oh –fue lo único que dijo el Ravenclaw.- ¿Y a ti, Harry?
-Bien –dijo Harry mientras bostezaba.- Creo. Aunque yo no estaría tan seguro… hay temas que yo nunca los he dado antes.
Sus dos compañeros lo miraron, sorprendidos.
-¿Hablas en serio? –le preguntó Mark al cabo de un tiempo.
Harry asintió desviando la mirada. Era cierto, los fundadores ya le habían advertido algo al respecto durante sus clases en el verano. La educación en el tiempo de Harry había decaído con el paso de los siglos. Había ramas de la magia que habían sido ignoradas, y el programa escolar dejaba mucho que desear.
-Bueno –dijo de pronto Philip.- Si necesitas ayuda con algún tema que no entiendas, puedes preguntarme. –ofreció, mientras se levantaba del suelo y se sacudía su túnica.
-Siempre está en la biblioteca –agregó Michael quien en esos momentos salía del aula acompañado de West. –Como todo Ravenclaw.
Los cuatro sonrieron a la vez que Philip los observaba molesto.
Harry asintió y dijo:
-Gracias, lo tendré en cuenta.
El Ravenclaw asintió, retomando de nuevo su actitud alegre.
-Bueno chicos –se sobresaltó el joven.- Los veo luego del almuerzo, para la próxima clase. –Y diciendo esto, se alejó con rapidez del grupo.
-Seguro que se fue a la biblioteca –susurró West caminando hacia el lado contrario del camino que había tomado Philip.
-¿Lo dudabas? –le preguntó Mark mientras él y Harry se ponían de pie.
-No… -respondió ocultando una sonrisa.
0000000000000000000000000000
Nota: Disculpen el capítulo tan corto.
Saludos
Agos Malfoy
