Disclaimer: los personajes que aparecen en esta historia no me pertenecen, al igual que algunos de los escenarios. Son propiedad de J.K. Rowling.

Esto es una adapatación de la pelicula Señor y Señora Smith.


La tarde estaba algo nublada. Estaban en el Soho, cerca de Warwick Street, llevaban más de veinte minutos buscando aparcamiento. Y todo eso unido a la ansiedad que inundaba al rubio lo hacían más difícil.

-Maldita sea!-grito el rubio, que asomó la cabeza por la ventanilla y gritó.-Eh, gilipollas, ese sitio yo lo había visto antes!

-Sí lo hubieras aparcad donde te dije yo antes…-expresó Blaise tranquilamente.

-Quieres que te arree un guantazo, verdad?-le miró furioso el rubio antes de cambiar de marcha y dar marcha atrás con el coche, ya que había divisado un hueco entre un Mustang y una moto.

-Aleluya!-gritó el moreno bajándose del coche y colocando la moto en un lugar más apartado para que el coche del rubio entrara sin problemas en el hueco.

-Yo iré a la tienda de Ophelia, tú ve a la heladería esa si quieres.

-Por quién me tomas, yo también quiero ver a …-pero la mirada del rubio le dejo claro que no quería compañía, que eso era asunto suyo.

Cada uno se dirigió a un lugar distinto de la calle. El moreno a la heladería y el rubio ala tienda de informática.

La tienda no era muy grande. El dependiente era un chico con gafas, de pelo negro y que llevaba una camiseta de Star Trek, en la trastienda siempre estaba Ophelia, hermana del dependiente. Ambos son informáticos, pero sólo ella tiene el titulo universitario en Ingeniería Informática. Nada más entrar el chico le miró y le señaló una puerta que había su derecha. Allí estaba su hermana.

Ophelia no era una chica muy fea, ni tampoco era muy guapa. Llevaba gafas como su hermano, pero estas eran más grandes. Su pelo negro siempre estaba semi-recogido, y parecía que se acababa de levantar. La ropa que llevaba era dos tallas más grandes a la suya y parecía más de chico que de chica.

-Hola Ophelia.-dijo el rubio cerrando la puerta tras de sí.

-Hola Malfoy. Qué se te ha perdido ahora?-preguntó la chica con una sonrisa tonta en la cara. Le gustaba Draco desde el primer día que lo vio.

-Me gustaría que averiguaras a quién pertenece este portátil.

-Aha. Te llamaré y…

-No puedes hacerlo ahora?-preguntó el rubio con su mejor sonrisa y con ojitos de cordero degollado.

-Esta bien.

La chica cogió el ordenador y lo desmontó. Cogió el disco duro del portátil y lo enchufó a su ordenador. Tecleó en varias ocasiones y consiguió acceder a él.

-Qué quieres saber exactamente?

-Todo.

-Aha.-volvió a meter una serie de códigos y giró la pantalla de su ordenador.-Aquí lo tienes. Todo.

Omnitouch Inc.

Alta Tecnología de última Generación

Representante de Ventas

Hermione Malfoy

Para Ophelia eso significaba muy poco, pero para Draco…


Hermione estaba en su despacho revisando todas las grabaciones de la misión fallida. No había sacado nada de todas ellas. Se recostó en la silla y cogió la taza con su humeante té de jazmín. Entonces lo vio. El video al que menos importancia le había dado. Dejó la taza en la mesa y lo puso. El video mostraba al otro agente echando una meadita. Había algo en él que le hacía recordar a otra persona. Lo rebobinó y lo volvió a poner. Hasta que lo descubrió. Ese estiramiento de pierna, la forma en que lo hace….

-Hermione.- dijo Sara asomando la cabeza por la puerta.- Es Draco.

-Lo sé.-contestó la castaña mirando la pantalla.

-Está al teléfono.

-Qué?

-Que está al teléfono. Pregunta que a qué hora cenareis hoy.

-A las siete.- y dicho esto la chica salió del despacho dejando a Hermione enfrascada en sus cavilaciones.

-A las siete Señor Malfoy.

-Aha. Como siempre.-dijo el rubio desde el vestíbulo del edificio en el que se encontraban las oficinas de su esposa.- Gracias.

Estaba parado en frente de uno de los carteles de información que hay en los edificios de ese tipo. Mirando fijamente un punto en particular.

Omnitouch Inc. Oficina Internacional. Planta 34.Hermione Granger.

Y salió del edificio, pensando en lo que haría cuando llegara a casa.

Lo mismo que estaba pensando Hermione en su oficina.


Un deportivo negro giró en la esquina de la calle, dejándose parte de los neumáticos en la calzada, debido a la velocidad a la que iba. Era Draco. Cuando estuvo cerca de su casa levantó el pie del acelerador y con el menor ruido, y el que el motor le permitía, lo metió en el garaje. Se acercó a la casa con cautela y abrió la puerta de atrás, que daba a la cocina, con el mayor sigilo. Miró por toda la cocina y nada. Se dirigió al comedor cuando…

-Hola, mi amor.-dijo la castaña dándole un beso.- Has llegado pronto.

-Sí,jeje…-que hacía allí, es lo que se preguntaba el rubio.- Quería darte una sorpresa.

-Igual que yo. Que casualidad.- y le sonrió entregándole una copa.

-Gracias.

La castaña se fue hacia el comedor y el rubio la vio desaparecer de su vista. En ese momento también vio una botella de lejía en la encimera de la cocina. Con decisión se encamino hacia el comedor y en mitad del camino tiró el contenido de la copa en una planta que había en una mesilla.

Cuando entró en el comedor vio a Hermione detrás de su asiento habitual indicándole que se sentara y la flamante mesa, llena de todo tipo de adornos, velas, un centro con flores…

-Qué celebramos hoy?- preguntó el rubio sentándose.

-Nada en especial.-dijo la castaña cogiendo las aceitunas de la copa de Draco y se las comió.- Enseguida estará la cena.

-Aha…

No tuvo que esperar mucho por ella, a los pocos minutos la mujer entró en la habitación con una gran bandeja. La colocó en el centro de la mesa y sacó un enorme cuchillo dispuesta a trincharla.

-Deja, ya lo hago yo.-dijo el rubio levantándose como alma que lleva el diablo y se acercó a su esposa.

-Esta bien.-la castaña rodeó la mesa y cogió el pan, sacó otro cuchillo, mayor que el anterior, y se puso a trocearlo ante la atenta mirada de su esposo.

Después de terminar con lo que hacían, Draco volvió a su lugar y se llevó consigo el cuchillo y el tenedor que usó para trinchar la carne. Miró a su esposa que se acercó a él y le sirvió la carne.

-Judías verdes?-preguntó la castaña.

-No, gracias.-pero Hermione le acabo sirviendo unos pocos.- Qué tal el trabajo?

-Bueno hemos tenido algún que otro problemilla con el encargo del que te hable.

-No me digas? Qué tipo de problemilla?

-Uno de doble contratación.-dejó el cuenco de las judías cerca de dónde estaba el rubio y se acercó a una silla para quitarse el delantal.

-Espero que se solucione.

-Sí, aún no lo está pero lo estará.-dijo con una sonrisa y se sentó.

El rubio empezó a partir la carne, que al parecer tenía mejor pinta que otras veces. Se la metió a la boca mientras miraba fijamente a su esposa, que se acababa de meter a la boca unas pocas judías. Se miraron durante un momento y el rubio desvió sus pensamientos a la botella de lejía que había visto encima de la mesa, la carne le estaba empezando a saber rara.

-Le has echado algo nuevo?-preguntó el rubio.

-Sí.

-Ya veo.-como seguía siendo observado por la castaña y simuló que se tragaba la carne haciendo un fuerte "glup". Cogió la servilleta y escondió ahí la carne.

-Y tú qué tal por el Ministerio?

-También hemos tenido problemillas. Pero te lo contaré después.-se levantó y se acercó hasta Hermione.

-Es grave?

-De vida o muerte. Más vino?

-Sí, gracias.

El rubio cogió la copa de su esposa y mientras echaba el contenido de la botella en ella la miraba fijamente.Le dio la copa y ella la dejó sobre la mesa. En ese mismo momento el rubio dejó caer la botella al suelo.

Pero no llegó a romperse, porque no llegó al suelo. La tenía sujeta la castaña con su mano libre.

Se miraron unos segundos antes de reaccionar.

Entonces la castaña la dejó caer al suelo y …

-Ya lo limpio yo.-dijo el rubio mientras se dirigía al salón.

-Voy a por un trapo.-dijo a su vez Hermione yendo hacía la cocina.

El rubio fue corriendo hasta el pequeño despacho que tenía y sacó de uno de los cuadros que decoraban la pared una pequeña pistola. Lo haría a lo muggle, se dijo.

Cuando volvió al comedor no había rastro de la castaña.

-Hermione!-la llamó- Cariño.

Justo en ese momento la castaña salía del garaje a toda pastilla con su coche.

Draco reaccionó a los pocos segundos y salió corriendo por la puerta principal,. Vio la dirección que tomaba y tomó un atajo.

" Cómo he sido tan tonta" pensaba la castaña mientras huía de allí.

Corrió durante unos minutos atravesando un parque, el jardín de lo Watson, que en ese momento estaba siendo regado por aspersores, el jardín de los Thomson, lleno de matorrales secos. " Haber cuando piensan contratar un jardinero" pensó el rubio que se arañó un hombro gracias a los arbustos. Se paró para mirar el daño, sólo se había rasgado la camisa. En ese momento el coche conducido por la castaña pasaba por delante de sus ojos. Atravesó otro jardín, e de los Taylor, sin aspersores ni matorrales secos, pero si lleno de juguetes, columpios y toboganes. Iba gritando el nombre de Hermione.Saltó estos últimos y se acercó a al valla. Iba a saltarla cuando se tropezó y sin querer la pistola se disparó. La bala fue a parar al coche de la castaña, que paró en seco. Entonces se asustó.

La castaña vio el boquete que había en la luna del coche y miró a Draco con cara de pocos amigos.

El rubio se levantó cojeando y se puso en mitad de la carretera, miró que todo estuviera bien y dijo:

-Accidente. Ha sido un accidente.-como respuesta obtuvo el rugido del motor y el acelerón que dio.-Hermione para el coche!

Pero….se lo llevó por delante. El rubio, en el techo del coche daba golpes y pedía que parara el coche.Pero la castaña no hizo caso. Rompió una ventanilla y se metió dentro.

-Seamos personas razonables. Para el coche.-pero la castaña había saltado del coche y rodaba ahora por la carretera.- Maldita sea.-cuando el rubio se dio cuenta el coche iba directo a una cuneta.Se fue ala parte de atrás y gritó antes de desaparecer.- Tenemos que hablar!

Hermione se quedó unos segundos tirada en el suelo y vio pasar ante sus ojos su vida de casada. Cómo fue tan tonta, pensaba.


Llamó a la puerta de la vieja casa. Sabía que allí encontraría un lugar donde pensar y descansar.

-Quién narices..?Draco,pero que coño te ha pasado?Estas hecho un asco.-le saludó Blaise.

- Hermione.-contestó para dar el tema por zanjado.-Puedo pasar?

- Todas las mujeres son unas zorras. Claro, esta es también tu casa.

Esa noche no pegaría ojo.


La castaña fue hasta la casa de Harry y Ginny y se quedó allí a dormir, aunque no dormí nada, porque hizo aparecer una botella de whisky de fuego y bebió durante toda la noche.


Gracias x los reviews, aki esta el capitulo, espero q tenga la acción q esperabais...Si no, pues todavía kedan más...jeje...

Nos vemos, Jud.