Disclaimer: Ninguno de estos lugares y personajes me pertenecen. Son propiedad de J.K. Rowling y Darren Shan.
Advertencia: SLASH. Crossover entre Harry Potter y la Saga de Darren Shan.
Harry Potter: Spoilers hasta la Orden del Fénix, sin contenidos de HBP.
Darren Shan: Spoilers hasta la Montaña de los Vampiros, pero Darren no hará los ritos.
Da lo mismo si has leído o no la saga de Darren Shan. Entenderás de la misma manera el fic.
Resumen: Una noche de verano antes de comenzar su sexto año, Harry Potter es convertido en vampiro. Creía que desde entonces su vida iba a ser normal, pero no se imaginó lo equivocado que estaba...
Nota de la Autora: Muchas gracias a danae, DarkDevil, Inferno, DamaoscuraDePiscis, magnus, rose Maxwell, Ginebra y Kaito Seishiro por sus reviews. Y muchas gracias también a todos los que leen esta historia. En este capítulo se comenzarán a aclarar varias dudas que me plantearon en los reviews. Sin embargo, tendrán que esperar para que todas sean resueltas... en el transcurso de la historia las iré aclarando. Por cierto, sus reviews están debidamente contestados en donde los han dejado.
Muchas gracias.
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El Príncipe Vampiro
Por: Agos Malfoy
Capítulo 1
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El suave sonido de sus respiraciones acompasadas, tranquilas y profundas era lo único que podía escucharse a esas horas del día. Se encontraban dentro de las llamadas "estaciones de paso", rumbo a la montaña de los vampiros.
Las estaciones de paso eran cuevas o cavernas subterráneas donde se almacenaban botellas de sangre humana y ataúdes. Eran lugares de descanso, donde los vampiros podían refugiarse un día o dos. No había muchos (se tardaba alrededor de una semana o dos en llegar de uno a otro), y algunos habían sido destruidos por los animales en el transcurso del tiempo y durante la primera guerra contra los vampanezes, los rivales de los vampiros.
Aún faltaban varios días (o mejor dicho, semanas) en arribar a la montaña de los vampiros, un lugar donde se celebraba cada 12 años un consejo donde acudían todos los vampiros, sin excepción. Discutían acerca de las leyes que regían aquel mundo, hablaban, se reencontraban con antiguos y conocidos compañeros. Era una forma de volver a "unir el clan", como le había llamado Gavner Purl mientras le explicaba a su joven aprendiz, cuando éste había preguntado adónde se dirigían con tanta prisa.
"Ya nos hemos demorado bastante," le había dicho Gavner cuando Harry había protestado por lo rápido que iban en tan poco tiempo.
Gavner Purl era un vampiro no muy alto, pero sí ancho, fornido como un luchador. Su rostro era una masa de cicatrices y parches oscuros, y los bordes de sus ojos eran extremadamente negros. Llevaba el pelo castaño, corto, y una sonrisa amistosa en el rostro.
Le había llamado la atención de que no se dirigiesen a la montaña de los vampiros volando, pero cuando les preguntó a Gavner y Mr. Crepsley sobre aquel hecho, los vampiros se miraron entre ellos y estallaron en risas incontroladas.
Mr. Crepsley (o Larten Crepsley) era un vampiro bastante alto y delgado, tenía la piel muy blanca y un solitario y pequeño mechón de pelo anaranjado en la coronilla. Tenía una enorme cicatriz que le cruzaba la mejilla izquierda. Le llegaba a la comisura de los labios, y daba la sensación de que tirara de la boca hacia un lado de la cara cuando sonreía. Siempre llevaba ropa de una tonalidad granate, su color favorito.
"¿Dije algo mal?" Les había preguntado un muy extrañado Harry, al ver que ambos parecían no querer abandonar aquellas risas.
"¡No seas tonto!" Exclamó Mr. Crepsley. "¡Te pareces a Darren! ¿Cómo vamos a poder volar?"
"Los vampiros no podemos volar, Harry," dijo Gavner sonriendo, "pero lo que sçi podemos hacer es cometear, que es cuando un vampiro alcanza una velocidad bastante grande, de la cual el ojo humano no puede vernos al pasar por su lado. Y no podemos cometear hasta la montaña de los vampiros porque hay una ley que nos lo prohibe."
Harry cabeceó en entendimiento. "¿Quién es Darren?" Preguntó el joven vampiro.
"Es el asistente de Larten," respondió Gavner, pero al observar la expresión desconcertada del chico, aclaró.- "Los vampiros podemos tomar a un humano como nuestro asistente. Al principio, antes de convertirlo en un vampiro, tenemos la posibilidad de transformarlos en semi-vampiros. Ellos hacen todo lo que nosotros necesitamos: vigilan durante el día mientras nosotros dormimos (dado que los semi-vampiros pueden soportar de forma normal el sol), lavan nuestra ropa, cocinan, cazan, etc. Y con respecto a esto, hay algo que debo aclararte, Harry.
No todo lo que lees en los libros es cierto. Los vampiros no le tememos ni al agua, ni a las cruces bendecidas; podemos ingerir cualquier clase de alimentos, pero eso sí, necesitamos sangre humana con regularidad, porque sino envejeceremos de prisa y morimos. Por eso a veces transportamos botellas con sangre almacenada. También (y este es un punto muy importante) debo aclararte que no somos inmortales. Tenemos una vida más longeva que la de los humanos: los semi-vampiros, por cada cinco años que transcurran sólo envejecerán uno, mientras que los vampiros por cada diez años que pasen sólo envejeceremos uno.
La vida de un vampiro no es fácil. A menudo (cuando nos encontrábamos en guerra con los vampanezes) debíamos salir a luchar para defendernos a nosotros y a nuestro clan. Sin embargo, los vampiros no estamos dispuestos a cuidar de alguien que no puede hacerlo por sí mismo. Somos algo crueles en ese aspecto. Si"
Algún vampiro no puede valerse por sus propios medios, es él mismo quien decide alejarse del clan. Se dirige a algún otro lugar donde pueda morir tranquilo o peleando (como todo vampiro se enorgullece morir), y sino pueden elegir el método de las estacas.
En la montaña de los vampiros hay una cámara (La Cámara de la muerte) que contiene un gran y profundo foso, donde su fondo está cubierto con puntiagudas y filosas estacas. A su alrededor, sobre las paredes de la cámara, hay jaulas donde se colocan a los vampiros. Y una vez allí… son levitados dentro de las jaulas, con sogas, y luego… son dejados caer una y otra vez… sobre las estacas en el foso."
Harry había asentido perplejo. ¿Qué especie de vampiros tan extraños eran estos? O mejor dicho, ¿qué clase de vampiro extraño ahora era él?
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La noche ya caía cuando los tres vampiros en la cueva comenzaron a despertar. El primero en hacerlo fue Gavner, quien se dispuso a levantarse para poder encender un fuego. En su camino tropezó con la bolsa de Larten, que contenía pequeñas cazuelitas replegables que, al chocar contra sí, produjeron un sonido tintineante. Cuando se repuso del susto (no recordaba que alguien las hubiese colocado allí) chocó contra la mochila de Harry, y después contra el cuerpo de Mr. Crepsley.
"¡Gavner! ¿Qué estás haciendo?" Preguntó Mr. Crepsley con irritación.
"Mmmhhh nada," Respondió Gavner con los ojos aún cerrados.
Larten suspiró. Un movimiento a su izquierda hizo que girase su cabeza hacia allí. Harry estaba despertando.
"Buenos días." Dijo Harry mientras se estiraba y un bostezo escapaba de su boca.
"Buenos días, Harry," Contestó Mr. Crepsley levantando una ceja. "¿Ahora dices 'buenos días'?"
Gavner rió. "No es difícil acostumbrarte si estás con nosotros," dijo mientras daba unos golpecitos en la espalda de Harry cuando pasó a su lado.
La primera vez que Harry había despertado en compañía de los vampiros, éstos le habían dicho 'buenos días, Harry', y él, extrañado, les había preguntado del por qué de los 'buenos días' si aún era de noche. "Para un vampiro ahora es de día," le había dicho Mr. Crepsley tranquilamente.
"Vamos," dijo Gavner, "comamos algo y pongámosno en marcha. Esta noche debemos llegar a la montaña. No podemos atrasarnos más, el consejo va a comenzar pronto. Hemos presentado a Darren, pero ahora también debemos presentar a Harry ante los príncipes."
Mr. Crepsley y Harry asintieron y se sentaron junto al fuego, comenzando a comer un conejo que habían cazado antes de irse a dormir.
Harry, no pudiendo soportar por más tiempo la curiosidad, preguntó a los dos vampiros.
"¿Quiénes son los príncipes?"
"Los Príncipes vampiros," suspiró Larten- "son nuestra máxima autoridad. Los vampiros estamos organizados por gerarquías," agregó. "En primer lugar, se encuentran los Príncipes, que son los que ordenan y dirigen al clan. En este momento en la montaña se encuentran tres vampiros, aunque en realidad son cuatro: Paris Skyle, Mika Ver Leth, Arrow y Vancha March, quien en este consejo está ausente.
Luego les siguen los Generales, un grupo de vampiros que son los encargados de controlar al resto del clan. Su trabajo es castigar a los vampiros reveldes," Larten sonrió como si recordase algo- "además de mantener en orden a los demás. Gavner es uno de los Generales Vampiros."
Harry dirigió veloz su vista hacia su mentor, quien se atragantó con un trozo de carne.
"¿Tú eres un General vampiro?" cuestionó Harry sorprendido.
"Sí," refunfuñó Gavner limpiándose la boca. "Continúa explicándole, Larten."
Mr. Crepsley sonrió. "No queda mucho más por agregar, Gavner… después de los Generales, le sigue el resto del clan…"
"¿Entonces yo, formo parte de ese 'resto del clan'?" Preguntó Harry algo mareado por la cantidad de información en tan pocos días.
"No, aún no. Debes pasar por una especie de pruevas (a los que nosotros llamamos Ritos de iniciación) para poder ser un pleno miembro del clan."
"Oh." Fue lo único que Harry pudo decir.
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Casi al amanecer de aquel mismo día, los tres llegaron al fin a la Montaña de los Vampiros. Aunque no fuese la más alta de la región, sí era la más empinada y tortuosa para escalar.
Harry dirigió la vista hacia la nevada cumbre de la montaña, y suspiró.
"Tenemos que escalar hasta allá arriba?" Les preguntó a los vampiros.
"No, las entradas a la montaña están hechas en los túneles." Le respondió Gavner. "La montaña está hecha con cuevas y cámaras, con todo lo que un vampiro puede necesitar: ropa, comida, tinajas de sangre humana y vino. Sólo podrás observar a los vampiros cuando vayan o vuelvan de cazar, que no es muy a menudo." Agregó.
El vampiro parecía inusualmente contento. Su sonrisa era más amplia, y sus ojos poseían un brillo de felicidad.
"¿Y cómo iremos hasta allí?" Preguntó Harry impaciente por entrar al interior de la montaña.
"Sólo síguenos." Le respondió Mr. Crepsley.
Caminaron sobre la rocosa base de la montaña hasta llegar a un riachuelo de unos quince o veinte piés de ancho, que bajaba con rapidez hacia las llanuras allá a lo lejos.
Subieron algunos metros sobre la corriente, y se apresuraron a cruzar la abertura de la montaña por la que descendía con estrépito el agua. El ensordecedor ruido que hacía al caer era insoportable para los sensitivos oídos de un vampiro.
Cuando al fin llegaron al otro lado del riachuelo, un túnel oscuro les dio la bienvenida. Harry dudó al entrar, pero Gavner lo empujó suavemente.
"Vamos, más adelante habrá algo de luz."
Y así fue. Mientras iban avanzando, el túnel se iba aclarando cada vez más. "Es liquen luminoso," le dijo Gavner cuando Harry había preguntado. "Es un hongo que crece en el océano y en determinadas cuevas."
Siguieron caminando hacia el interior de la montaña por lo que a Harry le parecieron siglos, hasta que una gran puerta de madera les obstruyó el paso del túnel. Mr. Crepsley y Gavner se arreglaron un poco, y luego el vampiro más alto lamó a la puerta.
De inmediato, una deslumbrante antorcha apareció en el umbral, y los tres vampiros acostumbrados a la oscuridad de los túneles, tuvieron que cubrirse los ojos hasta que se acostumbrasen a la luz.
Un vampiro vestido de verde oscuro y con una lanza sujeta con fuerza en su mano los miraba inquisidoramente desde la entrada.
"¿Qué los trae ante la puerta?" Espetó el vampiro. Esa era la manera en que se recibía a los recién llegados a la montaña.
"Soy Larten Crepsley y regreso al consejo." Dijo el vampiro dado que él y Gavner ya habían estado allí hace tres semanas atrás, pero debieron abandonar durante aquellas semanas la montaña, para buscar al mismo vampanez que había atacado a Harry.
"Soy Gavner Purl y vuelvo al consejo," Respondió Gavner igual que lo había hecho Larten.
"Soy Harry Potter y vengo al consejo," dijo el joven vampiro.
"¿Harry Potter?" Preguntó el guardia sorprendido.
Harry suspiró con cansancio.
"Sí, es él, y es mi… asistente. Es un vampiro." Contestó con rapidez Gavner, al observar la expresión de fastidio que cruzó el rostro de Harry.
"Las puertas reconocen a Larten Crepsley, Gavner Purl y Harry Potter. Las cámaras se abren para todos ustedes. Pasen y sean bienvenidos." Dijo el vampiro de verde mientras se hacía a un lado dejándolos pasar.
Cuando los tres ingresaron al lugar, las puertas de madera se cerraron a sus espaldas y el viaje a la montaña de los vampiros llegó a su fin.
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N/A: Partes de este capítulo tuve que retirarlas del libro original. No es nada grave, sólo alguna descripción de algún lugar. ¡Nos vemos en el proximo capítulo!
