Una disculpa por no actualizar seguido!! ;UU
Ya me pondré las pilas y espero siga siendo de su agrado la historia y q sigan enviando reviews!! Ya q si no llegan no escribo con gusto y me retraso meses en actualizar!! Jaja!!
012 Despedida y Bienvenida
Rápidamente regresaron a la casa, Ron y Hermione estaban listos para partir al momento ya que ni habían desempacado sus cosas, Harry en cambio tuvo que hacer todo de forma desordenada y rápida para terminar lo más pronto posible.
- No puedo esperar para probar los guisos de mamá, - habló un Ron sonriente.
En dos minutos ya estaban otra vez a la puerta.
- ¡Ollin! ¡Apúrate que esto es urgente! – le habló un Harry estresado.
- ¡Voy! – gritó desde adentro y salió tan sólo con una lata de café.
- ¿Eso es todo? Vamos…
- No Harry, - este dio la vuelta.
- ¿Qué?
- No iré… ese es tu mundo… SU mundo… - ella sonreía con tristeza, - Yo apenas estoy buscando el mío…
- Pe… pero Ollin…
- ¡Vamos, Harry! – apresuraron sus amigos.
- Toma, - le dio la lata, - les servirá para llegar más pronto.
Harry lo observó, ¿Qué le daba? ¿Polvos flu? ¿Un traslador?
- Gusto en conocerte, Harry, - lo sacó de sus pensamientos. Ollin le extendía la mano y él la estrecho.
- Podrías ir… - más que una sugerencia era una petición.
- Me gustaría… pero llevo mucho tiempo estando fuera de lugar, en mi familia, mis conocidos… y ahí la diferencia sea mayor… ¿no crees?
En realidad, él no estaba seguro siquiera si podría acompañarlos. Si les estaría permitido llevar a una muggle.
- Anda, tienes que apurarte, - él sólo asintió. Giró y corrió con hermione y Ron que traían a Sirius.
- ¡Salúdame a Sirius! – Le gritó Ollin, y agregó con más alegría, - ¡Sálvalo, Thunder-Boy!
Los vio alejarse junto con el atardecer, tres siluetas, que se despidieron con un ademán. Dio media vuelta y vio la casa, o mejor dicho, la habitación donde vivía. Por alguna razón le pareció más grande que nunca.
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- ¿Por qué no vino Ollin? – preguntó Ron.
- Cree que no debe… tu sabes, por lo de ser muggle…
- Eso es algo muy sensato, - habló Hermione seriamente, - sería más bien una carga…
No notó la mirada furiosa de Harry.
- ¿Y qué es eso? – Ron señalo la lata de café que su amigo traía.
- No sé, dijo que nos ayudaría a llegar más rápido, - lo abrió y descubrió ahí los ahorros de la chica para la renta del lugar. Se quedó con la boca abierta.
- ¿Y eso de qué nos servirá?
Hermione simplemente actuó y paró el primer taxi que pasó.
Con cuidado subieron al vehículo y Harry revisó otra vez la respiración del animal en sus brazos.
- Aguanta un poco más, Sirius…
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Dar con la casa fue sencillo, al menos para Hermione que memorizó el camino, de haber dependido de Ron nunca hubieran podido regresar.
Harry vio la calle que parecía abandonada y vieja, quizá era la noche lo que daba ese efecto o quizá sólo era como se sentía. Siguió a sus amigos hacia lo que parecía una simple pared y frente a ellos apareció una puerta bastante estropeada, junto con unas paredes sucias y unas ventanas sombrías. Hermione dio un golpe con la varita en la puerta y esta se abrió. Caminaron por un pasillo obscuro hacia la luz que parecía salir de la sala. A pesar del apuro los tres jóvenes magos se sentían nerviosos, como si regresaran a casa después de una travesura.
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Aquella noche se encontraban conversando, Remus Lupin, los Señores Weasley, y una joven de cabellos rosa, una chispa de alegría juvenil resaltaba en su rostro, aunque por ahora se encontraba opacada por los acontecimientos actuales, trataban de mantener la conversación con toda naturalidad, lo cual era difícil sabiendo que el niño-que-vivió estaba desaparecido y sus mejores amigos habían huido en su búsqueda. Molly Weasley era la más callada en la sala. Sus pensamientos iban constantemente a su hijo y sus amigos. ¡Como deseaba verlo! ¡Pedirle disculpas por quejarse de él y regañarlo injustamente! "¿Y si no volvía? ¡Merlín! No debo pensar esas tonterías". La escasa conversación fue silenciada con el sonido de la puerta. En ocasiones anteriores ese ruido hacia correr a Molly en espera de noticias, pero en un par de días había aprendido a esperar sentada, su ánimo había decaído.
Sirius está mal, - fue el saludo del visitante.
Todas las miradas se centraron en él. En esos ojos verdes que reflejaban seguridad, enmarcados por unos anteojos, en el joven que se veía más delgado que la última vez, incluso aún más que después de un verano con sus tíos. En sus brazos traía un animal, un perro. Esa imagen hizo saltar a Remus en su asiento.
- ¿Qué sucedió?
- No lo sabemos, - dijo Harry triste, - Lo trajimos tan pronto como pudimos…
- Debemos revisarlo… - sin más Lupin se dirigió a una de las habitaciones y Harry vio de reojo a la señora Weasley sollozando mientras abrazaba al menor de sus hijos, vio a una Hermione intimidad que no sabía que hacer ahora. Y el menos aún, se acercó a ella.
- Ven, - murmuró, - Vamos arriba, - lo llevó hacia donde Harry creyó sería el dormitorio que su amiga ocupaba, ahí se encontraba una pelirroja que los miró igual de sorprendida que los demás.
- ¿Hermione? ¿HARRY? – brincó a abrazarlos, incrédula, unas lágrimas comenzaban a resbalar por sus mejillas.
- ¡Estábamos tan preocupados! ¡Pensamos lo peor! ¡Qué bueno que están aquí! ¿Y Ron?
Los chicos no pudieron responder tantas preguntas, Harry se encontraba sorprendido por la reacción de la pequeña Weasley, ¿donde estaba esa tímida niña que siempre lo recibía en la Madriguera?
¡Lo bueno es que están aquí! ¡George y Fred no los dejarán en paz! ¡Y…
La pelirroja se calló cuando la silueta de su padre apareció en el marco de la puerta abierta.
- Harry, - el joven mago tragó saliva, estaba nervioso al escuchar el tono frío del señor Weasley, nunca lo había visto así, - necesitamos hablar contigo ¿Podrías bajar al comedor?
Movió la cabeza afirmativamente ya que su voz se negaba a salir. Miró un instante a Hermione quien trató de infundirle valor con un apretón en el brazo.
Siguió a Arthur un metro atrás de él, lo vio entrar en la habitación y respiro profundo, siempre supo que ese momento llegaría así que ¿a que le temía? Sacudió la cabeza. "No te portes como un bebé miedoso", se dijo así mismo utilizando las palabras que Ollin le diría y con el recuerdo de ella, que se había enfrentado a un mundo nuevo, pudo entrar al comedor con seguridad.
Alrededor de la mesa estaban la mujer de cabello rosa que momentos antes había visto en la sala, Remus Lupin quien le sonrió condescendientemente, y no pudo evitar un respingo al reconocer a Ojo Loco Moody, quien al parecer acababa de llegar.
- Es el verdadero, no te preocupes, - fue la única aclaración que el señor Weasley le dio.
Se sentó al otro lado de la mesa, frente a las cuatro personas, ya que Arthur tomo asiento junto a Lupin. Parecía un acusado esperando su sentencia.
- ¿Cómo esta Sirius? – les preguntó antes de que pudieran hablar.
- Está grave, al parecer ingirió un tipo de veneno, Molly se encuentra con él en estos momentos… - permaneció un instante en silencio antes de decir, - ¿Podrías decirnos, Harry, qué estabas pensando? – Antes de poder responder los adultos comenzaron a recriminarlo. Se quejaron de su imprudencia, su inmadurez, su descuido ante cualquier posible ataque de el-que-no-debe-ser-nombrado. Los escuchó en silencio y sin poder borrar la expresión de fastidio, ¡que pronto lo hacían desear no haber regresado!
- ¿Qué esperabas, Harry? – le dijo George más tarde.
- ¿Una fiesta de bienvenida? – sugirió Fred risueño, mientras se encontraban reunidos en el cuarto de Ron conociendo sus nuevas bromas para Sortilegios Weasley.
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Esa noche, una serpiente siseaba oculta entre la obscuridad con la mirada fija en un cuartucho del que salía luz a pesar de ser ya altas horas de la madrugada. Nagini apenas había tenido tiempo de ocultarse tras atacar a aquellos muggles y a Sirius. Pudo reconocer a Harry Potter tan sólo por su olor y por aquella razón los siguió. Vio separarse a una joven morena del grupo y cuando no pudo seguir a los demás debido al taxi, regresó a espiar a aquella chica. Por el momento, ella sería su presa y carnada.
