Bueno, el otro quedó corto y este también así que se complementan, digamos q' este es el capítulo 6.1 jaja, espero les guste!!

006.1 Encuentros y nuevos amigos

Ollin se sentó en unos escalones, no había vendido mucho ese día y se sentía cansada, su cámara fotográfica era un peso inútil pues se había acabado el rollo y era uno más de los 7 que tenía por revelar. También tenía hambre, su desayuno había sido un café de máquina. Suspiró tristemente. Llevaba casi seis meses fuera de casa, después de renunciar a satisfacer a sus padres y buscar sus propios sueños, harta de sentirse fuera de lugar en un mundo de "comunes". Pero ahora ¡cómo lo extrañaba!, la comida hecha en casa, la cama mullida y la ropa limpia. Había sido un golpe para ella el mudare a Inglaterra, ahorró 3 años sin decirle a nadie para comprar el boleto, sus padres tristes pensaron que huía de ellos, cuando en realidad ella se buscaba así misma. Encontrar a Harry había sido un consuelo para ella que se sentía sola, quizá por eso aquella tarde se sentía nostálgica. Llevaba días sin ir a vender sola.

Volvió a suspirar. Una pareja de su edad pasó enfrente, un pelirrojo con una castaña. El chico miraba a su alrededor nervioso mientras la chica le hablaba en susurros, al parecer tratando de reanimarlo.

Se levantó de un brinco y lanzó contra ellos.

- Hola amigos, - sonrió mirándolos, - ¿No compran unas pulseras hechas a mano? – ambos la miraron tomados por sorpresa. Ante el silencio Ollin le habló al muchacho, - Ándale, para tu novia, - le guiñó.

Él se puso tan rojo como su cabello.

- Nosotros no…

- No, gracias, - dijo ella amablemente mientras sacudía su cabello alborotado, - no traemos dinero.

- Cierto, - logró asentir el otro.

- No son de por aquí ¿verdad? – dijo Ollin amigablemente al ver como el muchacho miraba a todos lados cohibido, y su mirada se asustó al escuchar esas palabras.

- Algo así, - contestó nuevamente la chica, - venimos a visitar a un amigo…

Dieron media vuelta y se alejaron.

- Quita esa cara, Ron, ¡eres muy obvio, - lo reprendió Hermione.

- ¿Cuál cara?

- ¡La de ratón asustado!

- Es que nunca había estado por estas calles ¡mucho menos solo!

- Gracias por lo que me toca, - murmuró ella frunciendo el ceño.

-¡Hermy! ¡Sabes a lo que me refiero!

- Pues tranquilízate que no andamos de visita, - y agregó como hablando para sí misma, - Y pensar que quería venir solo…

- ¡Te escuché! – exclamó el otro.

Ollin los vio alejarse, era en vano, ese día no parecía ser buena para el negocio. Dio la vuelta y volvió a sentarse en la escalinata.

- Aburrido, - se quejó en voz alta, sus ojos toparon con una silueta negra que la miraba fijamente, - Hola, cachorro, - lo saludó alegremente y empezó hacer sonidos para que el animal se le acercara. Y así lo hizo, avanzaba con paso lento y moviendo la cola, mientras sus orejas se sacudían, se detuvo a unos centímetros de ella. - ¡Que bonito! – acarició su cabeza y este cerró los ojos con gusto. Tras unos minutos así se puso de pie.

- Renunció, - se dijo, - me iré a casa… - se agacho hacia el perro, - Nos vemos, mañana, ¿si?

Y comenzó a caminar rumbo a casa. El perro la imitó.

- ¡No me sigas! – Se quejó ella mirándolo, - ¡Vete! ¡Shu!

El animal levantó una pata graciosamente.

- ¡Qué lindo! – chilló apunto de abrazarlo, - No, no, no… no te puedo llevar, seguro estarás mejor en las calles que sufriendo conmigo… adiós chiquito, - lo acarició una última vez y se echó a correr.

Jadeando se detuvo varias calles más adelante sólo para encontrarse con que su peludo nuevo amigo movía la cola alegremente a su lado.

- ¡Perro listo! – Dijo abrazándolo sin pensar en bacterias ni pulgas, - Tú ganas, vamos a casa…

… … … … … … … … … … … …

… … … … … … … … … … … …

Harry seguía acostado, pero los mismos pensamientos que no le permitieron dormir en la noche no lo dejaron en paz el resto del día. Se sentía como un cobarde de estar en esa situación, pero era un placer el sentirse un chico normal, sin magia ni enemigos. ¡Incluso tenía una verdadera amiga muggle! Bueno, quizá no era precisamente una persona común, pero así estaba bien ¿no?

Era más fácil despertar cada día sin pensar que había un Voldemort atentando contra todo lo que él amaba. ¿Dónde estarían todos? ¿Estaría preocupados por él? Esperaba que no, también debería ser un descanso para ellos.

Escuchó un ruido en la puerta.

- "Cariño, ¡ya llegué!" – cantó Ollin mientras abría. Una radiante sonrisa iluminaba su cara mientras decía, - ¡Tenemos un nuevo amigo!

Harry se quedó boquiabierto al ver entrar a un gran perro negro que lo observó con unos ojos radiantes y una casi imperceptible sonrisa.