Disclaimer: Si yo fuera JK habríais pagado unos 25 euros por leer esto ¬¬... esta tarde me paso por vuestra casa a recaudar... Bueno, no, que para algo soy buena gente ...

HOLAAASS, BUENA GENTE QUE MANDA REVIEWS! GRACIAS POR TODOS LOS REVIEWS QUE ME HABEIS MANDADO, ESO SI QUE HA SIDO FELICIDAD...!

UN SEGUNDO CAPITULO ME ESTIMULA A DECIROS QUE ME MANDEIS MAS! TAMBIÉN PARA ESCRIBIR MAS A PRISA... PROPORCIONALIDAD DIRECTA...MAS REVIEWS, MAS CAPITULOS!

ALLA VA:

EN LAS REJAS DEL TIEMPO

2. En el pasado y ¿sin salida?

Harry se escondió en un aula vacía, se ocultó en un rincón y trató de pensar en lo que estaba pasando con lógica. Estaba en el pensadero, la pared se había roto y se volvía visible, oíble, y, visto lo visto, palpable.

La pared era una que ponía el pensadero ponía por que no tenía información de lo que había más allá de ella. Si la hubiera roto, el pensadero tendría que haberse roto también... ¿o no? Tendría que estar en su época en ese caso. Pero como evidentemente no estaba en ella, esto le llevó a pensar: "¿Estoy en el pasado y soy uno más?.¿Cómo volveré?."

Le alarmó la campana que daba fin a la hora de la comida. Las aulas volverían a llenarse y puede que en la que se escondía se diera clase. Rápidamente decidió ir a esconderse en el campo de quidditch, el único lugar que de seguro no sería ocupado teniendo en cuenta la hora que era. Si iba a entrenarse un equipo más tarde... ya vería lo que hacía.

Tomó aire y salió al concurrido pasillo. Hubiera sido complicado que alguien se diera cuenta de que en el corredor había entrado un chico del futuro intentando escapar. Estaba repleto de alumnos que iban de aquí para allá, demasiado pendientes de sus cosas. Harry estaba asombrado del barullo que se montaba en Hogwarts en un momento, sólo para ir a clase. Los alumnos empezaban a irse de ese pasillo en concreto y Harry se dio prisa en salir de allí rápidamente. Si se quedaba solo en el pasillo y se topaba con alguien de autoridad lo bastante perspicaz para ver que no era James, sino un desconocido sin libros y sin ninguna clase que dar, se vería en problemas. ¿Y si lo llevaban ante Dumbledore y el director comprendía la situación¿Y si lo devolvía a casa? Lo pensaría en cuanto saliera de allí.

Se encontró, de entre todos, con unas chicas más jóvenes que él, y sintió que sus miradas lo seguían hasta el final del pasillo. ¿Era por que no se había revuelto el pelo delante de ellas o por que no las había mirado como James hacía siempre con las chicas?.¿Cómo había podido su padre ser así? Según Sirius le había dicho una vez, había cambiado con el tiempo... ¿pero en cuánto tiempo?

Salió del castillo y al no tener protección allí, echó a correr hasta el campo de quidditch, aunque no estaba precisamente cerca. Jadeando, abrió la puerta del vestuario de Gryffindor y la volvió a cerrar. Se sentó en uno de los banquillos y reflexionó:

-A ver, o mucho me equivoco o estoy en el pasado, en la época de mis padres. Tengo que volver cuanto antes, esto es muy peligroso. Papá y Mamá se llevan a matar, bueno, ella lo mataría a él, si me vieran ¡yo podría no nacer!. Con tal de no tener un hijo con él, Mamá sería capaz de cambiarse de colegio, estoy seguro. Menos mal que ella me ha confundido con Papá, que susto me llevé. En cuanto a lo de ver a Dumbledore –prosiguió-... no sé, pero no me parece buena idea... . Se puede decir que él gobierna el mundo mágico, más bien gobernará (por que Fudge es, será, un inútil mentiroso), la repercusión de saber todo esto, puede cambiar demasiadas cosas. El conocerme años antes de mi nacimiento, puede hacer que de alguna manera que a mí no se me ocurre, el ataque de Voldemort sea totalmente distinto. Podría reemplazarse en la Historia otro fin para Voldemort... yo le quité de en medio muchos años, no quiero que eso cambie. Esto es comerse mucho el tarro... ¿Quién me mandaría tocar el pensadero y romper esa maldita pared?- se sentía muy culpable por lo ocurrido (por otro lado, la culpa sólo podía ser de él) y exageró mucho su responsabilidad de preservar el futuro que conocía, sin ningún cambio, o al menos, intentarlo con todas sus fuerzas.

No vería a nadie ni iría a ver a Dumbledore. Entonces¿qué haría?

Estuvo mucho tiempo dándole vueltas a todo esto gran parte de la tarde y aún tuvo que esperar otra media hora aburrido antes de empezar a oír vida en el estadio. Se asomó y comprobó que las clases de la tarde ya habían terminado hacía mucho y que el equipo de Hufflepuff había ido a entrenar. Con sigilo salió de los vestuarios y se dirigió a la puerta de salida con precaución. Cuando un jugador le preguntó de lejos que quién era, apretó a correr y se perdió a la vista de todos. Paró en el vestíbulo, jadeando de nuevo, por suerte estaba vacío. Volvió al aula donde se había escondido al principio.

Allí, Harry se sintió inquieto por un pensamiento, impulsado por el hastío, que le rondaba por la cabeza. Quería salir, dar una vuelta, espiar a alguno de sus padres si podía... pero sabía que no debía hacerlo. ¿Se atrevería? Sí, se atrevió, demostrándonos una vez más lo firmes que son las decisiones que toma Harry Potter. Al fin y al cabo, no iba a pasar un tiempo indefinidamente largo sin hacer nada. Salió a buscar la aventura. Con la adrenalina a cien por hora, en silencio, avanzó hasta el vestíbulo y salió a los jardines.

Miró en todas direcciones y en todas veía estudiantes, unos jugando, otros charlando, y sólo su padre preparando otra trastada. Allí estaba, sentado en círculo con sus amigos de siempre. James enfrente de Sirius, a su derecha Peter y delante de él, Lupin. Estaban donde Harry los había visto la última que entró en el pensadero, parecía que ese sitio les gustaba. Dio un rodeo y se acercó por detrás, se escondió tras un haya de espaldas a Remus. La maleza del arbusto era lo bastante densa como para ocultarlo.

Desde su escondite veía a un par de chicas sentadas en un banco que hablaban entre sí locuazmente y un grupo numeroso mucho más lejos del que salían unas carcajadas estrepitosas.

-Ha sido muy bueno, Canuto.- decía su padre entre risas.

-Debo reconocer que me he esforzado.- respondía Sirius con un deje de suficiencia.

-¡Ah!. ¿Y acaso yo no?.¡Como si hubieras sido tú solo!

-Es verdad, pero yo lo he hecho mejor.

-¡Que te doy, Canuto!- amenazó James, levantando el puño, pero realmente de broma. Se levantó e hizo como que le daba muy fuerte, cuando casi ni le tocaba. Sirius se retorcía, cubriéndose con los brazos, implorando ayuda.

Harry se rió, aunque temía que hubieran realizado otra broma pesada por las que, por lo visto, eran héroes en Hogwarts. Recordaban a los hermanos gemelos de Ron que ya no estaban en la escuela. Pero muy lejos de las "inocentes" bromas de Fred y George, Harry sabía que James y Sirius se pasaban veinte pueblos y lo peor es que se divertían poniendo mal a los demás, en situaciones comprometidas y vergonzosas si no te echaban un maleficio.

En el fondo eran buenos, Harry estaba seguro de eso. En cuanto a Remus, él siempre estaba en contra de todo aquello, incluso era prefecto, pero nunca ponía objeciones a sus compañeros, según le había oído decir a él mismo. Peter siempre hacía lo que decían James y Sirius o no hacía nada de nada, como la última vez que Harry los había visto en el pensadero, donde Peter quedaba apartado mientras Sirius y James hacían una gamberrada contra Severus Snape, actual profesor de Pociones de Harry, apodado cariñosamente Quejicus o Snivellus, según el idioma que se prefiera.

-¿Visteis su cara? Creo que la recordaré toda la vida.- aseguró James, volviéndose a sentar.

-Sí, nos ha quedado un bonito cuadro abstracto.

-Desde luego, "burbujitas en un plato de garbanzos".

-Muchas, muchas burbujas" – añadió Sirius y se carcajeó alegremente.

-¿Crees que estará bien a la hora de la cena?- preguntó Remus sin poder disimilar un tono preocupado.

-Espero que no.- más risas de James y Sirius, esta vez también rió Peter.

-Habéis estado fan-fantásticos- opinó con ojos brillantes.

-Bah, Peter, tenemos que hacerlo mejor a la próxima.- dijo Sirius poniendo sus brazos detrás de su cabeza con altanería.

-Por supuesto.- confirmó James, se pasó una mano por el pelo y la dejó en su nuca.- Pero empieza a aburrirme que siempre sea Quejicus a quien hechicemos.

-¡Ah, no! Ya sé lo que estas insinuando, Cornamenta, y no. Snape es Snape, eso es sagrado para nosotros. ¡Alta traición seria coger a cualquier otro!- dijo con dramatismo- De todas formas, no siempre es él. ¿O es que no recuerdas la que le hicimos a Weaver?

-Claro que me cuerdo, Sirius.- protestó ofendido.- Pero vamos... una vez de cientas... no me compensa.

-Ya lo pensaremos luego. Tal vez te compense la cena.- interrumpió Lupin mirando el reloj.- La pondrán en poco menos de una hora, entremos en el castillo.

-Vale, hay cosas que hacer.- concluyó Peter.

Recogieron sus cosas y se fueron, hablando ahora de lo que harían después de la cena. Harry se quedó solo. Esperó un rato y se incorporó.

Se estaba sacudiendo la tierra de la túnica cuando las dos chicas que estaban sentadas en el banco, se acercaron hasta donde él estaba y se le quedaron mirando, como esperando que dijera algo con una risita estúpida (jijijiji... más o menos) Harry se molestó al recordar esa sonrisa en las bocas de las amigas de Cho cuando él le había intentado pedir que fuera su pareja en el baile de Navidad.

Por el color de sus corbatas, pertenecían a Ravenclaw, tendrían aproximadamente su edad, unas carpetas a la altura del pecho por las que asomaban unos ojos pícaros y con ganas de meter en líos a cualquiera, el más cercano era Harry, James para ellas. Tendré que actuar como mi padre, pensó nervioso.

-Hola, James.- dijo una con un retintín que a Harry no le gustó nada.

-Hola- se limitó a responder. ¿Quiénes serían?.¿Qué relación tendrían con su padre?

-¡Qué bueno lo que le ha hecho a Snape! Nos hemos reído mucho.- continuó, mientras la otra reía flojamente.

-Me... me alegro de que os gustara.- dijo Harry, intentando que su voz sonar segura, superior y despreocupada, como era la de su padre. No las miraba directamente a los ojos para que no se percataran su color, más llamativo que los de James.

-¡Qué pena que no estuviera Evans para verlo!.¿Verdad? –comentó con lo que a Harry le pareció malicia.

No le gustó el comentario, pero como no quería hacer nada de lo que James se arrepintiera, hizo un amago de mueca de desagrado que logró corregir a tiempo y apretó los dientes.

-Ya ves... - sonaba bastante estúpido y evasivo, pero no se le ocurrió otra cosa que decir ante la mención de su madre.

-Oye, Potter¿qué tienes en la frente?. ¿Te has dado un golpe?- preguntó repentinamente la otra chica.

El corazón de Harry casi explota por el susto que le dio. Había visto su cicatriz y, por primera vez, alguien no sabía qué era... pero la atención que le prestaban al peculiar "golpe" era la misma. La reacción de Harry fue rápida y consiguió que su voz sonara como él había querido que sonara desde el principio:

-No es nada, un golpe tonto. Voy a la enfermería a que me lo miren...Nos vemos luego.- y puso pies en polvorosa, despidiéndose con una mano y con la otra puesta sobre la cicatriz, como si le doliera mucho.

Las chicas pusieron cara de desconcierto y también se despidieron con la mano, pero Harry ya no podía verlas.

¡Qué fallo más tonto! Cierto que no podía haber hecho otra cosa cuando ellas se le habían acercado, pero... ¡Qué bobada haber intentado pasar por su padre! Él no sabía cómo era James, y aunque era muy parecidos físicamente, había claras diferencias, como la cicatriz. ¿Qué habían querido decir con aquello de Evans?.¿Y que le habrían hecho los merodeadores a Snape? Aquello de "burbujitas de un plato de garbanzos... muchas, muchas burbujitas", como había apuntado Sirius, no parecía nada bueno...

Entró en el castillo conforme a lo que les había dicho a las chicas y frenó en seco. ¿Y ahora? Ahora tenía hambre, como muy bien le informaron sus tripas. Más claro que el agua estaba que no podía ir a comer al Gran Comedor y rápidamente se dirigió a las cocinas. Le hizo cosquillas a la pera del cuadro adecuado y entró. Como tenía toda la pinta de ser un estudiante normal, los elfos no preguntarían nada sobre quién era y eran tan serviciales que ninguno le preguntaría por qué no comía arriba con todos. Tras pedirles a los elfos una cena como la que iban a servir arriba (por que ellos ya empezaban a prepararle un festín para veinte), se sentó en la mesa de Gryffindor. Mientras, los elfos ponían en las mesas la comida que habría de aparecer en el Gran Comedor.

Unas voces que no pertenecían a elfos empezaron a oírse por la entrada de las cocinas. Se escondió justo a tiempo para que su padre y sus amigos no lo vieran. "¿Pero qué pasa¿es que estos no paran nunca?" pensó Harry alarmado. "¡Ni cenar me dejan tranquilo!"

-¿...currirá cuando la pruebe, Lunático?- preguntaba Peter.

Sirius le chistó.- No se lo digas, Remus, que sea una sorpresa.

-Para mí que nos estamos pasando un poco, amigos. ¿No ha tenido ya bastante por hoy?

-No quieras salvarlo.- objetó James.- Hace ya un par de días que está tranquilo, que no se confíe.

-Así se habla, Cornamenta.- dijo Sirius.- Ni veinte mil castigos de McGonagall podrán con nosotros.- añadió con el puño en alto y en tono heroico. James lo imitó.

-Pues como esos veinte mil sea como el que nos ha puesto hoy, creo que serán menos los que soportes.- opinó Remus con una sonrisa uniendo su brazo al de sus amigos. Miraron a Peter y este reaccionó, levantándolo también.

-Bah, ya ves como se pone por unos granitos de nada...

-Hombre, tanto como unos granitos de nada... - rió Lupin- Con esos granos se podría haber hecho una paella para diez personas o una playa de tres kilómetros... ¡Uno para todos y todos para uno, compañeros!- y bajaron los brazos.

Todos rieron.

-Muy bueno, Lunático.- dijo Sirius, escurriéndose una lágrima fingida.- Anda, vamos a echar la poción. ¿Quién tiene el mapa?

"Oh, oh"- pensó Harry.

-Eh... ¡yo!- respondió James y lo sacó de su túnica.- Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas.

Hubo un momento de silencio y luego de un gemido de disgusto de Sirius, que siguió Peter.

-¡ Mierda! Sigue en la enfermería. Habrá que echársela a otro, no podemos desperdiciarla.

-Espera, mirad- saltó James- Aquí hay un Harry Potter... ¿Quién es, a alguien le suena?

-Luego lo buscamos, echemos la poción ahora.

-Pero es que Harry Potter esta aquí mismo, saliendo de las cocinas. ¡Pero que se marcha!.¡Qué deprisa va!.¡Que se va!

James quiso seguirlo, pero Sirius lo cogió por la túnica.

-Lueeeeeego, con el mapa no se nos escapa.

-¿Qué haces?.¡Suéltame! "Lueeeeeego"- imitó burlonamente- es tarde.

-Pues mañana.

.No quiero mañana.- chilló- ¡Ahora!- se escapó de Sirius y fue a la entrada de las cocinas, dejando el mapa encima de la mesa de Slytherin, cerca de la que estaban. Sirius lo cogió.

-¡Ya no está!.¡Por tu culpa, Canuto!.¿Qué crees que hacías?

Sirius canturreó:

-¡Jaaames!. ¡Sin el mapa no sabes a donde ha ido!- dejó de entonar- ¡Así que mueve tu trasero hasta aquí!

-¡Muévelo tú!

-James...

James obedeció y recibió una colleja de Sirius:

-Nadie se mete con mi trasero de ensueño, James Potter.

-Nadie me toca las narices como tú, Sirius Black.- y James se la devolvió.

Harry decidió frenar, aunque no estaba muy seguro de si los merodeadores lo estaban siguiendo, como bien había intentado su padre. ¡Había estado tan cerca! Harry estaba tan agotado y con los nervios tan a flor de piel por la tensión, que sus piernas no lo sostuvieron más y se dejó caer al frío suelo de piedra. Qué duro a aquello, pensó desconsolado, no podría estar mucho tiempo así, huyendo de todos y escondiéndose todo el rato.

Ahora James lo había visto en el mapa del merodeador y Harry sabía que no pararía hasta encontrarlo. No había un lugar en todo el castillo a salvo de ese mapa, Harry lo sabía por que él también lo tendría en el futuro. No podía saber en que momento su padre y sus amigos saldrían de las cocinas y mucho menos si lo harían mapa en a mano para atraparlo y, desde luego, no iba a dejarse coger.

A esas alturas tenía un hambre de espanto y no sabía cuando podría sentirse a salvo por fin. Dicen que el hambre agudiza el ingenio, así que por tanto la idea que se le ocurrió tenía que ser de esas: el mapa enseñaba todo el castillo¡pero no Hogsmeade!. Hurgó en sus bolsillos y encontró dos galeones y un sickle. Eso bastaría.

Utilizó el pasadizo de la bruja tuerta y tras un largo túnel llegó al sótano de Honeydukes, que por suerte aún estaba abierto y con un par de personas dentro que ayudaron inconscientemente a Harry a pasar desapercibido. Se dirigió a Las Tres Escobas y si alguien lo confundía o no con James, era algo que realmente ya le daba igual, sobre todo con la gente de Hogsmeade. Que lo vieran allí no era tan grave como en Hogwarts... .

Para saciarse compró una cerveza de mantequilla a una jovencísima señora Rosmerta, que le preguntó por Sirius; Harry respondió con evasivas y fue a sentarse en una mesa alejada de la barra.

El bar estaba bastante ruidoso para la gente que había: un par de brujas ancianas que charlaban en susurros elevadísimos, un mago que dormitaba sobre el respaldo de su silla a la vez que resoplaba, tres duendes de donde procedía la mayor parte del ruido de la taberna y una persona imposible de identificar siquiera su sexo, ya que llevaba una gabardina y un sombrero negros enormes que lo cubrían por completo.

Harry escondió la cabeza entre los brazos y sollozó. No hacía ni veinticuatro horas que estaba en la cálida sala común, sin ocultarse de nadie, hablando con Ron y Hermione de lo que harían al día siguiente. Sonrió, quién se lo iba a haber dicho. Y a esos amigos aún les faltaban como poco, cinco años para nacer... de los adultos, muchos eran muchachos algunos de no más años que él, y a los demás no podía recurrir... por que no podía recurrir a nadie.

Estaba atrapado. Se sentía muy dichoso de tener la oportunidad de conocer a sus padres, cuando lo único que sabía de ellos era lo que las personas que los habían conocido decían. Pero si estaba en sus manos que ciertas cosas nunca llegaran a pasar y que otras pasaran, prefería no arriesgarse.

Empezaba a notar cansancio en los ojos y en la cabeza. ¿Dónde dormiría? Tenía demasiados problemas y tenía que arreglárselas como pudiera sin equivocarse. Se sentía solo, estaba solo, pero desde luego no iba a echase atrás en lo que había decidido. Quien sabe lo que pasaría si se le ocurría decir algo a alguien...

Bebió el último trago a la cerveza de mantequilla y se marchó. Ya era algo tarde, los merodeadores estarían en la sala común, puede que si estaban cansados, ya estuvieran en la cama. Honeydukes ya estaba cerrado, pero Harry logró entrar forzando levemente la cerradura (viejo truquillo de Fred y George) y puso rumbo a Hogwarts.

Como se había quedado con hambre se dirigió a las cocinas, donde varios elfos domésticos lo empacharon, pese a la hora, con sus atentas comidas.

.-Qué diría Hermione si me viera- se preguntó Harry con nostalgia cuando un elfo le trajo el quinto postre.- Que testaruda es con eso del peddo.- se sonrió y añadió con voz chillona.- "No es peddo, es P.E.D.D.O"- suspiró- "¡A ellos les gusta la esclavitud!"- gritaba Ron en otro rincón de su mente. ¿Habría seguido avanzando el tiempo en su época?.¿Se habrían dado cuenta de su ausencia? Bueno, seguro que Ron y Hermione sí. Y también más gente, pero Harry sólo podía acordarse de ellos dos.

Dio por terminada la cena y se puso a pensar en donde pasaría la noche. Descartó casi todo el castillo (aulas y salas comunes, por supuesto, mazmorras, las cocinas, ya que los elfos estarían con sus tareas toda la noche y no podría descansar...) Su ida a Hogsmeade le recordó la Casa de los Gritos, otro punto que no marcaba el mapa del merodeador, pero el sauce boxeador estaba en la entrada y era peligroso, aunque supiera como se detenía. Recordó todos los lugares de Hogwarts, desde lo primero que había conocido hasta lo que había descubierto más recientemente.

Una brillante idea del quinto curso hizo que soltara una carcajada nerviosa. ¡La Sala de los Menesteres! Allí encontraría todo lo que quisiera y si pedía a la sala un buen cerrojo, tendría completa seguridad. Estaría a salvo, ni siquiera Dumbledore la conocía, aunque no estaba seguro de si aparecería o no en el mapa... pero quisiera o no, era su opción más segura. Feliz por primera vez desde que había anochecido, Harry salió de las cocinas tras dar las gracias a los elfos y negarles amablemente la comida que seguían ofreciéndole.

Anduvo con mucho cuidado por los pasillos, no quería encontrarse con Filch, el conserje, o a cualquier otro. La subida de adrenalina era impresionante y estaba muy nervioso.

-Cornamenta, explícame por qué me has sacado de la cama a estas horas.

-Yo también quiero saberlo, a mí me has hecho igual.

-¡Shhhss!.¿Por qué os ha dado por hablar alto ahora?- respondió un susurro.

Pero ya era tarde, Harry había echado a correr con un miedo que le hacía temblar las manos y las piernas. Ya está, ahora seguro que lo pillaban.

-¡Corred por allí!- gritó la misma voz, ya sin susurrar.

-Quiero saber que estamos haciendo...- lloriqueaba Sirius.

-Vale, vale, paremos.

Pero Harry no paró y sin dejar de correr, sus pasos se perdieron en el eco de los pasillos. Los merodeadores aparecieron tras quitarse una capa invisible.

-Estamos persiguiendo a Harry Potter.

-¿A ése del mapa?.¡James, voy a matarte!- rugió Sirius.

-¿Tanta importancia tiene?- preguntó un adormilado Remus.

-¡Oh, vamos!.¡No me digáis que no sentís curiosidad!

-¡Anda!.¿Y por que habríamos de tenerla, Cornamenta?

-A ver, cabezas huecas, no conocemos a ningún Harry Potter, se apellida igual que yo, está fuera de la cama, sabe como entrar en las cocinas y huye de nosotros. Conclusión¡Quiero saber quien es!

-Estás paranoico.- opinó Remus.- No conocemos a todos en esta escuela y tu apellido es muy común, nosotros también estamos donde no deberíamos y en cuanto a...

-A mí no me extraña que huya de nosotros, damos miedo.- interrumpió Sirius, sonriendo con orgullo.- No, espera, huye de mí también. ¡Eso es extraño!.¡Tenemos que averiguar por que se esconde de mí!

-Qué poca enmienda tienes, Canuto.

-Gracias . A mí me has convencido, James- miró a Lupin.- ¿Qué, Lunático?.¿Te apuntas?

Lupin lo pensó un momento.

-Bueno, ya que estoy aquí...

-¡Ése es el señor Lunático!- grito Sirius animadamente.- Vayamos... ¡a la caza de Harry Potter!

-Canuto¿quieres dejar de gritar?- le preguntó amablemente James.

-Ah, sí... Filch... - susurró.

-Bueno, sí, en parte... pero, pobre Colagusano, con tus gritos no puede dormir...

Miraron a Peter. Estaba de pie, con la boca semiabierta, los ojos cerrados y la cabeza moviéndose según el aire que corría por el pasillo.

-¡ PETTIGREW!

.AH¿qué?.¡Profesora McGonagall, no fui yo!. ¡Fue James!- respondió rapidísimo, abriendo los ojos sin saber donde estaba. Miro a sus amigos anonadado.- ¡Ah, sí!.¡A la caza de Harry Potter!-y añadió- ¿no?

.-Algo parecido... ¬¬

000000000000000000000000000000000000000000000000000

NO TENGO NADA MAS QUE DECIROS, SOLO QUE TENGAIS UNA VIDA ALEGRE HASTA QUE VUELVA.

PREGUNTA¿A vosotras os importaria que alguien cogiera vuestra historia, la pusiera en otro sitio (Y que diga que no es suya) y le hiciera algunos cambios, aunque con los cuales siguiera diciendo lo mismo, solo que de otra manera? Me es imposible contactar con esa persona.REPONDED, PLIS

¿Se os ocurre el por que no puedo poner ese simbolito de pico para arriba que significa felicidad o alegria? A mi no me sale...: (

LIBRO DE VISITAS------------------------REVIEWS

Jessytonks: fuiste mi primer review, gracias por leerme. Me alegra muchísimo que te gustara y sobre todo que te pareciera original, por que es lo que yo estaba buscando. BSS

itzel andromeda riddle black: ¡Que nombre mas largo el tuyo! Jjeje... Gracias por tus animos y que me dijeras q te encantaba. Como a Jessytonks, te digo que me alegra que te pareciera original, por que es lo que yo estaba buscando. BSS

JeanKate: Jejeje, me gusto mucho tu review, y de momento no digo nada mas, pero alguna de las cosas que me dijiste se cumplira, como ya se ha cumplido que confundan a Harry con James. PENSARE lo de Snape, pero no prometo nada. Espero que no te molestara que le llenaran la cara de granos...las bromas a Snape seguiran...BSS

Sp3ct3r: Continuación realizada! Y seguire, claro! Genial es una palabra que me gusto que utilizaras para referirte a mi fic. Gracias. BSS

Kgs: ¡Que bien verte aquí! Me lleve una alegria cuando vi tu review. Si, Harry viajo al romper el muro, m parecio que era una buena idea, y original, que es lo que yo quiero para mi fic, que no sea como muchos otros de estos de viajes en el tiempo. ¡Como el tuyo! . Espero volver a verte aquí. BSS