Bueno, ya he vuelto con un nuevo capítulo del fic.

Un nuevo comienzo

Kagome no podía apartar sus ojos del lugar donde segundos antes había estado la puerta. Su historia con Inuyasha, la búsqueda... todo había acabado en unos segundos. Sin embargo, el bondadoso corazón de Kagome no podía dejar de alegrarse. Por fin, su querido Inuyasha había encontrado la felicidad eterna. Aunque no se esperaba lo que acababa de suceder, pensó que en el fondo era lo mejor que podía haber pasado. La pareja nunca sería feliz mientras la sacerdotisa y el medio demonio guardaran ese rencor tan grande hacia Naraku. Ahora, otras personas ocupaban su lugar en esa lucha, pero Kagome ya no era una de ellas. Desde que llegó al Sengoku, siempre tuvo muy claro que Naraku era un ser despreciable que debía ser destruido, pero cuando descubrió que podía cambiar, he incluso que cabía la posibilidad de que albergara sentimientos hacia ella, se propuso ayudarle. Tendrían que superar muchos obstáculos, pero Kagome era una luchadora y no se rendiría tan fácilmente.

-¡A TU DERECHA!

Kagome se volvió rápidamente alertada por el grito de Naraku, que se hallaba luchando a considerable distancia de allí con unos demonios lobo. Los eliminó de un solo golpe y se dirigió hacia la chica, pero no llegaría a tiempo. Kôga había despertado y, ya completamente loco, corría hacia Kagome con una daga en la mano al grito de "Si no eres mía, no serás de nadie". Estaba a punto de alcanzarla cuando...

-¡Boomerang!- dijo Sango, apareciendo en el claro del bosque junto con Miroku, Shippo y Kirara. Habían vuelto del entierro del maestro de el monje.

-¿Estas bien, Kagome?

-Sí, gracias, Sango, no me ha llegado ha rozar. Sin embargo..-respondió Kagome mirando hacia donde yacía el cuerpo de Kôga inconsciente.

-Debemos ir a ayudarle, él te salvó cuando Naraku mató a Inuyasha y Kikyô, como nos decías en tu carta- dijo Miroku.

"Es verdad, ellos no saben lo que ha pasado durante este tiempo".

-Esa carta está equivocada, Miroku- se apresuró a replicar Kagome, explicándole lo sucedido.

-Debes alejarte de todos, volveremos a la aldea de Kaede y trazaremos un plan. Aún no me creo que Inuyasha haya muerto- dijo Sango.-Antes de ir, sin embargo, voy a ver cómo está Kôga.

Cuando llego hasta el demonio le colocó una mano en el cuello.

-¿Vive?-dijo Kagome.

La expresión de Sango se lo dijo todo. Por una parte era mejor así, muerto no podría hacer más daño y por fin reposaría en paz. En su estado de locura, era un peligro para todos, incluso para el mismo. Le dedicaron unos momentos de silencio. Aquel pobre demonio no había conseguido hallar su lugar en la vida.

Para entonces, Naraku ya había acabado con todos los demonios y se estaba acercando allí.

-No se va a ninguna parte con vosotros, viene conmigo a ayudarme con la búsqueda de los fragmentos de la esfera. Yo la puedo proteger de individuos como ese lobo.

-Ni sueñes con que ella quiera ir contigo.

-Espera, Sango-si quería intentar algo con Naraku, aquel era un buen momento para comenzar.-Me marcharé con él.

-¿Qué le has hecho, maldito? Ella nunca pensaría así por si misama.

-Me han pasado muchas cosas que me han hecho reflexionar, y mi punto de vista a cambiado- dijo Kagome tratando de tranquilizar a Miroku.

-No eres tú misma, él te está controlando.

Miroku atacó a Naraku, que le esquivo con facilidad y se dirigió hacia Kagome, la tomó por la cintura y se elevó en dirección al castillo.

-Te cogeré, Naraku- oyó gritar a Sango, ya en la lejanía.

Llegaron al palacio, Kagome se alojó en la misma habitación que la vez anterior. Todo empezaba a volver a su cauce.

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Sesshomaru caminaba en dirección norte, seguido por Jaken y Rin. No podía perdonar a Naraku que le engañara, y pretendía restaurar su honor matándolo.

En el sur, Sango, Kirara, Miroku y Shippo iban a "rescatar" a Kagome.

En el propio castillo, Kagura no olvidaba que Naraku tenía su corazón, y recordaría a Kagome su antiguo pacto, que nunca se llegó a cumplir debido a que la sacerdotisa se marchó precipitadamente del lugar.

Aunque aparentemente nuestra pareja se había vuelto a reunir y todo era ideal, todavía debían salvar muchos obstáculos. Un pasado como el de Naraku era difícil de borrar.

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Ya vuelve a estar la pareja juntita de nuevo. Trabajo les costó.

Gabita: Aquí está la nueva actualización, recién calentada y servida.

Jor: ¡Hola! Gracias a ti también por leer mi fic, y te animo a que sigas intentando escribir sobre parejas poco comunes.