EL VIENTO SIGUE SOPLANDO

¿Es esto vida real?
¿Es sólo fantasía?
Atrapado en un derrumbamiento
Escapo de la realidad
Abre tus ojos
Mira los cielos y ve

Es curioso que la primera pregunta que me cuestionara cuando desperté fuera "¿Dónde estoy?". Ni en la muerte consigo encontrar el camino correcto. Pero después de unos minutos, conseguí estabilizarme. Los inconfundibles pitidos de la maquina controladora del pulso, junto a el olor a medicina y las paredes blancas, deduje que estaba en una clínica. ¿Cuál? No importa. Mi camino a la muerte ha sido frustrado. ¿Frustración? ¿Desilusión? Tampoco. Ningún sentimiento pasa por mi mente y mi corazón. Un blanco profundo inunda mis sentimientos, y sólo soy consciente del paso del tiempo, gracias a los pitidos de la máquina. Pero también, noto una presencia. Una presencia, aunque ahora relajada. Está durmiendo. Su aura, aunque todavía indefinida, me resulta conocida. Muy conocida. Muevo un brazo, y me quejo con la garganta, para comprobar que todos mis sentidos funcionan perfectamente. Y con esto la persona despierta. Por el sonido de su despertar, sé que es mujer. No sé si no puedo, o simplemente no me atrevo, pero no miro su cara, si sigo mirando al techo de la habitación, esperando. El silencio se hizo presente varios segundos. A continuación, se oyeron sollozos. Las lágrimas se oyeron caer, y en seguida la chica se desplomó sobre mí, llorando, e inundándome de su dolor.

- ¡Desgraciado!… ¡Maldito infeliz!... ¡¿En qué pensabas?¡… ¡¿Pretendías dejarme sola! Maldita sea… - Se quejaba, entre sollozos. No sabía si sonreír o quedarme como estaba. No sabía qué hacer. Seguía teniendo la mente en blanco. Sólo atiné a decir una palabra.

- Ukyo… -

Soy sólo un pobre chico, no necesito simpatía
Porque fácil vengo, fácil voy
Un poco alto, un poco bajo
De la manera que el viento sople no me importa a mí, mí.

Yo y Ukyo hemos tenido una relación bastante apegada desde un tiempo atrás hasta ahora. Más bien, una relación en la que uno se desahogaba con el otro, pero a la vez se apoyaba, para seguir caminando. Hasta unos años, hemos corrido detrás de Akane y Ranma respectivamente, cada uno a su manera. Pero llegó el día en que la cosa empezó a mejorar. Shampoo había decidido acabar con su compromiso de repente. Los motivos, que por ahora no han estado muy claros, fueron suficientes como para que Ukyo se diera cuenta que había llegado el momento de actuar. Me convenció para que le confesara a Akane mis sentimientos, y por eso estuvimos muchos meses preparándolo. Pero justo cuando estaba todo listo, supimos que Ranma y Akane ya se habían declarado. Eran una pareja formal. Curiosamente, aunque a mí se me cayó el mundo encima, a Ukyo no le afectó tanto. Vivimos un tiempo juntos, y teóricamente seguimos haciéndolo.

Un día, sin esperarlo, Ranma y Akane se separaron, y con algunos arreglos por mi parte, convencí a Ranma para que se fuera con Ukyo. Y yo así quedarme con Akane. Pero Akane sólo me utilizó para darle celos a Ranma. Y éste a su vez, me aseguró que Ukyo parecía no estar muy en la labor, que más bien parecía estar enamorada de otra persona. Después de eso desaparecí unos años. Pero cuando volví con la ultima esperanza que me quedaba, me enteré de que Akane y Ranma ya se habían casado. Perdí la cordura, me emborraché, y me suicidé. O por lo menos lo intenté, pero al ver a Ukyo a mi lado se ve que es evidente que fallé en mi intento.

- Ukyo… yo… intenté suicidarme… -

- Lo sé Ryoga… Yo misma vi cómo lo hacías –

Mamá, solo maté a un hombre
Puse una pistola contra su cabeza
Apreté el gatillo, ahora está muerto
Mamá, la vida ha comenzado
Pero ahora tengo que irme y tirarlo todo

Desde que me desperté, Ukyo ha venido todos los días. Yo creía que se había marchado de Nerima, pero según ella, se intentó marchar hace una semana, pero como me encontró, me llevó enseguida a una clínica. Afortunadamente, parece que por la borrachera fallé el tiro.

- ¿Se lo has dicho a alguien? – le pregunté un día.

- No. No me moví de aquí hasta que te despertaste… - Me contestó.

Desde que me he despertado, parece que me he desprendido de todo lo que ha pasado. Como si hubiera sido otra vida, y que ya no me interesara. Mis sentimientos han desaparecido. Darse cuenta de que has estado tan cerca de la muerte es algo traumático. Es como una bomba, que cuando explota, no queda nada de ella.

Mamá, ooo
No quise hacerte llorar
Si no vuelvo mañana a esta hora
Continúa, continúa, como si nada realmente importara

A veces, cuando está conmigo, se pone a llorar de repente, sin motivo aparente. Y cuando le pregunto, me insulta. Se ve que todavía está dolida por lo que hice. No sólo abandoné sin ni siquiera despedirme de ella. Si no que cuando ella intenta dejarlo todo, y continuar, yo vuelvo, y la hago pasar un mal rato que nunca olvidará. Pero en esos momentos siempre le sonrío, y le doy las gracias. Y por muchas lágrimas que tenga, ella siempre termina sonriéndome. Por lo que me ha dicho, ha vuelto a abrir el restaurante, y por eso no viene tan a menudo. Antes, se pasaba todo el día conmigo, pero ahora, parece que está más tranquila, y solamente viene unas horas por la tarde.

Demasiado tarde, mi hora ha llegado
Envía escalofríos debajo de mi espina
Mi cuerpo me duele todo el tiempo
Adiós a todos - Me tengo que ir
Tengo que dejarlos y enfrentar de cara a la verdad

Ya falta poco para que me den el alta. Me han revisado física y psicológicamente, y parece que todo fue un susto. Pero aún no se lo he dicho a Ukyo. No sé por qué, pero no me imagino su reacción. Ni siquiera sé lo que haré yo. Lo más probable, es que salga de Nerima de una vez y para siempre.

- ¿Cómo has estado Ryoga? – Me pregunta Ukyo entrando en la habitación. Ya no me sorprendía tanto el hecho de que entrara sin tocar, como si de su propia casa se tratara. Pero su manera de tratarme también. De lo enfadada y seria que solía venir, ha terminado trayendo una sonrisa y una alegría que siempre agradeceré.

- Qué feliz estás hoy… ¿Qué? ¿Te has echado algún novio? – Le digo, como siempre, de broma. Ella, como hace comúnmente, se ríe por lo bajo, y después me saca la lengua; todo esto, mientras pone flores en un florero.

- Hoy me he encontrado con Akane… - Dijo, poniéndose seria un momento – Me ha dicho que habló contigo hace unas semanas ¿Por qué no me lo dijiste? –

- No lo veía necesario… -

- Fue el mismo día que… - Ukyo tragó saliva – Y por eso he llegado a la conclusión yo sola… -

- Ella no tuvo nada que ver, estaba borracho, simplemente – Respondí echándome a un lado de la cama, y acurrucándome.

- Me dijo que intentaste declararte, y que te explicó que ya se habían casado, por eso… - Muchas cosas se despertaron en mi cabeza. Recuerdos, sensaciones, amarguras, mientras el silencio invadía la habitación.

- ¿Por qué no los detuviste? – Le pregunté.

Mamá, (De la manera que el viento sopla)
No quiero morir
A veces deseo no haber nacido

- Ryoga, han pasado muchas cosas desde que tú te fuiste. Ranma y Akane se casaron, pero ya nadie impedía su felicidad. Nos hemos dado cuanta de muchas cosas. Algunos han abandonado, otros, han cambiado de amor… -

- Nadie me apoyaba ¿Es eso lo que quieres decir? –

- Yo te apoyo Ryoga, siempre lo he hecho, pero… - Ukyo se sentó en la cama. Me acarició el pelo, como a veces me hacía, y me desabrochó la pañoleta, para atármela de nuevo, más firme que antes.

Yo no podía aguantarme más. Me incorporé y agarrándola de los hombros la mira a la cara.

- ¿Por qué nadie los detuvo? ¿Por qué? Cómo me pude esforzar tanto en separarlos, para que después todo se fastidiara. ¿No conseguí que saliera contigo? ¿Por qué no lo aprovechaste? – Ukyo, sorprendida me miraba. Pero su sorpresa, inexplicablemente se convirtió en seriedad, casi en furia.

- ¡¿Hasta cuándo vas a estar pensando en ella! ¡Se ha ido Ryoga, está casada, es feliz! ¡Abandona de una vez! –

Se apartó de mí y se puso de pie. Yo me quedé mirándola, se nota que no me entendía.

- Te equivocas. Yo ya he empezado a olvidar a Akane, Ukyo. Sólo me siento vencido, solo, como un muerto en vida. Regresé con la última esperanza que tenía de ser feliz. Ya no me queda nada. Y cuando te ves en este estado, no sabes ni para qué has nacido – Le dije, mientras me miraba atónita – Dentro de unos días me dan el alta, y no creo tener fuerzas para enfrentarme al mundo de nuevo… -

Veo la pequeña silueta de un hombre
Scaramouch, scaramouch, ¿harás un escándalo?
Rayos y relámpagos, me asustan mucho, mucho
Galileo, Galileo
Galileo, Galileo
Galileo Fígaro – magnífico

- Ryoga, te queda mucha vida por delante – Me dijo, sentándose otra vez en la cama – Tendrás muchas oportunidades de ser feliz. Eres un chico encantador, bueno y amable, hay que ser tonta para no enamorarse de ti – Me dijo – Si quieres, por mientras puedes quedarte en mi casa… -

- No hace falta que me consueles… - Le dije mientras miraba a otro lado.

- Vamos, tienes muchas mujeres a tu alrededor… Puedes enamorarte de otra… - Ukyo esperaba mi contestación, pero al ver que no se la daba, se puso de pie y miró por la ventana – Tienes a Shampoo…, tienes a Akari… -

- Ninguna como Akane… - le dije, intentando que lo dejara.

- Me tienes a mí… - Finalizó. Y los dos nos callamos. Lo había escuchado perfectamente, pero no sabía si lo estaba mal interpretando, o simplemente lo dijo por decirlo. Me giré lentamente, para poder verla. Tenía miedo de espantarla. Seguía mirando de perfil la ventana, pero la veía muy sonrojada.

- Ukyo ¿qué… - Intentaba conseguir que me repitiera lo que me había dicho.

- Ryoga, ¿Qué es lo que tiene Akane que no tenga yo? ¿Por qué todo el mundo que amo está enamorado de ella? –

Pero soy sólo un pobre muchacho y nadie me ama
Él es sólo un pobre muchacho de una pobre familia
Perdónale la vida por su monstruosidad
Fácil vengo fácil voy - ¿me dejarás ir?

Creo que cuando me dijo eso, montón de imágenes se me venían a la cabeza, sobre todo del tiempo que pasé con Ukyo. Aunque había algo en mí que no terminaba por aceptarlo, no era tan descabellado pensar que Ukyo se hubiera enamorado de mí. Al fin y al cabo, rechazó a Ranma. Y se quedó en Nerima porque me encontró.

- Ukyo, tú también eres una gran mujer, incluso mejor que Akane… - Le dije, mientras mi cabeza seguía siendo un lío – conseguirás el amor de quien te propongas.

- ¿Incluso el tuyo? – Ya estaba demasiado claro. Ukyo entendió que debía dármelo todo masticado para que mi cabeza se diera cuenta.

Ella, muy sonrojada se puso en la puerta, y se dio la media vuelta, para mirarme de nuevo.

- Te quedarás conmigo ¿no? Cuando tengas el alta, te vendré a recoger – Me dijo, lo más roja que pudo, mientras yo la miraba, sorprendido, pero también sonrojado. Y así se fue.

Bismillah! No - no te dejaremos ir - dejarlo ir
Bismillah! no te dejaremos ir - dejarlo ir
Bismillah! No - no te dejaremos ir - dejarme ir
No te dejaremos ir - dejarme ir (nunca)
Nunca dejarte ir - dejarme ir
Nunca dejarme ir
No, no, no, no, no, no, no -
Oh ,madre mía, madre mía, madre mía déjame ir
Belcebú tiene un diablo apartado para mí
Para mí
Para mí

Tres día tardaron en darme el alta, tres día interminables, en donde Ukyo no apareció, pero que sin duda habló con los médicos para saber la fecha exacta de mi partida. Pero en estos días, muchas cosas se me han pasado por la cabeza. Pesándolo, he llegado a la conclusión de que he hecho sufrir a Ukyo más de lo que pensaba. La abandoné hace dos años, intenté que saliera con Ranma en contra de su voluntad mientras ella me veía felizmente con Akane. No sólo eso, cuando vuelvo a Nerima, no me digno a saludarla, además de acabar intentándome suicidar delante de ella. Y sin embargo, sigue queriéndome. Yo también la quiero, lo sé, incluso puede que me esté enamorando de ella. Pero no creo merecerla. Ukyo se merece algo mejor que un ermitaño cobarde como yo, lo único que sabe hacer es llorar y hacerse la víctima. Por eso, la decisión de irme de una vez de Nerima sigue en mi mente, porque es lo mejor para los dos. Pero en esos momentos siempre se me viene un último pensamiento a la cabeza. "¿Serás capaz de abandonarla otra vez? ¿De hacerla sufrir?"

Pues tú piensas que puedes apedrearme y escupirme en el ojo
Pues tú piensas que puedes amarme y dejarme morir
Oh nena - no puedes hacerme esto nena
Simplemente tengo que salir - sólo tengo que salir de aquí

Al fin he salido del hospital. Y estoy en el Dôjo Tendo, por última vez. Dejo una carta debajo de la puerta, para Akane, y salgo del jardín. En ella le he escrito muchas cosas, pero sobre todo mi despedida. No quiero seguir enamorado de ella, y supongo que así cierro definitivamente este tema en mi corazón. Pero claramente no ha sido la única carta que he dejado. También he dejado una para Ukyo, que escribí anoche. A las 6 de la mañana, cuando legalmente ya podía irme, me vestí rápidamente y dejé la carta en la cama, antes de agarrar mis cosas y partir. ¿La habrá leído? Pronto lo sabremos. Es muy cobarde por mi parte dejarle la decisión a ella, pero realmente no quiero quedarme en Nerima más. Por eso, aunque me cueste encontraré el camino.

- Ya estoy lista… - Oigo una voz a mi derecha. Sin darme cuenta, ya había llegado al restaurante de Ukyo. Como le pedí en la carta, ya había cerrado definitivamente el Uchan's. En consigo llevaba una mochila. Nada más verme me agarró del brazo.

- ¿Nos vamos ya? – La miré, y al ver su cara de felicidad, ya se me despejaron las dudas. Tomó mi pañoleta, que había traído en el bolsillo hasta ese momento, y miré al horizonte.

- Nos vamos ya… - Dije, y finalmente, los dos partimos de Nerima, sin ninguna duda ni preocupación, ya que sabemos que estando o sin estar, el viento seguirá soplando.

Nada importa realmente
Todo el mundo lo puede ver
Nada importa realmente
Nada me importa realmente
A mí

De la manera que sople el viento...

Canción utilizada: Bohemian Rhapsody de Queen

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