Disclaimer: los personajes que aparecen en esta historia no me pertenecen, al igual que algunos de los escenarios. Son propiedad de J.K. Rowling.
Esto es una adapatación de la pelicula Señor y Señora Smith.
Draco llegó a un edificio en construcción. Se puso un casco de seguridad y entró en el llevaba un maletín, los obreros le dejaron pasar pensando que era uno de los arquitectos. En ese momento un ascensor llegaba a la planta baja. Se subió en uno.
Cuando ya llevaba un rato en él, se paró en seco. El rubio le dio a varios botones, pero nada. Entonces:
-Soy de seguridad.-dijo una voz distorsionada por un altavoz.-Ha habido un problema en su ascensor. Quiere que llamemos aun ingeniero para que solucione el problema?
-Pero sin agobios. Estoy muy cómodo aquí.-contestó el rubio.
-De verdad está cómodo?-dijo la voz, y a Draco le sonó bastante conocida por el tono, a pesar de estar distorsionada.
-Hermione?-dijo con una sonrisa.-Eres tú, cariño?
La castaña veía todo lo que sucedía en el ascensor desde un cuarto de seguridad. Y en esos momentos estaba viendo a Draco.
-Primer y último aviso, Draco.-dijo sonriendo también la castaña. Su marido era muy listo.-Lárgate.
-No me iré a ningún sitio.-contestó el rubio sabiéndose observado, se giró y miró a la cámara.
-Eso es lo que tú te crees. Si mal no recuerdo estás en un ascensor, colgada varias plantas sobre el suelo. Sería una mala caída.
-Ahh…Es una trampa.
-Esta un el ascensor 2.-dijo Sara, que estaba a su lado con un ordenador.
-No funcionará, cariño.-dijo cambiando su sonrisa por una cara seria.-No funcionará porque siempre me has subestimado, ratón de biblioteca.
-A si?
-No tienes ni idea de lo que soy capaz, Hermione. Es más no tienes ni idea de quien soy después de tantos años.
-Lo mismo te digo, amor.-dijo la castaña acercando el rostro a la pantalla, como si así el rubio pudiera ver su cara.
-Veamos. Apuesto lo que quieras a que has puesto varias cargas explosivas. Una en el cable de contra equilibrio y dos más en los frenos, primario y secundario.-dijo el rubio con una sonrisa de medio lado. Era muy previsible su mujer.
-Lo ha adivinado, Hermione.-dijo Sara preocupada.
-Lo sé. Y has desactivado la carga base del cable principal?-dijo triunfante la castaña, eso no se lo esperaba.
El rubio se quedó pensando, eso no estaba en sus planes, quizás no sea tan previsible.
-Prométeme que te irás ahora mismo, o volaré el ascensor, Draco.-dijo la castaña seriamente, esto la estaba empezando a aburrir.
-Vale. Me he aburrido de esto ya.-dijo el rubio.-Vuélalo.
-Qué?-dijo desconcertada Hermione.
-Que lo vueles.
-Me estas vacilando?
-Sé que no lo vas a hacer, Hermione.
-Muy bien.-se incorporó y empezó la cuenta atrás.-5…4…Tus últimas palabras?
-El cuadro que nos regaló tu madre es horrible.
-Adiós Draco.-el rubio sonrió ala castaña, no sería capaz.
Segundos después se escuchó una explosión en 10 km a la redonda.Y un ascensor caía.
La imagen que tenía Hermione de Draco despareció, dejando sólo interferencias. La castaña cogió la pantalla con sus manos. No podía ser.
-Qué pasa?-dijo la castaña asustada.
-Qué? –dijo Sara.-Te has despedido.-ella había pulsado el botón que hizo explotar el ascensor.
En esos momentos el ascensor caía a una velocidad tremenda, hasta que se estrelló contra el suelo. Todos los obreros se cubrieron con lo que podían. En ese momento la castaña salió de un camión en el que se encontraba. Estaba allí escondida, junto con Sara y otra chica más, porque sabía que Draco la encontraría. Se acercó hasta el edificio, para ver los desperfectos, pero también con la esperanza de que el rubio estuviera bien, aunque era lago imposible debido a la explosión y posterior caída.
-Hermione.-la llamó Sara.
La castaña se giró y se fue con ella de regreso al interior del camión.
En ese momento el ascensor contiguo llegó a la última planta del edificio. Las puertas se abrieron dejando ver a un rubio sentado en una caja. Estaba conmocionado, es que no se creía lo que acababa de pasar. Quitó la cámara por la que habló con Hermione y se marchó.
La noche era tranquila. Hacía lago de calor, así que la castaña se puso un vestido negro, con escote en "uve", zapatos a juego y se dejó el pelo suelto. Esa noche se despediría de Draco como él lo hubiera querido. Fue al restaurante donde él la propuso matrimonio. Se sentó en una mesa cerca de la pista de baile y la sirvieron champagne. Cogió la copa brindó silenciosamente mientras una lágrima caía por su triste rostro. Pero algo le decía que no todo había acabado. Se limpió la lágrima y se quedó pensando. En se momento el camarero cogió la mano en la que estaba la copa y sirvió más champagne. La castaña sonrió, sabía que era él.
-Madame.-dijo el rubio, que vestía un elegante traje negro, con camisa blanca y corbata verde.-Se me ocurren unas cuantas frases. " Me he dejado caer por aquí", "Gracias nena por echarme un cable"…
-Las dos son buenas.-dijo la castaña dejando la copa en la mesa, entonces miró al rubio.- Y qué has decidido?
-Quiero el divorcio.
-Me gusta. Aquí me propusiste matrimonio. Es…como decirlo, una agradable simetría.
-Puedo sentarme?
-No.-pero como siempre Draco le llevó la contraria haciendo caso omiso a la negación.
En ese momento Hermione sacó su varita y la escondió bajo una servilleta. Draco al verla hizo lo mismo. Se miraron durante unos segundos, hasta que apareció un camarero.
-Champagne señor?
-No, eso es para celebrar algo. Mejor tráigame un Martini.- dijo el rubio sin dejar de mirar a su mujer.
-Nada más, gracias.-dijo ella de igual forma.-Qué quieres Draco?-preguntó después de que se fuera el camarero.
-Tenemos un problema, Hermione.
-Uhm.
-Tu me quieres muerto, y tú seguridad a mí ya no me interesa tanto. Qué me sugieres? Montamos un tiroteo como en el Oeste o hacemos aquí un duelo mágico? Dime qué prefieres?
-Sería un lástima, porque me pedirían que me marchase después de matarte, y francamente este lugar me gusta.-y le dedicó una sonrisa falsa.
-Bailamos?-dijo él al cabo de unos segundos.
-Draco, tú no bailas.
-Ya te lo he dicho antes, no me conoces, Hermione.-cogió la mano de la castaña y la sacó a la pista.
Mientras se adentraban en ella apretó la mano su mano haciendo crujir sus dedos. La giró y tomó su cintura. En esos momentos sonaba un tango.
-Crees que esta historia tendrá un final feliz?
-Si tú desapareces sí.-dijo la castaña mordazmente.
Dieron varios pasos, iban bien acompasados. Entonces el rubio pegó fuertemente contar una columna a su mujer, haciéndola daño, pero ni se inmutó cuando ella soltó un "Auch". Así que siguieron bailando. Giraron un par de veces, y entonces la inclinó un poco, sus ojos se fijaron en el escote del vestido mientras sus manos recorrían el muslo en busca de algún arma. Y encontró una pequeña daga, de punta redonda, escondida en un liguero negro.
-Satisfecho?-dijo la castaña levantando la cara para mirar a los ojos a su marido.
-No desde hace un tiempo.-la levantó y la quitó la daga lanzándola contra una de las columnas que rodeaban la pista.
La castaña se acercó más al rubio y buscó entre sus pantalones, y encontró algo. Miró al rubio y este le respondió:
-Ese es el pequeño Draco, cariño.
Mientras bailaban se miraban fijamente a los ojos, intentando adivinar los pensamientos del otro. La castaña cortó ese contacto y bajó hasta el suelo.
Una pareja los miraba asombrados, entonces el rubio utilizo su ya conocida sonrisa de medio lado. Mientras la castaña buscaba algún arma, aparte de la varita que ya le había visto, y que no encontraba. El rubio la levantó y siguieron bailando.
-Qué nos ha pasado? Por qué hemos fracasado?-preguntó ella.-Por llevar vidas separadas o por las mentiras?
-Tengo una teoría sobre eso. Tú nos mataste.
-Que provocativa.
-Nuestro matrimonio era una farsa, era parte de tu trabajo. Un plan. Una ejecución.
-No puedes estar más equivocado.-dijo la castaña anonadada, eso era falso. Lo hacía para cubrirse el las espaldas. Como le odiaba.
-No, no me equivoco en nada, verdad?- quería tomarle el pelo o qué.
-Sí y bastante.-esto ya era le colmo, se sentía utilizaba.
-No era una tapadera?-dijo gravemente el rubio.
-Lo era yo?
Entonces pararon y se miraron durante unos segundos. Hermione se sentia como un trapo, necesitaba ir al baño y relajarse.
-Perdón.-dijo y se marchó al baño a toda prisa.
-Tranquilo Draco, esta fingiendo.-se decía el rubio, mientras la veía subir las escaleras.
En ese momento la mujer encargada del baño de señoras salió gritando, después una explosión y el caos hicieron que Draco se despistara unos minutos. Hasta que vio a la castaña camino de la salida. Salió detrás suya.
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Salió fuera del restaurante y la buscó con la mirada, estaría entre la gente o en un coche, se preguntaba el rubio. Entonces un anciano le dijo:
-Algo hace tic-tac.- el rubio no le entendió hasta que miró sus chaqueta, se la quitó y la metió en una papelera, explotando en ella.
Buscó un coche y se subió en él. Se disponía a seguir a su esposa.
La castaña iba en su coche, sumida en sus pensamientos. Su vid era una mierda, su vida personal era una mierda.Esperaba que la carga que llevaba la chaquea del rubio acabara con sus problemas de una vez. Ron tenía razón cuando dijo que no se fiaba mucho de Draco. Que razón tenía, se dijo la castaña. Entonces sonó el teléfono que tenía en el coche, sabía que era él.
-Hermione Granger.-dijo la castaña de forma hiriente, sabía como se lo tomaría.
-Es la segunda vez que intentas matarme. Y tu nombre es Hermione Malfoy.
-No nos íbamos a divorciar? Además era una bombita de nada.-dijo inocentemente ella.
-No empecemos, Hermione.-dijo exasperado el rubio.-Y que sepas que voy a casa a quemar todas las cosas que te he regalado.
-A ver quién llega antes.-y colgó el teléfono, tenía manos libres.
A los pocos minutos el rubio la volvió a llamar.
-Ya has llegado?
-Sabes lo que pensé el primer día que te vi en el Expresso de Hogwarts?
-No.-dijo cansada la castaña, seguro que le salía con lo mismo de hace años.
-Pensé que eras como una mañana de Navidad. (n/a: es q no se me ocurría otra cosa y he cogido la frase de Brad Pitt.) Era la misma sensación. Pero luego…-se quedó callado-Ya sabes.
-Sí, ya sé.-dijo algo acongojada , sabía a lo que se refería.-Por qué me lo dices ahora?
-Por que cuando algo acaba siempre te acuerdas de cómo empieza.
-Pero así no empezamos.
-Ya, pero…-se calló otra vez.-Tú que pensaste, Hermione?
-Cuándo te ví por primera vez o cuándo realmente comenzó todo?
-Cuando comenzó todo.
-Pensé...-cogió aire, esto que iba a decir le dolía más a ella que lo que le iba a doler a él- Que eras la misión más guapa que había visto.
-Sólo fue por trabajo, no?Lo ideasteis entre tú, la comadreja y San Potter,no?-estaba cabreado, le habían engañado como a un chino.
-Sí.-dijo la castaña antes de colgar de nuevo. Le había mentido.
El rubio, ya no podía más. Acabaría con esto de una vez.
Esa noche sería larga.
Gracias x los reviews del anterior capitulo.
Aki dejo uno,antes de tiempo,xro es un adelanto xra el proximo donde habra acción y ...bueno ya me entendeis, jaja...
Ciao, Jud.
