HOLA . . . pensé que no volvería a actualizar esta historia. Lamento decirles que todos acertaron (excepto exotica, ¡estaba fácil!), me hubiera gustado confundirlos un poco más. . . pero ahora vienen las nuevas adivinanzas.

NOTA: Para poder leer este capitulo van a necesitar mucha imaginación, porque desgraciadamente no me dejaron subir los dibujitos . . . : ( Les recomiendo que chequen la fuente (está abajo) y lo lean con la página abierta

Cambié un poco el diseño de cómo escribo para que sea más fácil de leer. No se pueden quejar, me quedó largito.

Historia del Trio

Capitulo 3.

Los días transcurrieron en el colegio después de aquella experiencia que vivieron los tres en la Sala de Menesteres. Su amistad seguía siendo la misma, claro que inevitablemente se sentían mucho más cerca y en confianza. Casi sin darse cuenta era más fácil darse un abrazo o tomarse de la mano para algo, o simplemente llegar a estudiar en la sala Gryffindor y que ella se recargara en el regazo de uno de ellos o alguno de ellos con ella. Incluso una de esas noches Hermione se había quedado dormida con las piernas sobre los muslos de Ron y la cabeza sobre los muslos de Harry que jugaba a desenredarle el cabello. Su amistad era muy especial y ella se sentía con más confianza que nunca.

Ellos también mostraban su apertura y confianza hacia ella, a veces con cosas tan simples y comunes como hacerla pasar al salón tomándola por la cintura o dejarse abrazar por ella sin tensarse. Antes de aquella noche, ellos ni soñar que hicieran alguna de esas cosas con ella o con alguna otra. A Hermione le impresionó como el sexo parecía haberle regalado a sus amigos una gran dosis de seguridad que era aplicable en todo lo que hacían. Incluso los estudios.

Todo transcurrió así por muchos días en donde ellos no hicieron ningún comentario, gesto o broma relacionado con lo sucedido aquella noche, parecía que hasta las apresuradas visitas a las regaderas por la mañana tratando de ocultar "algo" habían cesado, su aspecto era más sereno en todos los sentidos, de pronto eran más maduros de lo que los conocía. Pero no, ellos nunca dejarían de ser unos chiquillos de gran tamaño y ella nunca dejaría de conocerlos como la palma de su mano.

Uno de esos días estaban tomando una de las clases de Encantamientos con el Profesor Flitwick; todos estaban muy atentos pues la clase era verdaderamente interesante sobre encantamientos para lavar la ropa. De pronto, Hermione recordó algo que había sobre eso en su libro y al pasar rápidamente las hojas para buscar, un pequeño papelito salió volando del libro. El papel era pequeño y parecía tener solo un par de palabras, lo levantó y miró con curiosidad.

"Sala de Menesteres. 11 p m"

Hermione se sintió atontada de pronto, ¿había leído bien?. ¿esa cita significaba lo que ella estaba pensando?. ¿Eran ellos quienes la habían dejado en su libro?. Volteó hacia ellos para encontrar alguna de las respuestas, pero ellos parecían seguir muy interesados en la clase. Guardó el papel y trató de concentrarse en la clase de nuevo, aunque a decir verdad no lo logró del todo.

En lo que restó del día, ninguna actitud o comentario de ellos le aportaba información alguna sobre ese papelito. Igual que en la ocasión anterior, no había rastro de presión o persuasión por parte de ellos, ni siquiera de que hubiera sido de ellos la nota. Aquella noche una vez más a las 10 daba vueltas y más vueltas dentro de su cama sin poder conciliar el sueño llena de nerviosismo. Además había que esperar a que se durmieran sus compañeras para que su salida y sobretodo su regreso no despertara sospechas.

Diez minutos antes de las 11 estaba poniéndose su bata y caminando hacía la Sala de Menesteres de nuevo como si sus pies tuvieran vida propia y decidieran por ella. Cuando entró, de nuevo reconoció las siluetas de las sombras que estaban dentro de la habitación; no había dudas, eran ellos. Entró lentamente hasta ellos que la miraban con una expresión sutilmente emocionada y un gran libro en las manos de Harry.

-¿Ustedes me citaron?-

-¿¿Con quién más te citas aquí??- preguntó Ron con una nota de celos.

-¡Ron!- reprendió Harry volteando los ojos

-De hecho ni con ustedes, por eso me extraño la nota, y como no dieron ninguna señal ni nada-

-Tu sabes que no haríamos eso-

-Si, lo sé. Bien, ¿qué pasa?. ¿De qué es ese libro?-

-Es de lo que queremos hablar contigo…-

-Aah… y por qué no me lo dieron en la Sa…- Hermione hablaba al tiempo que le quitaba el libro a Harry de las manos encontrándose con un impresionante título en grandes letras.

"EL GRAN ORACULO DEL PLACER"

Compendio de las mejores y más placenteras posiciones sexuales

-¿Y esto?- preguntó Hermione sorprendida aún con la mirada sobre el libro.

-Bueno,- empezó Ron –es que queremos practicarlo… tu sabes como la vez pasada, pero ahora con teoría como a ti te gusta…- parecía estar tratando de convencer a Hermione con la última frase.

-¿Quieren que lo hagamos con posiciones de este libro?- dijo Hermione haciendo pausas intermitentes mientras trataba de procesar la información. Ambos asintieron emocionados.

Volvió a dirigir su mirada al libro y notó que entre las hojas había pequeños trocitos de pergamino que separaban algunas páginas, las observó y llevó su mirada con ellos. Seguramente ya habían hecho sus elecciones. Ellos simplemente la observaron a la expectativa. Hermione abrió el libro en el primer señalamiento y leyó.

DULZURA ORIENTAL

La mujer se encuentra tumbada, con las piernas ligeramente abiertas y las rodillas dobladas. El hombre se desliza entre sus muslos, elevándola suavemente por la pelvis para penetrarla. Al mismo tiempo alza el vientre de la mujer hasta su boca, para besarla dulcemente. Ella permanece pasiva. Esta posición es, general, muy apreciada por las féminas.

Ella levantó las cejas en señal de que no le disgustaba del todo "si es apreciada por las féminas…" pensó; además no parecía demasiado audaz, pero tuvo dudas respecto a cuál de ellos habría separado esa posición. Fue a la siguiente separación.

LA SANTANDERINA

Los dos tumbados de lado, las nalgas de ella contra la pelvis de él que la penetra dejando las manos libres para las caricias, al mismo tiempo puede intentar llegar al pecho de ella para besarlo. Esta postura es muy apropiada para mujeres embarazadas durante los cinco primeros meses de gestación.

Su primera reacción, disgusto. Ella no estaba embarazada y la posición no era precisamente una que le llamara la atención, supo inmediatamente quien la había elegido pero no quiso hacer ninguna alusión porque no quería avergonzarlo más, él ya se había sonrojado un poco.

TORTILLA FRANCESA

El hombre se encuentra sentado, apoyándose sobre la mano derecha, con las piernas estiradas. La mujer se coloca de espaldas a horcajadas. Ella se encuentra arrodillada, apoyada en los brazos y llevando el ritmo del movimiento. El hombre puede con su mano izquierda acariciarle los senos y la espalda.

No pudo evitar reirse, indudablemente era de… sí era de él, ¡seguro! Cuando levantó la mirada, él le sonreía también esperando un gesto que hiciera evidente su impresión sobre esa posición. Pero a Hermione no le gustaba, no le atraía la idea de estar de espaldas a él, eso sin mencionar que parecía una posición bastante activa para la mujer y ella… no quería. Siguiente.

APERITIVO SABROSÓN

El hombre está sentado en el suelo o en la cama, con una pierna estirada y la otra ligeramente doblada para mantener el equilibrio. La mujer se monta a horcajadas, apoyándose en su pareja. El hombre la mantiene fuertemente por la espalda para asegurar una penetración profunda. Ella adapta el movimiento para procurar un mayor placer. En esta posición puede estimular los senos mediante besos y mordisqueos.

Esa también era de él, era definitivamente su estilo. Cuando levantó la mirada él seguía sonriéndole nervioso en espera de una señal que le diera su respuesta, ella solo se sonrió muy ligeramente, la posición sonaba agradable y la imagen era atractiva; la pareja se veía fundida en un abrazo muy profundo. Esa posición iba perfectamente con el estilo entregado y apasionado que él había mostrado en la ocasión anterior.

CONFIDENCIAS

El hombre se coloca entre las piernas de su pareja. Ella se tumba de costado, con las rodillas dobladas, los pies cruzados entrelazándole con sus piernas. Durante el acto, ella puede acariciarle el sexo y la nuca. Los amantes pueden disfrutar con esta posición íntima y tierna para decirse todo lo que desean descubrir juntos.

Oooohh, parece tan tierna!... definitivamente esa era de quien ya parecía desilusionado a un lado de ella. La descripción era agradable aunque algo en la imagen que se mostraba no le terminaba de gustar. De cualquier manera de esa a la otra posición de embarazada que él había escogido; prefería esa por mucho. Volteó hacia él y le sonrió mostrándole su agrado con la mirada. Siguiente.

LA CATAPULTA

Elevar las caderas en el caso de las mujeres es una valiosa fuente de placer, ya que pone en contacto con el cuerpo del hombre áreas de su cuerpo que, en posiciones más tradicionales, no se tocan. En este caso, el hombre se arrodilla y recibe la vagina de su compañera que esta acostada frente a él dejando que ella apoye los glúteos en sus muslos. La mujer puede extender sus piernas en el torso del varón o flexionarlas apoyando las plantas de los pies en su pecho. El hombre tiene fácil llegada al clítoris, por lo que puede estimular la zona con las manos y mirar la vagina en primer plano. El ritmo lo marcan juntos, acorde al deseo de ambos ya la flexibilidad de la mujer.

"!!San Godric Gryffindor!!" Pensó Hermione mientras el intrépido apasionado que la escogió se reía abiertamente de su expresión.

-Esto… suena muy complicado-

-No, mira la imagen. Además tu no tienes que preocuparte, yo te ayudo…- Hermione abrió los ojos desmesuradamente

-Espera, no he decidido cual quiero- Los chicos voltearon a verse, con cara de que algo le estaban ocultando -¿qué pasa?-

-Ya está Harry, dile-

-Lo que pasa es que las vamos a hacer todas…-

Hermione hubiera deseado gritar un "!QUEEEEE!!" pero cuando lo intentó se ahogó con su propia saliva y terminó tosiendo.

-No te asustes, solo las que escogió cada uno-

-¿Pero qué les pasa?. ¿Creen que soy una muñeca inflable o qué?-

-No, no, no. Toma las cosas con calma…- Empezó Harry pero fue interrumpido por Ron que le hablaba en secreto preguntándole que era eso de "muñeca inflable"Luego te digo… Mira Hermione es que en la ocasión anterior tu tuviste la carga de guiarnos y ayudarnos a nosotros y ahora nosotros queremos que tu solo… tu sabes… nos sigas-

Hermione respiró profundo mirándolos, era la primera vez que se acercaban a la biblioteca para algo; ya no esperaba que alguna vez leyeran la Historia de Hogwarts, pero era lo más cercano a investigación que habían hecho, y se miraban tan interesados… y después de todo lo que le proponían no era desagradable para ella, aunque algo atrevido sí.

Ron se había ido a sentar enfadado y de pronto levantó la mirada hacia ella. – Las reglas siguen ahí… nada que tú no quieras hacer se hará esta noche- dijo en tono resignado

Ella se sonrió y volvió a apreciarlos, eran como niños con juguete nuevo, pero seguían siendo sus amigos, esos chicos inocentes, comprensivos, cariñosos, hasta pudorosos incluso… no les quitaría el gusto, no tenía por qué. Sería como ellos dijeron, ella solo se dejaría guiar por ellos, esta vez ellos la llevarían.

-Ya lo sé. Si quiero hacerlo-

-¿Estás segura?-

-Si, de verdad-

-Entonces, ¿Por qué traes ese camisón con un perro?. Eso no es sexy- dijo Ron recuperando su aire bromista

-¡Ey qué te pasa! . ¡Es Snoppy!-

-Bueno, ¿cómo nos vamos a organizar?... porque la vez pasada…- preguntó Harry tímidamente pero con una visible necesidad de que los turnos quedaran aclarados.

-Yo digo que estuvo bien la vez pasada, como se vaya sintiendo ¿no?- propuso Ron y Hermione solo levantó los hombros, no quería preocuparse por nada, ya estaba deseando cerrar los ojos como aquella vez y solo sentirlos cerca, muy cerca de ella.

Ron esta vez se veía muy decidido y especialmente emocionado, Harry sin embargo estaba tranquilo pero con una seguridad que denotaba que estaba decidido a disfrutar la noche. Hermione los miró a ambos que estaban parados a menos de un metro de ella. Ellos se observaron y esta vez Ron cedió el paso a Harry. El moreno se acercó a ella y tomándola del cuello la besó mientras Ron volvía a situarse detrás de ella como aquella vez. Harry la besaba tiernamente mientras Ron levantaba su cabello para formar un collar de besos.

Las manos de Ron eran tibias y las de Harry tenían los dedos un poco fríos. Las manos cálidas comenzaron a subir el camisón que llegaba a sus rodillas, Harry retiró las manos de su cintura para que pudiera pasar el camisón y al subirlo el pelirrojo desde su espalda se detuvo unos momentos en sus pechos desnudos mientras ellos continuaban en un beso muy profundo.

Cuando se separaron, el camisón de ella cayó al suelo y Harry se concentró en llenar sus pechos de besos mientras Ron bajaba sus pantaletas (de Snoppy también por cierto) con manos temblorosas a causa de los agitados jadeos que comenzaban a escapar de Hermione. Ella a pesar de sentir las piernas temblar permitió la salida definitiva de su ropa interior para después empezar a sentir una húmeda línea de besos que recorría sus piernas hasta llegar a su nunca, no había pasado desapercibido ningún lugar en el trayecto.

Hermione a partir de ese momento volvió a cerrar sus ojos sin intención de abrirlos, lo que seguía solo era disfrutar; tanto así, que esos labios que rodaron por su espalda la hicieron arquearse, y pronto había una cabeza que se ahogaba con besos en cada uno de sus hombros. Las manos que venían desde sus espaldas no dejaban de acariciar su pecho mientras que aquellos frescos dedos que se sentían un poco húmedos llenaban con su nervioso sudor la piel de sus nalgas.

De pronto, los sintió moverse y uno de ellos se estaba quitando la camiseta mientras el otro hojeaba el libro. Cuando escuchó el crujir de las hojas sintió ganas de reírse, ya se podía imaginar quién era ese que estaba checando el libro. Ella se quedó parada donde la dejaron, pensó en abrir los ojos de nuevo pero cuando recordó que para ese momento estaba completamente desnuda, prefirió dejarlos cerrados. Un instante después fue conducida por uno de ellos hacia la cama.

Unos dedos nerviosos y sudorosos aún pero que iban volviéndose cálidos poco a poco la invitaron a acostarse sobre la cama, él permitió que ella se acostara boca arriba y después se puso a un lado de ella a la altura de sus muslos, la giró un poco y le flexionó las rodillas, entonces acercándose entró en ella de una manera muy suave y delicada; era su estilo, tierno y ligero como aquella vez. Hermione identificó la posición, era aquella que parecía tan tierna, y lo era, decidió abrir los ojos y ahí estaba, su mejor amigo con una expresión de fino placer recorriéndolo y le sonreía. Por la forma en la que estaba acomodada se podían ver de frente muy bien. El nombre era muy adecuado, Confidencias

Un poco más allá una piel muy blanca algo manchada estaba quedando libre de ropas, mientras a ella entre jadeos y algunos gemidos, un placer deliciosamente relajante la invadía con cada suave vaivén.

El momento del cambio llegó y se despidieron con un beso húmedo de sudor sobre los labios para darle paso a la fuerza de un león en celo. Una vez que el otro se fue ella volvió a dejar caer su cuerpo sobre su espalda. Él la miró de una manera endemoniadamente seductora, cómo nunca lo había visto. La jaló de los tobillos hasta la orilla de la cama y levantó sus piernas recargándolas sobre su pecho masculino que tenía una fina capa de sudor. Levantó su cadera con autoridad y observando cuidadosamente lo que hacía entró en ella muy lentamente provocándole un largo gemido.

Nunca los había visto seguir las instrucciones de un libro tan fielmente, estaban siguiendo la teoría de una manera asombrosa, perfecta. Los dedos de él acariciaban su botón de intimidad de una manera tan acertada que a pesar de tener poco tiempo con él estaba al borde del éxtasis. Pero La Catapulta, si era una posición complicada. Ambos tenían que estar sincronizados en sus movimientos, había que estar conectados de una manera muy profunda emocionalmente para funcionar como los engranajes de un reloj. Ella puso todo su esfuerzo, con la ayuda de él que no cesó ni un segundo, tal y como se lo había prometido. Cuando ella no pudo más y jalando las ropas de cama se vino en él, él se removió dejándole un suave beso sobre el ombligo.

Él se retiró de ella aún erecto. Cuando los pensamientos volvieron a la mente de Hermione se preguntó, ¿cómo podían ellos contenerse para ceder el paso a su amigo?

Enfocó de nuevo su vista y después sintió como con un abrazo un cuerpo más fino y ligero la atrajo hacia el centro de la cama. Volvió a girarla poniéndola sobre un costado, ella por un momento pensó que volverían a Confidencias, pero cuando la penetró se dio cuenta de que el ángulo era diferente, ella estaba inclinada de una manera diferente y mucho más cómoda, él se escabulló bajo su brazo para chupar de su pecho. "La de la embarazada…" pensó Hermione dificultosamente sin poder recordar claramente el nombre.

Los dedos delgados y alargados de él se fijaron en su cintura tratando de profundizar en ella pero esa posición no lo permite del todo. Los jadeos de él se convirtieron en ahogos y de pronto ella sintió que era llenada por un cálido torrente mientras él descansaba unos momentos recargado en su espalda. Hermione comenzaba a sentirse cansada a pesar de que no era ella la que tenía más desgaste físico, la noche estaba siendo placenteramente larga. No tenía idea del tiempo que llevaban ahí.

Se volvió hacia su próximo amante y sonrió a la espera de su propuesta mientras él la observaba sobre la cama con apariencia analítica, tal vez decidiendo la posición que escogería ahora. Entonces él subió a la cama y se sentó un poco recargado hacía atrás, a un lado de ella.

-Ven… siéntate sobre mí-

Hermione inmediatamente la recordó… La Tortilla Francesa… sería su turno de romper barreras y pudores y experimentar siendo ella la dominante en esa posición. Su participación más activa de la noche.

Ella se acercó y se hincó sobre él dándole la espalda, tomó su pene con la mano y deteniéndose a acariciarlo un poco mientras le arrancaba sonoros gemidos lo metió en ella. Durante esa posición él no dejó de gemir y jadear sonoramente mientras acariciaba su cintura y su espalda. Hermione sintió que esa era la posición más difícil que habían practicado esa noche, pues era difícil mantener el ritmo favoreciendo el placer de ambos, aunque tener el control del placer era demasiado excitante, lo que le provocó volver a correrse sobre él.

Esta vez él se despidió regalándole un beso sobre la espalada al levantarse, ella levanto la mirada y encontró a su amante tierno mientras sentía que el cansancio llenaba sus muslos y su cintura, aunque también tenía el ansioso deseo de continuar.

-Estoy cansada-

-No te preocupes… no harás nada. Acuéstate-

Ella obedeció dejándose caer hacía atrás y cerró los ojos. Esas manos que en el principio de la noche eran un poco frías le separaron las piernas mientras se situaba entre ellas, después la tomaba con fuerza de la cadera elevándola para introducirse sosteniéndola de las nalgas mientras él se agachaba para besar y lamer su abdomen. Hermione no sabía porqué demonios era Oriental, pero definitivamente era una Dulzura. Era muy cómoda, ella realmente no estaba haciendo nada pero era deliciosa "apreciada por las féminas" recordó. Hermione llegó al orgasmo de nuevo y poco más tarde él también volvió a venirse dentro de ella.

Antes aún de que el extasiado joven que seguía dentro de ella se moviera, él; el único que la hace sentir verdaderamente plena, amada y mujer se había sentado a su lado a la espera de que el otro se alejara. El chico de los ojos hermosos le dedicó unas caricias de despedida a su mejor amiga y se retiró.

-Ven- escuchó ella con un ansioso jadeo de excitación. Él era el único que no había llegado aún en toda la noche y seguramente estaba al borde.

Ella se acercó sin tener muy claro lo que debía hacer pero cuando él buscó abrazarla lo recordó… el Aperitivo Sabrosónel maravilloso abrazo que funde… Se montó sobre él y simplemente se fundió enteramente con él de golpe. Estaban tan fundidos que hubiera sido imposible separarlos, sus cabezas unidas por incontables besos, sus pechos pegados uno al otro. Sus cuerpos palpitaban en el abrazo como si se tratara de un mismo corazón que late agitado.

Sus cuerpos sudorosos y excitados al máximo se derretían de deseo a cada movimiento, acompañados de sonidos que denotaban que no podían más de placer. Después sus cuerpos se estremecieron cuando un par de espasmos se acompañaron de 2 potentes disparos… pero a ella le faltaba tan poco, que al sobreponerse él de su orgasmo la cogió con fuerza de la cintura jalándola profundamente contra él hasta que ella gritó su nombre.

Media hora después los tres seguían desnudos sobre la cama, agotados.

-Hermione, ¿estás bien?. Creo que fue una noche pesada para ti-

-Estoy bien, no negaré que no puedo dar paso de cansancio, pero estoy bien-

-Bueno y… ¿qué te pareció nuestra idea?-

-Siempre he dicho que deberían de visitar con más frecuencia la Biblioteca…-

FIN

N/A: Ahora se las puse muy fácil de adivinar . . . (de hecho, demasiado!) las confirmaciones se las mando con una lechuza (aquí las llaman PM). Lo siento pero fue el capitulo final porque como ya aprendieron, ya no necesitan enseñanzas… cuando mucho ensayos, jeje . . . pero esos no los sabremos. Un beso.

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