HOLA!! Aki estoy con un nuevo capítulo, para que vean como de verdad los reviews me motivan a escribir, muchas graZias por sus comentarios y que bueno que les vaya gustando, pueden hacer sugerencias, quizá puedan afectar la historia, eh? GraZias ns vemos!! (y sigan con los reviews!!) XD
004 La Confesión
Sirius había corrido en su búsqueda, necesitaba encontrarlo.
Por las calles nadie miraba aquel perro negro que corría atravesando avenidas, parques, calles, como un animal rabioso. Sólo podía desear que no le pasara nada malo, él era su familia, todo lo que tenía. ¿Qué importaba el resto del mundo si volvía a sentirse abandonado?
Pero, mientras avanzaba, algo cosquilleaba dentro de sí ¿orgullo? La forma en que se había marchado sin decir ni una palabra a nadie "Harry, ¡naciste como un merodeador!"
Se encontraban en el centro de la ciudad, Ollin vendía pulseras y tomaba fotografías a lo que fuera, de alguna forma le recordaba a Colin Creevey, con la diferencia de que ella era "una artista", o eso decía.
- ¿Ya conseguiste algo, Harry?
- Mmhh... Más o menos… - él también vendía pulseras, le avergonzaba pero no podían dejar de comer… además, se trataba de un trabajo temporal.
- ¡YIACK! ¡Popó de pájaro! – se quejó Ollin con un grito al sentir algo tibio en su hombro. Harry no pudo evitar reír.
- Muy gracioso, Thunder-boy, - habló la chica con sarcasmo, la risa del ojiverde se detuvo.
- ¿Thunder-Boy? – Repitió incómodo, - Suena a súper héroe barato…
- ¡Exacto! ¡Ve a salvar al mundo!
Mientras su mente buscaba rápido una frase para contraatacar verbalmente a su amiga su vista se fijo en un punto blanco en el cielo, seguramente lo que minutos antes había ensuciado a la joven. La sorpresa debió dibujarse en su rostro, ya que la chica miró en la misma dirección viendo al ave acercarse a ellos.
- ¡Una lechuza! ¡Seguro es la que me cagó!
Harry no pudo reír por la simpleza de su amiga que ya sacaba la cámara fotográfica y captaba a Hedwigd en pleno vuelo.
Se sentía feliz de encontrarse con Hedwigd de nuevo, pero también le preocupaba, significaba que habían comenzado a buscarlo, se posó suavemente en su brazo y ululó contenta.
- ¿Es tuya, Harry?
- Ah.. Sí… es Hedwidg
- ¡Qué linda! – La acarició mientras el ave la miraba con recelo, - ¡Mira, tiene un papel atado en la pata!
- Ah—ah, es cierto…
No sabía si sentirse tranquilo o preocupado la chica se veía interesada pero nada confusa o asustada, ni siquiera sorprendida. Tomó el pergamino y lo abrió, Ollin leía sobre su hombro:
"Querido Harry:
Estoy muy preocupada por ti ¿Dónde estás?
Nadie sabe que ha pasado contigo, Ron se pregunta
Porque no nos dejaste un mensaje (¡aunque sea a nosotros!).
Tememos lo peor… ¿Por qué te fuiste?
Besos, Hermione"
Al terminar la carta, el moreno se preparó para recibir los cuestionamientos de su compañera, ¿se atrevería a confesarle la verdad? ¿Decirle quien era y el peligro en que se encontraba y el que correría ella de seguir siendo su amiga?
- ¡No me dijiste que tenías novia! – Fue la exclamación de Ollin, - ¡Me va a matar si sabe que hemos vivido juntos todo este tiempo! (Que claro, no ha pasado nada de nada) ¡Pero, NO LE VAYAS A DECIR!
Ella estaba más preocupada por la venganza de una novia celosa al extraño hecho de recibir una carta a través de una lechuza.
- ¿Sólo te preocupa eso? – preguntó con sus ojos confundidos fijos en ella.
- Bueno, en primer momento si, es extraño que hayas recibido tu carta así, pero supongo que eres un loco o un brujo – ella rió y él tragó saliva nervioso – pero es normal recibir ese tipo de mensajes cuando uno se va de casa, además…
- No es mi novia, es una de mis mejores amigas- la interrumpió revolviéndose el cabello obscuro y tras mirar a su alrededor bajo la voz para hablar con mayor seriedad, - ¿Si te dijera que tienes razón?
- ¡Pues claro! ¡Yo también recibí mensajes así cuando me fui, pero por correo electrónico! Aunque la sorpresa de mis padres fue mayor, ¡me mudé de continente –
- No, - la calló Harry severamente, ¿porque ella estaba tan exaltada que no dejaba de hablar? – Tienes razón en la parte de… de que soy brujo… mejor dicho, un mago…
Al instante los ojos negros de su amiga se quedaron fijos en él, el chico mantuvo la mirada firme pero no supo determinar si su amiga huiría de ahí o se reiría en su cara, tampoco estaba seguro de no haber roto alguna regla del Ministerio de Magia al haberle dado esa información a una muggle.
- Entonces… ¿si existe?
Harry no supo que contestar, de todas las reacciones no esperaba esa pregunta susurrada.
- ¿Si existe la... la magia? – él asintió.
- ¡WOW! ¡NO PUEDO CREERLO! – ella brincaba de emoción, una hermosa sonrisa se dibujaba en su rostro y Harry la miraba incrédulo
- ¿No te molesta? ¿No tienes miedo?
- ¿Por qué? ¡Sigues siendo el mismo chico extraño de la estación del metro, - respondió sonriente alborotándole aún más (si es posible) el cabello. El volvió a respirar con tranquilidad. En ese momento pasó una pareja joven por ahí y Ollin corrió detrás de ellos.
- Hola ¿no compran unas pulseras hechas a mano? – ofreció.
Harry se sintió fuerte, no, en realidad se sintió común, una persona normal, porque al menos para Ollin eso era.
Continuó con su tarea sin notar como una rata gorda lo observaba desde una alcantarilla. Sus ojos fijos llenos de terror lo examinaron antes de desaparecer por la cloaca.
Thundey-boy "Chico Trueno", claro se le ocurrió por su cicatriz.
