Bueno, este es un nuevo capítulo de la historia en el que las cosas se van a liar un poco más, que si no todo parece demasiado fácil.
¿Cómo has podido?
Koga caminaba por el bosque con una expresión sombría en el rostro. ¿Por qué le pasaba esto? Quería a Kagome con todo su ser y sin embargo ella ni se preocupaba por él"No, no es por su culpa. Los únicos culpables son Inuyasha y Naraku. Ella está enamorada y la parten el corazón constantemente. Por eso no se fija en mí, que siempre intento ayudarla y que nunca le haría daño. Pero esta situación se acabó. No voy a permitir que esos dos la traten así. Los alejaré de ella para siempre y entonces se dará cuenta de que yo soy su mejor opción". Con estos pensamientos Kôga se dirigió a su cueva para avisar a Hakkaku y Ginta de su partida. Después de asegurarse de que dejaba todo en orden, empezó su camino. Estaba totalmente convencido de que hacía lo correcto y de que el amor había cegado a Kagome, cuando en realidad era al revés: su amor por la sacerdotisa, al no ser correspondido, se había convertido en una obsesión que le impedía pensar racionalmente.
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Inuyasha abrió los ojos lentamente y distinguió una figura borrosa. Parpadeó y la imagen se fue aclarando poco a poco.
-Kikyô- intentó incorporarse, pero un dolor agudo en el vientre se lo impidió. Miró hacia abajo y vio que estaba rodeado de vendas. La sangre empezaba a hacerse visible a través de ellas.
-¿Qué me ha pasado?
-Tuviste una pelea con Naraku¿recuerdas?
-Sí. ¿Cuánto tiempo he estado inconsciente?
-Un día y medio. He permanecido a tu lado todo este tiempo.
-¿Nadie más ha venido a verme?
-Nadie, no quería salir de aquí y dejarte solo hasta que te recuperaras- dijo Kikyô con voz dulce. (Sí, ahora no te hagas la santa, que te conocemos todos, excepto Inuyasha, que a veces parece tonto).
"Kagome no ha venido. ¿La estaré perdiendo definitivamente?".
-¿En qué piensas, mi amor?
- En lo agradecido que estoy de que me hayas cuidado durante todo el día. Gracias.
-No me des las gracias, lo he hecho porque te quiero-dijo Kikyô mientras se acercaba a él y le abrazaba.
Inuyasha respondió a ese abrazo, pegándola más a él. En ese momento, alguien entró bruscamente en la choza y se paró en seco al observar aquella escena. Kôga sintió como hervía de ira. Inuyasha no solo rechazaba a Kagome, también la engañaba con Kikyô a la menor oportunidad. Sin embargo, no la echaba la culpa, seguro que ella también era víctima de las maquinaciones de ese medio demonio retorcido y sin corazón. Con estos pensamientos, Kôga se abalanzó sobre Inuyasha, pero Kikyô logró separalos. Sin embargo, en ese momento el lobo estaba fuera de sí. Acabaría con todo aquel que le impidiese cumplir con su objetivo, y Kikyô no iba a ser una excepción, puede que Inuyasha la hubiera engañado, pero ahora lo estaba protegiendo por voluntad propia. La situación era desesperada. El arco de Kikyô estaba en el otro extremo de la habitación, por lo que Kôga la cogería antes de lograr alcanzarlo. Inuyasha no servía de ayuda, apenas se podía incorporar. Sin embargo, Kikyô decidió intentarlo. Si Inuyasha moría y Kôga le decía a Kagome que Naraku le había matado, el plan que tramaba con Midoriko jamás se cumpliría. Además, al estar ya muerta tendría muchas más posibilidades de sobrevivir. Rápidamente, intentó atravesar la habitación, pero fue interceptado por Kôga, quien la ayudó a recorrer el resto del camino de un golpe. Kikyô se estrelló contra la pared. Su cuerpo se cayó al suelo con estrépito. Inuyasha se incorporó torpemente y le plantó cara a Kôga. De un solo movimiento, el demonio atravesó su vientre de parte a parte. El hanyou emitió un último grito de agonía y se desplomó en el suelo.
-¿Está muerto?-dijo la voz de Naraku detrás de él. El demoni, al oír el grito de Inuyasha, decidió ir a enterarse de lo que pasaba y después ver a Kagome
-¿A ti que te parece?
-¿Cómo te atreves a contestarme de esa manera?- exclamó Naraku agarrando a Kôga del cuello.
Pero el demonio lobo esbozó una media sonrisa. Había visto como Kagome y unos aldeanos, alertados por el grito de Inuyasha, se dirigían hacia allí. Cuando llegaron, la sacerdotisa se adelantó para saber lo que pasaba a pesar de que varias personas intentaron detenerla. Al entrar en la cabaña la recibió una imagen desgarradora. Kikyô e Inuyasha estaban tendidos en el suelo, este último bañado en un charco de su propia sangre. Con lágrimas en los ojos, miró a Naraku, que se apresuró a retirar su mano del cuello de Kôga.
-¿Cómo has podido matarlos¿Cómo te has atrevido? Y no te bastaba con eso, también pretendías matar a Kôga, que solo quería evitar lo que ha pasado- dijo una enfurecida Kagome.
-Yo no...
- No te molestes en inventar una historia. Te voy a matar con mis propias manos, nunca debí enamorarme de ti. Eres el ser más despreciable que ha existido nunca.
Kagome se iba a abalanzar sobre él, pero Kôga la detuvo, susurrándole al oído:
-No lo hagas, Naraku nos matará a los dos para quitarnos los fragmentos de la esfera, y sería un nuevo triunfo para él. Esperemos a que esté distraído.
Dicho esto, agarró a Kagome por la cintura y huyó lejos de allí. Naraku no los detuvo, decidió dejarles marchar mientras ideaba un plan para desenmascarar a Kôga. "¿Qué hago?". La respuesta se encontraba justo detrás de él.
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Kôga llevó a Kagome a su cueva. Ginta y Hakkaku se acercaron a ellos, pero el demonio les pidió que los dejaran solos. En cuanto lo hubieron hecho, Kagome estalló en lágrimas. Kôga la abrazó y le susurró palabras de consuelo al oído. Después de media hora, pareció calmarse.
-¿Cómo me ha podido hacer eso?
-Siempre quiso hacerlo. Al estar Inuyasha herido, decidió volver para rematarlo, y de paso acabó con Kikyô.
-Pero él me quería.
-No, él no te quería a ti, quería a tus fragmentos. Solo te utilizó. Y pagará por ello con su vida.
-Gracias, Kôga.
-¿Por qué?
-Por preocuparte por mí cuando yo te he rechazado. Por arriesgar tu vida ahora para ayudarme ha vengar a Inuyasha. Por apoyarme siempre. Por todo.
-Es lo mínimo que podría hacer por la persona que más amo en el mundo.
Kagome levantó la vista.
-Eres la luz de mi vida- dijo el lobo mientras la abrazaba con fuerza.
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Capítulo corto, pero a mi juicio interesante. No puedo escribir más, la decoración de Navidad de la casa me llama. Saludos a Gabita(ya no tienen las cosas tan fáciles estos dos)y Dmrapr-cma-Anti-Muerta, y feliz Navidad a todos, tanto a los que dejan como a los que no dejan reviews.
