¡BUENAS!

Vale, lo sé , he tardado más que otras veces, pero ese problema se acaba de solucionar.

Grandes protagonistas del presente capítulo: LOS MERODEADORES!

EN LAS REJAS DEL TIEMPO

4. Una forma de escapar

-"¡ Ga dega el corgeo!"- gritó Peter con la boca llena de tostada. Se atragantó y necesitó de las palmadas de Sirius y Lupin para que se le pasara.

-A ver si contesta... –dijo Sirius.

-A mí me parece un poco tonto lo que hemos hecho. Ayer fuimos de caza furtiva con él. ¿Por qué iba a contestar a una carta? Rectifico, que nosotros no le hemos preguntado nada en ninguna carta...

-Lunático, ten confianza en la humanidad¿sí?- sentenció James.

-¿Confianza en alguien que os hechizó a ti y a Peter?.¡No me hagas reír!

-Tú tambien lo oíste, Remus, el chaval se disculpó después atacar a James.- intervino Sirius.

-Yo sólo digo que tengamos cuidado.

-¡JA!- gritó James.- Te equivocaste, Lunático. ¡Mira quién vuela hasta aquí!

La lechuza que tanto había dado la lata a Harry se posó sobre la cabeza de Sirius, que la espantó; luego fue sobre la de Peter y en ella se quedó. Como no se movía de allí, James la cogió y la puso sobre la mesa. Alargó la mano y recogió la carta que llevaba en la pata.

-Cualquier miembro de la familia Potter, aunque sea una lechuza, es muy persistente. Sabía que lo lograría.

-Con persistencia¿hablas de lo pesada que es tu familia o de lo pesado que eres tú con Evans?

-Un poco de las dos cosas, no te creas.- se revolvió el pelo.- ¡Eh, Evans! Ayer no te pasaste por mi cama. – gritó a la muchacha que pasaba cerca de él.

-No se me había perdido nada allí.- contestó ella sin mirarlo.

-¡Claro que sí! Me habías perdido a mí.

-Entonces me reafirmo: No se me había perdido nada de nada.- respondió sentándose tres sitios más lejos de James de donde iba a sentarse en un principio.

-La niña sabe ¿eh?- susurró Sirius a los demás.

-Si yo fuera nada de nada, no existiría.

-Ojalá fuera verdad.- dijo Lily, apoyando su barbilla en su mano, aburrida, mientras con la otra se acercaba el desayuno.

-Si yo no existiera, tú te morirías de pena.- chilló James, para que la otra lo oyera bien.

-No confundas pena con alegría, Potter.

-No confundas alegría con profundo dolor, Evans.- dijo con el mismo tono que ella.

-Déjame en paz, Potter ¬¬. Voy a desayunar.

-Que aproveche, cariñito.

Ella le hizo un corte de manga sin mirarlo, dándole un mordisco a su tostada.

-James 1, Evans 0. - dijo Sirius apuntándolo en un pergamino.

-Jejejeje, me gustan los desayunos como este.- se puso los brazos en la cabeza en señal de comodidad y preguntó: - ¿Quién ganó ayer?

-Pues, espera, que me falta añadir un punto a Evans por lo de ayer. Pues volviste a perder, James 2, Evans 5. No te desesperes, Cornamenta, que hoy puede ser tu día.

-Sí... . -dijo James, algo apesadumbrado. Empezó a abrir la carta.

Mis queridos merodeadores:

¿Qué tal? Yo estoy bien, he dormido muy cómodamente, vuestras carreras me pusieron bastante cansado, pero no os preocupéis para nada... ya estoy mucho mejor.

La lechuza, supersimpática, me ha puesto la habitación un tanto perdida, pero agradezco que me la mandarais para poder daros las gracias por la agradable estancia que me estáis ofreciendo desde que llegué a Hogwarts.

Os pido amablemente que dejéis de seguirme, por que aunque me encanta que no me dejéis, termino bastante agotado de tanto correr. Y es que tenéis muchas ventajas ( una capa invisible, el mapa del merodeador...), no es justo para mí. Comprendedme un poco, chicos.

Tampoco deseo que os echéis a temblar por que lo sé todo de vosotros, no pienso haceros daño. Soy buena gente. Por eso me dolió haber tenido que hechizar a Cornamenta para salvar mi identidad ayer.

Muchos besos. Se despide vuestro comedero de cabeza:

HARRY POTTER

-¿Este tío va de listillo o sólo me lo parece a mí?.- preguntó Sirius con la boca abierta.

-Va de graciosillo con nosotros.- confirmó James con la boca abierta.

-Esto no me gusta nada... todo lo que dice es... – dijo Peter con la boca abierta.

-¿Cómo sabe todo eso de nosotros!–exclamó Lupin con la boca abierta.

Resumiendo, los merodeadores estaban con las bocas abiertas. Había tanta ironía y tanto... de eso que no sabes que es, pero que te revienta. Y mucho. Los merodeadores estaban helados. Harry Potter no sabía que acababa de firmar, aparte de una carta, su sentencia de muerte.

-¡ Esto no quedara así!- exclamó Sirius, elevando el índice amenazadoramente.- ¡Quiero venganza!

-¡Yo también!- gritó James.

-Potter, mientras nos dejes en paz a los demás, me da igual lo que hagas. Cállate¡ intentamos desayunar!– gritó Lily desde su sitio.

-¿Y Sirius qué?

-¡A mí no me metas en tus líos amorosos, Cornamenta!

-No lo metas en tus líos amorosos, Cuernos.- dijo Lily sin pensar.

-No soy Cuernos, boba, ni se te ocurra llamarme así.- contestó James con furia, había ridiculizado su nombre de merodeador. Para picarla hasta la histeria añadió: - O sea, que acabas de decir que tenemos un lío amoroso ¿no?

-Sólo quiero que te calles, Potter. ¿Lo lograré hasta que suene la campana?

En ese momento sonó.

-¡Vaya! Casi lo logro.- cogió su mochila, un bollo y se fue.

-¡Está mal de la olla!- gritó James, levantándose de repente.- No ha logrado callarme y ya quiere llevarse el mérito de no haber hecho nada... ¡Anótame otro punto, Canuto!

-Las chicas a veces utilizan argumentos incoherentes con tal de no admitir una derrota.- explicó Sirius, tomando nota.

-¿Me estás diciendo que eres una chica, Sirius?- preguntó Lupin, guasón.

-¡Miren a don Me-parto-de-la-risa!.¡Las entradas se agotan!- replicó él, señalándolo molesto.

-Ey, chicos, que yo no quiero ir a clase. Vamos a la habitación de Harry Potter.- sugirió James apresuradamente, al ver que los otros ya se levantaban.

Sus amigos lo miraron de arriba abajo.

-¡ Ah, no, James! Tu vas a clase a ser un hombre de pro. De hacer la rata nada. (saltarse una clase)

-¡Eh!- protestó Peter.

-Sabes que lo decía sin mala intención, Colagusano. Ya iremos a la hora de comer¿qué prisa corre?- continuó Remus.

-¡Mucha!.¡Sirius, di algo!

Pero Sirius tenía cara neutral.

-Lo siento, James, pero esta vez estoy con Lunático. Entre otras cosas, no nos expulsan de aquí por que somos estudiantes modelo. Aunque yo podría ser modelo de muchas otras cosas.-añadió pasándose la mano por el sedoso pelo.

-No nos expulsan por que no nos han pillado desde aquella última advertencia de Dumbledore.

-¡Vamos!.¿En serio crees que esa última advertencia de Dumbledore será la última?

-Humm... sí- dijo no muy convencido.

-Ya... Pero a ver¿qué tepasa con ese Potter que te tiene en un sin vivir?- siguió Sirius.

James meditó su respuesta.

-No sé, pero... bueno, no os he dicho nada, pero cuando se volvió para echarme el desmaius ayer, vi que se parecía mucho a mí. Como dijo Lunático, tiene gafas, redondas, y el pelo moreno, pero tambien otras... facciones de mi cara. Quiero atraparlo, quiero saber por qué.

-Nosotros también, Cornamenta, pero ahora no. En serio, seguro que podemos hacerlo más tarde, sin faltar a clase.- dijo Remus.- ¿Vale?

-De acueeeeerdo.- accedió finalmente.- Pero si no lo conseguimos... tendréis que convencer a Evans de que en realidad me quiere.

-Ehh... se hará lo que se pueda, Cornamenta.

-Sois conscientes de que llegamos tarde a clase y tenemos Transformaciones¿verdad?- recordó Peter.

-¡Mi madre!. ¡McGonagall!- gritaron todos y salieron corriendo, aunque no pudieron evitar perder 10 puntos para Gryffindor.


Harry pasó la gran parte de la mañana encerrado en la Sala de los Menesteres, ya que si salía se exponía a que alguien llamara su atención sobre que un alumno no estaba en clase. Estuvo la mayor parte ojeando los libros, pero para su desgracia, los hechizos eran más difíciles de lo que se había temido en un principio, aunque tambien era cierto que había otros que él sí podía realizar. Para hacer algunos tenías que pensar permanentemente que nadie te podía ver, para otros, aparecer una cúpula que te cubría por completo, pero estos y otros hechizos te agotaban mucho... .

Lo que él podía hacer era un encantamiento camaleónico, parecido al que le había hecho Moody en el viaje desde Privet Drive al número 12 de Grimmauld Place. Lo intentó varias veces, pero sólo conseguía confundirse el tronco, lo que eran las extremidades, las puntas de sus dedos y sus tobillos, quedaban al descubierto.

El esfuerzo hizo que le entrara hambre, así que antes de que llegara la hora de la comida, salió de su escondrijo para ir a las cocinas. Comería deprisa y volvería a la Sala antes de que sonase la campana y todo se llenara de gente. Como temía no llegar a tiempo, guardó algunos alimentos en su túnica para más tarde. Al salir de las cocinas, vio a Lily Evans caminando de espaldas a él a punto de torcer una esquina. Cuando la dobló, Harry la siguió y la miró desde allí. Era bonita, muy bonita. Harry se sonrió al pensar que tal vez fuera una chica muy solicitada. Pero era para James, así tendría que ser. Al pensar eso, también sonrió.

Repentinamente, ella se volvió, su pelo brilló al moverse rápidamente y descubrirlo mirándola. Parecía ser una reacción inevitable chillarle sin motivo aparente, en un tono que parecía despectivo:

-¿ Qué miras?

-A... a... a ti.- se iba a enfadar, pero era tontería mentir cuando había sido tan evidente.

-Qué descaro tienes, Potter. Y poca vergüenza.- lanzó una sonrisa irónica.- ¿Qué haces ahí?

-Eh... me han dejado salir antes. ¿Y a ti?

-Si con tal de no aguantarte los profesores son capaces de todo.- lo miró con profundidad.- ¿Ya no recuerdas por qué salí? Revísate el cerebro, deberías acordarte. ¿Tus maravillosos amigos no han salido contigo?

-Eh... han ido por otro camino.

-¡Potter separado de sus compis favoritos!.¡Qué bueno!.- añadió con falsa sorpresa y ojos chispeantes.- Humm... ¿A quien tenéis pensado hechizar hoy?

-¿Por qué dices eso?- se extrañó Harry.

-Estás raro ...- dijo eludiendo la pregunta.- Eso no es bueno en ningún sentido. Me voy, como deberías recordar- recalcó- tengo cosas mejores que hacer que perder mi tiempo contigo.

Y así de amable, Lily se fue como había dicho. Harry se imaginaba como debían estar las cosas entre su padre y ella para el tono defensivo (lo que le daba a pensar que James debía de acosarla bastante), los ojos furiosos (lo que le daba a entender que a ella no le gustaba) y el entrecejo ligeramente fruncido (que le hacía pensar que continuamente pensaba en como quitárselo de encima.)

Aparte de todo esto, Harry creyó ver cierto interés por James, aunque Lily lo disfrazara, y bastante bien, de desdén. Tal vez fuera una descabellada idea de su subconsciente en un intento de ver un acercamiento entre ellos que acabara en lo que tenía que acabar. Pero si no lo era¿se habría dado cuenta James de lo que se había dado cuenta Harry? Sin estar muy seguro siquiera de lo que se había visto o querido ver, Harry regresó a la Sala de los Menesteres justo a tiempo de que sonara la campana de clase.

Había hablado con su madre; su primera conversación con ella, daba igual que ella hubiera creído hablar con otro, daba igual que no hubiera sido amable y que la charla hubiera sido corta. Se sentía feliz, muy feliz.

¿Qué haría Lily fuera del aula? Parecía que James lo sabía muy bien y que tenía algo que ver.


-Uf... ya no recuerdo la ultima vez que me aburrí tanto. - comentaba Sirius con voz de acabarse de despertar.

-Yo lo sé, desde la última clase de Historia de la Magia.- recordó Remus, que por el contrario parecía muy vivaz.

-Puede ser... - bostezó.

-¡ Despierta, Canuto!- gritó y le dio un par de tortas suaves mientras reía.

-¡Hum!.¡Quita!.¿Qué le han dado a este?.¿Cómo puedes estar tan... enérgico?

-Le habrán dado chocolate... –contestó James con un bostezo.- Dicen que da mucha energía...

-Las clases de Historia lo vuelven hiperactivo.- opinó Peter por lo bajo.

-Sin duda.- coincidió Sirius mientras Remus correteaba delante de ellos, incapaz de pararse.

Un poco mas allá de ellos, había una chica que también tenía una crisis de identidad. Hacía lo mismo que Lupin pero también zigzagueaba y ella era más ruidosa. Iban Lily y otra chica con ella. Mientras la otra reía por el comportamiento de su amiga, Lily se mantenía muy seria, preocupada por algo, caminaba muy deprisa, obligando a las otras a seguir su ritmo. Llevaba unos papeles en la mano y ahora llevaba la mochila a la espalda.

-¡Evans, dile a tu amiga que se controle!- exclamó James sin poder contenerse.

-¿Qué le tienes que decir, comparada con tu amigo?- explotó ella, parecía estar de muy mala leche.

-¿Y esos humos?.¿Quieres un masaje relajante?- ofreció sensualmente.

-Sólo si no me lo das tú.- frenó y se serenó. - Aún no he terminado, Potter. Si quieres, te dejo darme la lata cuando acabe y pasen 10 años.

-¡ Vale!- respondió ilusionado.- ¡ Remus, para!- añadió cuando vio a su amigo jugando infantilmente con la otra loca de atar.

-Vale, tienes razón, ya paro. Leonowens, frena tú también, que me contagias tu hiperactividad.

La chica paró y los dos, jadeando levemente, volvieron con sus respectivos amigos, compartiendo una mirada cómplice.

-Potter, necesitaré tu ayuda para acabar antes.

-¿Qué te hace pensar que lo haré?

-Pues resulta que eres tú quien debería estar cumpliendo este castigo, así que debería estar en tu... – recapacitó con incredulidad.-... capacidad mental adivinar que debes echarme una mano con esto. Aparte, si no me ayudas, se lo contaré a la profesora McGonagall y ya sabes como va tu currículum de castigos... aunque si no te acuerdas de nada, tampoco tiene perdón ni te salvará.

-¿Que no me acuerdo?.¿De dónde has sacado eso?

-¡Ohh... ¿Vas a chivarte? No eres tan mala como para hacer eso. - se burló Sirius.

-Si es contra Potter, puedo ser peor. ¡Ah!.¿Qué ya te acuerdas?- dijo volviéndose a él.- Excelente. Así sabrás que si no me dejas otra alternativa, lo haré; no pienso hacerlo todo yo sola y que tú quedes impune. Quiero que repartas estos pergaminos entre todos los alumnos de primero y segundo.- explicó con indiferencia, estirándole los papeles.

-¿Qué?.¿Tú sabes cuantos alumnos de primero y segundo hay por aquí?- replicó él, con los ojos como platos.

-En realidad no me importa. Se me cansa el brazo, Potter.

-Habrá premio¿verdad?- preguntó al acercarse a coger los pergaminos. Guiñó un ojo a Lily.

-Si quieres una patada en el culo... –contestó sonriendo sarcásticamente.- te la daré encantada.

-Oohhhhh...- rieron los merodeadores enternecidos.

-¡ Vosotros a callar!.¡Y a arrimar el hombro, que aquí no se escaquea nadie!- exclamó James enfadado.

-De eso nada, Cornamenta. Tu trabajarás para Evans por que ella te lo manda y punto.- replicó Sirius.

-Eso, Cuernos, a trabajar. Adiós y que te vaya bonito.- se despidió agitando la mano y sonriendo maquiavélicamente.

-¡ Evans, vuélveme a llamar Cuernos y la pagarás!- amenazó rabioso.

-¡Uih, qué miedo!- retó ella yéndose.

-Desde luego, James, te gustan unas chicas más contestonas... - comentó Peter.

-Qué le voy a hacer...

-¿De qué son esos pergaminos?.¿Qué la hiciste para que la hayan castigado? Yo estaría durmiendo, supongo...

-Ya ves, nada. La pinché un poco con mi pluma y se acabó rebelando en medio de la clase... ¿qué culpa tengo yo?... Estos pergaminos son... ¡bah! De una reunión para los niños esos, entretenerlos los días de excursión a Hogsmeade.

-Oye, Remus, te he visto mirar mucho a Leonowens y te has puesto muy tonto... ¿es que te gusta?

-Sólo nos falta que nos guste otra del grupo de Evans... como sean todas iguales... - James se estremeció.

-Tonto ya estaba, Sirius, ahora ya me encuentro mucho mejor, gracias por preguntar.

-Venga, que tenemos un asunto pendiente. ¡A la séptima planta!- sugirió Peter.

James suspiró.

-Sí, vayamos ya a por Harry Potter.


Harry estaba en aquel momento observando los botes de pociones, ya que de mirar libros ya se había cansado. Hablo, por supuesto, del momento en que los merodeadores tocaron amablemente a la puerta de la Sala de los Menesteres.

-¿Quién va?- preguntó Harry, asustado aunque sabía bien quienes eran.

-El hada madrina.- respondió Sirius.

Recibió un capón de Lupin.

-Nadie, nadie... sólo somos eh... Dumbledore.

-¡Ah!.¿Y desde cuándo es Dumbledore más de una persona?- rió divertido. Se acercó a la puerta aunque, claro, no pensaba abrirla.

-Es que somos varios Dumbledore, para así... ofrecer el doble de ayuda.- apresuró James.

-¿Y a quién?

-A ti, claro, sabemos que has venido de muy lejos, pero querríamos saber más datos para... poder ayudarte.

-Ah... gracias.

Hubo un pequeño silencio.

-Bueno¿qué?.¿Abres?- pregunto Peter impaciente.

-Lo veo difícil; antes me tenéis que enseñar la patita por debajo de la puerta.

-¡Oye!.¡Mucho ojito!.¡Que de patas nosotros no tenemos nada!- exclamó indignado Remus.

.-Vaya, lo siento de veras, Remus-Dumbledore, James-Dumbledore, Sirius- Dumbledore, sin olvidar, por favor, a Peter-Dumbledore.

-Somos Albus, si no te importa.-corrigió Sirius.

-Que sí, que os pillado, mis queridos amigos.

-Dejémonos de juegos, entonces.- pidió James.

Harry, consciente de que todo lo que dijera podía ser importante, más tratándose de su padre, decidió poner cuidado en cada palabra.

-Estoy de acuerdo.

-¿Cómo nos conoces?.¿Quién eres?

-¿De dónde vienes?

-¿Por qué te apellidas Potter?

-¿Qué pasa?.¿Es pecado llamarse Potter?- preguntó él desde la puerta.

-Creía que ahora estábamos hablando en serio. No mientas.- recordó James.

-¿Quién miente? No voy a mentiros, así que directamente os digo que ni tengo intención ni voy a contestar a ninguna de vuestras preguntas.

-Pero ¿por qué?

-Porque sí, no voy a deciros nada más. Me gustaría que hicierais de esto algo agradable, en serio.

-Sí, como tu carta de las mil gracias¿no?- recordó Sirius molesto.

Harry rió.

-¿Con que fuisteis vosotros? Lo suponía, claro, pero no lo tenía seguro. Creí que sería divertido¿no os gustó?

-¿No tomas el pelo? No puedes estar ahí encerrado para siempre. Ya tendrás que salir como ayer... estuvimos muy cerca...

-Sí, la verdad es que creí que me daría un infarto. Dais muchos problemas¿sabéis?

-Sí, demasiado bien.- contestó Peter.

-Hablando de ayer... te pareces a mí ¿cierto?- preguntó James.

La pregunta reina. La que según como respondiera, daría que pensar o no a los merodeadores. En la que se jugaba gran parte de lo que intentaba preservar. Tardó en responder:

-En realidad, yo no te he visto, así que no sé muy bien si se dará la coincidencia.

-Pues se da, estoy seguro. Hemos estado hablando con gente¿sabes? Un chico de Hufflepuff creyó verme ayer en el campo de quidditch, cuando yo estaba castigado en el castillo; Otras dos amigas dijeron que tenía un golpe en la cabeza y que había ido a la enfermería y Evans, que no yo recordaba un castigo que le han puesto por mi culpa. ¿De dónde salen esas conversaciones que no recuerdo?

-¿Qué, estás siempre castigado?. Te estará entrando alzheimer, yo no tengo la culpa.- protestó Harry tragando saliva con un nudo en la garganta. Pese al susto, reía por el castigo de Lily y James, se ve que no paraban un momento.

-Como dijo Sirius, tendrás que salir. Estás más atrapado que en una ratonera, no puedes escapar. Con el mapa del merodeador, que aparentemente conoces tan bien, lo sabremos. Feliz día de clausura, Harry Potter.- dijo James con crueldad.- Vámonos.

Tenía razón. Más que razón, había vaticinado lo que Harry más temía. ¿Cuánto tiempo podría estar sin tener que salir? Entre otras cosas, la habitación no tenía ni baño ni cocina. Acabaría teniendo que salir para una de las dos cosas.

-Lo has dejado cagaito, James.- ló felicitó Peter.

-Tengo un don especial.- dijo él dándose aires.

-"Aunque corras, te escondas, no puedes escapar...". - canturreó Sirius.

Peter y Lupin rieron. James, en cambio, parecía estar en una profunda meditación. Harry Potter había mantenido esas conversaciones con sus amigos, estaba seguro. ¿Evans lo había visto?.¿Por qué no preguntarle a ella? Aunque, claro, seguro que no querría colaborar, nunca quería. ¿Y cómo preguntar algo que supuestamente había vivido?

-James¿estás con nosotros?

-Hum¿qué?

-Reunimos el consejo, tenemos que pensar como pillaremos a Potter cuando salga.

-Ah!.¡Sí!

Las horas pasaron. Harry administraba la comida que había llevado en su túnica como podía, pero no era mucha la que había llevado. Desde el almuerzo no había bebido nada de agua y tenía mucha sed. La necesidad de ir al retrete aumentaba cada vez más. Eran las once de la noche, pero Harry recordaba perfectamente que a esa hora había creído que los merodeadores estaban durmiendo el día anterior. Y aquel día, sin duda, tampoco lo estarían.

Intentó conciliar el sueño en más de una ocasión, pero no pudo. Finalmente, allá por la una de la madrugada, se quedó dormido.

Mientras, su padre y sus amigos hacían turnos para ver si Harry Potter se atrevía a salir de la Sala, pero las horas también pasaban sin cambios.

A las cinco de la mañana, Harry despertó súbitamente de su inquieto sueño en el que lo encerraban en sacos. Ya estaba, o se lo hacía encima o salíacorriendo hacia un servicio. Pero no podía hacer lo primero, iba contra su dignidad como persona. Salir parecía la única salida.

No podrían con él, tenía su varita. Si Voldemort no había podido, no iban a poder cuatro magos jóvenes que seguramente estaban tan cansados como él. Cuatro... estar en tan evidente minoría hizo dudar a Harry, pero no se aminoró.


Remus estaba haciendo la guardia; Los ojos se abrían y cerraban según les venía en gana y la gana más frecuente era tenerlos cerrados. Cuando la gana que le vino fue abrirlos y fijarlos en el punto perdido del mapa que representaba la Sala de los Menesteres, no la encontró y esos adormilados ojos se abrieron como no lo habían hecho en toda la noche. Desesperados buscaron un punto que se moviera, puesto que todos estaban durmiendo, y rápidamente lo halló en el mismo piso, en un WC.

-Pobrecito... lo habrá pasado muy mal para tener que salir por eso... - pensó Lupin. En voz alta gritó.- ¡Alarma!.¡Alarma!.¡ Harry despierto a las doce y cinco!

-Qué dices, Lunático, si son las cinco y cuarto...- se oyó la voz de Sirius, entre el lío de sábanas de su cama. (quien pudiera desenredarlo...)

-Es una forma de hablar. ¡Pero, venga, arriba!.¡No he estado trabajando para que ahora os quedéis en la cama!

Harry salió del servicio muy aliviado. Se había quedado bastante flojo, pero también había podido beber agua de los grifos, así que ahora estaba muy a gustito. Echó a correr camino a la Sala de los Menesteres, pero la jugada no le salió bien. En la entrada de la Sala había dos figuras y Harry sabía muy bien a quien pertenecían. Fue en dirección contraria, pero había otras dos. Lo habían rodeado. Harry sacó su varita, pero Sirius ya estaba preparado.

-¡ Expeliarmus!- la varita de Harry salió volando a su mano.

-Bueno, Harry Potter, aquí nos tienes. Has sido puntual a la cita, gracias.

-Devolvedme la varita.-dijo desafiante.

-No. Ahora responderás a unas cuantas cuestiones si quieres volver a esa habitación. Por cierto¿Cómo se llama?.¿Cómo la conoces?

-Es la Sala de los Menesteres.

-No has respondido a la otra pregunta.- apuntó Lupin que se acercó por el otro lado, varita en alto.

-Ni pienso hacerlo.

-Eso es muy maleducado, con lo bien que vamos a tratarte.- James, que venía con Lupin, acababa de decir eso. Y no sonaba muy bien.- Tú has estado suplantando mi vida¿por qué?

-Las circunstancias me obligaron. Vais a salir perjudicados si seguís adelante, os lo advierto.- añadió al verlos acercarse. Un círculo se cerró a su alrededor. Cuatro varitas le apuntaban.

-¿Acaso sabes lo que vamos a hacer?.¡Qué listo! No tememos a lo que pueda venir. Nos has calentado bastante, tú que ibas de sabiondo. ¡Desmaius!- pronunció James y Harry cayó como él había hecho la noche anterior.- ¡Lumos!

Se acercó a él. Se quedó mudo al ver su parecido con el muchacho. Era casi como mirarse en un espejo.

-¡Miradlo!.¡No me extraña que lo confundieran conmigo!

-Es verdad... ¿quién será?

-Pronto lo averiguaremos, que no te quepa duda, Cornamenta.- respondió Sirius.

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GUAU! Vaya capítulo¿eh?

¿Qué sentís cuando sabéis que los merodeadores obligarán a Harry a hablar?.¿Qué dirá?.¿Qué no dirá?

HASTA ENTONCES, VIVID LA VIDA LOCA SOÑANDO AL RITMO QUE VA MARCANDO EL CORAZON...

LIBRO DE VISITAS---------------REVIEWS

Kgs: HOLAA! Lamento dejarte otra vez intrigada, (espero haberlo hecho) pero aunque no me parece muy ético cortarlo por aquí, me saldría excesivamente largo, más de cómo lo quiero dejar. Espero ver pronto otro capitulo tuyo, que muchas ganas tengo. BSS

Ginny84: HOLAA! Lo siento si, al contrario de cómo me pediste, he tardado mucho... intentaré que no vuelva a repetirse. ;) Gracias por tu review. BSS