005 De nadie
Aquella rata corría ágilmente por el drenaje a pesar de ser mucho más grande que las otras de su especie, parecía huir de algo que le aterraba cuando en realidad se apresuraba a reunirse con aquel que lo hacía tener un miedo constante por su vida, el camino podría ser más cómodo si utilizara algún vehículo muggle, pero esta forma era más rápida, y de igual manera agotadora. Cuando finalmente se canso de la pestilencia y el frío en las patas que ya le penetraba en todo el cuerpo se atrevió a dar un vistazo a las calles. Descubrió que no había avanzado mucho y derrotado decidió tomar un descanso y comer algo decente. Apenas había asomado su gordo cuerpo a la calle cuando un enorme perro le gruño mostrando unos colmillos letales. Sus ojos animales relampagueaban llenos de furia y dolor, mientras los de la alimaña se abrían como platos en un reflejo del pánico. El canino lo tomó rudamente con sus mandíbulas y reinició su carrera en las calles nocturnas de Londres.
Mientras Ollin preparaba la cena (sopas instantáneas, de nuevo), Harry daba vueltas a la nota de Hermione, ahora sentía coraje ante aquellas palabras, ¿Por qué no les había dicho nada? Si ellos habían negado cualquier tipo de comunicación con él, sin importar cuantas cartas les hubiera enviado no había recibido respuesta. Incluso habían detenido a Hedwidg, razón por la que se fue sin preocuparse por ella.
- Toma, - Ollin le ofreció en un vaso deshechable su porción de sopa para después revolver la suya.
- ¿Qué pasa? – preguntó el chico al notar su expresión de asco.
- No sé… me preguntaba… - sin mirarlo seguía mezclando el contenido del vaso, - con eso de que eres brujo y todo eso…
- ¿Si?
- ¿No puedes aparecer una comida decente? – Preguntó con ojos brillosos, - Ya fueron varios días de sopa…
Harry aguantó una risita, - No, apenas estoy aprendiendo magia, además por ser menor de edad no puedo hacer magia fuera de la escuela
- Chi me, - se quejó la morena por lo bajo y tratando de aparentar alegría dijo: - Bueno, al menos la sopa de hoy no está tan mala ¿no crees? – y para darle mayor credibilidad a sus palabras metió una gran cucharada en su boca.
- ¡Muy buena! – confirmó Harry imitándola.
- ¡Estoy harta de ustedes dos! – gritó la señora Weasley, se encontraba en la planta alta de la mansión Black, lugar donde se ocultaba la Orden del Fénix, su voz se escuchaba por toda ella manteniendo a todo el mundo en silencio. Ron y Hermione permanecían sentados en la cama sin atreverse a levantar la mirada, - ¡Ustedes saben dónde está! ¡USTEDES SABEN! – Continuó Molly exaltada, - ¡Tienen que decirme! ¡O sí no… - la voz se le quebró y las lágrimas se asomaron en sus cansados ojos que los observaron con una expresión muy parecida al odio, antes de salir de la habitación. Sus sollozos se escucharon tras la puerta cerrada junto con la voz calmada de su esposo que trataba de consolarla.
Los jóvenes permanecieron quietos otro rato, Hermione tenía el rostro cubierto de lágrimas
- Pero no sabemos nada… - musitó cuando las voces de afuera se callaron, - ¡No sabemos nada! – gritó desesperada apretando los puños. El pelirrojo permanecía inmutable, la chica lo miró y vio su cara, tan serena que parecía encontrarse en shock.
- ¿Ron? – Llamó la castaña preocupada, - ¿¿Ron?? – insistió.
- Esa mirada, - habló con voz ronca aún sin moverse, - no nos cree… nosotros también estamos preocupados, no haríamos nada que le dañara… - ahora que hablaba su voz fluía casi sin darse oportunidad de respirar, - Ella no me cree y ¡YO SOY SU HIJO! Su sangre yo nunca podría mirarla como lo acaba de hacer yo no lastimaría a nadie ni a ella ni a mis hermanos ni a Harry ni a ti ni a nadie yo no sé nada yo también pienso en él ¿Por qué no confió en nosotros? ¿Por qué no nos dijo que pensaba que pasaba Por qué no deja de tragarse todo y hablar un poco mas cuándo nos dejara ayudarlo y no ser sus segundos cuando se dará cuenta de que ya crecí que no soy un niño que no le estoy ocultando nada que NO SE DONDE ESTA QUE TAMBIEN TENGO MIEDO Y TRISTEZA…
Hermione lo miraba asustada, era difícil seguir la línea de su voz, hablaba de Harry y de su madre mezclando ideas y su expresión serena rápidamente se había convertido al llanto más doloroso que alguna vez hubiera visto en su amigo.
- NO QUIERO QUE LE PASE NADA, ¡A NADIE! NI A HARRY NI A MI MADRE Ni a mi familia ni a Hermione…
La chica lo abrazo mientras Ron continuaba repitiendo la frase en un murmullo, él se dejo cubrir por el calor de su amiga en una especie de fortaleza, sintiéndose protegido, mientras decidía que todo aquello cambiaría y no sería el segundo de nadie, ni de sus hermanos, ni de Harry ni de nadie…
