Yuju!! Reviews XD!!!

Ahí les va el otro porq ando como medio inspirada jaja aprovechense q no se cuanto tiempo vaya actualizar diario!!!

Y pa' variar, la cosa se le complica al trío dorado!!!

013 Una nueva misión

- Otro día de lluvia, - murmuró Ollin mientras se asomaba por la ventana, como odiaba que eso sucediera tan seguido, su cama estaba llena de pulseras de hilo además de unos cuantos collares y aretes del mismo material que en un momento de inspiración (o aburrimiento) había hecho. Llevaba dos días sin salir a vender, por lo tanto llevaba dos días sin comer ya que todo su dinero se lo había dado a Harry. Su estómago se quejó al recordarlo.

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El estado de Sirius era crítico, no podían hablar con él ya que seguía como un perro por instrucciones de Dumbledore, quien temía empeorar la situación de llevar a cabo la transformación. Eso lo sabía el trío porque se lo habían dicho, en realidad no había ido a la casa, se comunicaba por cartas enviadas con Fawkes, su ave fénix, y Harry agradecía que así fuera ya que su infantil huída (ahora le parecía eso) le provocaba un nerviosismo y vergüenza de tener que a justar cuentas con el anciano.

- Hoy debe llegar Severus, con él podremos hacer una pócima para que mejore, - era el consuelo que el señor Weasley le daba a los chicos.

Ron y Harry tenían sus dudas sobre las ventajas de tener a Snape en aquella casa, ya era suficiente tolerarlo todos los días en Hogwarts como también verlo en vacaciones. Aún así la salud de su padrino estaba en peligro. "Para problemas drásticos, soluciones drásticas", fue el lema de Hermione esos días y los chicos terminaron por adoptarlo.

Ginny trataba de alegrarlos contándoles todas las bromas que conocía a los tres chicos, pero notaba una ausencia en los ojos verdes del joven mago, sintiendo su tristeza como propia… Pero no fue la única en notarlo, esa tarde Lupin se sentó junto a un solitario Harry que se negó a jugar ajedrez mágico con su pelirrojo amigo.

Harry sólo vio al licántropo sentarse a su lado sin hablar, tras unos minutos suspiró y se encontró con los ojos comprensivos del hombre.

- ¿Estas bien? – fue su única pregunta.

- No lo sé… - murmuró.

- ¿Es por Sirius? Harry no debes…

- No, - lo cortó , - Es alguien más… una chica…

Remus sonrió, - Así que el problema es sentimental ¿no? – dijo con picardía. Harry bufó exasperado.

- No es lo que tu crees, es… - sus ojos repentinamente se cerraron y trató de sujetarse del sofá donde estaba sentado.

- ¿Harry? – el mago se puso rápidamente de pie, mientras el otro cerraba los puños con fuerza mientras una fuerza invisible lo arrastraba a una completa obscuridad.

" ¡Harry! " la voz se quebró, " ¡Maldición, tengo miedo!"

- ¡¿Ollin?! – la llamó tratando de encontrarla en esa obscuridad.

"Tengo frío, hace frío" murmuró.

- ¿Dónde estás? – ella parecía no escucharlo ya que seguía hablando.

"Estoy sola," el sollozo de la chica le rompió el corazón, "Harry, ¿dónde estás? Necesito ayuda… ¡ayúdame!…yo…" Como una ráfaga helada el dolor golpeó todo su cuerpo y con un gritó se incorporó en medio del suelo de la sala, la luz era demasiada para sus ojos después de aquella penumbra.

- Harry, respira… - lo instaba Remus mientras lo sostenía por la espalda.

Harry pudo ver a su alrededor a sus amigos observándolo preocupados.

- ¿Fue la cicatriz? – lo interrogó su ex-maestro. El negó con la cabeza y bajo la mirada, la sensación aún permanecía en su cuerpo, conocía ese dolor, no habían pasado ni dos meses de la primera vez que lo experimentó… en el Torneo de los Tres Magos…

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Se encontraba en los restos de una casa. Y seguro se encontraba en lo que era el sótano por las cajas llenas de objetos rotos, el polvo acumulado por años que le irritaba la nariz, la humedad impregnada en el lugar y unos tímidos rayos que apenas se atrevían a colar por una pequeña ventana sucia y cerrada con tablas.

Jadeaba, sus ojos no estaban cerrados por el dolor sino completamente abiertos y llenos de sorpresa. Nunca creyó que una persona pudiera alcanzar aquellos grados de sufrimiento sin morir. Pero ahí estaba ella, tirada en medio de aquel sucio lugar, sintiendo que el aire que entraba por sus pulmones la ahogaba y tratando de recuperarse sintiendo el ardor recorriendo cada centímetro de su cuerpo, incluso su corazón escocía al palpitar.

Frente a ella había una persona, cubierta con una túnica blanca pero Ollin sabía que era una mujer por la voz que escuchó antes de que la maldición golpeara su cuerpo. Alguien más entró con la misma vestimenta.

- Es una debilucha, - dijo la mujer burlonamente mientras se acercaba a ella y le pateaba un brazo, - Sangre sucia, - le escupió.

- Es sólo una chiquilla delicada, - replicó la voz de un hombre, - Cuidado, el Señor Obscuro la quiere viva.

- Sería incapaz de desobedecer a nuestro amo, - la mujer sonó ofendida, - Sólo detesto a los seres inferiores, - miró a la morena con odio y tras un segundo de silencio repitió la maldición en un murmullo casi imperceptible: - Crucio…

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Tal y como se esperaba, Severus Snape llegó esa tarde, pero acompañado de un hombre de larga barba blanca y anteojos de media luna.

- Dumbledore, - murmuró Ron temeroso de ser también reprendido por haber escapado en busca de Harry.

Ambos hombres fueron rápidamente dirigidos a la habitación que se había acondicionado para el animago.

Mientras los jóvenes de la casa trataban en vano de usar las orejas extensibles de los Gemelos Weasley, la puerta de la habitación siendo descubiertos por el director de Hogwarts.

- Veo que los mata la curiosidad, - habló sonriendo. Lo miraron en silencio antes de recibir las quejas de su madre que también salía de la habitación. Mientras la mujer los regañaba, Dumbledore tomaba por los hombros a Harry y lo dirigía a la cocina junto con él.

- Nada mejor que una cocina hogareña para hablar sosegadamente, ¿no lo crees Harry?

El muchacho asintió acomodándose los anteojos nervioso, mientras el mago conjuraba dos tazas de té y le entregaba una.

- Sirius…

- Sirius fue atacado por magia obscura, un veneno muy poderoso, pero afortunadamente Severus conoce un antídoto.

- ¿Magia obscura? Pero.. lo encontramos en una perrera ¿cómo pudo…

La mirada azul lo calló.

- ¿Acaso crees que éramos los únicos que te buscaban? Ya deberías estar acostumbrado a la importancia de tu vida en el mundo tanto mágico como muggle

Cabizbajo comprendió que era cierto, había sido una tontería creer que podía tomar una especie de vacaciones de sí mismo.

- Pero… estará bien… ¿verdad? Es decir, Snape lo curará…

- Profesor Snape, - lo corrigió Dumbledore amablemente asintiendo, y en un tono de confidencia preguntó, - ¿Me dirás como estuvieron tus días lejos de casa?

Una sonrisa se dibujó en el rostro del chico iba a comenzar diciéndole que aprendió a tejer pulseras, que se harto de comer sopa instantánea y que Ollin era una chica peculiar…

- Ollin… - murmuró. Snape llamó al director quién sugirió continuar después con la charla. Harry aceptó y corrió escaleras arriba, a su habitación donde seguramente estarían Hermione y Ron después de la reprimenda de Molly Weasley.

Al entrar encontró a Hermione leyendo un libro, a Ginny jugando con su cabello y a Ron hojeando una revista de Quidditch.

- Necesitamos hablar, - les dijo al momento en que abría la puerta.

- Ginny, vete, - ordenó Ron. Ella hizo una mueca a su hermano.

- Me voy porque tengo mejores cosas que hacer que estar con un tonto cara de tomate, - dijo con voz dulce aunque expresión molesta y salió cerrando la puerta.

- ¿Qué sucede, Harry?

- A Sirius lo atacaron por mi culpa, - empezó a decir acercándose a ellos.

- Pero estaba en una perrera, ¡lo agarraron por callejero!

- No, Dumbledore dice que fue atacado por magia obscura…

Hermione reprimió una exclamación de sorpresa.

- ¿Y Ollin? – preguntó Ron ganándose una mirada de reproche de parte de la castaña.

- ¿No es obvio? Alguien sabía de Sirius y cuando fuimos por él supo de nuestra ubicación y supo que Ollin estaba sola… es una rehén, quieren atraparme a mí…

- ¿Le contaste eso a Dumbledore? – preguntó su amiga.

- No, no hubo oportunidad…

- ¡Pero no podemos dejar esto así!

- Deberíamos decirle a Dumbledore…

- ¿Para qué? Esta muy ocupado reuniendo fuerzas para la orden del Fénix

- ¿Entonces cual es el brillante plan, muchachos? – exclamó la gryffindor cruzando los brazos y mirando a los dos alternadamente.

- Tenemos que salvarla, - fue la única respuesta de Harry.

- Pe... pero… ¿huír de nuevo?

- No; sólo vamos, la salvamos y regresamos…

Ron parecía de acuerdo con el plan de su amigo.

- ¡Ni siquiera sabemos donde está! – la chica comenzaba a exasperarse.

- Debemos ir a la casa, - repuso el ojiverde, parecía que lo tenía todo pensado, - Me quieren a mí, así que seguramente habrán dejado alguna pista de su paradero

Los chicos miraron a su amiga en espera de su aceptación, tras un instante de silencio se atrevió a preguntar:

- ¿Y si es una trampa?

- La enfrentaremos

Otro silencio. Con la mirada triste y la voz resignada aceptó.

- De acuerdo…