Último capítulo del año.

Curiosa asociación

Naraku todavía no era capaz de asimilar lo que había pasado. Aquel lobo había conseguido robarle a Kagome, y no solo eso, también la había puesto en su contra. Tenía que recuperarla. Pero¿cómo? No sabía donde estaban, y aunque consiguiera encontrarlos, Kagome nunca le creería teniendo en cuenta su pasado. Mil veces volvería atrás en el tiempo para que lo que ahora estaba sucediendo se convirtiera en una pesadilla de madrugada. Naraku se encontraba sumido en estos pensamientos con la espalda apoyada sobre la pared de la choza donde Inuyasha y Kikyô todavía yacían. Los aldeanos no se habían atrevido a acercarse por miedo a convertirse en nuevas víctimas de aquel demonio.

-Kikyô...-dijo una voz temblorosa seguida de una fuerte tos.

Naraku se volvió rápidamente. Aquella voz...

-¿Inuyasha?

- Kikyô... ella...vino... lobo...no puedo-dijo el medio demonio antes de volver a perder el sentido. ( Yo nunca dije que Inuyasha estuviera muerto, Kôga tampoco lo dijo, los demás personajes lo supusieron, pero creyeron mal)

Naraku llamó a Kagura y a Kanna, que inmediatamente llegaron para ayudarle a transportar a Inuyasha al castillo.

-Id primero, yo aún tengo que comprobar una cosa.

Mientras la pluma de Kagura se perdía en la lejanía, Naraku volvió a entrar en la choza. Se agachó frente al cuerpo de Kikyô y comprobó si seguía con vida. No todo iba a ser suerte aquel día, la sacerdotisa estaba muerta. Naraku dirigió una última mirada a la mujer que algún día amó antes de seguir a Kagura y a Kanna hasta el castillo. Los aldeanos se encargarían de darle otro entierro digno y de que su alma descansara por fin en paz.

Cuando llegó al palacio, Kanna le informó de la evolución de Inuyasha.

-Por ahora no ha recuperado la consciencia, a veces susurra incoherencias en sueños.

-¿Qué incoherencias?

-Palabras relacionadas con Kikyô.

-Puedes retirarte, Kanna.

Naraku sonrió para sus adentros. Si lo único que le preocupaba a Inuyasha era Kikyô, su plan era muy fácil de llevar a cabo. Muy pronto, Kagome estaría a su lado, ese lobo estaría muerto e Inuyasha...

-Se acaba de despertar-dijo Kanna sacándole de sus pensamientos

Rápidamente, Naraku se dirigió a la habitación donde se encontraba Inuyasha. Tenían muchas cosas de que hablar.

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Los rayos del sol hirieron los ojos de Kagome, que se despertó pasado el mediodía. "Que todo haya sido una horrible pesadilla", pensó mientras palpaba con la mano a su alrededor con la esperanza de encontrar el despertador encima de la mesita de noche. Pero al abrir los ojos, la recibió la cruda realidad. Estaba en la cueva de los demonios lobo. A lo lejos, pudo ver a Hakkaku y Ginta intentando pescar algo que les sirviera de almuerzo.

-¡Hakkaku!¡Ginta!- les llamó.

-Señorita Kagome, se ha despertado.

- Sí, ya me encuentro mejor. ¿Sabéis donde está Kôga?

-Fue a buscar algo de comida, no confía en lo que pesquemos nosotros.

-No hacía falta, tengo unas sopas instantáneas en mi mochila que nos serán muy útiles.

-Gracias, señorita Kagome.

-Iré a buscar a Kôga.

-No hace falta. Por ahí viene- dijo Ginta señalando a su derecha.

Kagome miró en esa dirección y vio a Kôga acompañado de una docena de lobos.

-¿Habéis conseguido algo?

-No, la comida parece haberse esfumado.

"Que raro que alguien como Kôga, que ha vivido aquí tanto tiempo, no sea capaz de cazar nada", pensó Kagome. Sin embargo, dijo:

-No importa, empezaré a calentar una de mis sopas.

Cuando el demonio lobo y Kagome se sentaron a comer (Ginta y Hakkaku comían al lado del río) un delicioso olor inundaba la cueva.

-Que raro que no cazaras nada.

-No es raro teniendo en cuenta que no he ido de caza.

El gento de Kagome le invitó a continuar.

-He vuelto al lugar donde Naraku mató a Inuyasha y Kykiô.

-¿Qué has visto?

-El cuerpo de Kikyô va a ser quemado esta noche.

-¿E Inuyasha?

-No he podido averiguar nada. Quizás tú, si vas al pueblo, consigas enterarte de algo.

-Está bien, iré esta noche.

Cuando Kagome se retiró para dormir la siesta, Kôga fue a dar un paseo por el bosque. "¿Dónde estará ese medio demonio? Es el único testigo fiable de lo que he hecho. Pero que más da, no debo preocuparme, seguro que está muerto y Kagome me lo confirmará", dijo para convencerse mientras volvía al campamento.

Al atardecer, Kagome se dirigió a la aldea. Cuando llegó el cuerpo de Kikyô ya había comenzado a arder. Permaneció en silencio junto con los demás aldeanos hasta que cayeron las últimas cenizas. Un anciano se acercó a saludarla:

-Sacerdotisa, que agradable visita. ¿Ha venido a dar el último adiós a la otra sacerdotisa?

-Así es.

- ¿Tiene donde alojarse?

-Pensaba ir a la posada del pueblo vecino.

-De ninguna manera, si nos lo permite prepararemos una habitación para que descanse.

-Muchas gracias.

Kagome ya había hablado de eso con Kôga. Si se alojaba en el pueblo, podría enterarse de todo lo sucedido la noche anterior. Al cabo de una hora, una choza estaba preparada para ella. Un aldeana la invitó a pasar mientras acaba de hacer la cama.

-¿Necesita algo más?

-No, es suficiente, gracias.

- Estará contenta, consiguió escapar de ese demonio a pesar de gritarle y abalanzarse sobre él.

-Sí, estoy perpleja. Me dejé llevar por mis emociones. ¿Nadie más resultó herido?- preguntó Kagome intentando sonsacar algo de lo ocurrido a la chica.

-No, pero al poco tiempo de marcharse usted, nos pareció desde la distancia que el otro demonio despertaba.

"Inuyasha"

-¿Qué pasó después?

-El demonio de cabellos oscuros ordenó a una mujer y a una niña que se los llevaran.

-¿Qué opina la anciana Kaede de todo esto?

-Ella misma le responderá, hace un rato me dijo que vendría a visitarla.

Apenas la chica acabó de decir esas palabras, alguien llamó a la puerta.

-Soy Kaede¿puedo pasar?

-Sí, yo ya he terminado aquí- dijo la muchacha mientras se retiraba.

La vieja sacerdotisa se sentó enfrente de Kagome.

-¿Ya te has enterado de lo que ha pasado?

-Sí, pero no quiero creerlo.

-Tienes que superarlo. Además, así por fin Kikyô y él estarán juntos.

-Puede que esté vivo.

-No debes tener falsas esperanzas. Naraku no dejaría vivir a Inuyasha después de haber intentado matarle.

-Tiene razón. No se como he podido ser tan tonta- dijo Kagome estallando en sollozos (es que Kaede es un poco brusca al decir las cosas)

-Tranquilizate, niña, debes afrontar lo ocurrido con el valor de una sacerdotisa. Nosotras siempre hemos sufrido grandes golpes en la vida y hemos seguido adelante. ¿Qué vas a hacer ahora?

-Volveré con Kôga.

-¿Y Sango, Miroku, Shippo y Kirara? (Nadie se había vuelto a acordar de ellos)

-Fueron al entierro del maestro de Miroku. No se cuando volverán.

-Cuídate mucho. Ahora, con la muerte de Kikyô, tu eres la única que puede ver los fragmentos de la esfera, y Naraku irá a por ti.

-Quédese tranquila. Sabré cuidar de mí misma.

Kaede salió de la choza dejando a Kagome sola. "Inuyasha está muerto. Debo acabar con Naraku para evitar que siga asesinando". Con estos pensamientos la venció el sueño. A la mañana siguiente, se despidió de lo aldeanos y volvió a la cueva de los demonios lobo. Tenía que hablar con Kôga muy seriamente sobre cómo iban a atacar a Naraku.

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Inuyasha vio como Naraku entraba en la habitación y ordenaba salir al demonio que le había estado curando.

-Quiero proponerte un trato.

-No voy a asociarme contigo.

-Esta bien. Entonces, Kôga se quedará con Kagome, no pagará por matar a Kikyô y todos te darán por muerto.

-¿Kikyô no está viva?

-No, Kôga la mató.

Inuyasha se quedó paralizado ante la noticia. Ese lobo iba a pagar muy caro lo que le había hecho a Kikyô.

-¿Qué me ofreces?

-Ayudarte a encontrarlos. Kôga no es tonto. Sabe que iré a matarlo y no se establecerá en un lugar. Además, puedo encontrar el modo de abrir una puerta hacia el infierno para que te comuniques con Kikyô, que es la única por la que pareces preocupado. A cambio, tu contarás la verdad de lo sucedido aquella noche.

-Trato hecho, pero¿qué beneficio sacas tú?

-Eso no debe preocuparte, lo importante para ti es Kikyô.

Inuyasha se sorprendió ante estas palabras. "¿Acaso Naraku está...?" Sacudió la cabeza. "No, no puede enamorarse, no tiene sentimientos"

Naraku salió de la habitación. Todo marchaba bien. En cuanto Inuyasha se recuperara, irían al encuentro de Kôga.

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Gracias a Gabita por dejar un review (no he matado a Inuyasha) y feliz año nuevo a todos!